Lorenzo la sujetó con una de sus manos mientras que con la otra intentaba mantener el equilibrio de la motocicleta. Él sentía como su mano se mojaba de algún líquido, cuando miró estaba llena de sangre, de inmediato él detuvo la motocicleta y ella cayó a un lado desmayándose… por alguna extraña razón no los siguieron más, Lorenzo no tiene claro aún porque es, pero lo único claro es que posiblemente ellos vuelvan a buscarla después o que solo esto puede ser una advertencia para Emiliano.
Él jaló la motocicleta hasta un rincón, puede ver como una bala entró por la espalda de ella, Lorenzo bufó, «¡esto no me puede estar pasando a mí!»
Ella quedó completamente inconsciente. «¡Qué bien no puedo creer que esto me esté pasando en este preciso instante!» él ahora está con la hija de su peor enemigo completamente inconsciente y herida… lo suficientemente vulnerable para él o para cualquier persona.
Él observó una casa a unos cuantos metros de allí. La tomó entre sus brazos y la llevó hasta esa casa, estando allí levantó su ropa para ver como estaba su herida, Lorenzo rompió su camisa en su manga para hacerle presión, evitando que se desangrara más de la cuenta.
Tomó su teléfono, necesitaba sacarla de aquí sin que fueran baleados en medio de la puerta. Él levantó el arma, tenía que estar alerta que no les llegaran por sorpresa.
Lorenzo hizo unas cuantas llamadas. Debía procurar que su jefe tampoco se enterara porque eso solo sería darle motivos para que lo alejara de esto lo más pronto posible.
Él giró su cuerpo cuando sintió como la mano de ella rozó con la de él. Su rostro estaba lo suficientemente mal, dejaba claro que estaba muy adolorida y en posible shock.
—Llama a mi papá —ella le dice con su voz un poco débil—. Van a buscarlo a él, hay que prevenirlo llámalo por favor. No podemos dejar que lo maten.
—¿Quiénes son ellos? ¿por qué lo van a buscar? —ella no dice nada.
—Solo llámalo… debo prevenirlo.
Lorenzo ignoró su petición, al menos hasta que esté lo suficientemente estable para poder dejarla sola, sin que ella pudiera hablar con claridad no podía permitir que Emiliano los viera juntos, porque no pasaría más de dos segundos Lorenzo con vida.
Ella dejó sus ojos entrecerrados, la debilidad estaba haciendo de la suya. Él la observó por unos instantes, era tan perfecta ¿cómo puede ser hija de alguien como él…? un monstruo que no tiene compasión de nadie ni de nada, un monstruo que solo busca hacer daño para salirse con la suya… Un monstruo que lo destruyó.
Él miró su reloj, no habían pasado ni 5 minutos cuando un carro se estacionó frente a este lugar.
Lorenzo se hizo por la ventana dándose cuenta que es uno de los suyos, vuelve a levantar entre sus brazos a Isabella. Se subieron en la parte de atrás, miró de nuevo y se dio cuenta que no los estaban siguiendo más, él no tiene claro porque no los atacaron estando en aquella vieja casa seguramente los hubieran acabado fácilmente, lo único que tiene claro es que quieren es a Emiliano y solo es una advertencia para él… pero él no puede dejar que le ganen, que ellos lo acaben primero.
Él mira a Isabella de reojo, así como él, cualquiera de los enemigos de Emiliano la usarán para poder acabarlo más fácil.
Luego de que se subieron al carro, el oficial lo miró por el retrovisor, era un subordinado de Lorenzo, pero aún así se sentía con confianza por lo mucho que él le había ayudado en el pasado.
—Anda rápido, necesitamos salvarla —dijo Lorenzo dándole la orden. Él aceleró lo más que pudo para conducirla hasta el hospital. Las manos de Lorenzo estaban sobre ella haciéndole presión.
—Debemos informarle al jefe, sí hacemos esto sin su permiso nos podemos meter en un problema muy grande… no puedo ganarme una sanción de nuevo y yo creo que tu tampoco.
—De eso me encargo yo, tú solo obedéceme —ordenó Lorenzo.
—Puedo preguntarte algo Lorenzo —él dice, Lorenzo subió la cabeza—. ¿Quién es esta mujer…? porque te estás arriesgando por ella, no solo es tu trabajo, también puede ser tu integridad. No sueles hacer este tipo de cosas sin apoyo.
—No tienes porque saberlo, solo conduce lo más rápido que puedas, necesitamos salvarla si ella se muere será nuestro fin ¿entendiste? —él quita la mirada del espejo y luego sin decir nada asiente pata seguir conduciendo.
¿Cómo decirle a los demás que ha encontrado a la hija de Emiliano? Eso definitivamente sería contraproducente para él, en especial porque querrían llevárselo a la cárcel lo más pronto posible y él no quiere eso, quiere poder aplastarlo con sus manos, destruirlo parte por parte, ver en su rostro lágrimas de sufrimiento… hacerle lo mismo que él hizo con la familia de Lorenzo. Adicional, necesita encontrar los documentos que se robó, esos que tiene bajo su propiedad desde hace tanto tiempo, tantos años.
Al entrar al hospital, Lorenzo pasó su credencial para que no hicieran preguntas de nada y también que mantuvieran a Isabella de bajo perfil.
Él se quedó esperando que los médicos la atendieran, es increíble que por culpa de Emiliano cualquiera tenga que pagar las consecuencias de sus actos.
Lorenzo apretó sus puños, se sentía ofuscado, frustrado y con su cabeza lo suficientemente caliente como para pensar con claridad.
Él esperó un par de horas, unas cuantas mientras que los médicos la observaban.
Cuando finalmente le permitieron entrar, ella estaba en una de las camas con su mirada entristecida. Cuando lo vio, intentó levantarse completamente sorprendida.
—No deberías esforzarte, me imagino que te sientes bastante lastimada —le dijo Lorenzo, acercándose a ella.
—¿Qué sucedió? no recuerdo mucho.
—Te dispararon cuando estábamos escapando, afortunadamente la bala no tuvo contacto con ningún órgano vital —ella baja su cabeza y aprieta sus ojos.
—Necesito salir de aquí, ya te puedes ir, yo me encargo ahora de mí misma. —Lorenzo se ríe.
—No puedes salir aún, estás herida y lo mejor es que te quedes así por un par de días en reposo. Adicional eso de que te encargas de ti misma, es súper contradictorio cuando ni siquiera puedes permanecer a salvo.
—Es que tú no entiendes… mi papá… Necesito ir con él.
—Puedo llevarte si eso es lo que quieres —dijo Lorenzo sin pensar en las consecuencias de esto.
—¡No! en donde llegue contigo a mi casa mi papá acaba contigo y pues después de ayudarme, no puedo permitir que eso suceda. Yo veré como hago, te agradezco por haberme traído, pero no es necesario que sigas a mi lado, solo eres un desconocido y te conviertes en un estorbo en mi camino.
—Puede ser… soy un desconocido que salvó tu vida y no se te puede olvidar eso —habló Lorenzo, poniendo sus brazos a cada lado de su cuerpo, ella abre sus ojos ante eso, sintiéndose completamente intimidada.
—¿Ahora me estás echando en cara que me salvaste la vida? claro, una persona como tu, al ver que tengo dinero, no iba a quedarse solo con el agradecimiento nada más ¿verdad? —ella mencionó con su ego alto.
—¿Qué clase de persona crees que soy? —él se separó de ella—. Como se nota que eres una niña presumida. Y no, claro que no. No te lo voy a echar en cara, pero si quiero que hagas algo por mí. Me quedé sin trabajo y tengo que mantener a mi mamá, entonces quiero que me permitas trabajar para ti. —ella comienza a reír—. Será tu manera de agradecerme.
—¿Trabajar para mí? lo siento, pero no soy un centro de beneficencia para ayudar a alguien como tu. Si quieres que te pague por haberme salvado la vida, perfecto te daré dinero. Sin embargo, jamás te daría trabajo —Ella habló entre risas.
—Pues no acepto eso, sencillamente arriesgué mi vida por culpa tuya, así que te recomiendo que pienses muy bien que quieres hacer. Créeme que fácilmente puedo devolverme e ir a buscar a esos tipejos y decirles en donde estás.
—No te atreverías.
—Estás débil y ellos no pudieron acabar contigo, no hicieron bien su trabajo. ¿Qué te hace pensar que no podrían venirte a buscar a terminar con lo que empezaron? —ella levanta sus cejas.
—Por lo visto quieres trabajar sin importar en qué, siendo matón o siendo un estorbo para mi.
—¿Cuál es la diferencia? de cualquier manera estaría cobrando por lo que hice —ella se queda mirándolo fijamente, Lorenzo le esquiva la mirada, aquellos ojos claros hicieron que él se desviara un poco de su objetivo.
—Lo siento, pero no te pienso dar trabajo, si tanta falta te hace el dinero, te lo puedo dar. Luego de eso desapareces de mi vida porque no te quiero volver a ver.
—Eso no es lo que quiero… mira, solo pienso que eres una mujer desprotegida con muchos peligros a su alrededor, podría ayudarte y trabajar contigo, podría cuidarte y tú no saldrías perdiendo, por el contrario, saldrías ganando mucho —Lorenzo se acercó de nuevo.
—¿De verdad crees que saldría ganando contigo?
—Más de lo que te imaginas, estoy dispuesto a defenderte con mi vida si es necesario. Dame una oportunidad, mi madre necesita sus medicinas y quiero hacer las cosas bien… deja que te cuide, te aseguro que puedo dar mi vida por cuidar la tuya.
Ella se quedó mirándolo, pero antes de que pudiera responder, la puerta fue abierta de manera abrupta por un par de hombres.