Capítulo 1: Mi llegada a España

1383 Words
Narra Fernando. —¿Tiene todo? Le doy un vistazo a la pila de papeles que tengo en la mano y creo que sí, tengo todo. Paso por debajo de una ventanilla el folder para que la encargada del consulado lo revise. —Bien. Aquí tenemos la fotografía actualizada —dice la mujer reparando la foto y luego mirándome a mí—. Pasaporte con vigencia de cuatro meses, fotocopia de contrato de trabajo y la resolución de concesión de autorización, certificado médico, antecedentes. Sí, parece que es todo. La mujer organiza los papeles y los deja en un lado de su escritorio. —¿Eso es todo? —Si, es todo. Me quedo callado esperando a que mencione algo más, pero ella me observa como si viajara en una especia de viaje ancestral. —¿Cuánto tiempo debo esperar a que me den respuesta? —Puede ser demorado o puede que no lo sea, espere. —Okey, su respuesta fue de ayuda. Me dediqué a estudiar administración, soy especialista en mercadotecnia, publicidad, logística y comercialización. Vivo en Georgia desde que tengo uso de razón y trabajé por un tiempo en una empresa que me fortaleció en muchos aspectos, pero encontré una mejor oportunidad en España, para la cual me postulé. Mi perfil encajó perfecto con lo que la empresa buscaba, en menos de ocho días me agendaron para realizarme una entrevista virtual, en la que pude desbordar todo un repertorio de mis experiencias para que me seleccionaran y así fue. Treinta días después, el consulado de España me dio respuesta, me otorgaron un permiso de larga duración para residir en Madrid, todos mis documentos estaban listos para lo que sería el inicio de mi nueva vida. —Mi pequeño hijo, te voy a extrañar. —Vamos Letty, ya Fernando no es un bebé, tiene casi treinta años. Mis padres son polos opuestos, mi madre es tan dulce como la miel y mi padre es agrio como un limón. —Para mi es mi pequeño niño, ¡mi cielo! —grita mi madre con voz entrecortada—. Por favor come bien, te lavas los dientes todos los días, si necesitas algo nos llamas. —Estaré bien mamá. Le doy un beso a mi madre y luego me acerco a papá para darle un abrazo, el hombre me da dos golpes fuertes en la espalda, hago un gesto de dolor que transformo luego en una sonrisa porque sé que es su manera varonil de darme cariño, lo que no pasa con mi hermana Stella. Llegué a Madrid emocionado, no tuve problemas para ingresar porque todos mis papeles estaban en regla; pero si fueron claros con aspectos que debía tener en cuenta en mi estancia dentro tierras europeas. —Este es nuestro nuevo coordinador —menciona mi jefe inmediato al presentarme. —Un gusto, espero que mi trabajo de prosperidad para la empresa. El día que llegué a Style industries, mi vida cambió por completo, allí encontré mi oportunidad de crecer; por eso me esforcé y trabajé tan duro como podía. A los meses ya tenía respaldo de todos los cargos superiores, mis funciones eran más de las que debía realizar, pero no me importaba; todo con tal de avanzar dentro de una de las industrias de moda más importantes del país. —Creo que podemos hacer algo, aplacemos la fecha del lanzamiento mientras los diseñadores buscan una manera de arreglar este problema. La empresa rival H&V lanzaron su colección de primavera antes que nosotros, para nuestra sorpresa el estilo, concepto y todo lo que lo enmarca, es exactamente igual al de nosotros. Lo que ocasionó una explosión de emociones negativas en el CEO de la empresa. —Si, creo que Fernando tiene razón. Vamos a aplazar, no importa que los medios especulen, por ahora haremos una investigación profunda, porque esto que pasó; en casi cincuenta años había ocurrido. Hay un espía aquí, de eso estoy seguro. Mi jefe se pone de pie y dice que: —Todos quieren conspiran en contra de mí, pero nadie podrá hacerlo. Todos se ponen en marcha, trabajé por unos días con el grupo de diseño aportando ideas que pudieran enmendar el caso en el que estábamos. —Pensemos en un color, algo que nosotros podamos convertir en una tendencia. Un nombre imponente para esta colección y modelos de lujo, mujeres que sean tan llamativas en las que cada prenda encaje a la perfección. Lo que ahora tenemos que hacer, es convertirnos en el centro del país, captar la atención de todos. Salgo de la sección de diseño, no sé ni que dije, me dejé llevar de la emoción para motivarlos; solo espero que algo les haya servido. —Fernando, ven, quiero que conozcas a alguien. El encargado de recursos humanos se acerca con una chica de unos veintitantos. —Ella es Anna, será tu secretaria. Bueno, la secretaria del piso cinco. —Hola, es un gusto conocerlo. Espero servir bien en mi trabajo. La chica lucía sonriente. —Bienvenida —respondo con un pequeño apretón de manos. La chica se va con el encargado y yo vuelvo a mi oficina, tenía que seguir con mis funciones. Me encierro en mi oficina y desde allí podía escuchar la voz de la chica nueva, no dejaba de hablar con todos al tiempo que se presentaba. Mas tarde al terminar con mi trabajo, conduje por casi media hora hasta llegar al departamento que compré hace poco. Estacioné el auto a pocos metros porque una larga fila de vehículos no me deja parquearme, no tuve más opción que recoger mis cosas y bajarme. Caminé hasta subir a la acera, cuando escucho una voz familiar. —Señor Fabio ¿es usted? Sabía que no se trataba de mí, pero al mirar a los lados y no ver a nadie más, me doy la vuelta para encontrarme con Anna. La chica bajaba de un taxi, sube la acera y camina hasta donde estoy. —¿Anna? ¿Qué hace aquí? —Oh, es que arrendé una habitación en el edificio de enfrente. Es una gran coincidencia ¿no? Quien diría que mi jefe sería mi vecino. —Si, eso es una coincidencia. Por cierto, es Fernando, no Fabio. —Oh, lo siento. Es que hoy aprendí muchos nombres. La chica parece ser muy amigable, sonríe unos segundos más y luego se despide. No me gusta ser muy cercano con las personas que trabajo, me gusta mantener cierta distancia para que no se afecte mi rendimiento. Dos semanas después estamos listos para ser la sensación de España, el lanzamiento sería con pasarela en vivo. Dejamos a un lado aquel viejo uso de las revistas y las redes para regresar a la vieja escuela, la prensa y distintos medios televisivos estuvieron listos para darnos toda la atención; así que debimos aprovechar el minuto de fama. —Esto es maravilloso, ¡es perfecto! —dice el CEO. El hombre que parecía decepcionado de su vida misma se vuelve a motivar sabiendo que esto daría de que hablar de nosotros por las próximas semanas, y con lo proyectado con el equipo de publicidad, seriamos tendencia por unos meses. —Eres un genio, Fernando. ¡Un genio! Al final de la pasarela todos aplaudían, tanto como la apertura y el cierre, fueron increíbles. —Esto es gracias a ti, Fernando, no sé qué hubiéramos hecho sin ti. —No, es gracias al equipo tan increíble que hay dentro de la empresa. —Pero sin tus ideas, no hubiéramos salido de esto. Me sentía pleno por lo que escuchaba, me alegraba saber que todos mis esfuerzos eran valorados. —¡Vaya! Parece que nuestro jefe se irá feliz hoy para su casa —dice Diego apoyándose en mi hombro. —Ya era hora, estos días su pesimismo mantuvo pesado el ambiente. —Sabes, por ahí se rumora algo —menciona Diego. —¿Qué cosa? —Dicen que el CEO ya tiene elegido al que será el nuevo director. —¿De verdad? ¿Cómo sabes eso? —Lo escuchó alguien y ese alguien me dijo que posiblemente la persona elegida eres tú. —¿Tú crees? —Claro. En mi rostro se dibuja una sonrisa, espero ser yo porque llevo trabajando duro para eso desde hace mucho tiempo.
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