Narra Fernando
Después de la pasarela llegó la celebración, los empleados estaban motivados por la forma en que el CEO agradeció el trabajo realizado.
—Señor Fernando, ¿quiere otra copa de champaña? —dice Anna, quien ayudaba a entregar a los miembros directivos las bebidas.
—Si, por favor.
—Bien, todos hagamos un brindis.
Los presentes levantamos las copas para brindar mientras el CEO decía su discurso improvisado.
—Desde años hemos trabajado de manera positiva, nunca dudé de las capacidades de mi personal. Cada vez me convenzo del amor y del sentido de pertenencia que tienen con Style.
Algunos nos miramos porque sabemos que no es así, que siempre pone en duda todo lo que hacemos.
—Hoy sacamos adelante algo que algunos vieron como imposible, pero que yo siempre supe que lo lograríamos. Brindemos por la familia Style Industries. ¡Salud!
Todos levantan su copa y repiten con él.
—¡Salud!
Esa noche la celebración fue tranquila, que manera de cerrar el gran trabajo que se hizo.
La mañana siguiente me levanto muy temprano para salir a trotar, tenía que sacar de alguna forma todo el alcohol que estaba en mi cuerpo.
Me estiré un poco, levanté los brazos y salté un par de segundos para calentar el cuerpo; después comencé a trotar, le daría una vuelta a la manzana y listo.
—Buenos días —dice alguien detrás de mí.
—Buenos días, Anna —respondo sin detenerme.
—¿Cómo está, señor?
—Muy bien.
Apresuro el trote para no hacer más conversa, se me acabará el aire si sigo charlando con ella.
—¿Sale todos los días a trotar? —sigue ella preguntando.
—Sí.
—Yo igual, eso me ayuda a pensar.
La mujer se mantenía al par mío.
—Si, a mi igual.
Me detengo cerca de un pequeño parque, para volver a estirarme, le daría chance de alejarse; pero no, ella también se detiene y empieza a estirar sus brazos.
—Señor, ¿le puedo preguntar algo?
—Dígame.
—¿De dónde es?
—De Georgia.
Me pongo en posición y sigo mi camino.
La mujer no deja de seguirme el paso y de conversar, ¿Cómo hace para no fatigarse?
—Yo soy de Barcelona —menciona—. Pero vivo aquí desde hace un tiempo.
—Comprendo.
—Estuve intentando entrar a la empresa como diseñadora, pero nunca pude. Ahora hice el intento de entrar como secretaria y por fin me seleccionan, espero poder acceder al cargo que quiero. ¿Cree que eso sea posible?
—Claro, por qué no.
—Soy buena en mi trabajo, no sé si algún día quiere ver lo que hago y quizás usted pueda…
—No creo que yo sea de mucha ayuda en ese caso, pero puedo comentarlo con alguien en la empresa para que se puede hacer. Ahora, si me permite, debo ir por esa dirección, tengo que comprar algunas cosas.
Me alejo de ella antes de darle chance de hablar de nuevo, ya entiendo por qué estaba tan conversadora, ni que yo pudiera hacer algo; si no la seleccionan los encargados es porque su perfil no encaja para el cargo, que se supone que yo pueda hacer.
Me doy una vuelta completa para regresar a casa, organizo mi traje y mis cosas mientras mi cuerpo se reposa y así poder bañarme.
—Veamos, mi traje gris es la mejor opción, este nunca me falla; quiero estar elegante porque sé que será un buen día. Lo puedo presentir.
Una hora más tarde llego a la empresa, al parecer ya me esperaban.
Los hombres de altos cargos estaban en la oficina principal.
—¿Teníamos reunión? No recuerdo a verlo leído en mi agenda.
—No, no teníamos una reunión.
—Oh, ya se me hacía extraño. Bien, ¿pasa algo? Hay algo importante que discutir, me imagino.
—Si, hay algo sumamente importante que está relacionado con tu trabajo.
—¿Hice algo mal?
El semblante del CEO era demasiado serio, me empezaba a preocupar.
—Nombre, es todo lo contrario. Tu desempeño dentro de la empresa ha sido tan fundamental que podemos creer que ya estás preparado.
—¿Preparado?
—Si, tu perfil es el que necesitamos para ocupar un cargo en el que soy tan exigente y selectivo.
Por Dios, no lo creo. ¿es lo que pienso?
—Te ascender al cargo de director, sé que lo has querido y está más que merecido, tengo la plena seguridad que tu desempeño será el mejor.
—¡Dios! ¡Vaya! No sé que decir, no lo esperaba. Que gran sorpresa me acaban de dar.
Mis ojos se nublaron por la noticia, sí que me había esforzado por lograrlo.
—Por ahora es confidencial, tenemos que hacer una serie de papeles para tu contrato por lo que necesitamos tus documentos en orden.
—¿Mis documentos?
—Si, nuestra empresa es europea y necesitamos que todo esté en orden.
—Claro que sí, no se preocupe.
Salgo de la oficina con la emoción a flor de piel, quería gritar de la felicidad, pero me contuve.
Me siento en mi escritorio y me doy un pellizco para saber si estoy despierto, no puedo creerlo. De la nada se viene a mi cabeza lo que me dijo mi jefe.
—¡Mis documentos, carajo! lo estaba pasando por alto.
Busqué en mi portafolio, sabía que los tenía guardado. Saqué el folder que contiene los documentos importantes, empecé revisar las fechas y casi me da un infarto.
—¡Demonios!
Tenía que actualizar mi visado, no sé como olvidé hacerlo. ¡Mierd*! Me doy prisa en llenar el formulario, tenía que solicitar la renovación hace un tiempo y lo olvidé.
—Calma, enviaré todo para renovarlo y mientras eso pasa puedo estar en el cargo hasta que me den respuesta.
Con un poco de afán lo lleno, me sentía nervioso porque generalmente soy muy atento, pero parece que el mismo trabajo me distrajo.
Salí de la empresa para llevar mi solicitud de renovación, puedo jurar que en el momento que dejé los papeles con el área encargada, sentí que un peso se me quitó de encima.
—Eso estuvo cerca —suelto en un suspiro.
Volví a mi lugar de trabajo pensando en que alguno de estos días, podré subir por el ascensor que solo usa el CEO y los hombres con más poder dentro de la compañía.
—Fernando, pasé por tu oficina y no estabas.
—Oh, salí un momento.
—¿Qué hacías?
—Eh… estaba comprando café.
El hombre mira mis manos y no ve nada.
—Me lo tomé en el camino, es que necesitaba recuperarme luego de esa celebración de ayer.
—¡Si! Eso fue increíble. Oye, sabes que a mí llegan todos los comentarios y por ahí escuché que ya sabes sobre lo del ascenso.
Asiento conteniendo la emoción.
—¡Wao! Eso es increíble ¿Sabes que más escuché?
—No, ¿Qué más?
—Que la próxima semana hará una cena donde anunciarán lo del nuevo cargo.
¡Yes! ¡Yes!
—Parece que eres bueno con la información.
—No, solo estoy en el mejor pasillo, en el de las fuentes confiables.
¡Dios mío! Ya lo veo venir, esto será un hecho.