Capítulo 3. Persona non grata

2392 Words
Sonia  —Sonia, cariño, entra que necesitamos hablar— dice mi padre con seriedad, aunque no tiene su expresión de enojo creo que más bien está decepcionado y puede ser porque no le comenté desde el principio que el abogado nos buscaba. Solo quería protegerlo y darle tiempo para procesar la perdida de mamá. Había cantado victoria por un mes. El abogado, amigo de mamá no nos había buscado, ni a papá ni a mí. El tonto de Rubén tampoco, al fin había respirado tranquila en el trabajo, sobre todo porque tenía una sensación de miedo, sentía que me estaba volviendo paranoica, incluso mis amigas lo notaron, el guardia al que le coqueteo me dijo que me había convertido en una chica hostil. Así que por culpa de la familia de mi madre perdí un pretendiente, en fin…Me encojo de hombros, y no le doy importancia, la bendita normalidad se sentía bastante bien y los hombres…bueno… hay muchos peces en el mar. En fin, todo pintaba a ser un buen día, pintaba… Salí de mi casa con emoción rumbo al taller de papá, a la nueva sucursal para darle una sorpresa, sé que apenas está decorando su oficina así que le llevo una fotografía de mamá para colgarla en ese espacio, sé que le gustará, es una de sus favoritas de cuando estaba embarazada de mí. Entré con toda la felicidad del mundo al taller saludando a todos los trabajadores, algunos de ellos son los hijos de los amigos y compañeros de papá. La tercera sucursal la abrió con asociación a dos de sus mejores amigos. Me siento orgullosa de él porque empezó de cero, siendo humilde, justo y luchador, todo lo ha ganado con su trabajo, así que yo quiero seguir sus pasos, empezando de cero, desde abajo. Y así, orgullosa de mi padre, entré al despacho, mi sonrisa se congela cuando veo a dos personas más con él. Rubén y el abogado, sabía que después de la calma viene la tormenta. Y la voz de mi papá me trae a la realidad. Sonrío con debilidad, como chiquilla que la descubren en una travesura, y él me sonríe con calidez paternal, hasta se le hacen sus arruguitas en las esquinas de los ojos, nos entendemos a la perfección, creo que me ha disculpado por no decirle la verdad. —Princesa, que bueno verte de nuevo— dice Rubén al mismo tiempo que se levanta de su asiento, es alto, muy alto. Lo miro con frialdad. —¿Qué haces aquí? Eres persona non grata en este lugar— suelto con todo el rencor que guardo en mi corazón. Su estúpida sonrisa se borra por un segundo, pero parece que no toma mis palabras en serio porque vuelve a sonreír, incluso ahora hasta le brillan los ojos. Patético. Antes de que pueda hablar ese tipo, volteo a ver al abogado. —Buenas tardes, abogado Torres—saludo irónicamente al amigo de mamá e ignoro al tonto de Rubén. —Sonia, siempre tan hermosa y directa. La viva imagen de tu madre—mi sonrisa se ensancha porque sé que me parezco a mamá, soy muy bella gracias a ella y ese parecido es mi orgullo. —No has dejado de ser tan arrogante, ni los halagos agradeces— suelta muy divertido el tonto de mi “primo”. —Joven Rubén, es mejor que se guarde sus comentarios burlones sobre mi hija—dice mi padre de forma tajante y yo le sonrío triunfante a ese sujeto—Cariño, que bueno que llegas, el abogado dice que nos ha buscado en varias ocasiones, así que es importante que hablemos con él, ahora— Con esas palabras me quita la posibilidad de huir. Rayos. Sin más tomó asiento junto a papá detrás de su escritorio. —Tengo una duda, este sujeto ¿tiene que estar aquí? Porque esta es una reunión familiar y él es un total desconocido—suelto con mucho odio. —Torres, ¿tiene que estar el muchacho? — pregunta mi padre. —Para esta parte de la reunión, no. Pero en cuanto termine de leer el testamento necesito que esté para poder entregarle una carta y las instrucciones que Karina dejó— Sin que le digamos nada Rubén asiente y sale de la oficina, eso fue raro, en otro momento pelearía por estar aquí, o eso creo que haría, es igual que su madre y abuelos. —Bien, ya puedes comenzar, Torres—dice mi papá nervioso. Lo tomo de la mano para que nos demos fuerza mutuamente. —Comenzaré con la lectura del testamento— Los siguientes minutos se fueron en términos jurídicos y en como mamá dejó sus bienes para ambos, ella trabajo como costurera en una pequeña “casa de modas” y con eso logró crear con papá su segunda sucursal automotriz, ayudo a mi fondo escolar, se hizo de una maquinaria para poder tener su propio negocio de costura, no tuvo mucho impacto económico porque la zona en la que vivimos muchos años era de bajos recursos, pero sí tuvo fama aquí, aunque a veces sentía que no quería expandir su negocio ni llegar alto, sino que veía que ella se sentía muy conforme con estar en nuestra comunidad. Eso me causaba curiosidad, pero nunca le pregunté, bueno, lo hice una vez y ella lloró, del susto me prometí jamás preguntarle de nuevo, de hecho, me prometí jamás hacer llorar a mamá, nunca lastimarla y siempre seguir sus consejos. Los recuerdos llegan a mí. Las lágrimas escapan de mis ojos al recordar todo el esfuerzo de mi madre por salir adelante, y ahora duele ver como reparte todo al dejarnos. Mi padre aprieta mi mano, tratando de reconfortarme. Respiro hondo y sigo escuchando. —Karina deja el taller de costura con todo lo que tenga dentro para su única hija Sonia, espera de todo corazón que encuentre algo que inspire su camino, sea la moda o no— La moda es mi segunda afición y mamá lo sabía, me gusta más la administración, organizar y organizar es lo mío. Aunque mi madre me heredo su gusto por vestir y sentirse bien con una misma. Sonrío porque ahora sé que tengo que unir ambas cosas, como un homenaje a ella. —Por último, Karina deja una petición, que viene de la mano con dos cartas. Esta última petición es que Sonia regrese a la familia Velvet, como último deseo de tu madre y repito “quiero que mi hija conozca a su familia materna, que llené el vacío que mi familia dejó por muchos años y sané sus heridas, pero también espero que mi familia logré sanar y cuidar a mi hija. Princesa SoniVelt, tus abuelos y tu tía serán notificados de mi ausencia, ellos también se pondrán en contacto contigo para que puedan llevarse bien, hay algo para ti que construí con mucho amor, pero no lo podrás recibir si no pasas al menos un año junto a mi familia, después de ese año, se lleven bien o no, recibirás la herencia que mereces, la mitad de ella, la otra mitad la seguirá manejando tu abuelo y mi hermana. Aunque lo principal es que logres impulsar el amor, sé que lograrás unir a nuestra pequeña familia con mis padres…”— Lo siguiente que dijo el abogado se quedó en el aire. Yo estoy aturdida en mi asiento. No tengo idea de que herencia habla mi madre, ni entiendo por qué quiere que regrese a esa familia horrible, que nos ha traído desgracias y humillaciones. —Cariño ¿Sonia? ¿Estás bien? — dice mi padre preocupado. —¿Por qué? —digo en un susurro. Mi padre suspira antes de responder. —Tu mamá siempre quiso que nos lleváramos bien con su familia, estrechar los lazos y esas cosas, pero, sobre todo, siempre pensó que el amor de su familia era lo más importante, para nosotros tres— —Papá, solo ustedes dos son importantes para mí— —Lo sé, cariño— me abraza y acaricia mi cabeza con ternura— para tu madre su familia también era importante, por eso quiere que tú seas quien tenga esta misión de volver a contactarlos y que lleves un poco de ella a su familia. A pesar de todo, son buenas personas y sé que en cuanto te vean te amaran, aunque incluso creo que Rubén ya te ama, se le iluminan los ojos cuando te ve, igual que cuando eran niños— ríe de forma burlona. En mi infancia Rubén y yo éramos cercanos, él se escapaba para verme, hasta que quiso irse al extranjero, eso me dolió. Tal vez, él no tenga la culpa, pero pertenece a esa familia, después de que lo vi en esa navidad terrible, el que me haya ignorado y después…dejado, decidí que no quería volver a verlo nunca. Eso me hizo recordar su presencia. —Por eso está aquí, esa gente sabe que mamá murió— afirmo, mientras el abogado asiente. Cierro los ojos con pesar porque ahora que hay un testamento, tiempo para convivir con esas personas y dinero de por medio o sea lo que sea que mi madre me quiere dejar, ellos estarán involucrados. —Tu madre dejó estipulado que se les notificaría de su fallecimiento, también se les notifica que estarás en comunicación durante un año con ellos, lo ideal es que vivas en su casa para poder lograr la misión de tu madre, así que tú decidirás en qué momento. Al termino de ese tiempo se te dará una de las cartas que me ha dejado de resguardo Karina, la segunda carta se entregará a tus abuelos — Es demasiada información, no quiero saber de ellos y mi madre me obliga a vivir en su casa, con el enemigo. Mi enojo se nota hasta cinco cuadras a la redonda, pero es más la impotencia de no poder negarme. —Le pediré a Rubén que pase— Mi padre asiente mientras el abogado se levanta de su asiento para ir en búsqueda de ese sujeto— Tu madre me pidió me contactara primero con Rubén, ella pensaba que por la buena relación que tuvieron era mejor verlo a él antes que a toda la familia. Ojalá puedas darle una oportunidad a ese muchacho, se ha preocupado por ti, aunque no lo creas—el abogado suspira y sigue su camino Pongo los ojos en blanco ante lo que dice. Si hubiera estado preocupado por mí, me hubiera contactado hace mucho tiempo o me hubiera defendido de su familia, bueno, tantas cosas que pudo hacer y nada. —Cariño, si no quieres no lo hagas, ya escuchaste la última parte, no te obliga a hacerlo, puedes renunciar a esa parte de la herencia— me susurra mi padre mientras me da palmaditas en la espalda, siempre tan comprensivo. Por primera vez en la vida quiero romper esa promesa de escuchar a mi madre, de seguir sus consejos, siento que se ha puesto en mi espalda un peso enorme y algo me dice que lo que mamá quiere darme es muy valioso para ella. No sé si tengo la fortaleza para romper mi promesa o cumplirla. —Bien, sigamos con la segunda parte de esta reunión, Karina le pide a Rubén que pueda enseñarle todo lo necesario, apoye y acompañe a Sonia durante su estancia en la mansión Velvet, pero sobre todo que la cuide como un hermano durante este tiempo, y en adelante. Además, le pide que entregue la siguiente notificación a sus abuelos y gestione lo necesario para que Sonia se mude en el plazo de dos semanas, después de leído el testamento, a la mansión —Termina de leer el abogado, dejándome con un nudo en la garganta, mi madre siempre preocupándose por mí. —Bien, acepto todo lo que menciona mi tía, claro…si estás de acuerdo prin… Sonia— Lo observo con rencor para que evite decir mi apodo. Él solo me ve con una cara de cachorrito triste e inocente que no le creo, ahora resulta que respeta mis decisiones. Me levanto y camino hacia el ventanal del despacho de papá con la foto de mi madre entre mis brazos, que no he soltado desde que llegué. Las tres personas que están detrás de mí no hacen ni un solo ruido, me conocen, saben que necesito pensar, esta decisión es muy difícil para mí, tendría que dejar a papá solo, sería un año entero de tratar con esas personas, no sé si pueda. Todo se agolpa en mi mente y corazón, tantos malos recuerdos, el dolor de mamá…no puedo decidirlo ahora. Respiro hondo. —Necesito tiempo para pensarlo, me comunicaré contigo Torres, para darte mi respuesta, tal vez, mañana o en un par de días— Digo con seriedad, todos me observan con asombro, pues esperaban que mi respuesta fuera positiva, pero no puedo decidirlo a la ligera. —Bien, Sonia. Estaré atento a tu respuesta. Es todo por ahora, me retiro— no lo piensa dos veces cuando sale casi corriendo del despacho. Cobarde, ni que me lo fuera a comer o golpear por venir con papá son notificarme. Bufo con burla. —Bueno, Sonia, estaré esperando tu respuesta…—me dice Rubén con esa misma inocencia falsa. —El abogado te dará mi respuesta, solo hablaré contigo lo necesario— Él asiente y se levanta para irse un poco avergonzado. —Bien, será como tú digas. Tío nos vemos pronto— Sale corriendo también. —Vaya, creo que has roto tu record de correr a los muchachos a tu alrededor en menos de cinco minutos— ríe mi padre de su propia broma— Cariño, esa mirada tuya es de miedo —Vamos, papá, no soy tan mala— me uno a las risas para romper un poco la tensión que se ha instalado en el lugar. —Bien, mi princesa, vayamos a casa, creo que es importante descansar de este día tan loco— asiento mientras coloco la foto de mamá en el escritorio para después salir de la oficina tomada del brazo de papá, más bien, yo colgada del brazo de mi padre como una chiquilla. —Vamos a casa, papá— digo en voz baja, aun abrumada por todo y con el corazón acelerado.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD