Aaron
El sonido del timbre me despierta de un salto.
—¡Joder! ¿Quién me molesta tan temprano? — Salgo del cuarto en ropa interior, mi amigo y roomie Karim está acostumbrado así que ni me preocupo.
—¡Karim! ¡Abre la puerta! — grito desde mi puerta para cerrarla de golpe— de seguro es otra de sus locas enamoradas, mi amigo es bastante solicitado —digo en un susurro para después bostezar
Vuelvo a mi cama para seguir durmiendo, estoy por terminar uno de mis doctorados así que las horas de sueño son como oro.
Cierro mis ojos con satisfacción, creyendo que mi buen amigo abrirá la puerta cuando el timbre suena de nuevo. Me cubro con la cobija y la almohada la cara después de gritarle a mi amigo.
—¡Vamos, Karim, abre la puerta! —
Después de eso sonrío y vuelvo a acomodarme en la cama. Pasan los segundos y nada.
Gimo con satisfacción, por fin silencio.
—¡A dormir! — exclamo feliz.
Mi felicidad dura unos minutos cuando la puerta de mi cuarto casi se derrumba por culpa de algún loco o loca que toca sin parar. Me destapo enojado.
La puerta vuelve a sonar, pero ahora es un golpe seco, como si fuera con un palo. Eso es raro, suena como cuando mi abuelo tocaba mi puerta con mucha furia.
Me río como tonto pensando en eso hasta que escucho su voz, dejándome congelado en mi lugar.
—¡Pequeño bastardo, levántate! ¡Sal a saludar a tu abuelo! ¡No te educamos para ser un perezoso dormilón! — Mi abuelo sigue con sus gritos.
—¡Me lleva el diablo! — Me levanto asustado de un salto y comienzo a cambiarme mientras pienso en mi adorable y terrible abuelo, siento un escalofrío pasar por toda mi espalda.
Mi corazón palpita al mil y yo como torpe cayéndome al ponerme los pantalones.
Respiro hondo cuando por fin termino de cambiarme y estoy listo para abrir la puerta.
—¡Abuelo! —exclamo emocionado pero mi voz se entrecorta por el miedo y la sorpresa de ver a mi majestuoso abuelo en la puerta de mi cuarto. Es él, sin duda es mi abuelo, se ve tan imponente como siempre, este viejecito que admiro con todo el corazón.
—¡¿Abuelo?! No te mereces llamarme así, son las doce del día y tu durmiendo y holgazaneando, no te eduqué de esta manera, tu madre tampoco, ni tu padre, aunque ya no me caiga bien—exclama furioso mientras me da la espalda y comienza a caminar hacia la sala y sigue quejándose de mí y todos los defectos que cree que tengo.
Respiro hondo tres veces antes de seguirlo con la cabeza gacha. Él sigue regañándome y diciendo que papá es un inútil, no sé porque, pero desde hace unos años no se llevan muy bien, desconozco la razón, por más que he preguntado nadie me dice nada.
Al llegar a la sala veo a Karim totalmente cambiado y con una sonrisa de burla, estoy por decirle unas cuantas verdades cuando mi abuelo me da un golpe en el estómago con su bastón.
—Deja de papalotear, te estoy hablando, no puedo creer que además de flojo eres un tonto—
—Abuelo, por favor, tranquilo…—No me deja terminar cuando hace un movimiento como si fuera a pegarme de nuevo. “Está bien abuelo has logrado que me calle” … pienso mientras me paro derecho como si fuera un militar o más bien… un delincuente esperando el veredicto.
La risa de Karim nos hace voltear a verlo. Se le congela la sonrisa y mejor decide huir.
—Nos vemos abuelo, tengo que estudiar, lo dejo en su casa— dice muy orgulloso, mi mal amigo.
—Bien hijo, estoy orgulloso de ti, adelante, ve a estudiar. ¡Ve a tu amigo, él si estudia! Se levanta temprano, míralo, ya está casi listo para ser todo un empresario capaz y ¿tú? mira hasta la camisa te pones al revés—dice decepcionado.
Caigo en cuenta de que es verdad. Cierro los ojos y respiro profundo.
—Abuelo, llevaba días sin dormir, no es fácil llevar dos doctorados…—
—Lo haces porque quieres, bien podrías estudiar uno solo y seguir con las empresas familiares, pero te empeñas en ser rebelde y poner tu propio negocio—dice con amargura.
Agacho la cabeza mientras me siento en el sofá.
De nuevo toca ese tema, siempre ha sido algo de lo que no se debe de hablar por el bien de la familia, yo no encuentro casi nada de malo, en realidad nada, pero para ellos es como si fuera un rebelde drogadicto que avergüenza a su familia, en vez de que vean que estoy llevando dos doctorados en administración de empresas internacionales y además, ingeniería, mi sueño desde chico, de hecho, estoy comenzando mi plan de una empresa junto con Karim en mi ciudad natal, todo bajo otro nombre para que mi familia no se entere. Me duele, pero es la única forma que tengo para cumplir mis sueños, aunque sea uno.
Levanto mi rostro y trato de hacerle ver a mi abuelo que no cometo un error.
—Abuelo, no está mal lo que hago, voy a hacerme cargo de las empresas familiares, pero también quiero cumplir mi sueño—
—Ya basta— me interrumpe— no quiero escuchar lo mismo de siempre. En cuanto acabes tu doctorado y todos los trámites que necesites te quiero de vuelta en casa, tienes que hacerte responsable de la familia Wells, ahora serás la cabeza de las empresas de tu padre y de las mías, necesito que te enfoques en lo que de verdad importa. Tienes 32 años así que espero que tomes la decisión correcta y dejes tanto estudio, solo estás en eso, gastando dinero…—
—Abuelo, lo he hecho con mi propio dinero, si tengo esta edad y sigo estudiando es porque necesito prepararme para ese futuro que me han impuesto. He ganado becas por mi propio esfuerzo no por mi apellido, no he tocado ni un solo centavo del dinero familiar— mi voz sale grave, sueno enojado, mi abuelo se sorprende de lo que digo.
—¡Ahora piensas regañar a tu abuelo! Que osadía—
—No es eso…—
—Silencio, bien, que bueno que no te gastes mi dinero ni el de tu padre —dale con el dinero, siempre es sobre el dinero en esta familia— ya que te has divertido con tu propio esfuerzo quiero que vengas a casa. Tienes 32 años y tu madre te quiere en casa—
—¿Mi madre? — mi cara de sorpresa le saca una sonrisa genuina a mi abuelo. Me sorprende que mi madre esté interesada en mí y me quiera en casa, siempre supe que me quería en casa, pero cuando estuve en el extranjero solo recibí mensajes de ella decepcionada porque me fui, después parecía que se había olvidado de mí. Por eso me sorprende que ahora me quiera en casa.
—Sí, hijo, tu mamá te quiere en casa— el rostro de mi abuelo expresa tranquilidad, siempre que habla de ella se le ilumina la cara, sonríe más, mi madre es su luz, al final fue su única hija, y por eso la consiente, incluso cuando ya es adulta.
Sin más, sonrío ampliamente al saber que mamá me extraña.
—Hijo hay algo que debes de saber sobre tu madre, y yo soy el único culpable— el rostro de mi abuelo se endurece, pero veo nostalgia, dolor, culpa y arrepentimiento en su mirada, sus palabras me dejan helado en mi asiento— necesito de tu ayuda, hijo— y esto fue el comienzo de una promesa que me pesaría por mucho tiempo.
**
Un mes después
Estoy a unos meses de graduarme en ingeniería, hoy estoy saliendo de mi examen profesional, feliz de que he terminado de prepararme, por lo menos en lo académico, para hacerme cargo de las empresas familiares.
Respiro hondo, la felicidad se desvanece y tengo una sensación amarga, no quiero seguir con ese camino impuesto por la familia, pero no tengo de otra. Lo único que me alivia es que Karim y yo hemos puesto en marcha la empresa, así que, eso disipa un poco mi amargura.
Karim y Rubén se acercan a felicitarme, se les nota de lejos su felicidad, sobre todo porque saben que continuaré con ellos en Ingeniería, logré que mi abuelo aceptara el trato. Yo iba a cumplir mi promesa si él me dejaba terminar mis estudios tranquilamente.
Sacudo la cabeza para no pensar en las palabras de mi abuelo, fue un duro golpe darme cuenta del gran error que cometió todo por avaricia, ahora entiendo su actitud hacia mi madre…de nuevo sacudo la cabeza para disipar esos pensamientos.
—¡Vamos hermano! Alégrate, por fin terminaste ese tonto doctorado, ahora viene lo duro, pero antes de pensar en eso vamos a celebrar—comienza a decir Rubén— Invite a unas chicas a nuestra fiesta, están divinas y son todas ricas de esas que quiere tu mamá para ti, pequeño Aaron…—suelta una carcajada junto con Karim.
Saben de las intenciones de mi madre por casarme con una “buena mujer” eso solo significa que sea rica, rubia, de buena familia, “educada” por no decir engreída, y otros adjetivos más. Ahora se le metió la terrible idea de casarme con una modelo que es amiga de mi hermana, no puedo soportar escuchar sobre eso.
—Vamos, Rubén, solo seríamos nosotros tres, no necesitamos que nos hagan drama y esas cosas—siempre elige a invitadas que nos hacen algún tipo de “show”, incluso una vez una de ellas dijo que Karim le pidió matrimonio y lo persiguió por meses. Me río por recordar esos buenos días.
—Deja de reírte, ya sé de qué te acordaste, vamos a festejar este triunfo para la familia Wells—dice Karim para salir pronto del asunto y que no le hagamos burla.
Ya en la fiesta en el departamento, los tres pudimos conversar tranquilamente, aunque Rubén estuvo algo triste al inicio porque no dejamos entrar al edificio a sus amigas.
Después de unas copas se pone de mal vibroso a hablar sobre el amor, de cómo le rompieron el corazón e incluso se burla de mí por mis fallidas relaciones.
—Fíjate, Aaroncito que tengo una prima muy hermosa, que se te robaría el corazón—suspira triste, eso es raro, él casi no habla de su familia, menos sabía que tenía una prima, según sabía su madre era hija única, aunque de su familia es muy hermético, solo nos ha contado ese dato de su madre y que su padre tiene una revista, y que es un heredero de un imperio, pero también es renuente en hacerse cargo.
—Mi prima, no solo es hermosa, recuerdo que de niña y adolescente tenía una chispa —sonríe encantado —era encantadora, desafiante, un demonio, pero adorable en todo sentido—
Su forma de hablar nos confunde.
—¿qué pasó con ella? — pregunta Karim, confundido igual que yo.
—El mes pasado fui a buscarla a su trabajo, pero me mando a volar, mis abuelos fueron malos con ella, también mi madre, así que era más que obvio que no me quería en su vida. Pero pienso regresar en unos días a buscarla, mi tía falleció hace tres meses así que no quiero dejarla sola, aunque tenga a mi tío—
Karim y yo nos miramos perplejos, era la primera vez que lo escuchábamos hablar tanto de su familia, y más con ese sentimiento de tristeza y dolor, algo fuerte debió pasar.
—En fin, cuando regresemos a casa les haré una fiesta enorme y ahí la van a conocer, pero creo que te robará el corazón ¡oh sí! mi pequeña princesa te traerá babeando el piso —Su broma nos hizo reír y eso logró animar el ambiente.
No voy a mentir, me siento intrigado por su afirmación, ya quiero conocer a su prima. Aunque realmente lo que quiero es un amor bonito. Sí, así de cursi, de romántico empedernido, es que ¡vamos! Todos nos merecemos un amor así de película con su respectivo toque de drama, pero que siempre esté el amor, la familia, eso que tristemente no vi en casa.
Suspiro.
Mejor me enfoco en el festejo, estoy ansioso por lo que depara el futuro y regresar a casa, y tal vez, me ilusiona conocer a esa princesa que pueda cambiar mi mundo.