Mi habitación

1557 Words
Por Scarlett. No pensaba conquistarlo, eso no. No me iba a arrastrar hacia él, podía entender, aunque me desgarrara el alma, que él no se hubiera enamorado de mí, tal le faltó tiempo, a lo mejor los hombres funcionaban de manera distinta, posiblemente no fuera un tipo emocional, aunque durante el crucero me hizo pensar lo contrario. Tampoco dijo “soy emocional”, entonces eso fue un error de apreciación y fue mi error. Bajé las escaleras y me di cuenta de que no sabía muy bien a dónde ir. Llegué a la planta baja y miré a mi alrededor. Una mucama se nos acercó, Chris estaba detrás mío. -Señoritos, si desean pasar al comedor, les indico dónde queda. La seguimos en silencio. Christopher y yo estábamos enojados el uno con el otro, aunque no entendía porqué él estaba enojado. ¿Pretendía que lo perdone? ¿Qué haga de cuenta que sus acusatorias palabras no existieron? -Niños. Nos saludó mi tía. -Me alegra tenerlos juntos. Nos acomodamos los cuatro y comimos, mientras charlábamos de frivolidades. -Ahora les hago un tour por la casa. Declaró mi tío. Caminamos, siguiendo a nuestros tíos, recorrimos habitación por habitación. Estaba asombrado por el buen gusto de todas las habitaciones, realmente era una mansión de película. Tenía 3 comedores, 4 salas de estar, tipo living, dos escritorios, es decir despachos personales, uno correspondía a Julia y otro a Simon. -Para tener cierta independencia cuando trabajamos. Nos explicaron. -Hemos fusionado nuestras empresas, pero es más cómodo, cuando estamos en casa, trabajar con independencia. -Mañana vamos a recorrer las distintas empresas, las que están en esta ciudad, más bien en la periferia de Malibú. -También tenemos empresas que se extienden por toda la Costa Oeste. Los escuchábamos casi en silencio, evitamos actuar entre nosotros. No sé si los tíos lo notaron, no nos conocen tanto y pueden llegar a pensar que somos callados y que los escuchamos educadamente. Por fin nos sentamos, lo hicimos en una terraza del segundo piso. -Les vamos a regalar un auto a cada uno, aunque en un principio recomiendo que siempre salgan con choferes, van a tener independencia total. Pronto vamos a recorrer confiterías, bares y discotecas. Julia se ríe. -En las discotecas van a entrar ustedes. -También los vamos a presentar en las juntas de todas las empresas. -Espero que se adapten rápido. Ellos se sacaban las palabras de la boca. -Queremos que las empresas queden en familia, que nunca se dividan, es la única manera de seguir creciendo. -Van a firmar un montón de documentos vinculantes. -Niña ¿Tienes algo de experiencia laboral? Preguntó Julia. -Hice pasantías, en estudios de abogados y en juzgados. Negó con la cabeza. -Olvídate de eso, tampoco hace falta que sepas tanto de leyes, vas a tener asesores, aunque tendrías que revalidar el título, lo mismo para tí, Chris. -Sí, eso habíamos hablado con Julia. -¿Tendríamos que volver a la facultad? Le pregunté incrédula. Yo me había apurado para rendir todas las materias, para no cursar más. -Realmente le perdí el timer a las cursadas. No, van a cursar, pero sí estudiar, se van a preparar tres o cuatro horas diarias durante un mes, y van a dar algunos finales, los números son más fáciles, pero abogacía tiene más matices, aunque recién has terminado tu carrera, posiblemente no te cueste tanto y al ser americana, todo es más fácil. -Yo no soy americano. Los tíos sonríen. -Ya tramitamos todo, solamente falta tu firma para que obtengas la doble ciudadanía. Contestó Julia. A esta altura no estoy sorprendida, el dinero mueve montañas. Lo único que los tíos no sugirieron es comprar la validación de nuestros títulos, no es legal hacer algo así, pero en el país que me adoptó, sí hay dinero de por medio, eso es algo normal. Claro que eso no sirve para crecer como persona y laboralmente. Es importante tener conocimientos, porque ser una excelente profesional, brinda una seguridad que no se compra con nada. Ambos aceptamos estudiar y revalidar los títulos. Aunque yo, anteriormente pensé en salir corriendo y seguir siendo una simple empleada, lejos de todos estos lujos obscenos y lejos de él. Espero resistir la proximidad. Si logro ser fuerte, le voy a dar algún tipo de lección que, prometo, no olvidará. No tengo mucho que perder, al contrario, me están ofreciendo el paraíso. -De a poco vamos a comentarles nuestros planes y ustedes se van a encargar de todo, me alegro que se hayan conocido y simpatizado, porque van a trabajar juntos y convivir para seguir manteniendo unidas nuestras empresas. Nos miramos a los ojos. Los dos estábamos serios, luego, como poniéndonos de acuerdo, asentimos. El mundo seguía giraba, pero no lo hacía cómo siempre, se bamboleaba demasiado, sacudía mis creencias, me confundía y luego me guiñaba un ojo. -Van a trabajar juntos, ninguno va a tener más poder que otro, por eso tienen que mantenerse unidos, como lo hicimos con Julia a través de los años. -El equilibrio se mantiene hablando y sobre todo escuchando al otro. Se van a tener uno al otro, siempre, por eso es importante que se apoyen durante toda la vida, aún en las crisis más profundas, siempre van a tener que pelear juntos. -Por eso tratamos de unirlos en el crucero y fuera de toda broma, me alegro de que ambos caminen en el mismo sentido, es mucho más fácil si están juntos. -¿Qué? Preguntamos los dos a la vez. Julia sacudió la mano, restándole importancia a sus palabras. -Hay tiempo para ponerse de acuerdo con todo eso, no se preocupen, aunque los documentos al compromiso que ambos asumen, se firmarán la próxima semana. No sabía de qué estaba hablando. Mi error fue no preguntar de qué se trataba, supuse que se trataba de documentos que tenían que ver con la posición en las empresas. Christopher tampoco preguntó demasiado. Estaba en mi dormitorio, me había dado una ducha, aún tenía el toallón envolviendo mi cuerpo, cuando se abrió la puerta y allí estaba él, entrando como si el lugar le perteneciera. -¿Qué haces acá? ¡Vete! -Vine a hablar contigo… pero, como dijo Julia, podemos divertirnos y no perder tiempo hablando. -¡Sal de aquí! -De verdad, me encantaría conocer tus pensamientos, pero, en este momento prefiero besar tus labios, quemarme con tu fuego, hacerte el amor… -Eres un idiota, no me interesa tener algo contigo. -Nena, el mundo se para cuando estamos juntos, tú lo sabes. ¡Claro que lo sé! Pero él no es el hombre que yo creía. Es arrogante, piensa que todas las mujeres estamos perdidas por él y posiblemente sea así, pero yo no voy a caer nuevamente. Aunque cuando miro sus ojos, la arrogancia de su sonrisa se desvanece. No sé si es por orgullo o por amor propio, pero no quiero involucrarme nuevamente con él, aunque presiento que no voy a poder mantener mi supuesta indiferencia por mucho tiempo, menos sabiendo que él está en la habitación contigua a la mía. Ni siquiera recibí la mitad de lo que le brindé. A él no le bastó con lo que teníamos, al menos lo descartó en cuanto tuvo la oportunidad. -La pasamos bien, es verdad, pero ambos tenemos claro todo lo que sucedió, por favor, no quiero irme, no me obligues a hacerlo. -No hago nada, simplemente… -Sal de la habitación. -Podemos empezar de cero. -Ya conozco como eres, no podemos empezar de cero, porque sentí tu desprecio cuando me viste en el hotel. -Me equivoqué y no, no te despreciaba, simplemente me asombre. -¿Sabes qué? Estoy harta de hablar mil veces lo mismo, voy a hablar con mis tíos, no quiero estar cerca tuyo. -Deja el drama de lado, me equivoqué y lo lamento. -¿Drama? Le pregunté, sin querer discutir. -¿Me estás acosando para que me vaya? Eso es muy bajo, incluso para ti. Vi su cara de asombro ante mi acusación. Algo así sentí yo cuando él me acusó en el hotel. -Hablamos cuando estés lista para hacerlo, realmente vine por una tregua. -¿Por eso entraste sin golpear? -Fue sin querer, no me di cuenta. -Si quieres hablar conmigo, me mandas un mensaje. -Eso es ridículo, de verdad, necesitamos ponernos de acuerdo, porque nuestros tíos piensan que tenemos algo y… -Voy a hablar con mi tía, le voy a decir que aunque algo pasó en el crucero, todo terminó antes de tocar tierra firme. -No fue una coincidencia todos nuestros encuentros, pero lo que sentimos al estar juntos, eso fue verdadero y tuve miedo… acabo de la salir de una relación, donde mi exnovia, hacía cualquier cosa por retenerme y al verte en el hotel, lo proyecté en ella, en su comportamiento. -Yo ni siquiera te pedí que me llames, y tus miedos son tuyos, mi actitud de ahora tiene que ver con tu comportamiento anterior. -Me equivoqué y te lo dije mil veces. -Lo lamento, vete, tengo que vestirme. -Scarlett… es muy fuerte lo que sentimos… Dijo recorriendo mi cuerpo con su mirada. Claro que tiene ganas de mí, eso se le nota y no lo puede negar, pero aunque yo también desee estar en sus brazos, necesito mucho más que ese deseo, aunque lo que sienta, sea tan fuerte, que quema mis entrañas.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD