Pendiente de ella

1636 Words
Por Christopher Entré a la habitación de Scarlett, lo hice sin llamar, porque sabía perfectamente que si preguntaba quién era y escuchaba mi voz, no me permitiría entrar. Lo que no esperaba era encontrarse envuelta en un toallón, con el agua aún goteando por las partes de su cuerpo que quedaban al descubierto. Debo reconocer que hasta me mareé al verla. ¿Cómo pude ser tan estúpido de pensar que podría dejarla atrás? Y lo que es peor, ¿Por qué la acusé de perseguirme? Me quemaba por dentro solamente por mirarla. Me disculpé mil veces, hasta le dije que podríamos comenzar de cero. En realidad quería recomenzar todo. Entendía que ella no era cualquier mujer, era la sobrina de mi tía política. Nunca fue una más, nunca fue cualquier mujer. Mis palabras y mi comportamiento sugieren lo contrario, pero las noches mueren lentamente sin ella y el día es otro cuando no siento su camaradería, su compañerismo, su espontaneidad y su frescura. Volví a mirarla, mis ojos recorrieron su cuerpo, pude ver sus piernas perfectas y adivinar sus partes íntimas. Me concentré en no acomodar mi chico, aunque ya se movía solito, quería decirle que ella estaba dentro mío, que su huella era permanente, que el volcán que explotaba cuando estábamos juntos, era más potente que la luz del sol. Terminé invocando lo que sentíamos estando juntos. -Nos une un fuego de amor. Mientras hablaba, la miraba a los ojos, y sus ojos grises eran impenetrables, no demostraban ira ni dolor. En un principio, cuando la acusé, reflejaban dolor e impotencia, pero luego parecían calculadores. No era una opción olvidarla y no sabía cómo conquistarla. Discutimos. Scarlett me pidió varias veces que me fuera, que saliera de su habilitación. -Por favor, no seas orgullosa. -Te juro que no es orgullo, simplemente me quiero lo suficiente como para no olvidar las ofensas. -Estás alejando algo maravilloso. Ella sonrió. Su sonrisa fue despectiva. En ese instante alguien golpeó la puerta. -Me estoy cambiando. Dijo en voz alta. Creo que los dos rogamos que no fuera Julia, porque ella entraría a pesar de esas palabras. -La señora desea saber si prefieres algo específico para cenar. -Cualquier cosa está bien, pastas, preparadas de cualquier manera, o lo que ella elija. -Justo tenía ganas de comer pastas. Le dije bajito. -Shhh. -Ok, me voy, cuando estés más cómoda, hablamos. -No tenemos nada de qué hablar. -Sí, tenemos mucho de qué hablar, voy a insistir hasta que me perdones. Me acerqué a ella, con la intención de convencerla por medio de una caricia o un beso y… rogar que se le cayera el toallón. -¡No te acerques! Exclamó en voz alta. -Shhh. Le dije lo mismo que ella, con el mismo gesto. Sé que eso le iba a molestar. Se alejó y me revoleó un almohadón. Terminé por reír, pero opté por salir de allí. Una mucama, posiblemente la misma que había golpeado antes la puerta de Scarlett, estaba golpeando mi puerta. Vio como yo salía de la habitación. Con mi más descarada sonrisa le pregunté qué deseaba. -¿Cómo te llamas? Le estaba hablando en español y la mucama, con aspecto latino, me sonrió abiertamente. -Yury. -¿Cómo estás Yury? Ella siguió sonriendo. -Bien, señor, gracias, La señora desea saber si prefiere cenar algo específico. -Pastas… Le guiñé un ojo y entré en mi dormitorio. Antes de cerrar la puerta, Yury me preguntó si deseaba que ella me acomodara la ropa. -Mañana acepto tu oferta. -La señora dejó ropa de su medida en el vestidor. -Ok, gracias por avisarme. En realidad aún no había abierto el vestidor. Lo único que hice fue descansar y fumar un par de cigarrillos en el la terraza que comunica las dos habitaciones. Abrí el vestidor para llevar las valijas que aún estaban dónde le pedí al personal que las dejase. Me sorprendí. ¡El vestidor era inmenso y estaba lleno! Yo tenía suficiente ropa, más toda la que compré en el crucero, realmente hasta es incómodo recibir tantos regalos, claro que para ellos eso debía ser una manera de mimarme y no significaba ningún esfuerzo económico. Llevé las maletas al vestidor y luego de darme una ducha, me cambié con ropa que traía en mi equipaje, la que estaba menos arrugada. Bajé a la planta baja y luego de recorrer un poco, encontré a mi tío. Seguimos recorriendo la casa, él me detalla sus horarios y sus costumbres. Cuando te sumes a las empresas, posiblemente manejes tus horarios durante el almuerzo, y hasta cenes con clientes, socios y otros empresarios. Me habló de la cartera de clientes, de algunos socios y de sus amigos. -Te comento que me encanta que hayas conectado con Scarlett desde un principio. Yo asentí, sin saber hacia dónde iba la conversación. -Todo va a ser más fácil así, aparte, no puedes negar que Scarlett es una mujer hermosa, culta, responsable, hacen una pareja hermosa. Me quedé callado por un momento. Ellos pensaban que Scarlett y yo seguíamos juntos y al parecer estaban totalmente de acuerdo con que estemos saliendo. Eso sí, lo tendría que hablar con la cabeza dura y rencorosa, que no perdona nada. No quiero decepcionar a mi tío. -Al parecer cenamos pastas. Dijo como al descuido y me guiñó un ojo. ¡Maldita Yury! Fui simpático con ella, pero al parecer es una informante de mis tíos, bueno, ellos le pagan el sueldo. -Sí, pastas está bien. No me hice cargo de la insinuación. -La mesa está servida. Dijo una mucama que no era Yury. ¿Cuántas mucamas tienen? Creo que ya vi cinco distintas. Mi tía apareció con un vestido azul claro, muy elegante. Detrás de ella estaba Scarlett. También lucía un vestido, aunque bastante más corto que el de Julia, su vestido era juvenil, con un estampado de flores gigantes, rojas, que se destacaban sobre el fondo blanco. No le conocía ese vestido, supongo que a ella también le deben haber llenado un vestidor con ropa de diseñador. La miré, queriendo parecer amigable, ella no me iba a desairar delante de los tíos. -Estás hermosa. Le dije al pasar a su lado. Ella sonrió por compromiso, pero sus ojos me tiraban dardos y debían estar envenenados, y eso provocaba en mí chispas que si bien no calentaban mi alma, terminaban en otra zona. Mis tíos hablaban sobre inversiones, sobre acciones, cómo se desenvuelven algunos empresarios, hablaba sobre las gerencias, sobre canalizar las ganancias y sobre el flujo de capitales. Julia estaba al tanto de todas las empresas, y al parecer, manejaba todo a la par de su marido. -Cuando nos retiremos, van a tener muchas responsabilidades y las van a tener que afrontar juntos. Instintivamente nos miramos con Scarlett. Ninguno de los dos dijo nada. Ella me odia y si es vengativa, me va a hacer la vida imposible, todo se va a ir al diablo y vamos a perder los dos y también mis tíos. No fue inteligente unirnos en ese viaje. No quiero reconocer que el que no fue inteligente, fui yo y aparte fui un maldito patán. Yo observaba el rostro de Scarlett, y no sabía cuanto entendía sobre el flujo de capitales y todo lo que tenía que ver con la economía de las empresas. Estaba callada, hasta que Simon le preguntó sobre un tema enfocado a la actividad empresarial y ella, sin titubeos, le contestó con seguridad. Con los tíos todo lo hablábamos en inglés, ella lo hablaba muy bien. Creo que hasta lo hablaba mejor que yo y eso que yo lo hablaba muy bien. Mi padre era americano y el inglés en casa era mi segunda lengua. Supongo que a Scarlett le sucedió lo mismo, hasta nuestros nombres no son latinos. Cerca de las 10 de la noche, luego de una eterna sobremesa, nos retiramos a nuestras habitaciones. Por supuesto que extrañaba la independencia de vivir solo, pero la comodidad y el lujo, y sobre todo, la amabilidad y el cariño de mis tíos, hacían que no extrañase tanto esa independencia de hacer lo que quisiera cuando llegaba de trabajar. Por otro lado, en mi país, siempre estaba escapando de mi exnovia. Me puse un pijama, eso me resultó raro, yo solía dormir en bóxer, pero acá tampoco hacía tanto calor, aunque el aire lo podía regular como quisiera. Estaba mirando a través del ventanal, la vista era impresionante, la inmensidad del océano Pacífico la tenía delante de mis ojos. Escuché que se abría el ventanal del dormitorio de Scarlett, normalmente no se escucharía nada, porque los dormitorios son amplios, con baño en suite y vestidor, es decir que la cabecera de la cama da a la pared de mi vestidor, pero en el silencio de la noche, y pegado al ventanal, escuchaba hasta las olas romper, ese era un sonido lejano, aunque al parecer el muelle y la playa, eran privadas, es decir, eran parte de las posesiones de mis tíos. Esperé en silencio, escuchar algún otro ruido. Había una especie de sillones, de esos que hamacaban suavemente. Escuché un leve sonido y entonces, casi apresurado, salí. -Hola. Dije sobresaltándola. No me equivoqué, ella estaba en ese sillón, que era una especie de hamaca. Ella no me contestó, estábamos en soledad y no disimulaba su desprecio. -Comprende que todo cambió. Ella se paró con la intención de entrar a su dormitorio. Mis ojos recorrieron su cuerpo, el deseo inundó mis sentido al verla en ese pijama de seda gris plata, que me dejaba adivinar perfectamente lo que había debajo. -Estás hermosa. Ella también recorrió mi cuerpo, lo hizo como si realmente me deseara. -Vos también te ves increíble. En el instante en que me quedé procesando sus palabras, Scarlett se dirigió a su habitación cerrando el ventanal y escuchá el pitillo trabarse.
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