¿Disculpas?

1744 Words
Por Scarlett No podía creer que Christopher fuera el sobrino de quién Simón tanto hablaba. Cuando lo vi comprendí, o al menos traté de hacerlo, el porqué de tantos encuentros. Me arrepentí de haberle dicho a mi tía que lo conocí en el crucero, nunca le di detalles, pero ella no era tonta y por sus palabras, me di cuenta de que sabía perfectamente que habíamos tenido intimidad. Yo estaba asombrada, avergonzada, y también furiosa, conmigo por haberme acostado con un hombre al que apenas conocía, con Christopher, porque resultó ser un desgraciado egocéntrico que pensaba que el mundo giraba en torno a él. ¡Vaya sorpresa que se llevó! También estaba furiosa con mis tíos, porque idearon un plan para… ¿Para qué? Ella me preguntó el nombre del muchacho que acababa de conocer y me instaba a que me divertiera con él. Sin dudas tenía algo planeado. Y yo, estúpida, pensaba que él era especial, pero solito se encargó de que descubriera que tipo de persona era. ¿Qué pretendían mis tíos? Solamente esperaba que esas noches junto a él, pudieran morir en mi corazón. Mi tía hablaba sobre nosotros como si fuera lo más normal del mundo. Me sentí traicionada por ella, por exponer cosas que no se deberían decir en voz alta. Quizás mis tíos son de mente muy abierta, pero no me sentí respetada. Mi dignidad estaba hecha pedazos. Me arrepentí de estar allí. -Mi niña, fue una pequeña broma. Negué con la cabeza. Creo que hasta Christopher estaba avergonzado. -Chicos, ¿Por qué están tan serios? Mi tía insiste y su marido cambia de tema. -Me alegra tenerlos a los dos acá, espero que se acomoden, descansen un rato, luego almorzamos todos juntos y les comentamos nuestros planes. Yo estaba agotada, hacía días que estaba durmiendo muy mal, al principio era por estar con Christopher y luego por no estar con él. -Gracias tía. Le dije, dirigiéndome a mi habitación. El tío Simon acompañó a su sobrino hasta la habitación, que oh casualidad, estaba pegada a la mía. -Ustedes son jóvenes, pueden subir hasta el tercer piso saltando de dos en dos los escalones. Comentó Julia. En el tercer piso, recién en ese momento presté atención, solamente había dos habitaciones, el resto de ese piso, era un balcón terraza, que comunicaba las dos habitaciones, no lo había comprobado, pero estaba segura de que no me equivocaba. -En general son las habitaciones de huéspedes, son un poco más independientes, ya que nuestra habitación está en el primer piso. Iba diciendo mi tía, mientras subía con nosotros. Yo, sin mirar a Chris, entré a mi habitación. Julia entró detrás mío. -Solamente fue una broma. -Sí, pero fue incómodo. Le dije con sinceridad. -Perdón, quise romper el hielo, no puedo ocupar el lugar de tu mamá y apenas nos conocemos, pero quiero ser más que una tía para ti, quiero que me consideres tu amiga y la persona en quién puedas confiar. -Lo entiendo y agradezco de corazón todo lo que haces por mí, pero, aunque tenemos mucha confianza… -No, mi niña, aún no tenemos la confianza que quiero lograr. -Lo entiendo, pero esa confianza de la que hablas y quieres lograr, se gana con el tiempo y sobre todo sin hacer ese tipo de comentarios subidos de tono, por favor, fue demasiado… -Perdón, no quise incomodarte. -Está bien, tampoco te mortifiques. -Quisiera que te quedes acá para siempre. Suele decir eso, pero realmente no estoy muy segura de adaptarme y de sentirme cómoda, pero tampoco puedo negarme definitivamente. -Me encantaría, vos y Chris, son nuestros únicos parientes, los más cercanos y no quisiera que todo esto termine en manos de extraños… -Gracias, tía, eres muy amable. -Quiero que suprimas ese gracias constante, que sientas que esto es tu verdadera casa, que te halles en esta vida. -Grac… Sonreí genuinamente. -Ahora te dejo descansar, pero antes quiero decirte que me encanta tenerlos acá y saber que Christopher y tú… No sé qué cara puse, pero mi tía interrumpió su frase a la mitad. -¿Qué sucedió? Suspiré. No supe qué decirle. -Nada… -Sin embargo… Sacudí la cabeza, supe que no era el momento de hablar. -Nada, solamente estoy muy cansada. -Perdón, te dejo dormir, en dos horas envío a una mucama, para despertarte. Asentí con la cabeza. Mi tía se fue y aunque tenía mil cosas que procesar, se me cerraban los ojos del sueño y del cansancio. Me dormí profundamente. Solamente me había sacado las sandalias, pero me dormí vestida. Me despertaron unos golpes en la puerta de mi habitación. Hubiera dormido toda la tarde, pero tenía que respetar los horarios de la casa familiar. -Pase. Dije pensando que era la mucama. Me incorporé en la cama acomodándome la ropa. -Hola. La voz me sobresaltó. -¿Qué haces acá? -Tenemos que hablar. -No tenemos nada de qué hablar. -Sí y lo sabes. -No me interesa hablar contigo. -Escúchame, me equivoqué. -¿No me digas? -Por favor, escuchame. -Eres un idiota. -Lo sé. -Vete, no quiero que estés en mi habitación, los tíos pueden pensar que… -¿Le contaste a tu tía sobre nosotros? ¿Cómo pudiste? Sentí mis mejillas arder. Los ojos de Christopher parecían ver dentro de mi mente. -No le di detalles, ni siquiera le dije que tuvimos intimidad. -¡Lo sabe! -Ella, en cuanto supo tu nombre, me incitaba a estar con vos. -¿Estuviste conmigo por qué ella lo dijo? -¡No! Su sonrisa, tan engreída, me molestaba tanto como su presencia. -Eres un idiota. -Vine a disculparme. -Por supuesto. -Es difícil para mí hacerlo. -Me has tratado mal desde que me viste en el hotel. -Pensé que me estabas siguiendo. -¿Por qué iba a seguirte? -Perdón… pensé qué… -¿De verdad te crees tan importante? -No es eso, pero estoy acostumbrado a que las mujeres me presionen para estar conmigo. Lo miré sin poder creer sus palabras, me resultaban estúpidas. -¿Realmente te crees irresistible? -No, no lo creo, pero mi exnovia me presionaba de mil maneras para estar conmigo, hasta presionó a mi jefe para que me niegue las vacaciones. -Ok, es una loca que sí te presionaba ¿Y? ¿Piensas que todas las mujeres somos así? -No… Noto dudas en sus palabras. -Pero tuvimos algo muy fuerte, muy intenso y pensé que no lo pudiste soltar. ¡Si supiera! No tiene idea de mis sentimientos. -¿Piensas que iba a hacer una locura? ¿Qué ganaría al perseguir a un hombre que no quiere estar conmigo? Mis palabras fueron claras, tan crudas que me dolieron escucharlas. -¿Quién te dijo que no quiero estar contigo? -¿Me estás cargando? Me enamoré de él desde el primer día, pero un amor tan casual, no podría traer nada bueno, pero fui ingenua y creí que en el amor a primera vista y eso, no sucede con los hombres, tengo delante mío el ejemplo de eso. No me prometió amor, pero me atrapó, me tuvo en la palma de sus manos, pero fingió que le importaba, fingió que podíamos ser el uno del otro. No hice nada para retenerlo. Ni siquiera le pedí que me llamara. No le sugerí nada, guardé mi dolor, mientras él se alejaba. -No tienes idea de lo que me costó salir de tu habitación. -Por eso cuando me viste en el hotel, me acusaste de perseguirte y estabas tan ofendido, se notó mucho cuánto te costó salir y sacarme de tu vida. Le terminé reprochando lo que tenía guardado, pero no lo pude evitar. Estoy en una casa que no es la mía, conviviendo con tíos, que si bien los conozco y sé que son buenas personas, tienen otras costumbres, hasta hablamos en otro idioma con ellos. No quiero ser desagradecida, pero ya no me parece una buena idea estar acá. Tal vez no comprendo todo lo que ellos me están ofreciendo, está fuera de mi alcance esta vida. Entiendo que mis tíos quieren compañía y que quedarme a su lado es lo que ellos pretenden. Eso sería algo justo, pero en este momento no puedo pensar con claridad. -Me costó y tienes idea de cuanto, pero luego me asusté. -No, no te asuste. -Lo juro. En realidad estaba bien con estar con ellos, pero son manipuladores y siento que soy parte de un juego que no sé cuáles son sus reglas y estoy segura de que Christopher, que sin dudas es parte del mismo juego, tampoco conoce las reglas. Quiere arreglar su parte conmigo, pero me demostró lo infeliz y lo egoísta que puede ser. Simplemente me dio la espalda, sin demostrar ningún tipo de sentimientos, como si no fuera humano, hasta un animal hubiera dudado antes de salir del camarote. Estoy sangrando por mis heridas. ¿Qué pretendían mis tíos? -Compréndeme, sé que ahora suena muy oportuna mi disculpa, pero por favor, no pienses mal de mí. Nunca me sentí tan sola, tengo delante mío al hombre de mi vida, aunque él no lo sabe, por fin, luego de dos años de estar sola, estoy con mis tíos, estoy rodeada de un lujo que es imposible describir, por lo obscenamente inmenso que es, pero tengo dudas y esas dudas tienen que ver con el comportamiento de mis tíos y con mi corazón herido. -Entiendo que todo cambió, pero… te pido que no pienses mal de mí, no pretendí romper tus ilusiones. ¿Ilusiones? ¿No tiene idea de lo que siento por él? Tomaré eso como una ventaja. -¿Ilusiones? Pregunté tratando de aparentar indiferencia. Él asiente con la cabeza. -Estaba apabullado por todo lo que sentí por vos y decidí escapar, no fue la idea más brillante que tuve, y aunque te acusé al verte en el hotel, mi corazón latía fuerte por ti. -No fue lo que dijiste, entiendo que no quisieras seguir, que todo fue una aventura, que no tuviste la necesidad de llevarla a otro nivel, pero no perdono tus acusaciones, porque yo también te podría haber acusado y no lo hice, demostraste quién eres. Salí de la habitación, pensando que en él, el amor no se había dado y eso era democracia, pero sus actitudes, eran las de un tirano y eso no lo perdonaba, tendría que armar un plan para derrocar tanta tiranía. Se disculpó, pero sus disculpas eran muy convenientes y no me bastaban. Estaba herida.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD