Acercamiento

1697 Words
Por Christopher. Por la mañana vi de lejos, en una de las boutiques del crucero, a la chica que llamó mi atención desde que la vi. Se estaba paseando dentro del local, con un vestido rojo furioso, ajustado y con un tajo en el costado derecho que dejaba al descubierto sus esbeltas piernas. Me quedé mirando la escena a través de la vidriera, estaba hablando con alguien por teléfono, posiblemente era una video llamada porque alejaba el aparato y le mostraba como le quedaba. -Sensacional. Murmuré, aunque pensé que le estaba mostrando como lucía cada prenda que se compraba, a su novio, por su edad supuse que no estaba casada. No sabía su edad, pero ya había calculado que tendría 20 aproximadamente. Sentí la tentación de entrar y decirle todo lo que me provocaba, pero iba a pensar que era otro pesado de los muchos que posiblemente se le acercaban. Me quedé un rato mirándola y cuando ya no podía disimular más, me alejé. Entré a una boutique masculina y compré, tal cual lo quería mi tío, algunos trajes de distintas marcas, camisas de distintas marcas, corbatas y hasta un smoking. A la hora de almorzar decidí recorrer los restaurantes de las distintas cubiertas hasta dar con esa belleza. Tuve suerte, entré al segundo restaurante y luego de recorrer con la mirada algunas mesas, la vi. Le sonreí apenas noté su mirada en la mía y me acerqué a ella, no iba a desperdiciar esa oportunidad. Consideré que si tenía novio, no estaba en el barco, porque en ningún momento lo vi con él. Posiblemente le mostró el vestido desde su celular, también se lo pudo haber mostrado a una amiga. Me quedé con la segunda opción, tenía más sentido en mi cabeza. Me acerqué a ella y sin darle la oportunidad a que se negase, me senté en su mesa. -Hola ¿Cómo estás? Ella me miró asombrada, pero estaba tranquila. -Son Christopher, pero es demasiado largo, todos me dicen Chris. -Hola Chris. Su saludo simpático me hizo bien de una manera que no lo puedo describir. -Te vi ayer. Le dije, aunque ambos lo sabíamos. -¿Cómo te llamas? -Scarlett. -Me encanta tu nombre. -Gracias. Contestó con cortesía. -¿Viajas sola? Ella dudó por un segundo antes de confirmar que viajaba sola. Eso fue revelador, quise ocultar mi sonrisa para no verme como un depredador, aunque así me sentía. De cerca, Scarlett era mucho más hermosa y su cuerpo… Parecía una escultura hecha para adorar. Esperaba pasar el crucero disfrutando todo lo que esta hermosura pudiera brindar. No esperaba más que disfrutar con ella mientras dure el crucero. Acababa de salir de una tortuosa relación y aún no sabía si había logrado salir ileso de las consecuencias y de todo lo que mi ex novia podría provocar. Yo era un hombre tranquilo, pero aunque salí cerca de tres años con Mary Ann, no era un hombre perfecto, siempre pensé que ella no se merecía fidelidad, mi exnovia tenía un rastreador, sin embargo, cuanto más me acorralaba y me vigilaba, yo, desesperado, creaba vías de escape. Mi amigo Thomas fue quién me acompañó varias veces en esas escapadas y quién respalda alguna que otra mentira cuando necesitaba alejarme de la toxicidad y el control de Mary Ann. Tampoco era infiel por deporte, simplemente me ahogaba con tanta presión y no podía escapar de sus garras con facilidad. Pero dejando mi pasado reciente atrás, miré a Scarlett y reconozco que ella despertó mis sentidos y algún otro, también. -Yo también viajo solo, decidí tomarme unas vacaciones antes de volcarme de lleno en un nuevo proyecto. -Que bueno. Dijo ella y creo que no supo qué contestar y no quiso preguntar nada. -Soy contador con un master en economía. Dije, queriendo impresionarla de alguna manera. -¿Tú estudias? Ella sonrió. -Soy abogada. Quedé impresionado, de verdad se veía muy joven. -¿Cuántos años tienes? -23 ¿Y tú? -29. Le contesté, pensando que era más conveniente que tuviera 23 y no 20 años. Esos 3 años significan experiencia, más libertad, más independencia, aunque si está viajando sola, significa que es independiente y si es abogada… Jamás hubiera pensado que tendría un título, quizás que estaba camino a tenerlo. Aparenta menos edad de la que tiene y su aspecto no es el de un letrado. Es más bien el de una estudiante queriendo… Mis ojos se fueron hacia su escote, traté de contenerme, pero aunque decente, mostraba lo justo como para que yo quiera zambullirse en ellos. Un camarero se acercó, cortando la conversación y también mi mirada indiscreta. Pedimos el almuerzo, ella no parecía incómoda con mi presencia, yo tampoco me tiré a la pileta, no insinué pasar la tarde en su dormitorio, aunque moría de ganas por hacerlo. Sabía que esa chica podría estar conmigo, pero definitivamente no accedería a estarlo inmediatamente. No tenía idea que la había llevado a viajar sola, a hacer un crucero familiar, porque aunque pocos, también había niños en el barco. No era un crucero de solteros, donde se esperaba descontrol. Podría pensar que estábamos los dos en una situación similar, es decir viajando solos, sin compañía, pero en realidad yo estaba allí cumpliendo un deseo absurdo de mi tío, aunque a esta altura, estoy más que agradecido con ese capricho, ya que pude terminar la relación con Mary Ann y de paso conocí a esta belleza. -Te voy a preguntar algo muy cliché. Le dije cuando el camarero se alejó. -¿Tienes novio? Scarlett se rio. -¿Es gracioso? ¿Soy muy obvio? Le pregunté poniendo cara de inocente. -Sí, lo eres… no, no tengo novio. Puse, teatralmente mi mano sobre mi corazón. -¡Qué suerte! Creí que podría morir si la respuesta era otra. Los dos reímos olvidándonos de la gente que había a nuestro alrededor. El filing se dio inmediatamente, aunque yo sentía más que un filing, tenía sensaciones muy Scarlett era simpática, hermosa, bastante llamativa en su forma de vestirse, pero al ser joven, llevaba sus prendas con elegancia, era evidente que se vestía de acuerdo a su edad, aunque era muy sugerente, eso ponía a caminar los ratones dentro de mi cabeza. No le pregunté más cosas personales, ya sabía lo suficiente, terminamos hablando de música y de arte, nada personal pero servía para conocernos. Aunque mientras ella hablaba, yo mil veces me perdía en su boca, imaginando mil cosas. Me comporté lo mejor que pude, aunque tenía ganas de saltar sobre ella y darle allí mismo toda la furia de mi vientre. -¿Quieres ir a la piscina del décimo piso? Era una cubierta por encima de dónde estaba mi camarote. Ella dudó por un momento, pero luego accedió. En ese momento sonó su celular. -Perdón, es una llamada… debo contestar, te veo en una hora en la piscina. Dijo alejándose hacia las escaleras. Yo tomé el ascensor, pero fui hasta los locales de planta baja, compré algunos shorts de baño, tenía uno o dos, pero tenía la sensación de que Scarlett, aunque parecía sencilla, prestaba atención al aspecto de cada prenda, Mary Ann estaba obsesionada con la ropa de diseñador, y Scarlett, siendo mucho más joven que mi ex novia y viajando en medio de tanto lujo, no debía ser tan distinta, aunque su trato sí, era el polo opuesto. La cultura de mi nueva conquista también lo era. Estaba intrigado y quería conocer todo sobre ella, sobre todo quería saber como era en la intimidad, presentía que me quemaría en su cama. Necesitaba tenerla… Tendría que apurar un poco la cuestión, porque los días iban a pasar y realmente quería pasarla bien desde el minuto uno. Volví a mi Penhouse, me cambié y me dirigí a la piscina. Estaba tomando un refresco, sentado en una reposera, esperando que Scarlett apareciera, cuando vi entrar a una mujer más que hermosa, era… espectacular, bella, llamativa, y un diminuto bikini, verde y n***o, se adivinaba adherido a su cuerpo debajo de esa salida de baño, traslúcida, que era como un imán para mis ojos, ese primor me miró y me sonrió avanzando hacia mí, estaba confundido hasta que descubrí que esa belleza era Scarlett. Me paré cuando ella estaba a tres metros de mí. Apoyé mis manos sobre sus hombros, ella no era baja, pero aún así ella llegaba a mi boca, tenía unas sandalias de tacones no tan altos. Mi boca se disparó a su mejilla y mis labios entreabiertos, se tomaron todo el tiempo para posarse cerca de la comisura de sus labios, ella no se alejó, pero tampoco se pegó a mi cuerpo. Se separó luego de unos segundos, la verdad que no puedo decir cómo iba a reaccionar si Scarlett rozaba mi piel, posiblemente mi mente me hubiera traicionado y mi cuerpo, siempre cómplice, me hubiera hecho pasar un momento incómodo al exponerme con mis shorts de baño. -Estás preciosa. Logré decir. Aunque mis palabras no eran un secreto, rompí mis pensamientos, que iban más rápido de lo que podía controlar. -¿Qué deseas tomar? -Un refresco de cola. El camarero se acercó inmediatamente y creo que evitó mirarla, aunque muchos de los hombres que estaban allí, no disimulaban cuando lo hacían, sin embargo, ella estaba más allá de las miradas que recibía. No estaba incómoda por eso, pero tampoco estaba pendiente de esas miradas, aunque era tan bella que debía estar acostumbrada a ser el centro de atención de cualquier lugar donde se hallase. Pasamos la tarde charlando y yo quería avanzar hacia otro lugar. En un momento ella dijo que se iba a meter en la piscina. Nos metimos juntos y entonces, entre carcajadas y juegos inocentes, me acerqué a ella, arrinconándola contra una esquina, sintiendo su piel contra mi piel, su pecho erguido contra el mío y sin poder evitarlo, mi boca buscó la suya. Scarlett respondió al beso; aunque no fue un beso demasiado apasionado ya que estábamos rodeados de personas y no le iba a crear ratones a otros tipos, pero sentir su boca, me llevó a un nivel de atracción que nunca había sentido, apenas me pude controlar.
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