Disculpas fallidas

1638 Words
Por Christopher Me costó salir del camarote de Scarlett, ella no tenía idea de cuanto. Sé que estaba mal por la despedida, pero yo no estaba mejor. Sin embargo no hice nada por mantenerme en contacto con ella, acababa de salir de una relación tortuosa y aunque la había superado, porque desde hacía bastante no tenía sentimientos por Mary Ann, era cauteloso, más que eso, tenía miedo de comenzar una nueva relación. Sin embargo salí de allí, con un nudo en el estómago y con la certeza de que mi corazón estaría hecho pedazo por un largo tiempo. No la vi entre el grupo de personas que se desembarcaría junto a mí. La busqué, esperé hasta el final y finalmente, con una confusión en mi mente, con todas las noches de amor que pasé a su lado hechas añicos, bajé del barco, con los pies arrastrando, con mis pasos lentos. Llegué al hotel y me instalé en la habilitación que mi tío reservó para mí. Hice todo a mi manera, sin darle la oportunidad de seguir en mi vida. Posiblemente ella no se dio cuenta de que mi dolor era tan grande como el suyo, porque sé muy bien lo mal que estuvo el último día, esperando alguna palabra, algo que nos una más allá del viaje y de los recuerdos, que jamás nos iban a abandonar. Scarlett es distinta a todas las mujeres y sobre todo es muy distinta a Mary Ann. Estaba pensando en esa maravillosa mujer que compartió conmigo los últimos 15 días, cuando decidí dar una vuelta por la playa, había llegado hacía poco tiempo, pero necesitaba caminar, bajar mi ansiedad, pensar o no pensar, no sabía bien dónde me llevaría mi cerebro. Abrí la puerta de mi habitación y fue cuando la vi, estaba entrando con su equipaje en la habitación pagada a la mía. Sentí que me electrocutaba. ¿Ella era cómo Mary Ann? ¡Peor! Porque me espió, me siguió y ahora la tenía frente a mí. Era más manipuladora que mi ex novia. Me sentí atacado, desbordado, perseguido y entré en pánico. Me acerqué a ella y lo hice sin pensar. Le reclamé que me seguía, que me había espiado y no le dije más cosas, porque ella, que parecía realmente confundida al verme, se encerró en su habitación, dejándome solo en medio del pasillo. Estaba por seguirla, pero algo me detuvo. Baje las escaleras porque no tuve paciencia de esperar el ascensor. Y sí, caminé por la playa, sin mirar a nadie, sumergido en mis pensamientos. En un momento me senté sobre la arena. No sabía cuánto tiempo había caminado, mi mente estaba embotada. ¿Habré sido injusto? Si el destino o la casualidad nos unía, quería decir que la culpé sin razón, pensando en la toxicidad de Mary Ann, que sin deudas, haría algo así y no se detenía ante nada. Caminé de vuelta al hotel, me disculparía… Al llegar al hotel me dirigí directamente a la habitación de Scarlett Abrió la puerta, quizás pensando que era el botones, lo hizo distraídamente porque estaba hablando por teléfono. Cortó la conversación, al parecer estaba hablando con su tía. Estaba maquillada y su vestimenta era elegante y con un deje sexi, muy sexi. No pude evitar que mi mirada recorriera su cuerpo, pero ella no sonrió, como hacía días anteriores cuando mis ojos buscaban su cuerpo. -¿Qué necesitas? Preguntó desde la puerta de su habitación. La frialdad de su trato erizó mi piel. -Yo… ¿Puedo pasar? Ella dudó, pero finalmente abrió la puerta y me permitió pasar. -Quiero disculparme, es que me tomaste por sorpresa. Ella negó con la cabeza. -No te tomé por sorpresa, no tenía idea de que estarías aquí. -Pensé que me estabas siguiendo. -¿Por qué iba a perseguirte? La seguridad de su voz me dolió. Su indiferencia, también. -Porque… Estaba buscando las palabras que no me hicieran quedar como un terrible idiota. -Por lo que tuvimos. -Dejaste en claro que todo se terminó cuando se terminó el crucero. Su voz tembló levemente. -Sin embargo… -Chris, quiero dejarte en claro dos cosas. Tomó aire. -Nunca me involucro con desconocidos, lo que tuvimos fue algo inusual para mí, a pesar de eso y de lo bien que, sin dudas, la pasamos, no te perseguiría, no te presionaría y jamás se me ocurrió espiarte, no persigo hombres. Aclaró su punto a medias, o tal vez a mí me gustaría escuchar que estaba involucrada sentimentalmente conmigo. Quería escuchar que tenía sentimientos muy fuertes por mí. Lo quería escuchar a pesar de mis miedos, aún sabiendo que no quería tener una relación con nadie, ni con ella… Cuando pensé en eso, la volví a mirar y dudé de todo lo que creía. -¿Podemos cenar juntos? Mi pregunta no era coherente y no tenía nada que ver con el tema que estábamos hablando, pero necesitaba un poco más de ella, de su risa, de su conversación, de su piel y de su cuerpo. -Dejaste en claro lo que pensabas cuando me viste acá. -Ya te pedí perdón. -No lo hiciste. Era verdad, pero… -Y aunque lo hicieras, es mejor que cada uno siga su camino. -¿Y si quiero verte de nuevo? -¿Para acusarme de qué? -No pretendí. -Sí, pretendiste acusarme de que te perseguiría hasta el fin del mundo, te repito, dejaste en claro lo que querías, y yo no le ruego a nadie, o corro detrás de nadie y espero que lo entiendas, porque el destino o la casualidad nos enfrenta nuevamente y si vuelve a pasar, aunque creo que es imposible, va a ser por el azar, no por mí. Su indiferencia era tanta, que tiñó mi alma de gris oscuro, áspero y nauseabundo. Me pregunté nuevamente qué estaba sucediendo en mi interior. Aunque una parte de mí, quería pensar que sus palabras eran mentiras, que de alguna manera descubrió en dónde me hospedaría y que hacía todo esto para llamar mi atención, para conquistarme. Me encantaría comprobar que ella se enamoró de mí y está acá porque ese amor no tiene final. Mary Ann me hubiera perseguido, presionado, y si alguna vez jugó a ser indiferente, a esta altura ya se le habría caído la máscara. Miré a Scarlett, quería que deje de lado sus palabras, que se arroje llorando a mis brazos. quería ser irresistible para ella y quería tener razón. Me sentí infantil. Solamente una cena. Insistí, pensando que ella nunca me había negado nada. Aunque tardé más de lo esperado en meterme debajo de sus sábanas, ya que me hubiera gustado hacerlo desde el instante en que la conocí. Es demasiado lo que me atrae, aunque mi mente está confundida. Querría que estuviera aquí por mí, aunque eso me hace enojar, porque no me gustan las mujeres insistentes, pero al mismo tiempo, no me gusta que haya sido solamente casualidad, aunque eso hable mejor de ella como persona y como mujer. -Has demostrado varias facetas de ti y realmente no me gustó lo que vi. -Nunca te traté mal. -Hoy lo hiciste, hiciste acusaciones falsas y ahora estás acá porque te diste cuenta de tu error. -Me equivoqué, y vine a disculparme. -Ok. -¿Me perdonas? -Sí. -Entonces podemos… -No, no podemos, te perdono porque no estoy dispuesta a llevar cargas innecesarias, pero no olvido. -Entonces no me perdonas. -Lo hago, eres un extraño que se equivocó en su trato, que se confundió porque no me conoce. -No soy un extraño, nosotros… -Dejaste muy claro que no hay nosotros. Se le quebró la voz con esas palabras, aunque terminó la frase con una sonrisa. No le voy a suplicar, pero el arrepentimiento de haber huido de una relación con ella, llega hasta lo más profundo de mi corazón. Sé que no pasaron ni 12 horas y la tormenta que se formó en mi interior, no la vi venir y es tan potente que, ahora entiendo, me está abatiendo. Pensé que sería solamente un recuerdo maravilloso y que me acostumbraría a su recuerdo y a mi libertad. No pensé que me dolería pensar que no la abrazaría más, que no podría oler más su aroma y que sus besos los desearía como nada en esta vida. -No tenemos nada de qué hablar, solamente te digo, que no me conoces, que no sabes lo que pienso y lamento haberte conocido. Eso me pegó duro. Quisiera explicarle que me equivoqué, que tenerla delante hace imposible que pueda alejarme de ella. -Me equivoqué. Dije al fin. -No, no lo hiciste, pensabas seguir adelante con tu vida y tienes todo el derecho de hacerlo, no quiero falsas excusas, acepté lo que tuvimos sin pedir nada a cambio, pero no soy una marioneta que puedas manejar según tu deseo. -Te pensaba llamar. La sonrisa de ella se agrandó y sus ojos, aunque quiso ocultarlo, se llenaron de lágrimas. -Dejemos todo acá, realmente estoy muy cansada y solamente quiero comer algo y descansar. -Podemos cenar juntos. -No, gracias. -¿Entonces? -Entonces… A pesar de lo bien que la pasamos, no fue la mejor experiencia conocerte. Abrió la puerta de su habitación y salí de allí con más dudas que certezas. ¿Se hará la ofendida para llamar mi atención? ¿Lo hará porque verdaderamente me estaba persiguiendo? Pensaba dejar todo eso atrás, aunque sabía que era muy difícil olvidarla, estaba dispuesto a hacerlo, estaba comenzando una nueva vida y no pensaba involucrarme con nadie emocionalmente. No estaba en mis planes pasar por las presiones de un noviazgo, dejar de decidir hasta lo que deseo cenar… Scarlett, aparentemente, no es así, pero apenas me conoce… ¿Y si de verdad me siguió? Eso significa que es peor que Mary Ann. Quise pensar en eso para aliviar el peso de mi alma.
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