Paternidad

1421 Words
Estaba arreglándome para ir a casa de Sam a conocer a su prometido. Cuando termine de cambiarme, tome las llaves de mi auto y salí para comenzar a conducir hasta la dirección que me había dado Sam. Cuando llegue estacione el auto y camine hasta la puerta donde debía ser, era una hermosa casa clásica familiar. Toqué timbre. —Hola, soy Mark es un gusto al fin conocerte—dijo abrazándome de repente y le correspondí también emocionada. —El gusto es mío. Soy Elena—le dije y el me invito a pasar. —Lo sé, escuche mucho sobre ti. —¿Es Elena? —pregunto Sam desde la cocina. —Así es—respondió Mark. —Ven, siéntate—dijo apretándome la silla frente a la mesa ya colocada. —Qué bonito, gracias—dije viendo la decoración y la casa en sí. —Gracias—dijo Sam entrando con la comida en sus manos. —Qué bueno que te guste, no te lo había contado, pero la compramos. Aunque me guste viajar, este es mi hogar y Mark estuvo de acuerdo asi que, nos veremos seguido—sonrió feliz. —¿Enserio? Muchas felicidades, la casa es hermosa, me alegra muchísimo. Ahora te tendré cerca para siempre—me emocioné con que Sam estuviera tan asentada y feliz formando su propia familia cerca para que pudiera verla. —Muchas gracias—respondieron con unas sonrisas enormes. Nos la pasamos toda la cena hablando muy felices. Sam también aprendió a cocinar, esto estaba delicioso. Parecía no reconocer a mi amiga, con la que crecí y me crie. —Quisimos invitarte, no solo para que conozcas a Mark, también queremos que conozcas a otra persona—dijo Sam riendo y se la notaba nerviosa. —¿Qué pasa? —dijo frunciendo el ceño, pero con una sonrisa. —Sucede que estoy embarazada—dijo y quede con la boca abierta hasta que unas lágrimas comenzaron a salir. —¿Estás hablando enserio? Júrame que no es una broma ya mismo. Soy sensible—dije cubriendo mi boca de asombro y felicidad. —No es broma, te lo juro—me pare instantáneamente y ella hizo lo mismo. La abrace y lloramos juntas, luego me agache un poco para ver su vientre y lo acaricie. —¿De cuantos meses estas? —pregunté. —Apenas tres meses, quise esperar para contártelo, eres la primera. —Voy a ser tía—dije aun sorprendida por todo. —Si—me respondió llorando. —Disculpen, hormonas—reímos. La cena siguió transcurriendo entre risas y charlas sobre su futuro hijo o hija, hasta que se hizo muy tarde y yo debía trabajar mañana. Sam y Mark me acompañaron hasta la salida y allí me despedí de ambos con un afectuoso abrazo colmado de emoción y felicidad. Luego me incliné hasta estar frente al vientre de mi amiga. —Adiós pequeñin—lo saludé acariciándolo por última vez antes de ir hasta mi auto. Al llegar y sin pensarlo dos veces me tumbe en mi cama hasta la mañana siguiente, cuando mi alarma sonó ruidosa por una llamada. Tomé el teléfono adormilada y contesté. —¿Hola? —pregunte creyendo que tal vez sería mi madre o Sam. —Hola Elena, soy Nate­—respondió y rápidamente me levante asustada fijándome que aún no son las 9. —Ah, hola Nate. —Siento mucho si interrumpí algo, sucede que Emma quiere saber si quieres desayunar con nosotros. Está un poco insistente—escuché reír un poco a Nate mientras de fondo la pequeña Emma le suplicaba que le pase el teléfono. —Claro, me encantaría—acepte casi corriendo hasta el baño para tomar una ducha apenas corte la llamada. —Excelente, haces feliz a esta niña. Te vemos en el Starbucks que está cerca del edificio en un rato. —Genial, llegaré pronto—le dije y antes de saludar y colgar. Sujete mi pelo para no mojarlo mientras me bañaba rápidamente. Al salir me cambie con un jean n***o, una camisa verde jade con un saco y mis zapatos negros con plataforma. Tome mi bolso y subí al auto conduciendo hasta el Starbucks, estacione y al entrar al lugar allí estaban Nate y Emma esperándome en una pequeña mesa con vista a la calle. —Buenos días—les sonreí a ambos y Emma me abrazó las piernas como de costumbre. —Buenos días—e saludó su padre soltando inmediatamente el teléfono que tenía en su mano. Emma me dio un lugar y me senté a su lado. —¿Así que tu querías invitarme a desayunar? —le pregunté a la pequeña mientras le hacía algunas cosquillas. —Papi insistió—dijo ella entre risas y yo paré de hacerlo sorprendiéndome por su respuesta. —Tu, digo, ella insistió—se excusó Nate rápidamente casi atragantándose con su propia saliva. —Mejor hay que pedir el desayuno ya—levantó su mano y un trabajador vino hasta el con libreta en mano.—Hola, yo solo quiero un café simple. Para ella un chocolate caliente y dos galletas de vainilla—señaló hablando por Emma. —¿Elena? —Yo también quiero un café simple y un roll de canela. Gracias—dije cuando fue mi turno y el chico se fue al terminar de escribir. Nuestro pedido no tardo nada, ya nos encontrábamos desayunando entre conversaciones. —Emma ¿cómo te va en la escuela? —pregunté interesada. —Em... bien—dijo dudando cabizbajo. —Emma es muy inteligente, pero su comportamiento no es muy bueno últimamente—habló su padre para luego darle un sorbo al café. —Seguro es una etapa o alguien la molesta—la miré a ella que parecía un poco triste buscando una respuesta en mí. —Pues si es así puede hablar conmigo, pero no la eduque para que golpee a alguien—dijo él y comenzaba a tornarse una incómoda conversación. —Lo hará cuando se sienta lista y con confianza ¿no?—le dije a Nate mientras le preguntaba a la pequeña y ella asentía no muy convencida. La conversación cambio drásticamente y al terminar Nate insistió demasiado en pagar todo así que no tuve opción y salimos del lugar hasta el parque que estaba enfrente. —¿Qué hace Emma luego de la escuela? —pregunte viéndola jugar en la arena. —A veces va conmigo al trabajo, otras veces se queda en casa—me respondio mientras nos sentábamos en un banco. —¿Sola? —pregunte sorprendida. —No, se quedaba con su nana—dijo sonriéndome por la cara que había puesto antes. —Estuvo con nosotros desde que nació Emma, pero ya va a jubilarse y no puede seguir con nosotros. —Entonces ¿Hablaste con Emma sobre si le gustaría que yo la cuidara? —pregunté impaciente por su respuesta. —Si ya lo sabe y está muy emocionada. De verdad quiere que la cuides. No la había visto tomar cariño a alguien en tan poco tiempo—miro a Emma sonriendo. — Y creo que lo sospechaste en el desayuno, pero si creo que tal vez no le di la suficiente atención que merece una niña, por eso nuestra relación no es la mejor. Desde que su madre falleció siento que me quede solo y Emm me recuerda a ella. Me quedé mirándolo y sentí la inmensa necesidad de abrazarlo, pero no lo hice, no pude. —Lo siento mucho—dije también mirando a Emma a lo lejos, debió ser difícil. — Tal vez el comentario que hice en el Starbucks no te gusto, es que en mi vida prácticamente me la pase sola, se cómo se siente—dije haciendo una mueca. —¿Tus padres trabajaban demasiado? —pregunto viéndome expectante. —Recuerdo que éramos una familia muy unida, pero un día vi a mi papa saliendo de casa con valijas, sin despedirse, solo se fue sin importar nada. No lo volví a ver, no le intereso —le conté aguantando las lágrimas. Nadie más que Sam sabia sobre mi padre. —Lo siento—se compadeció con una triste cara. —Soy adulta y como ves no lo superé del todo, pero mi padre eligió abandonarme y estoy segura que la madre de Emma la amaba con toda su vida, jamás le hubiera hecho eso. —Es cierto, la amaba tanto que dio su vida por ella.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD