Le respondo la llamada: —Buenos días Isabella, ¿Cómo estás?— Ella se encuentra hecha un mar de lagrimas, no le entiendo muy bien lo que dice, pero logro escuchar algo de ayuda, a lo que le contesto: — ¿Te sucedió algo? Escuche mal, o ¿Necesitas ayuda? —. Ella intenta calmarse y me dice: —Sí, se que te parece extraña está llamada pero puedo ir a donde estas—.
Jamás me había sucedido algo semejante, veo todo esto, y de verdad me da mucha vergüenza recibirla en este “Chiquero”, pero voy a ver como medio acomodo, creo que ella de verdad necesita ayuda. Le respondo: —Estoy donde vivo, hoy no trabaje, sí quieres ven para acá—. —Es en el Edificio Cosmopolitan ¿Verdad? —. Me respondo, le digo que sí, y me dice que ya viene para acá.
Menos mal que tengo algunas cosas que nunca uso, como sabanas en buen estado que me han donado los residentes, en sí, no sé si ella tenga que quedarse hoy aquí, de verdad desconozco completamente su situación. Intento rápidamente medio acomodar las cosas, y vuelve a los pocos minutos mi teléfono, y sí efectivamente es Isabella.
Me dice: —Estoy aquí en el hall del edificio—, el vigilante no me creyó que venía a verte a ti. A lo que le respondo: —Es que a mí nadie me visita, ya verás el porqué. Ya voy para allá—. Me responde: —Esta bien Jack, Muchas gracias, y de verdad me disculpas por ponerte en estas—.
Llego al hall y todo bastante extraño, esta Isabella, sentada en uno de los puestos acolchonados, y junto a ella una maleta, pero ella no luce nada bien. ¿Será que estará saliendo de viaje para algún lado?, pero de ser así, ¿Para qué vendría a verme?
La saludo, y lo primero que observo es que trae lentes negros, le pregunto: — ¿Vas a entrar? — A lo que me responde: — ¿Puedo? —. Le contesto que si que claro, y el vigilante solo nos observa, antes que nada le digo: —Ella es Isabella, es la hija de una prima lejana que está llegado de viaje—. A lo que él me responde extrañado: —Tranquilo Jack, pero mejor vayan antes que llegue el Ogro, y comience a ponerles problema—.
Bajamos rápidamente a mi pocilga, y de verdad me siento muy apenado de recibirla en un sitio así, pero ella tampoco fue que me diera más opción, al abrir la puerta le digo: —Por esto es que nadie me visita—. Ella responde: —Es mucho mejor que lo que vivo yo todos los días, tampoco es que viva en un palacio, y además, para vivir como vivo, mejor preferiría estar debajo de un puente—.
La invito a que se siente, en un pequeño mueble que me regalo un residente hace mucho tiempo, que pensaba echar a la basura, y yo le dije que mejor me lo diera a mí, el cual no está en las mejores condiciones, pero como es pequeño quedaba bien frente a mi “Sala improvisada”. Ella se sienta y le ofrezco: — ¿Quiere algo de tomar, un café o un vaso de agua? “No tengo mucha variedad”—. Ella me dice: —Un vaso de agua está bien—.
En el momento en que le traigo el vaso de agua, ella se quita las gafas oscuras que carga y tiene los ojos morados, al parecer alguien la golpeo muy fuerte, yo me siento confundido, no estaba preparado para todo esto. Ella me dice que no quiere entrar en detalles ahorita, pero que necesita algún sitio donde pueda quedarse por unos días, mientras consigue algún trabajo, yo no sé qué decirle, quiero ayudarla pero no sé cómo.
Ella me pregunta: — ¿Con quién vives Jack? —. Le respondo: — ¿Quién quisiera vivir en esta pocilga? Vivo aquí porqué me toca—. Ella dice, —Yo sé que no me conoces, solo hoy nos hemos visto, pero me podría quedar en este mueble o en el piso no importa, por lo menos mientras encuentro a donde irme—. Yo no sé qué decirle, la verdad, no sé si ella pueda, pues esto no es mío, yo solo estoy aquí porque soy el conserje. Pero veo que de verdad necesita la ayuda, y siento una atracción muy grande por ella.
No sé qué decir, en realidad no sé que voy hacer.