Sigo pendiente de cualquier acontecimiento, relacionado con el castigo que le hice a los esposos Villanueva, en realidad quiero que sepan que si fue una asesinato premeditado, pero obviamente que no se me inculpe a mí, ya que es mi primer obra de arte, para que pase tan desapercibida, como simplemente un accidente.
No tengo idea ¿Cómo?, pero debo averiguar, es decir, debo conseguirme un aliado, quizás ir pensando en alguien tan mal de la cabeza como yo, puede ser hombre, o quizás una mujer; siempre he apoyado la teoría de qué las mujeres son más frías que nosotros, para este tipo de cosas, claro cuando se lo proponen.
Además, naturalmente ella siempre son más precavidas, y saben callar lo que nos les conviene, a diferencia de nosotros los hombres, que en nuestras ansias de ser reconocidos como “Varones”, hablamos más de la cuenta, bueno, por lo menos la mayoría; en fin debo pensar bien, ¿Quién podría ser?
Por ahora me toca a mí, averiguar los últimos acontecimientos, sin levantar la más mínima sospecha. Creo que hablar con la niña, si ella está dispuesta a contarme bien lo que dijo, y lo que sabe, sin que mas nadie se encuentre, sería una posible opción, en sí, no sé cuál será el destino de la Pequeña Mary, ojala y no vuelva a sufrir las aberraciones que padeció a manos del pedófilo y violador de su padrastro, y la drogadicta de su mamá.
Pensando, considero que pude haberlos hecho sufrir por más tiempo, sí, morir ardiendo en llamas no creo que sea muy deseable, pero ellos se merecían más tiempo de agonía. Debo considerar esto, para mi próximo “Acto de justicia”… Ya llegan las horas de la noche, estoy en mi pocilga viendo mi programa de televisión favorito, si me agradan mucho los programas de concurso, donde la gente hace cualquier estupidez por dinero, tal como el que pasan a esas horas de la noche. ¿Se preguntaran por qué?
—La verdad, ese programa demuestra lo que sucede en la realidad, donde el ser humano es tan básico, donde hace cualquier cosa por dinero, la gente pensara que estúpidas esas personas, que van a esos programas, yo pienso, por lo menos muestran lo que son, y son capaces por tener plata, pero en la vida real, porquería de gente, como la que vive acá, viven tras mascara, pura fachada—.
Justo en ese momento suena la puerta, y me pregunto: — ¿Quién será? —. Me dirijo a abrir la puerta, y sucede lo impensable, es la pequeña Mary, la hija de los hijos de putas que asesine el día de ayer. ¿Qué estará haciendo acá?
La miro extrañamente y le pregunto: — ¿Qué haces aquí pequeña? — A lo que ella me dice: —Señor Jack, me tenía en una estación de policías mientras iba una tía por parte de mi mamá a buscarme, cuando apenas pude me escape—. Le pregunto: —No entiendo pequeña, ¿No quieres estar con ella?, son iguales de perversos a la porquería que fueron asesinados ayer — Ella me responde:
— No Señor Jack, ella es muy buena, y yo sé muy bien donde vive, ya me iré en un rato a la casa de ella, Mi tía me crio, pues mi mamá siempre tuvo problemas de adicciones, pero un día, convencida por el tipo ese decidió buscarme, y no hubo forma que evitarlo, pero ahora mi tía pidió mi patria potestad, y creo que se van a otorgar; con ella estaré mucho mejor, y todo gracias a usted Jack, si no fuera por usted yo no lo habría contado—. Yo me sorprendo mucho, pero siento que todo lo hecho valió la pena. Ella me dice:
—Puedo entrar Señor Jack, no quiero que vean que estoy aquí, no nos convendría—. La dejo entrar, y le doy un vaso de leche con una galleticas, le pido disculpas pero a mi pocilga nadie me visita. Ella una pequeña bolsa y me la entrega, me dice: —Ese dinero estaba en la casa, no se sí sea mucho, solo saque para el taxi que me va a llevar a donde mi tía, lo demás quiero que lo use para ayudar a niños, así como yo, nadie hace nada por nosotros, pero usted sí, usted es mi súper héroe—. Yo le digo:
—No pequeña, esto no es necesario, guárdalo para ti y tus cosas—. Ella insiste, y me dice: —Sea como sea, se lo hare llegar, pero no vine solo por eso señor Jack, necesito contarle lo que me dijeron los detectives y lo que yo les dije a ellos, la verdad me hicieron muchas preguntas, respecto al sucedo de la tarde con mi padrastro, trataron de insinuar si yo tenía algo que ver con el incendio de la camioneta, pero ellos mismo se sintieron tontos de preguntar eso, tan solo soy una niñita—.
Le digo: — ¿Le dijiste la verdad? —. Me dice: —Señor Jack si eso fuera así usted no estaría aquí, ¿No cree?, tranquilo, que no dije nada, sostuve muchas veces, que ellos me dejaron a una cuadra pues iban de afán a algo de la campaña política de mi padrastro, y entendí algo así, como que el móvil tenía que ver con su campaña y nuevo puesto político, y yo trate de insinuar que él tenía muchos enemigos por los cargos que ha tenido y aspiraba a tener, así que usted tranquilo—.
Siento, ciertamente un poco de tranquilidad, y me sorprende la madurez de la pequeña. Finalmente ella me dice: —Que ya es tarde, que debe irse, que una señora en un taxi la estaba esperando afuera, ella le dio confianza, y más bien se preocupo, porque yo estaña sola por ahí, ya me voy para donde mi tía Señor Jack—. Le digo:
—Que tenga mucho cuidado, y qué sepa que siempre podrá contar conmigo—. Justo en ese momento suena mi puerta. ¡No puede ser!, a mí nadie me visita. ¿Quién será?