Tocan y tocan la puerta y no estoy seguro de lo que debo hacer; aunque en un sótano, el mismo tiene una ventana que da hacia la calle, debido a que la niña es tan pequeña logra salir por una de las hendiduras de la ventana. Le repito a ella que puede contar conmigo, y que se cuidará mucho. Sus ojos denotan tristeza, pero a la vez tranquilidad, yo no sé que le deparara, pero por lo menos su historia aquí en el Cosmopolitan ha finalizado. Ella se va, yo reviso que no dejara nada y prosigo a abrir la puerta.
Es mi jefe, que me pregunta si no he visto a la niña Mary Villanueva, la pequeña que acaba de perder a sus padres, que la están buscando pues se escapo de la estación de policías, le respondo: —Señor Ramiro, no sé nada de la niña. ¿Por qué debería estar acá? —. Me responde: —Tiene razón esta pocilga sería el último lugar donde alguien de clase quiera estar, es más creo que nadie, tenga o no tenga clase quiera estar aquí, mire a ver cuando limpia este basurero, Jack, dele vergüenza—.
La verdad quisiera romperle la cara, pero tengo algo muy especial para él, ya he descubierto, que así como intenta ser violento con el personal, es mucho peor con su propia familia. Se va cierro la puerta y me dirijo a dormir. Ya mañana será uno inmundo día.
Por cierto, tengo algunos posibles postulados a ser los siguientes, algunos residentes de los edificios, otros de sitios cercanos; por ejemplo: La vieja Consuelo, quien es un bastado y está encargada del orfanato cerca al condominio, se ha denunciado maltrato a los niños a su cargo, o la porquería de vieja Petrona, quien ha tenido muchas quejas de abuso y maltrato a los ancianos, de la casa hogar del adulto mayor que tiene a su cargo, o ¿Por qué no?, el tal presidente del Orfanato, que además de gastar los recursos de los niños, le paga a prostitutas y transexuales por sus servicios. Y según tengo entendido pone a trabajar a eso pobres niños.
Pero con Ramiro, con él tengo una maravilloso cuenta pendiente, lo de él será muy especial. Estoy bastante cansado de comer lo mismo, además del dinero la niña se tomo la molestia de traerme algo para comer, de verdad que me da tranquilidad eso que me comenta ella, y sí, ha servido todo lo realizado por mí. Por lo menos a alguien he podido ayudar.
Hay algo que no puedo dejar de lado, antes de proceder a seguir con mi lista debo verificar si todo lo que dicen es verdad, no puedo asesinar solo por hacerlo, eso me colocaría en el grupo de lacras despiadadas, y por lo menos para mí, más que un asesino soy un justiciero. De tantas cosas las dudas me invaden, mi cabeza comienza a doler. Todo lo que me sucede, sin medicamentos es muy difícil de controlar.