Lo ineludible, no se puede evitar.

555 Words
Comienzo a dar y dar vueltas, antes de dormir, es muy difícil, la ansiedad me gobierna, recuerdo y pienso en que tengo ya varios meses que no consumo los medicamentos, que me había recetado el psiquiatra, me centro en la sensación que experimente al darle castigo a ese par de lacras, esa sensación es única, adictiva, pero no puedo asesinar, solo por asesinar, además aún es muy pronto, y no tengo nada preparado, ni delimitado en este momento. Pero algo debo hacer, pienso: —Esto debe ser similar como una droga para un adicto a los estupefacientes. ¡No aguanto más! Esto es más fuerte que yo—. Salgo a caminar en búsqueda de saciar este deseo que me gobierna, ya es bastante tarde, lo que me favorece, no es conveniente que perciban lo ansioso que estoy, o en este estado no estoy seguro si podré contenerme. Al ver un basurero y escuchar bastante ruido se me vino algo al pensamiento, debo hacerlo aunque sea algo atroz. Me acerco de forma muy silenciosa, sin ser percibido y veo un gato callejero, de color pardo. Lo tomo con mis manos, él intenta resistirse, me lo llevo corriendo a una zona boscosa, el me aruña fuertemente, logrando lo inevitable, “que la furia se apodere de mí ser”;  y sin más que añadir, con un cuchillo que saque de mi cocina, bien afilado lo degolló.  La sangre comienza a caer, sobre el montarral, para muchos esto es algo enfermo, pero su sufrimiento me calma de forma inicial. Dejo sus restos ahí, espero  y esto no me traiga problemas, y sea el detonante a ser capturado, pero pensándolo bien no creo, si no hacen nada por lastimar seres humanos inocentes, mucho menos por un simple animal. Normalmente no hubiese hecho algo así, pero hoy no soy yo, bueno no lo soy desde que mate a esos dos. Mi cuerpo tiembla, sudo frio, no me siento nada bien, pero si un poco más tranquilo, necesito tener la mente estabilizada, puedo llegar a ser peligroso para cualquier persona, inclusive para mí mismo, es necesario que haga algo, no puedo seguir así. He pensado que no es mala idea que me recluyan en un hospital psiquiátrico, pero temo mucho a los espacios cerrados, en ese sentido sí, soy muy cobarde, antes que eso preferiría morir, pero, quizás allá por lo menos me traten mejor, y tengo los medicamentos que necesito. Pero y en ese caso: ¿Quién podría fin al sufrimiento de tantos inocentes? Voy caminando y observando todo muy minuciosamente. Es importante señala que, cargaba mis guantes puesto, que se llenaron de sangre, los puedo desechar en aquel basurero, donde lo encontré a él, llego al sitio, los desecho, me miro, y me manche también un poco la ropa; en realidad, no puedo entrar por la puerta principal así. Analizo y busco opciones. Y sí, pensándolo bien, la ventana partida del piso uno podría ser de mucha ayuda, aún no la han cambiado, y a esta hora no creo que este ningún residente en algún pasillo.  Entro con mucho cuidado, antes reviso que no esté nadie por ahí. Tomo rápidamente las escaleras y me dirijo al basurero donde por desgracia vivo. Bueno una rata como yo, una escoria viva, no me merece algo mejor que esta pocilga.  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD