La vida en esa época del año 1940 fue dura a pesar que se dio inicio al ámbito cinematográfico del mundo donde las personas deseaban ir a ver películas por primera vez en pantalla gigante, se dio paso a los deportes tales como la natación, el gol y el esgrima pero estas actividades se practicaban a poca escala por estar latente el factor de la segunda Guerra que afectaba a todo París, más la incertidumbre de saber cuándo podrían ser atacados el sur de Francia.
No obstante las personas trataban de llevar su vida normal para hacer su día a día menos con menos presión a la que ya se encontraba.
Es importante resaltar que la joven Charlotte, cada vez que se iba a la cama le pedía a Dios, le concediera le conectara con su amado amor, que tal vez pudiese estar cerca de ella, o tal vez viniese de otra era, época o futuro, nunca perdió la esperanza de que algún día lo encontraría, siempre colocaba sus cartas, poemas de amor en el baúl de nogal en el ático.
Pasan los minutos, horas y duerme profundamente la mademoiselle Charlotte en su ático.
En ese instante sucede algo mágico, se produce una brisa dentro del cuarto del ático, como un torbellino de huracán envolviendo todo lo que se encontraba alrededor de ella, es decir todo lo que se encontraba en ese lugar y ella también quedó rodeada de ese frío o viento huracanado, en ese momento los objetos que se encontraban en habitación sufrieron movimientos cinéticos gravitatorios constantes, viajando en el espacio-tiempo menos la esterilla, colcha donde reposaba Charlotte. Se puede evidenciar que las partículas de los objetos traspasaron la barrera de un agujero n***o, portal para viajar en el tiempo, en un momento u otro que se desarrolló este fenómeno.
La explicación de este fenómeno natural que ocurre en este ático se puede basar en un movimiento ondulatorio de la materia en un nivel alfa de los eventos a través de un déjàvud, de la de la continuidad de la teoría del científico Albert Einstein o teoría de la relatividad del momento ondulatorio del universo como un todo.
En esa misma noche mientras los objetos del año 1940 estaban bajo el fenómeno de espacio-cosmo -universo, capaces de viajar en el tiempo.
En el año 2023 El joven Alphonse Manuel Chevalier Bertrand arquitecto de 30 años de edad, alto 1.75 metros, corpulento, cabello castaño claro liso, ojo verde con una cara muy perfilada apasionado por la reestructuración de casas antiguas, compra una mansión se muda de la ciudad de París al sur de Francia específicamente a la Villa Castello, donde reside la joven Charlotte pero ella en el pasado año 1940 y él en la actualidad es decir el futuro 2023.
Este joven compra casas para acomodarlas, darle su toque mágico arquitectónico y hasta restaurarlas, acomodarlas, embellecerlas. Es pionero y experto en acomodar inmuebles legendarios, medievales.
Pero en esta vez en esta ocasión adquirió está majestuosa mansión, grandiosa por ser un lugar espléndido, con un bosque que lleva a la playa del mar Mediterráneo que colinda con la población Saint jean de la luz.
Cuando el joven arquitecto recibe su inmueble pudo evidenciar que el vendedor de la inmobilia Dylan Boyer, había dejado algunas pertenencias de los anteriores dueños que habitaban este lugar, procede a llamarlo para comentarle el hallazgo repica y repica el teléfono celular del joven en varias ocasiones hasta que el agente contesta.
—Bonjuor dice el joven de bienes y raíces Dylan, dígame Monsieur Chevalier a sus órdenes ¿en qué le puedo ayudar?
El joven arquitecto Chevalier le dice— ¡oh! Bonjuor Monsieur Dylan, lo llamo para participar que usted dejó olvidado en la Villa Castello objetos, trastes y ropa de la anterior familia que habitaron mi propiedad, o que me precedieron, ¿puede usted pasar a buscar todo esto? Hoy mismo por favor. Puesto que necesito empezar desde ya a restaurar esta Villa para venderla.
El joven Dylan, exclama— Monsieur Alphonse ¡oh!, no, no, puedo. Le autorizó que usted disponga de eso, puede hacer con ello lo que guste, si es de su gusto, sáquelo, bótelos, véndalo o regálelos en verdad no puedo ir a ocuparme de aquello, tengo otras prioridades en mi trabajo en verdad discúlpeme pero entiéndame por favor.
— ¡Oh! está bien veré qué hacer, contesta el arquitecto Alphonse Chevalier con estos trastes, pensé que seguramente la anterior familia que me precedió necesitaría de estos objetos, pero siendo así, como usted me está indicando entonces resolveré yo hasta pronto.
—Hasta pronto Monsieur Chevalier… Responde El vendedor de la inmobilia Dylan.
Después de hablar con él agente de la inmobilia, en Monsieur Chevalier hace un exhaustivo recorrido por la Villa Castello, recorre cada rincón de la propiedad, anota todos los objetos, trastes y ropas que encuentra en esta mansión para así hacer un control específico para el equipo recolector que contratará y así elaborar un excelente trabajo.
Sin embargo cuando llega al ático un lugar muy espléndido, mágico, ordenado pero lleno de mucho polvo y también de termitas puede observar un piano blanco pequeño, digno de una dama con el nombre Charlotte Dubois, del año 1938 lo toca, lo revisa lo admira, le encanta este instrumento.
Posteriormente fija su mirada en una mesa, con una silla modelo Luis XV con colcha Rosa, vieja seguidamente ve un baúl color marrón muy bien definido hecho de madera de nogal. Se acerca este, el mismo tiene un pequeño cerrojo, lo trata de abrir pero no puede.
luego baja busca en la cocina, toma un pequeño objeto para poderlo abrirlo, es decir un pequeño destornillador, lo lleva en sus manos, sube de nuevo al ático, se agacha frente a este cofre con mucho cuidado lo forcejea hasta abrirlo cuando destapa el mismo él puede observar un montón de cartas, con poemas de amor, pero lo más curioso es que tenían sellos certificados y lo más llamativo, lo más extraño, era que datan del año 1938 al 1940 escritos con pluma y tinta negra, porque dentro de este cajón se encontraron los instrumentos de escritura que usaba esa persona desconocida para hacer estas cartas a mano escritos.
Monsieur, Alphonse Chevalier antes de empezar a revisar, todo lo que contenía es este estas cajas de madera, piensa —!Quién soy yo para atreverme a revisar esto !
— ¿Qué hago ahora?
— ¡Las abriré!
— ¿Pero tal vez la dueña o dueño no le guste?
— ¿Seré un impertinente al leerlas?
Medita en silencio, luego siente una voz al oído que le decía, — ¡son para ti amor mío amor mío! ¡Sé que eres tú el indicado anda léelas!
Este sacude su cabeza, reacciona cree que tal vez se trata de un déjàvud, pero se anima y empieza a abrir cada una de las cartas la primera que leyó decía.
— ¡Amor mío! Soy yo tu Charlotte, es difícil para mí estar sola esperándote no sabes cómo me gustaría tenerte cerca de mí para entregarte mi amor, pasión que llevo dentro de mí para ti, sabe es difícil, pero tengo que decirte que ya tengo 30 años y existen hombres cortejándome. Mi padre quiere que me comprometa para que no me quede sola, pero mi corazón late por ti una y otra vez, no sería feliz con ningún hombre porque solo existes tú, en mí alma, en mi mente y vida. Tuya por siempre Charlotte Dubois Fournier.
—Te digo amado mío. Mi padre quiere que me case es un matrimonio forzado, es un matrimonio arreglado con un hombre que tiene grandiosa o una cuantiosa cantidad de fortuna, me quiere someter a un hombre que no amo, que desconozco, por eso me encierro en el ático en lo alto de esta mansión, a escribirte a ti amado mío, hombre del futuro o de otra dimensión, estoy aquí en la Villa Castello, la cual me inspira. Por qué es famosa, es grandiosa tiene una gran vista al mar, lo cual me motiva y de lo cual puedo escribir cartas de amor, poemas a un amor platónico sin esperar que este pueda existir o pueda hacerse realidad.
Así sucesivamente el Chevalier fue leyendo cada una de las cartas que escribió esta joven en el año 1938 a 1940. Quedó admirado, sin palabras, pues el profundo frenesí, pasión y amor que esta dama sentía cuando le escribía a su amo que tal vez amó con tanto rigor, perseverancia y constancia en aquella época del pasado.
Este arquitecto Alphonse, le gustó tanto lo que encontró en ese baúl de nogal que decidió dejarlo allí en el Ártico. Conjuntamente con cada cosa que se encontraba presente resguardando este lugar como un museo donde todos los días venía a relajarse, tocaba el piano, se sentaba en el sillón, leía las cartas cada vez que podía hacerlo.
De hecho este joven Monsieur Alphonse agilizó una alcoba al lado del ático para estar más cerca a las pertenencias de esta hermosa escritora que escribía ¡con el corazón lleno de oro! la cual llamó la diosa del amor del pasado con 105 años de edad ¡si estuviera viva!, ¡oh! qué pudo haber fallecido en una edad muy avanzada!, ¡o tal vez pudiese estar viva!
— ¿Se habrá casado?
— ¿Habrá encontrado ese ser amado que tanto anhelaba?
— ¿Tendría una familia?
Tantas interrogantes sin contestación. Dios qué integrante y maravilloso sería conocer más sobre esta mujer llamada Charlotte.
No obstante en el año 1940 mes de mayo, la escritora, Charlotte se encontraba en su ático, escribiendo unas cartas antes de ir a la cama esta decía lo siguiente.
Carta Nº1— ¡Enamorado mío! Soy yo tu amada Charlotte… El amor volvió desde el pasado. Trajo consigo la dulzura de del antaño. Hoy, estoy de nuevo enamorada, algo que para ti ya no es extraño.
Sin saber que es real o solo en mi imaginación existas tú…