REACHEL
Pasaron cuatro meses más y cada día era hermoso ya que Christopher me trataba bien, yo pensé que mi vida era un sueño y que solo pasaba lo mejor, debido a que mi madre había conseguido más trabajo y también porque faltaba poco para pasar a bachillerato, me emocionó mucho, ya que solo pensar que aún seguía con Christopher me hacía muy feliz. Pero esa felicidad no duro más de un día.
Como todos los fines de semana me levanté muy temprano ya que siempre le ayudaba a mi madre a hacer el aseo de la casa mientras ella lavaba y planchaba ropas ajenas, yo barría la casa y le contaba a mi madre todas las cosas planeadas que teníamos Christopher y yo para el sábado por la tarde, también le contaba lo que me había regalado el día que habíamos cumplido cuatro meses. En fin, le contaba muchas cosas.
Cuando mi madre y yo terminamos de hacer lo que nos correspondía nos sentamos un rato a descansar y a ver la televisión, sonó el teléfono y yo fui corriendo a contestar ya que pensaba que era Christopher, pero me equivoqué, era mi tía Ámber, ella vivía en Londres. Me la pasé platicando con ella como diez minutos, pero me dijo que por favor le pasara a mi madre ya que tenía una buena noticia. Cuando mi madre y mi tía comenzaron a hablar yo me fui a mi habitación ya que pensé que sería una falta de educación el estar escuchando su conversación, así que una vez en mi cuarto me puse a platicar con Christopher por medio de mensajes, pero algo me decía que fuera a ver a mi mamá era como un tipo de intuición, así que fui a verla. Al salir de mi cuarto escuché a mi madre
- ¿Enserio? que gran noticia, muchas gracias – Se que había dicho que era una falta de respeto escuchar conversaciones ajenas, pero la curiosidad fue más fuerte, así que tome el otro teléfono y escuche su conversación
- Sí te aseguro que es un buen empleo y además pagan muy bien – esa era mi tía que le decía muy entusiasmada a mi madre
- Pues de una vez te lo confirmo, diles que si quiero el empleo
- Que buena decisión tomaste hermana – dijo mi tía y tras una pausa continuó – Pero a más tardar dentro de mes y medio te tendrás que venir para acá
- ¿Qué? …. El trabajo es allá, pero tú me dijiste que me conseguirías uno aquí ya que tienes muchos contactos
- Sí, ya sé lo que dije, pero hice todo lo que pude, además a Reachel le gustará la idea de venirse acá a Londres, y por sus estudios no te preocupes, ya que los señores con lo que trabajarás son muy buenos y son socios de una de las mejores escuelas de aquí, así que le pueden dar una beca
- Pero tú no lo entiendes Ámber, sus estudios es lo de menos
- ¿Qué? ¿Por qué lo dices?
- Reachel tiene novio, no puedo obligarla a terminar con él solo por irme a trabajar allá
- Bueno eso si es un gran problema, pero escucha, ellos te ofrecen de lo mejor, te darán en donde vivir sin cobrarte, te pagarán más de quinientos dólares a la semana, enserio no puedes decir que no a esta gran oferta, piénsalo bien April
Después de escuchar todo eso las lágrimas comenzaron a resbalar por mis mejillas, yo estaba entre la espada y la pared. Tenía que tomar una decisión muy difícil y cada decisión tenía una consecuencia, si elegía quedarme aquí para seguir con Christopher mi madre no se iría con mi tía y desaprovecharía esa gran oferta, pero por otro lado si me iba con mi madre, dejaría a Christopher y en verdad no quiero eso. Tenía que pensarlo muy bien.
Colgué el teléfono y me encerré en mi habitación, ya que tenía que meditar bien. Me pasé toda la tarde pensando acerca de lo que debía hacer, mi madre como alrededor de las siete y media entro en mi habitación y me platico todo lo que ya sabía, me dijo que ella no quería separarme de Christopher, pero que no quiere dejarme aquí sola. Entre las dos decidimos que nos daremos un mes para pensarlo bien, ya que no podían ser más de un mes ya que si no le ganarían el trabajo a mi madre. Aunque es obvio la opción que yo iba a elegir.
Al día siguiente me levanté temprano y fui a ver a mi madre a su cuarto, ella aún estaba acostada, pero necesitaba decirle mi respuesta acerca de lo que hablamos ayer.
- Madre ¿podemos hablar del asunto de ayer? – hice una pequeña pausa y respiré hondo – Ya elegí acerca de lo que haré
- Reachel – dijo mientras bostezaba – Ya te había dicho que te doy un mes para que lo pienses hija, ya sabes que si no te quieres ir no te obligare a que lo hagas
- Ya lo sé, pero necesito decirte mi repuesta ahora. Sé que tanto para ti como para mí nos dará trabajo acepar mi decisión
-Hija, no te preocupes ya sabía que elegirías quedarte aquí con Chris...
Antes de que mi madre terminara de decir su nombre respondí inmediatamente: - Yo quiero que aceptes el trabajo que te ofrecieron, me quiero ir contigo... Pero déjame estar con Christopher dos semanas más
- ¿Estas segura? debes pensarlo bien
- Si, ya lo pensé más que bien y he decidido ir contigo – Le dije mientras se me hacía un nudo en la garganta
Antes de que me comenzaran a brotar las lágrimas decidí decirle a mi madre que tenía que ir a comprar cosas para la escuela, aunque eso solo era un pretexto para que mi madre no me vea llorar. Entré a mi cuarto y después de haber cesado mi llanto opté por bañarme, quería encontrarme con Christopher. Salí de mi casa a las tres de la tarde y llegué a su casa a las cinco, toqué el timbre de su casa y me abrió la madre de Christopher.
- Hola cariño ¿cómo has estado? – me saludó muy alegre
- He estado muy bien, gracias ¿y usted?
- Igual, vamos pasa, Christopher está en la sala
- Gracias – respondí mientras pasaba y me dirigía hacia la sala. Ahí se encontraba él, tan lindo como siempre. Me quede un rato mirándolo y por lo visto él no se había dado cuenta de mi presencia.
“No puedo creerlo que lo vaya a dejar”
Me fui acercando a él, traté de espantarlo, pero no funcionó, me senté a su lado, me recibió con un fuerte abrazo y un beso en la mejilla.
- ¿Qué juegas? – le pregunté
- Un juego – Me respondió con una risa juguetona – Oye, así como estamos ahorita me recordó cuando te pedí que me ayudaras a estudiar
- Si, aún lo recuerdo – le dije con una gran sonrisa
- Por cierto, ahora recordándolo bien – hizo una pausa y prosiguió - Se quedó algo pendiente ¿lo recuerdas?
Eso me hizo recordar... cuando estábamos jugando, recuerdo que yo le gané y después de eso Christopher me iba a besar. Después de recordar aquello me puse nerviosa y sentí como mis mejillas ardían.
- Ahora no puede venir nadie a interrumpir – dijo Christopher en un tono muy juguetón, mientras se iba acercando a mí
- ¿Estás seguro que no vendrá nadie? – lo interrumpí
Él no dijo nada y siguió acercándose, pero en eso recordé que tenía que decirle acerca del empleo de mi madre y cuando estaba a punto de que sus labios rosaran los míos me retiré y me levanté.
- ¿Sucede algo Reachel? – Me dijo Christopher con semblante serio
- No... Bueno, la verdad sí. Tenemos que hablar acerca de nosotros – Le dije nerviosa
- ¿A qué te refieres? – Cuando dijo eso pude notar su cara de preocupación
- No pienses que estoy tratando de terminar contigo – dije mientras lo miraba
- Por un momento creí eso – contestó con un tono más aliviado – Entonces dime ¿Qué pasa?
- Seré directa. Mi tía habló ayer, ella es de Londres. Antes de conocerte mi madre le había dicho a mi tía que le ayudara a conseguir un trabajo y apenas ayer se lo consiguió, pero en Londres y ahora me tengo que ir con mi madre allá – Le dije con lágrimas en los ojos
- Pero tu madre no te puede obligar a irte con ella
- No odies a mi mamá, ella me dio a elegir. Me dijo que si yo quería ella no aceptaría el trabajo, pero entiéndeme yo no quiero que por mi culpa mi madre desaproveche una oferta como esta, pero por otra parte no te quiero dejar, yo en verdad... – Christopher me abrazó antes de que le terminara de decir todo
- Yo te entiendo, y si esa es tu decisión yo la respeto. Pero por favor no me obligues a dejarte, no me obligues a olvidarte, porque eso no va a pasar. Nosotros podemos mantener nuestra relación a distancia, yo te prometo que aun así me seguirás gustando – Cuando terminó de decir aquellas palabras comencé a llorar. Después Christopher un poco más reconfortado se separó de mí y me preguntó: - ¿Cuándo te irás?
- Nos iremos dentro de una semana
- ¡Qué?! Pero es muy poco tiempo... Reachel, me hubieras dicho antes que te ibas a ir – Dijo entre lloriqueos
- Enserio, perdón. Pero es que apenas hoy decidí que siempre me iría con mi madre, perdóname enserio – Le respondí con lágrimas en los ojos a punto de desbordarse
- No Reachel, no llores te lo pido... Me harás sentir culpable – Tomo aire y prosiguió – Bueno como nos queda poco tiempo hay que pasarla al máximo ¿qué te parece? – Dijo con una gran sonrisa, pero sus ojos no decían lo mismo, sus ojos pedían a gritos que no lo dejara.
Después de ese día hicimos muchas cosas, en la mañana fuimos al parque de diversiones que se situaba cerca de la casa de Christopher, por la tarde fuimos de compras y pasamos por una tienda en donde vende trajes para hacer cosplay y nos probamos muchos atuendos. Recuerdo que él se puso un vestido y yo me disfrace de un gusano gigante, suena muy loco ¿no?. Rentamos por media hora esos disfraces y fuimos a la plaza, nos pusimos en el mismo lugar que Christopher me pidió que fuera su novia, colocamos una botella y nos pusimos a cantar y a bailar graciosamente. Aún recuerdo la cara de todas las personas que pasaban por ahí, pero después de unos diez minutos un montón de gente se juntó alrededor de nosotros y nos comenzaron a aplaudir, tomar fotos y dos dieron dinero, fue muy divertido... Pero como dicen, no todo lo bueno dura para siempre. Y así de la misma forma divertida y única pasamos los días restantes que quedaban.
2 Días Después
REACHEL
Pasaron los días y sin darme cuenta solo faltaba un día, un maldito día para irme a Londres. Mi madre junto conmigo comenzamos a empacar nuestras cosas para que mañana nos fuéramos, entre mis cosas encontré fotos mías con Christopher y no sé por qué, pero comencé a llorar. Nunca me di cuenta que mucho antes de que conociera a Christopher yo no salía mucho, era muy cerrada con las personas, pero desde que lo conocí me propuse que llegaría a ser como él, una persona divertida y siempre alegre. Nunca me arrepentiré de haber conocido a Christopher.
- ¿Hija, estás bien? – preguntó mi madre interrumpiendo mis pensamientos
- Yo… no sé – respondí mientras me levantaba de donde estaba y corrí a abrazar a mi madre – No sé si estoy haciendo lo correcto... no sé si en verdad quiero dejar a Christopher, estoy confundida
- Reachel, si no quieres ir dímelo, aún puedo cancelar los boletos de avión
- No, no quise decir eso. Pero... ¿y si Christopher se enamora de otra chica mientras yo estoy allá? ¿Y si me deja de querer? ¿Y si se olvida de mí?
- Eso nunca pasará – Escuche la cálida voz de Christopher
Cuando lo vi entrar a mi habitación solté a mi madre y corrí a sus brazos quien me esperaban abiertos, recargué mi cabeza sobre su pecho y comencé a llorar de nuevo.
- Christopher, ¿en verdad no te olvidaras de mí?
- No Reachel, creo que es más probable que tú te enamores de otro, antes de que yo lo haga – Dijo con una voz quebradiza, al parecer quería llorar, pero se aguantaba las ganas
En este día no pude estar casi con Christopher ya que debía estar empacando, Christopher nos ayudó a empacar. Terminamos alrededor de las nueve de la noche, mi madre nos dijo que podíamos pasar las horas restantes juntos para poder despedirnos, pero antes de irnos mi madre me habló
- Reachel – Tomó aire y prosiguió – Sé que tanto como tú quieres a Christopher él igual te quiere, pero... no es que esté en contra de que ustedes salgan, simplemente creo que lo mejor para ustedes dos, bueno más para ti, es que terminen. Así te será más fácil despedirte y menos doloroso
Yo solo la miré con ojos de odio, ya que nunca podría hacer eso, pero después entendí que lo que decía mi madre era cierto, era lo mejor para nosotros ya que normalmente las relaciones a distancia no funcionan.
Christopher y yo salimos de mi casa como a las seis y media de la tarde, primero me llevó a comer, a decir verdad, no me gustó mucho la comida, y no es porque la señora no cocine bien, era porque venía pensando lo que mi madre me dijo y yo sabía que tenía que terminar con él. Al parecer Christopher se dio cuenta de que algo andaba mal
- ¿Todo está bien?
- Sí, todo bien – Respondí con una sonrisa. “Debo pasarme bien este día y debo dejar de pensar en eso, tengo que disfrutar este momento si es el último día en que veré a Christopher” Me dije a mi misma.
Después de cenar fuimos a la plaza, nos sentamos a comer un helado en el mismo lugar en el que Christopher me había pedido que saliera con él.
- ¿Recuerdas este lugar? – dijo con ojos de esperanza y con una leve sonrisa
- Claro, como olvidarlo – contesté con una voz quebradiza y proseguí – Christopher, yo... – Dije tartamudeando
- Has estado rara desde que salimos de tú casa. ¿Enserio estas bien? Si hay algo que te incomode no dudes en decírmelo porque yo haré todo lo posible para...
- Debemos terminar, ahora – lo interrumpí, en mis ojos se comenzaron a acumular lágrimas, mi voz temblaba al igual que mis manos y piernas.
- ¿Qué? ¿Cómo puedes decirme esto ahora y en este lugar donde comenzó todo? – Dijo con una voz quebrada
- Es que no sé si lo nuestro vaya a funcionar a distancia, no culpes a mi madre, pero ella me dio su opinión y dice que es mejor terminar ya que así tú te podrás enamorar de alguien más cuando yo no esté – Hubiera seguido diciéndole más cosas, pero mi voz se quebró
- Reachel, piensa bien lo que estás diciendo; yo sé que te arrepentirás porque no quieres estar lejos de mí, la verdad yo no quiero terminar contigo, pero si ese es tu deseo yo lo respetaré y lo haré realidad. Ahora dime ¿Estás segura de lo que acabas de decir? – Me dijo y esperó mi respuesta, por tan solo verlo a los ojos supe que tenía miedo de lo que fuera a contestar
- Sí, estoy totalmente segura – respondí y me levante rápido, lo miré y note que quería llorar, yo ya no quería verlo sufrir así que me fui corriendo a mi casa, sé que no fue la mejor decisión, pero ya no tenía más opciones en mi mente. Cuando me faltaba tan solo una cuadra para llegar a mi casa comenzó a llover. De repente tuve la necesidad de darme la media vuelta e ir a buscar a Christopher, pues él tenía toda la razón me arrepentí de mi decisión, estaba a punto de ir a buscarlo, pero cuando me di cuenta ya estaba dentro de mi casa.
- ¿Hija, estas bien? – Preguntó mi madre mientras me veía
- ¡No! No estoy bien, en lo absoluto – Grité y me fui a mi cuarto, cerré por dentro y me acosté en mi cama
- Reachel, vamos abre la puerta y habla de lo que pasó
- No, no quiero hablar de eso, hoy no ¿me podrías dejar, por favor? – al parecer mi madre aceptó mi petición y se fue. Me dolía la cabeza, solo podía escuchar la voz de Christopher diciendo “No me dejes, por favor”, la verdad no sabía que iba a pasar... sin darme cuenta me estaba durmiendo y no pelee contra el sueño, pues mañana me tendría que levantar temprano. Así que cerré los ojos y me dije “Mañana, será un nuevo día”.
Al día siguiente me levante a las 3:25 de la madrugada y me asome a la ventana, casi no se veía nada ya que estaba muy oscuro además había mucha neblina. A pesar de que el día anterior había terminado con Christopher no me sentía tan fatal como pensé que iba a estarlo, sinceramente yo sé que tome la mejor opción, no solo para mí era la mejor sino para Christopher también, tal vez hoy no ni mañana, pero con el tiempo será mejor para él. Fui a la cocina por un poco de agua, después de haber tomado agua me asomé al cuarto de mi madre. Aún estaba durmiendo. Cuando eran las 3:40 de la mañana decidí meterme a bañar ya que nuestro vuelo saldría a las cinco y media, pero debíamos estar antes. Me tomé mi tiempo para bañarme, después de que salí del baño decidí escoger mi ropa, opté por unos zapatos color café claro, mayones negros, una camisa de cuadros y para finalizar me puse un saco color beige. Estaba lista para partir, me iba a cepillar el cabello cuando alguien llamó a la puerta de mi cuarto.
- ¿Hija?... ¿Estás despierta? – Era mi madre
- Sí, pasa si quieres
- Guau, te ves bonita hija
- Gracias madre... ¿Aún no estas lista?
- No aun no, me iré a bañar
- Madre... trata de apurarte, ya es hora de irnos
Cuando mi madre se terminó de bañar nos fuimos, tomamos un taxi a pesar de que quedaba cerca y de que casi no llevábamos cosas. Llegamos al aeropuerto a las 4:45 de la mañana. Mi madre y yo nos sentamos cerca de una máquina de cafés y esperamos a que llegara la hora. Pude notar que mi madre estaba desesperada por algo, al principio creí que estaba esperando a alguien ya que varias veces se levantaba de donde estaba sentada e iba a caminar a la entrada, pero supuse que solo estaba nerviosa.
- Pasajeros del vuelo dos con destino a Londres. Pasar a abordar
Era hora, era hora de subir al avión y alejarme de todo lo que había construido. Era hora de dejar atrás todo y empezar de nuevo de cero.
Mi madre y yo nos formamos para que revisaran nuestro pasaporte y nuestro boleto, me sentía muy nerviosa pues solo faltaban tres personas delante de mí... dos personas... una persona...
- Señorita, me permite su pasaporte y boleto – le entregué mi pasaporte y el boleto, avancé junto con mi madre. Estábamos a punto de cruzar la puerta que nos guiaba hacia el avión cuando escuché una voz gritando mi nombre
- ¡Reachel! ¡Reachel!