REACHEL
Esa cálida voz que gritaba mi nombre, esa voz que tanto adoraba, me volteé y lo pude ver, era él, Christopher. Corrió hacia donde estaba y me abrazó, tenía ganas de llorar entre sus brazos, pero ninguna lágrima salió.
- Disculpe ¿Disculpe?... pero tiene que salir de esta área si no trae su boleto y su pasaporte, perdón, pero le pediré que se retire si no quiere que llame a seguridad – Una voz interrumpió, Christopher me soltó y le dijo a la señora: - Solo dos minutos, eso pido, se lo suplico – La señora asintió.
- Chris... Christ... – No logré articular su nombre
- No digas nada. No vine para pedirte que no te vayas vine solo para despedirme de ti ya que ayer no nos pudimos despedir. Quiero que sepas que te quiero y que nunca te olvidare y yo sé que tú te sientes de la misma forma que yo – Me dijo mientras me tenía abrazada
- Disculpe, pero ya es tiempo – Dijo la señora mientras tomaba a Christopher del brazo y lo sacaba de ahí
- Reachel... no me olvides ¿sí?
Quería salir corriendo de ahí e ir a abrazarlo y decirle que lo lamentaba, pero no pude solo me di la media vuelta, avance y susurré: - Adiós
Nos subimos al avión, mi madre y yo buscamos nuestros asientos, una vez que los encontramos nos sentamos, yo me senté al lado de la ventana y cerré mis ojos, no podía sacarme de la cabeza la mirada de Christopher.
“Fui una idiota la forma en como lo terminé, la forma en como lo traté. Pero es lo mejor para él, yo sé que no podrá esperarme demasiado tiempo, solo imaginen esperar a alguien tres años eso sería imposible...”
- Reachel ¿estás bien? – preguntó mi madre sacándome de mis pensamientos
- Si, todo bien... – Le respondí
- Hija... con respecto a Christopher yo entiendo...
- Pero dime mamá ¿Cómo es allá? ¿Qué te ha contado mi tía? – La interrumpí, sinceramente no quería que nadie me recordara su nombre. No quería hablar de él, no ahora
- Bueno pues me dijo que los señores son muy amables, la señora se llama Loren de Stone y su esposo Jacob Stone. También tienen un hijo llamado Alexis Clayton
- Madre ¿no habías dicho que ellos eran Stone?... entonces ¿por qué su hijo es Clayton?
- Bueno verás. La hija de los Stone, Scarlett, se casó con un tal David Clayton y tuvieron a Alexis...
- ¡Espera! Entonces ese Alexis ¿no es hijo de los Stone, sino es su nieto? – Interrumpí a mi madre, pues ya me había confundido
- Exacto, deja que te explique. Una noche la pareja Clayton se fueron a celebrar su aniversario, pero tuvieron un “accidente” – Mi madre había hecho con sus dedos unas comillas cuando dijo accidente - Por lo que me contó tu tía... es que en realidad no fue un accidente, sino que los mataron – dijo mi madre bajando más la voz, que apenas pude escucharla
- ¡¿Qué?!
- Hija baja la voz – mi madre me calló pues todos habían volteado a nuestros asientos
- Perdón... ¿Pero por qué?
- Tu tía Ámber me dijo que alguien no quería que los Clayton se encargaran de la empresa de los Stone
- Vaya... qué fuerte, pobre... al menos Alexis ya está a cargo de la empresa ¿no?
Mi madre antes de contestarme se empezó a reír
- ¿Como crees que un muchacho de diecisiete años va a trabajar en una empresa?
- ¿Diecisiete? ¿Entonces a los cuántos años perdió a sus padres? – No podía creerlo yo pensé que tenía unos veinticinco, pero es un año mayor que yo
- Creo que fue como a los dos o tres años. Por eso sus abuelos se hicieron a cargo de él y lo hacen llamar su hijo para que cuando el cumpla los veinte se haga cargo de la empresa
- Guau, entonces él ha de ser una persona muy callada... De esas personas que casi no hablan y que son muy tranquilos, demasiados tranquilos... Así como yo lo era antes de conocer a Christopher... – Sin darme cuenta dije su nombre y mi madre se dio cuenta que mi rostro había cambiado de interés a tristeza por lo que cambio de tema rápido
- No, no. Todo lo contrario Reachel, dicen que es pésimo estudiando, además de que es muy rebelde y se mete en muchos problemas... Yo pienso que es así porque perdió a sus padres y se siente resentido
- ¿Enserio?... En ese caso espero nunca conocerlo...
Después de esa larga e interesante historia mi madre se quedó dormida, a pesar de que yo también tenía sueño no podía dormir, ya que seguía pensando en ese tal Alexis, a pesar de que no lo conocía y de que dije que jamás quería conocerlo, él despertó un pequeño interés. Quería saber más a fondo su historia desgarradora y aunque mi medre había dicho que era rebelde en lo más profundo de mí rezaba porque no lo fuera, pues si no lo era podía hacerme su amiga. Sin darme cuenta comencé a cerrar los ojos y me quedé dormida.
Me desperté y vi que mi madre seguía durmiendo, lo único que quería era que mi madre se despertara para que me hiciera plática o mejor que ya llegáramos a nuestro destino.
- Estimados pasajeros le pedimos que abrochen bien sus cinturones aterrizaremos en cinco minutos – Esa era la voz del piloto del avión
Cuando bajamos del avión mi madre no me soltaba pues tenía miedo de que me perdiera. Tomamos nuestras maletas y nos alejamos del avión, al salir del aeropuerto una señora un poco más joven que mi madre se acercó a nosotras. Era de estatura media, con cabello largo recogido en una coleta, su cabello era castaño al igual que sus ojos y su tez era blanca, venía vestida de un tipo traje sastre.
- Hola, mi nombre es Sarah, soy trabajadora de los Stone y he venido a llevarlos a su destino – Nos dijo con una alegre sonrisa la señora y nos tendió la mano
- Hola, mucho gusto – Respondió mi madre y yo le respondí con una leve sonrisa
- Por favor suban – Nos dijo un señor, por la forma en que vestía yo diría que era el chofer
Mi madre, Sarah y yo nos subimos en la parte de atrás del automóvil. Durante el trayecto del camino me puse a platicar con Sarah, era una persona muy amable y buena. En el camino me puse a hablar con Sarah
- Su hija es muy alegre y sociable, veo que Ámber nos mintió – le dijo Sarah a mi madre
- Es que antes no era muy sociable... Todo es gracias a Christopher – Cuando mi madre se dio cuenta que había dicho el nombre de Christopher se tapó la boca
- Llegamos – Dijo Sarah
El chofer nos abrió la puerta y cuando salí no podía creerlo, la casa era diez veces más grande que la de nosotros, me dejó sin palabras, en la puerta estaban unos señores.
- Bienvenidos a su nueva casa, claro siempre y cuando trabajen aquí – Dijo un señor alrededor de cincuenta y ocho años – Mi nombre es Jacob Stone – le dijo a mi madre y le tendió la mano
- Mucho gusto señor – Le tendió igual la mano y se saludaron – Y usted debe ser la señora Loren ¿verdad?
- Solo dime Loren, es un placer conocerla – La señora Stone. No cabe duda que mi tía Ámber decía la verdad al decir que los Stone eran muy amigables
- Pero miren que tenemos aquí, una pequeña jovencita – Dijo el señor Stone mientras me estrechaba la mano
- Mucho gusto – tartamudee
- Ella es mi hija Reachel y yo soy su servidora April, es un placer que nos reciban – dijo mi madre
- ¿Es tú hija? yo pensé que era tu hermanita – Dijo el señor, al principio mi madre pensó que era un alago, pero después se dio cuenta que lo decía enserio
- Bueno verá... Reachel es mi hija adoptiva yo nunca pude tener hijos
- Ah eso explica todo – Dijo la señora Stone, para que no hubiera un silencio muy incómodo la señora Stone me preguntó mi edad
- Tengo quince años, pronto cumpliré dieciséis el quince de agosto
- Entonces iré preparando el regalo para dártelo dentro de una semana exactamente – Me dijo el señor Stone
- Entonces eres un año menor que mi hijo Alexis, espero y que se lleven bien
- Y el joven ¿dónde está? – preguntó mi madre
- Creo que ha de estar en su cuarto, él es un poco aislado – dijo la señora Stone
- Bueno, Sarah llévalas a su cuarto y explícale que tiene que hacer – le dijo el señor Stone a Sarah – Nos tendrán que disculpar, pero tenemos que ir a una junta, regresaremos mañana en la mañana – Nos dijo el señor Stone mientras se metía al automóvil junto a la señora Stone.
Sara nos dio un recorrido por toda la casa, empezando por la cocina, la sala, la sala de estar, el comedor, el cuarto de los Stone…
- Y esta es la recamara del joven amo
Me pregunto cómo será su cuarto, Sarah no abrió la puerta pues según ella a él no le gustaba que nadie entrara, ni siquiera los Stone. Por último nos llevó a nuestro cuarto que estaba enfrente del cuarto de Alexis, era el doble de tamaño de mi recamara. Sarah nos explicó que nosotros tendríamos que compartir el baño de Alexis
“Genial debemos compartir el baño y peor aún con el niño rebelde mimado. Espero no encontrármelo”.
Cuando Sarah se fue se llevó a mi mamá para explicarle de que se encargaría, mientras tanto yo me quedé para desempacar las cosas y acomodarlas, no terminé de acomodar todas pues me dio mucho sueño, vi el reloj y eran las diez de la noche. Antes de acostarme decidí ir al baño, cuando abrí la puerta de nuestro cuarto vi a alguien metiéndose en el cuarto de Alexis. “Debe ser él”. No lo alcance a ver bien lo único que vi fue un mechón de cabello n***o.
Pasaron cinco días y nunca vi a ese tal Alexis, además se suponía que debía ir a la escuela, pero mi madre no había preguntado a los Stone si me podían dar una beca en la escuela que patrocinaban. Pasaron dos días más y mi madre habló con los Stone.
- Disculpen, pero he oído de mi hermana Ámber que ustedes patrocinan una escuela – dijo mi madre muy cautelosamente
- Si, así es – respondió el señor Stone
- Me preguntaba si no habrá forma de que pudieran aceptar a mi hija en esa escuela
- Si hay forma de aceptarla – Dijo la señora Stone – Pero, la escuela que patrocinamos es muy cara ya que es una de las mejores. Al menos que su hija sea muy buena en la escuela y consiga una beca no habrá forma de que pueda pagar su colegiatura
- Mi hija Reachel es muy buena en todas las materias siempre fue el primer lugar, denle una oportunidad para que ella se los pueda demostrar, por favor
- Bueno, si ese es el caso. Hablaremos con la directora de la escuela, pero déjeme decirle que no va a ser aceptada al cien por ciento, le daremos una semana en donde Reachel debe demostrar que es digna de entrar a esa escuela – Dijo el señor Stone
- Si, gracias. En verdad se los agradezco – Mi madre se levantó del asiento y caminó a la puerta, pero el señor Stone la detuvo
- Espere, April. Le queremos dar esto – El señor Stone le tendió un sobre con dinero – Mañana es el cumple años de Reachel ¿no? Use esto y cómprele un pequeño pastel y útiles para la escuela
- Yo no puedo aceptarlo señor Stone – le dijo mi madre mientras se lo devolvía
- Acepte eso, por favor
Mi madre al fin lo aceptó, fue en busca de mí y me contó todo lo que había pasado, claro que se ahorró lo del dinero. Mi madre y yo nos dormimos alrededor de las once.
Al día siguiente una voz me despertó, entre abrí mis ojos y vi a mi madre con un pequeño pastel de chocolate, ella cantaba las mañanitas mientras yo me levantaba.
- Hija muchas felicidades – me decía mientras me abrazaba
- Muchas gracias mamá – Pude notar que la puerta de nuestra recámara estaba entre abierta y vi una sombra parada enfrente de nuestra puerta, al parecer nos estaba observando, pensé que era mi imaginación y después de tallarme los ojos esa sombra desapareció. Cuando bajé me encontré a Sarah y me felicitó, le pregunté dónde estaba el despacho de los Stone, ella me indicó a donde y fui. Al entrar en su despacho solo encontré a la señora Stone.
- Feliz día Reachel – me dijo la señora Stone mientras se acercaba a mí con los brazos abiertos y por un momento recordé a Christopher...
- Muchas gracias
- ¿A quién buscabas?
- Ah, es que no me gusta estar aquí sin hacer nada y me preguntaba si me puede dar una tarea para mí, claro no espero que me paguen – le dije con una sonrisa
- Perdón, pero no tenemos nada que encomendarte
- Oh, bueno – le dije desanimada mientras me encaminaba a la puerta, pero la señora Stone al ver mi desilusión me detuvo
- Espera, si quieres puedes cuidar del jardín. Yo normalmente hacía todo, pero ahora lo he descuidado un poco
- ¿Enserio? Muchas gracias señora Stone
- Solo dime Loren
- Gracias Loren
Fui con mi madre para decirle que la señora Stone me había dado permiso de cuidar el jardín.
- Hija hay algo que debo decirte – dijo mi madre seria. Al principio me espanté, pero después me alegre mucho – ¡Los Stone te darán una oportunidad en la escuela que patrocinan!
- ¿Enserio?... ¡Qué emoción! – brinqué de alegría
- Mira lo que te compré – mi madre me enseño una nueva mochila y algunas libretas para la escuela
Después de haber hablado con mi madre y de que ella me contara que los Stone le dieron dinero para mis útiles, me fui al jardín. Su jardín parecía un bosque pues más allá de las flores silvestres había varios árboles de todo tipo. Una vez que terminé de regar las plantas y de echarle abono me bañé, alisté mis cosas y me acosté, mientras miraba el techo solo tenía un pensamiento.
“Ya quiero que sea mañana”.