La noche se les hizo corta, a ambos los sorprendió la mañana envueltos en húmedas sábanas blancas. Acababan de acomodarse después de no poder apagar esa llama que los encendía a los dos profundamente. —Fred ¿Qué harás hoy? —Tengo que ir a la ciudad, Eliot me pidió anoche volver. —Entonces… ¿Si regresaras a La Mercedes? —Sí, por supuesto que sí. Acarició el rostro de ella que estaba completamente al pendiente a las palabras que él decía. —Hay una cena esta noche, quiero que asistas y que acompañes a Eliot. Lo besó dulcemente, y ese cariñoso gesto lo sorprendió. —Te veré en La Mercedes. —Susurró luego de acariciarle el cabello y volver a besar una de sus mejillas. Se puso de pie, Fred la observó en cuanto ingresó al baño. Tardó un rato, salió duchada y con una bata. Fred est

