7. Ella será mi futura esposa. He dejado a mis padres con la palabra en la boca. No me han dejado de otra. Sé que tengo que calmarme. Tengo que calmarme. —Llévame a casa —ordeno a Pepe con un tono seco, y enseguida se da cuenta que no me ha ido nada bien con mi padre. Mierda. ¿Cómo es que esperaban que acepte? ¿Estoy en una dimensión paralela en el que mis padres creen que accederé a sus caprichos? Tengo que llamar a Charly. Ahora nada más me falta que me tenga malas noticias. Maldición. No contesta. Miro la hora. Es temprano aún. —Pepe, he cambiado de planes. Llévame al Twenty Night. Pepe cambia de ruta sin abrir la boca. Mi tensión sobresale de mi cuerpo, y cuando eso pasa todo el que se encuentre cerca tiembla. Bajo y le digo que se largue. La música, suena agradable y

