41. No intentes huir. Richy me lleva, con ayuda de unos torpes gringos hasta una camioneta de ese todo terreno. —¡Sueltenme… ayuda… a...yu…daaaaa! —chillo con la poca fuerza que me queda, y no consigo nada. Nadie se gira para ayudarme. Una vez que logran meterme por la fuerza dentro del todo terreno, Richi se sienta a mi lado, tan cerca que me da asco, asco y miedo… lo admito. Nada más recordar su aliento, la forma en que me veía cuando me vejaba… hace que quiera morirme. Brian… ¿qué ha sido de él? ¿Dónde está? Richy es capaz de todo. Temo por Brian. Tengo que saber. —¿Dónde está Brian? —Brian está bien… es lindo que preguntes. Seguramente se caga encima, ya sabes, dentro de una celda apestosa. Reúno toda la fuerza que tengo y le doy una fuerte cachetada que no se esperaba. —¡¿Tu

