36. Déjela en su soledad. La dejo sola un segundo en la habitación. Sé que intentará huir pero me está gustando ese juego. Al volver no hay indicios de ella. Ha desaparecido. Por un segundo pierdo el control y me preocupo, imagino todo lo que puede pasar si llega a salir de la casa. Pero de aquí no sale ni entra nadie sin que yo le haya dado el visto bueno. Tengo todo el día para buscarla, sé que de aquí no saldrá. La busco como cazador a la presa. Mantengo una ventaja sobre ella; tengo esta casa completamente monitoreada. He instalado en persona cámaras en cada esquina, en cada pieza. Daré con ella en un suspiro. Nada más tengo que sacar mi celular, abrir la aplicación y ¡bingo! ¡Veo cada rincón de la casa! Ella está en uno de los baños, tratando de romper el grueso vitral estilo rena

