33. Lo que vales. Nunca imaginé que el amor doliera tanto… He llamado a Pepe para que me traslade al Enterprise, ya que allí se llevará a cabo la maldita reunión de accionistas. He dejado de nuevo a Simone sola en casa y eso me tiene mal. —Buenas noches Pepe. Gracias por buscarme —digo mientras subo al Rolls Royce, que aguarda en la puerta. Tengo el corazón partido, la mitad se queda con ella, con Simone. —Buenas noches… joven Brian. —¿Qué sucede? —por un momento he olvidado el motivo de tal reunión. El vegete ha muerto. —Su padre era una buena persona… —dice apesadumbrado. Es la primera persona que noto que realmente le importa la muerte del vegete. —Te lo agradezco, Pepe. Pero presiento que me tienes algo más para decir. —Nomás eso, joven Brian. Que es una lástima su pérdida. Me

