59 –Mi amor… ¿te puedo decir mi amor?, ¿o voy a quedar como toda una intensa? –le preguntó Penélope a Santiago. Se encontraban caminando hacia la avenida principal de El Rodadero con la intención de buscar un taxi en el cual la linda niña regresaría a su casa. –Me puedes llamar como quieras –Santiago apretó la mano de la dulce niña. –Gracias… –sonrió ella antes de continuar–: pero no es necesario que me acompañes hasta mi casa, solo estarías gastando tu plata en el recorrido de regreso. –¿En verdad crees que voy a dejar a una niña tan linda coger un taxi sola a las once de la noche? –Mi amor, casi siempre me toca, no ves que la mayoría de mis amigos viven aquí en El Rodadero o en la ciudad… Yo soy de las pocas que vive por Posos Colorados.

