bc

Sin escape. ¿Existen los finales felices?

book_age16+
35
FOLLOW
1K
READ
dark
sensitive
brave
tricky
like
intro-logo
Blurb

Todo cambia y todos evolucionan. No es momento de llorar, es momento de levantarse y luchar por lo que anhelas y finalmente responder a la pregunta más importante:

¿Existen los finales felices?

Libro #2 de la saga "Sin escape"

chap-preview
Free preview
Capítulo 1
-          Adaeze, ¿estás bien? Tantas veces me han hecho esa pregunta que me acostumbré a responder con un “si” a pesar de que era una mentira, pero por primera vez en ocho meses puedo responder sinceramente. -          Sí. La sonrisa en el rostro de la Doctora Christine me da esperanza. La terapia con siempre ha sido maravillosa a pesar de no haber tenido un comienzo sencillo. Aún recuerdo cuando llegué a este lugar y conocí a una morena con el cabello recogido. Me resultaba gracioso ver a una mujer tan baja en medio de dos enfermeros que tranquilamente podrían medir dos metros. Ella había sido quien me dio la bienvenida con una cálida sonrisa y nunca perdió la paciencia cuando tenía ataques de pánico. Aparte de la Doctora Candace, la Doctora Christine respetaba mis límites cuando me preguntaba sobre mi pasado o incluso sobre mi niñez. -          Te quedaste en blanco por un minuto, ¿en qué pensabas? Centro mi mirada en sus hermosos ojos cafés que brillan debido a la luz natural que entra por la ventana a mis espaldas y debido a que ella se encuentra sentada frente a mí, la luz la ilumina dándolo un toque angelical. -          Pensaba que han pasado seis meses desde que llegué a este lugar y no he visto a Husein en todo ese tiempo. -          ¿Te preocupa que Husein siga enojado porque no quieres que venga a visitarte? Husein sigue apareciendo en mis sueños como el protector del cuento de hadas que creé en mi mente para dejar de tener pesadillas. -          Adriano dijo que Husein no está enojado y que se ha mantenido ocupado administrando el hotel, pero no quiero que me vea como alguien a quien debe rescatar, sino que me vea como una amiga. -          ¿Quieres ser su amiga? Esa misma pregunta me he estado haciendo desde que comencé mis planes para el futuro. Quizá y estar cerca de Husein en la peor etapa de mi vida no fue una buena idea, pero al salir de este lugar sé que debo ir al verlo. El dilema es que no veo un futuro a su lado como novia, pero mi corazón me sigue rogando por un beso más para poder aclarar mis sentimientos hacía él. -          Mientras estuve en esa jaula me imaginaba una vida a su lado en la que pudiera ser feliz e incluso tener hijos, pero supongo que solo trataba de escapar de la realidad con ese tipo de pensamientos. -          ¿Qué has pensado hacer después de irte de aquí? -          Ver a Husein, terminar el instituto, comenzar un nuevo empleo y tener una vida normal. -          ¿Cuándo veas a Husein que planeas decirle? -          Básicamente pedirle perdón y esperar a que podamos ser amigos. Mi corazón sufre cada vez que digo que Husein y yo solo seremos amigos, pero mi mente racional sabe que eso es lo mejor para ambos. -          Háblame del beso que le diste a Husein, ¿Por qué lo hiciste? -          No lo sé, en ese momento sentí que era la despedida y quise… Mis palabras se detienen y trato de pensar en cómo terminar esa oración. “¿Qué era lo que quería demostrar con ese beso?” Sinceramente no puedo contestar a esa pregunta. Supongo que por un segundo bloqueé todos mis miedos e inseguridad y me guie por mi corazón. No me detuve a pensarlo, simplemente lo besé. -          No sé qué quería solo lo hice y no me arrepiento. -          ¿Piensas que deberías arrepentirte? -          No quiero que ese beso se interprete como una promesa o algo así, pero sentía que esa sería la mejor forma de despedirme. La Doctora Christine asiente la cabeza mostrando que entiende lo que digo y anota algo en su libreta antes de volver a levantar la mirada hacía mí y hablar. -          ¿Crees que en el fondo hayas querido besarlo? Quiero decir, ese fue tu primer beso sin contar los que te forzaron durante tu encierro, quizá y hayas querido sentir que tienes el poder de decidir sobre a quién besar. El pequeño pinchazo en mi pecho me hace darme cuenta de la triste verdad. Sin duda ese había sido mi primer beso y no lo había notado hasta ahora. -          Sabe que aún no me siento preparada para hablar de los clientes o de las violaciones, pero supongo que tiene razón. Las pocas veces que me obligaban a besarlos eran asquerosas, pero en el fondo quería tener un beso sin que me amenazaran por hacerlo. La Doctora no quita la mirada de mis ojos. Por instinto bajo la mirada al sentirme intimidada por la mirada de una persona. -          Adaeze, me gustaría que pensaras en algo hasta la reunión de mañana. Asiento con la cabeza para demostrar mi conformidad con su petición. -          Me gustaría que hicieran una lista mental de diez cosas que quieres hacer en los próximos seis meses. Estas diez cosas deben ser objetivos que tengas y sepas que los cumplirás. -          ¿Por qué tienen que ser diez? -          Porque cada vez que pregunto de tus planes para el futuro no me das nada concreto. Siento que todavía le temes al futuro. Por un momento pienso en las palabras de la Doctora y me percato que tiene razón. No tengo planes a corto plazo excepto hablar con Husein después de salir de este lugar. -          Eso será todo por hoy, Adaeze, espero verte en la cena. La Doctora muestra una gran sonrisa que provoca que también lo haga. Me levanto del asiento y camino hacia la puerta a mi izquierda. Salgo del consultorio hacia el extenso pasillo de paredes blancas con cuadros colgados a ambos lados y un techo de cristal donde se puede observar el cielo en colores rojizos y anaranjados debido al ocaso. Al llegar al final del pasillo se encuentra el gran jardín lleno de flores y árboles que adornan cada rincón. Puedo ver a los lejos a varias personas jugando ajedrez, sentadas en pequeños bancos de madera. Distingo a Adán, quien observa una de las partidas, pero al levantar la mirada y observarme, se despide de Betty y James, los dos jugadores y camina hacia mí. -          Creí que no saldrías nunca, mi terapia acabó hace como quince minutos. Sus ojos cafés me observan con atención mientras mueve las manos inquietas, siempre suele hacer eso cuando ha tenido un “pensamiento oscuro”, o así es como él los llama. -          Tenía muchas cosas que hablar con la Doctora. -          Si mi Doctora fuera Christine, también tendría mucho de qué hablar con ella. Lo golpeo ligeramente en el hombro mientras rio de su broma. -          Ya te dije que ella está casada, deja de querer conquistarla. Adán levanta sus hombros y hace una pequeña mueca con sus labios quitándole importancia a ese pequeño detalle.   -          Ese no es ningún inconveniente. Solo mírala… - Adán señala dramáticamente con las manos hacía el edificio del que acabo de salir, es obvio que se refiere a la Doctora dentro del edificio. – Es más hermosa que cualquier mujer que haya conocido antes y de verdad me gustaría casarme con ella. -          Los médicos no pueden casarse con sus pacientes. Adán sonríe maliciosamente lo que me confunde. -          Adaeze, yo no soy su paciente así que si por mí fuera la llevaría al altar mañana mismo si ella me acepta. Río ruidosamente con la intención de burlarme de Adán mientras sostengo mi estómago para darle más dramatismo. Al levantar la mirada me encuentro con el rostro de Adán con una fingida mueca de tristeza y sus ojos observando al suelo. Su cuerpo delgado le da un toque más melancólico a su actuación y retira una falsa lágrima de su mejilla lo que provoca que vuelva a reír. -          No te burles. – Adán me empuja suavemente para que detenga mis carcajadas. -          Lo siento, pero no eres buen actor. – Digo mientras imito su actuación de secarse una lágrima falsa. -          De acuerdo, mi papá no quiso pagar las lecciones de actuación, prefirió que aprenda a jugar futbol. Adán siempre habla de su familia y de todo el dinero que tienen. Debido a toda esa fortuna, Adán cayó en vicios y drogas que acabaron con él. Hace poco más de un año trató de suicidarse y después de eso lo trajeron a este lugar. Cuando llegué me daba miedo acercarme a otros pacientes, pero él me recibió y me invitó a sentarme a su lado durante las comidas. Dos meses después confié en él y ahora somos buenos amigos, incluso ya no me da miedo tocarlo porque sé que me ve como una hermana, o al menos eso me hace sentir siempre que estoy a su lado. -          Es mejor que vayamos al comedor, pronto se servirá la cena. Sigo sus pasos hasta un edificio de paredes blancas que se encuentra frente al gimnasio. Dos grandes puertas de cristal nos dan la bienvenida al comedor. Las paredes son de la mitad hacia arriba cristal y la otra mitad, bloque y cemento con pintura blanca. Las mesas y las sillas son de haya. Las mesas son circulares, con suficiente espacio para la comida de dos personas, por lo que solo hay dos sillas para cada mesa. En el techo hay dos grandes candelabros que cuelgan de cables dorados. Se trata de un conjunto de cristales que forman un diamante en cada candelabro. A veces pienso que estoy en un hotel de cinco estrellas en lugar de un centro de atención psicológica. Todo está rodeado de vegetación y no hay guardias de seguridad vigilándote, solo enfermeros que ayudan a todos los pacientes en cualquier necesidad que tengan. Adán me lleva hasta la mesa en el fondo, junto a la pared con vistas a la cancha de golf. -          Sabes, aún no me acostumbro a tu corte de cabello. Me siento frente a él y muevo ligeramente el jarrón de en medio hacia la derecha para poder ver el rostro de Adán sin obstáculos. -          ¿Por qué? -          Cuando te conocí tenías el cabello largo, me gustaba tu cabello así y ahora que lo tienes tan corto extraño tu cabello anterior. Río ante sus palabras y acaricio mi cabello. -          No está tan corto, está a la altura de mis hombros. -          ¿Y qué es eso? – Señala a mis ojos con su dedo índice. - ¿Desde cuándo te maquillas? -          Adriano me compró maquillaje y ropa nueva, no quiero que piense que no me gustó. -          Un día te veo con el cabello largo, sin una gota de maquillaje y los brazos y piernas cubiertas en su totalidad y ahora te cortaste el cabello y visten diferente. -          Claro que no, sigo usando la misma ropa que siempre y ya te dije que un poco de rímel no es demasiado maquillaje. -          El abrigo que usaste ayer era distinto a lo que siempre usas. Sus comentarios me causan gracia y demuestro con mis carcajadas. -          Deja el dramatismo, ese abrigo me lo regaló Husein cuando vivía con él, solo quería recordarlo. Adán desvía su mirada de mí y observa como las vitrinas comienzan a llenarse de comida y rápidamente se levanta hacia la mesa donde se encuentran los platos y cubiertos para poder servirse los alimentos. Lo sigo y hago lo mismo que él. Media hora más tarde estoy a punto de terminar de cenar cuando un enfermo se acerca a mi mesa. -          Adaeze, tienes una visita. Asiento con la cabeza debido a que no puedo hablar por la comida dentro de mi boca y me levanto para tomar el plato y los cubiertos sucios. Termino de masticar el delicioso trozo de filete dentro de mi boca y me despido de Adán. -          Te veo mañana, Adriano está aquí. Adán agita su mano de un lado al otro como forma de despedirse mientras disfruta de su pescado ahumado y la ensalada de frutas frente a él. Dejo los trastes sucios en el carrito que utilizan para transportarlos hasta la cocina y abandono el comedor. Sigo el camino hecho de pequeñas piedras pintadas de blanco y luces en los costados hasta el edifico más grande de todos, donde se encuentra la recepción y las salas de visita, así como las habitaciones de los pacientes catalogados como “no peligrosos”. Las puertas de entrada son de cristal al igual que en el resto de los edificios. Este es el único edificio con dos plantas, el resto solo tiene una. Camino hacia la recepción donde se encuentra un enfermero ordenando algunos papeles y colocándolos en archiveros detrás de él. -          Hola. Saludo para que pueda notar mi presencia. Cuando levanta la mirada deja los papeles sobre el escritorio para acercarse a mí. -          ¿En qué puedo ayudarte? -          Me dijeron que tenía una visita. El hombre asiente con la cabeza y se acerca a la computadora para revisar si hay algún visitante a esta hora. -          ¿Eres Adaeze Williams? -          Sí. -          Te esperan en la sala dos. Agradezco con una sonrisa y camino hasta el pasillo donde se encuentran las salas de visita, ya que ningún visitante puede subir al segundo piso, donde se encuentran las habitaciones. Al encontrar la sala dos, abro la puerta y me encuentro con un hombre de espaldas observando el gran cuadro colgado en la pared frente a él. -          Adriano. Al girarse, Adriano me observa y me dedica una gran sonrisa a la que respondo corriendo hacía él y abrazándolo con fuera para demostrar que lo he extrañado después de no haberlo visto en todo un mes. 

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Una esposa de mentira. Saga familia Duque.

read
12.0K
bc

Apuesta por un amor. (Saga familia Rossi- Duque)

read
110.5K
bc

Una hermosa coincidencia

read
107.0K
bc

La Cita del Divorcio

read
4.4K
bc

Bebé Por Encargo +18

read
181.9K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
61.6K
bc

Domando al Amor

read
6.9K

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook