Capítulo 7

2428 Words
-          Listo, chicos tienen todo lo que necesitan frente a ustedes. Quiero que dibujen lo que los inspira a levantarse de la cama cada mañana, no importa si se una persona, un objeto o una mascota. El profesor de pintura sonríe y nos invita a empezar con nuestras pinturas. Observo por unos segundos el lienzo en blanco frente a mí y trato de imaginar lo que quiero pintar, pero desvío mi atención para observar a Adán a mi derecha y noto que de inmediato empieza con su trabajo. -          ¿Dibujarás a tu familia? No voltea a verme, pero responde afirmativamente a mi pregunta con un sonido emitido por su garganta. -          ¿A quién dibujarás tú? -          Supongo que a Husein y Adriano. Solo por ellos estoy aquí y trato de mejorar. Adán empieza a hacer varios trazos mientras pienso que podría iniciar haciendo un boceto a lápiz de los rostros de Husein y Adriano que después podría pintar. -          Nunca me contaste que sucedió hace dos días. Trato de fingir que no escuché su reclamo, pero sé que Adán seguirá insistiendo. -          No me molesta sí no quieres hablar de eso, pero de seguro Adriano notará que algo anda más y preguntará qué pasó. -          Lo sé, pero todavía trato de asimilar lo que ocurrió. Adán continúa con su pintura a la vez que yo termino de hacer un boceto cuyo resultado final parece tratarse de un dibujo hecho por un pequeño niño. Observo de reojo el lienzo de Adán y me encuentro con un dibujo espléndido de sus padres y sus tres hermanos, uno junto al otro y observando directamente hacía en frente. -          ¿Estás feliz de volver a ver a tu familia? El pincel de Adán se detiene en el aire y noto que hay un debate dentro de su cabeza en este momento. -          Estoy aterrado. Su respuesta me confunde, pero antes de que pueda preguntar al respecto, Adán continúa hablando. -          No sé como vaya a reaccionar mi hermana cuando me vea. -          De seguro estará feliz. Un largo silencio se hace presente y Adán parece querer terminar con esta incómoda conversación. Continuo con mi pintura hasta que varios minutos más tarde noto que Adán deja el pincel sobre la diminuta mesa de madera junto al caballete donde también se encuentran pequeños botes de pintura y otros pinceles. -          Mi hermana fue quien me encontró después de la sobredosis, ella llamó a emergencias y me reanimó siguiendo las instrucciones de la operadora. Su confesión me paraliza por completo y por un momento trato de pensar en que decir al respecto, pero nada viene a mi mente. Sabía que Adán había tratado de suicidarse, pero él nunca quiso hablar nada más al respecto. -          Ella no debía estar en casa esa noche, se supone que estaría en casa de su amiga. -          ¿Y entonces por qué regresó a casa? Su rostro parece descompuesto y puedo notar las lágrimas amenazando con salir de sus ojos, pero sé que no dejará que nadie lo vea llorar. -          Ella y su amiga tuvieron una discusión y Lizzy volvió dos horas después de haber salido de casa. Parece que quiere seguir hablándome sobre esa noche, pero vuelve a tomar uno de los pinceles y continua con su pintura. Entiendo que la conversación ha terminado y empiezo a darle color a mi dibujo de Husein y Adriano. -          Planeaba que uno de mis hermanos me encontrara, por eso lo hice la noche que sabía que Lizzy no estaría en casa. Tras varios minutos de silencio Adán continúa hablando, pero me mantengo en silencio para no interrumpirlo. -          Lizzy está yendo a un psicólogo y ahora está traumatizada por el resto de su vida y es mi culpa. -          Adán… Trato de pensar en algo que pueda animarlo, pero conozco perfectamente como se siente y nada de lo que diga lo animará o hará que deje de sentir culpa. -          Jamás quise lastimarla, ella es mi hermanita y lo más importante que tengo en mi vida. No quería que nadie sufriera por mi culpa, pero sabía que mis hermanos son fuertes y después de mi muerte lo superarían y formarían una vida sin mí, por esa misma razón planeaba que uno de ellos me encontrara, porque creí que ellos podrían superar el trauma con más facilidad de lo que lo harían mis padres o Lizzy. A veces olvido que no soy la única persona con traumas en su vida, pero nunca quise pensar demasiado en la vida de Adán antes de conocernos, siempre pensé que era un ser bondadoso que cometió un pequeño error y que lo había superado por completo, pero me equivoqué. Adán es una persona fuerte que está trabajando para superar sus problemas y sin duda es uno de los mejores seres humanos que conozco. -          ¿Por qué lo hiciste? Sé que cualquiera que sea la respuesta a esa pregunta me va a dolor, pero necesito saber. -          Era un alcohólico que una noche con unos amigos reté a alguien a sentarse a la orilla de una ventana a doce pisos del suelo. Sus palabras se detienen abruptamente y puedo distinguir una lágrima cayendo de su ojo derecho, pero Adán rápidamente la retira usando su mano. Otra vez un silencio incómodo donde trato de continuar con mi pintura, así como lo hace él. Observo mi lienzo y con el pasar del tiempo puedo percatarme que comienza a parecerse a un trabajo de un niño de primaria. -          Mi amigo también estaba ebrio, perdió el equilibrio y cayó desde la ventada. Otro amigo y yo observamos todo, estábamos tan ebrios que comenzamos a reír cuando vimos el cuerpo de mi amigo cayendo. Detengo mis movimientos con el pincel para observar a Adán, pero él parece absorto en su pintura mientras habla de un suceso trágico como si solo relatara un cuento. -          En cuento llegó la policía arrestaros a mi amigo y a mí. Estuvimos una semana encarcelados mientras investigaban lo que había ocurrido. Una semana después concluyeron que se había tratado de un accidente, pero mi amigo y yo jamás olvidamos lo que pasó esa noche. Adán parece que está por terminar su pintura y empieza a darle los detalles finales mientras trato de organizar todas las ideas en mi cabeza. -          Mi amigo no pudo con la culpa y se suicidó un mes después, saltando de la ventana de su departamento en el piso quince. Sabía que no podía seguir viviendo con la culpa y pensé que si lo hizo mi amigo entonces también debía hacerlo yo. Adán sostiene el lienzo entre sus manos y lo levanta para poder observarlo detalladamente. -          Me paré frente a una ventana, pero no fui capaz de saltar, así que me tomé decenas de pastillas para dormir que me habían recetado después de esa noche porque no podía dormir si no ingería una de esas pastillas cada noche. Devuelve el lienzo a donde se encontraba y se aleja un poco para finalmente retirarse el mandil que usaba sobre su ropa para no ensuciarse. -          Exactamente seis meses después de la muerte de mi amigo traté de suicidarme, pero no lo conseguí gracias a que mi hermana necesitaba que le prestara mi computadora y entró a mi habitación para encontrarme en el piso sin pulso. Sé que en este punto debería decir algo, pero no sé qué, por lo que me limito a mantenerme callada mientras observo que la clase finalmente termina y Adán sostiene su pintura en las manos. Levanto mi pintura y empiezo a seguir a Adán hacia la salida. Él empieza a caminar hacia el bloque de las habitaciones y en cuento me encuentro a su lado siento que debería decir algo. -          También traté de hacerlo… Sus pasos se detienen por completo y gira su cuello para observarme detenidamente. -          Nunca le quise contar a Adriano porque sabía que se decepcionaría de mí, pero hubo un momento donde no quería seguir con mi vida y el constante sufrimiento que esta implica, por lo que pensé que sería mejor acabar con todo y por una vez en la vida tener el control sobre mi misma. Ni siquiera tuve tiempo de pensar en lo que estaba diciendo hasta que mi boca empezó a expulsar palabras que son ciertas, pero que jamás pensé que las diría en voz alta. -          Entiendo lo que sentías ese momento y solo quiero que sepas que cuando vuelvas a sentirte de esa manera puedes llamarme y siempre estaré disponible para ti. Adán sonríe, pero todavía noto la tristeza en sus ojos. Se acerca con la intensión de abrazarme, pero se detiene a unos centímetros de mí y parece reconsiderar la idea. Debato conmigo mismo sobre si es buena idea aceptar el abrazo de Adán, pero todavía hay algo en mí que no me permite acercarme a él de esa manera, pese a que su abrazo fue lo único que pudo calmarme hace unos días durante mi ataque en el comedor. Adán parece notar mi debate interno y decide continuar caminando hasta las habitaciones. Una vez que llegamos a nuestras respectivas habitaciones dejamos el cuadro dentro y segundos más tarde volvemos a reunirnos en el pasillo. -          Te abrí mi corazón hace unos minutos, ahora merezco que me digas lo que ocurrió hace dos días. Adán vuelve a ser el mismo que antes de un momento al otro, y decido que me agrava más está versión de él. -          Lo besé. Solo digo eso y me dispongo a bajar las escaleras ignorando por completo lo que podría decir Adán. -          Espera, ¿besaste a Adriano? -          ¿Qué? Claro que no, me refiero a Husein. -          ¿Besaste a Husein? Su reacción es tan cómica que me causa gracia y provoca que ría sonoramente al ver su rostro de confusión. -          Bueno en realidad, él me besó primero, pero no reaccioné muy bien… Me avergüenzo de solo recordar el golpe a Husein y Adán parece todavía más confundido. -          No entiendo nada… ¿Cuál fue tu reacción? -          Lo golpeé. -          ¿Qué tú qué? Su reacción es tan exagerada que provoca que vuelva a reír y varios pacientes que se encontraban cerca, voltean a vernos. -          No fue intensional, por un momento recordé… ya sabes… las cosas que me pasaron y mi cuerpo reaccionó por instinto. Trato de no ser muy específica, pero Adán parece confundido y decido que es momento de abrirle mi corazón, así como él lo hizo conmigo hace poco. Bajo mi mirada para no observarlo a los ojos y no ver su reacción después de lo que le contaré. -          Hace casi ocho años un hombre me secuestró y asesinó a mi madre. Ese hombre me convirtió en su hija durante el día, pero era… otra cosa durante la noche. – Mis manos empiezan a sudar y me pongo nerviosa, pero decido que mientras más rápido hable será mejor. – Un día llegaron hombres de una banda a asesinar a ese hombre, pero también me encontraron y me llevaron a un lugar donde… nos obligaban a mí y a otras mujeres a hacer… cosas que no queríamos. – trato de disimular mi incomodidad, pero es difícil. Levanto la mirada durante un solo segundo y solo puedo notar que Adán me observa con atención. Él sabía que me encontraba en este lugar por violación, porque mi psicóloga es especialista en trastornos sexuales y la mayoría de sus pacientes tienen traumas similares, pero nunca quise ser detallista con mis problemas. -          Nos mantenían enjauladas y encadenadas y solo nos sacaban de ahí durante las noches para que atendamos clientes. Varios hombres se encargaban de nosotras y cuando alguien quedaba embarazada y tenía un bebé, vendían a ese bebé y la mamá debía seguir trabajando hasta el día de su muerte. Dudo en levantar la mirada, pero me doy fuerzas a mí misma para hacerlo y observar la reacción de Adán. -          Que hijos de… Sus palabras se detienen al notar que lo observo con atención y parece que su mente está llena de ideas que trata de ordenar antes de hablar. -          Ahora entiendo muchas cosas sobre ti. -          No me gusta hablar sobre eso a nadie excepto la Doctora Christine, pero pensé que debías saber mi verdad, ya que tú me dijiste la tuya. Adán asiente lentamente la cabeza comprendiendo lo que acabo de decir, pero antes de que diga algo más decido cambiar de tema para evitar los recuerdos dolorosos sobre esos años. -          Después besé a Husein porque estaba hablando mucho y diciendo que era su culpa que yo reaccionara como lo hice así que lo besé para callarlo. Sacude su cabeza como si despejara sus ideas y tratara de concentrarse en el tema del beso de nuevo. -          Sinceramente no te entiendo, primero lo golpeas cuando te besa y después lo besas tú. -          Ni yo misma me entiendo, no sé qué me pasa, pero cuando él me beso me sentí intimidada y supongo que eso se trasformó en miedo y el miedo provoca los ataques de pánico. Adán baja las escaleras hasta la planta baja mientras mueve sus labios de un lado al otro actuando dramáticamente como si estuviese pensando en lo que acabo de decir. -          Deberías volver a besarlo. -          ¿Qué? -          Digo… lo besaste para callarlo, quizá deberías besarlo de nuevo, pero no para callarlo, solo para ver qué pasa. Su idea me parece alocada y me niego por completo a hacerlo. -          No, no, no, no y no -          Si lo haces podrás vencer ese miedo y quizá dejar de tener los ataques de pánico. -          Claro que no, eso no tiene ningún sentido. Adán sonríe maliciosamente mientras salimos del edificio y empezamos a caminar rumbo al gimnasio. -          De acuerdo, solo quiero verte feliz y espero que el amor triunfe entre ustedes. -          Lo nuestro no es amor, ni siquiera sé que es. -          Deberías preguntarle. Cubro mi rostro con mis manos al escuchar lo que Adán me recomienda hacer. Siento miedo e impotencia al imaginar lo que Husein podría decir, así que decido que prefiero no saber. -          No estoy lista para eso. – Digo mientras todavía cubro mi rostro. – No creo que sea buena pareja para Husein. -          ¿Por qué? -          Porque nadie querría estar con alguien como yo y mi historia no es de amor. Decido alejarme un poco de Adán antes de que discrepe conmigo y camino rápidamente hasta el gimnasio.        
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