Capítulo VI: "THERESA: MANSIÓN BUDEI"

4999 Words
q―No te enfades con él, en realidad yo estuve jugando un poco contigo, lo siento. ―Se disculpa algo apenada, relajo mi expresión de susto, recordando que viene buscando ayuda―. Mi nombre es Theresa Farmer, tu mascota es muy simpática ―con una sonrisa elogia a Seth y este mueve su cola en reacción positiva―. Pero a lo que vine, necesito tu ayuda, los rumores corren rápido, y veo que es verdad lo que dicen. ―Con un semblante más serio rodea la encimera, por lo fluido que se mueve sé que va flotando, y lo confirmo cuando la miro que no toca el suelo. ¿Rumores? ¿De que puedo verlos? ―Y… ―Me aclaro la voz―, ¿cómo puedo ayudarla? ―pregunto; después de lo de Richard, y que no tuvo oportunidad de decirme con exactitud qué debo hacer para ayudarlos a trascender, voy algo a ciegas. ―Necesito que dejes una carta ―dice sin más. ―¿Una carta?  ¿Eso es todo? Bien, suena fácil ―Me relajo un poco más optimista, es sólo entregar una carta, pan comido. ―Sí es fácil, lo complicado es a quién debes dársela, y sobre todo entrar al lugar donde se encuentra ―me avisa la dificultad del objetivo,   ―¿Y se puede saber dónde debo ir y para quién es la carta? ―confundido miro que se sienta  en una de las sillas altas al lado de la misma encimera, mientras yo permanezco de pie y Seth se levanta para acercarse a ella y olfatearla un poco antes de sentarse a su lado. Parece que le agrada. ―La carta es para mi hermana, tuvimos una discusión muy fuerte antes de que yo muriera, y evidentemente no tuve oportunidad de solucionarlo ―me cuenta mostrando su tristeza en su rostro, yo la escucho con atención, permaneciendo en silencio capta que continúe―. Debo admitir que me tomó un tiempo descubrir qué debía hacer para poder irme en paz, mi muerte fue tan… inesperada que pensar en qué me quedaba por cumplir en este mundo resultó abrumador. ―Parece que está recordando ese momento de su vida, no me parece adecuado preguntar cómo murió aunque me pica la curiosidad. Suspira para seguir hablando―. Y después me enteré de la existencia de las Sombras y las Luces, supongo que tengo suerte de que no hayan devorado mi luz aún. Seth se levanta después de escuchar parte de la situación de la mujer, se dirige hacia su plato para beber agua, cumpliendo su objetivo principal desde que llegamos a casa, no me esperaba que tuviera una nueva visita hoy, pero supongo que tarde o temprano me acostumbraré a que aparezcan de repente.  ―Con respecto a lo de la carta, la tengo aquí, ―Lleva una de sus manos a la parte trasera de sus pantalones, dejando ver entre sus manos un sobre en perfecto estado, lo mira por un momento―, mi  hermana se llama Crystal Farmer, y vive en la mansión Budei.  ―¿La-la mansión Budei? Pero es imposible de entrar si no es por la puerta principal.  ―No oculto mi sorpresa, esa mansión es famosa por su alta seguridad. ―Es difícil sí, más no imposible, sé que conseguirás entrar ―Se levanta, su optimismo aparece detrás de la tristeza, su confianza en mí crea una carga en mis hombros, en mí está que esta mujer pueda ser libre del Limbo en que se encuentra. ―¿No irá con nosotros? ―cuestiono tratando de mentalizarme que puedo cumplir con esta tarea, ―¿Nosotros? ¿iré yo? ―interrumpe Seth moviendo la cola, incorporándose de su posición relajada recostado en el suelo, mostrando más interés. ―Me acompañarás, pero… ―cedo, no quiero ir ahí sólo, pero lo detengo en medio de su festejo y emoción para dejar claro que debe obedecer, que formaremos un plan y no puede actuar instintivamente a menos que sea necesario― pondré condiciones ¿ok? ―espero que me muestre que entiende. ―Sí, sí, sí, una aventura nos espera ―dice verdaderamente emocionado, haciendo reír a Theresa quien lo acaricia de nuevo. ―No creo que sea buena idea que vaya contigo, me han advertido que no puedo simplemente mostrarme a las personas vivas así como así, aunque es difícil hacerlo si esa persona no tiene cierto don como el tuyo que se les es más fácil vernos y escucharnos, con la suficiente energía se puede, pero eso podría ocasionar un impacto muy fuerte, y no quiero que mi hermana se muera de un infarto, además, si te soy sincera, no me creo capaz de controlar mis emociones, siento que si le hablo sin querer o me muestro ella no lo tome bien. ―¿O sea que los fantasmas se pueden mostrar ante cualquiera? No sé cómo sigo de pie después de todo. ―Qué miedo da la vida después de la muerte ―murmuro mirándola algo sorprendido, ella me regala una media sonrisa, a Seth de verdad le gusta la atención y caricias en la cabeza, Theresa continúa al lado del tierno can. ―¿Y bien?, ¿me ayudarás? ―Se levanta por fin jugando con la carta entre sus manos, mirándome casi rogando. No necesito pensarlo mucho, por algo se me dio esta habilidad de poder verles, y espero que la curiosidad que tengo no mate a ningún gato. ―Haré lo que pueda para dejar la carta ―accedo decidido, ella al instante se muestra aliviada por la aceptación de su petición. ―Oh, muchas gracias, de verdad. ―Se acerca para abrazarme, siento un frío que provoca un escalofrío por mi espalda, ella nota el temblor que da mi cuerpo por la sensación y se aleja―. Lo siento. ―Uff, no se preocupe. ―Trato de calmar los escalofríos, aún estando separados por unos centímetros puedo sentir el frío que emana la mujer. ―Bien, creo que necesitarás más información entonces ―Se sienta de nuevo en la silla delante de la encimera, palmea un par de veces una de las sillas que tiene cerca, invitándome a sentarme, obedezco acercándome―. Crystal está fuera de la ciudad ahora mismo, no la visito mucho pero un día escuché una llamada telefónica donde lo mencionaba, entonces sólo te puedes preocupar por entrar, la casa está rodeada por un muro de casi tres metros de alto, un guardia custodia la entrada principal, y obviamente no deja entrar a cualquiera, así que tendrás que buscar otra entrada, quisiera que dejaras la carta en la que fue mi habitación, está en la segunda planta, la puerta es de color morado, la encontrarás fácilmente ―suelta toda la información que supone debo saber, y  lo agradezco para comenzar a armar un plan por encima. Asiento prestando toda mi atención―. ¿Qué más? Ah sí, tiene dos perros guardianes, mi hermana es algo paranoica, pero eso no importa. Debes ser rápido, entrar, dejar la carta y salir, todo muy deprisa para evitarte problemas, ¿de acuerdo?  ―Entrar, dejar la carta, salir, bien ―repito lo que me ha dicho para que sepa que le he entendido, preparándome mentalmente. ―Bien, entonces, mucha suerte, y gracias de nuevo por ayudarme ―toma mi mano, su mano gélida me estremece de inmediato. ―No es nada ―Trato de mostrarme despreocupado, pero los pensamientos con las posibilidades no tardan en aparecer.  ―Ok, entonces, debo irme ya, ―Se levanta y mira hacia la entrada de la cocina―, alguien viene, adiós. ―Y sin más despedidas desaparece. Miro la carta sobre la encimera, Seth intenta subir sus patas delanteras sobre la encimera para alcanzarla, la tomo y la guardo el bolsillo de mi sudadera cuando escucho el coche de papá entrando a la cochera. ―¡Ya llegué! ―dice papá cerrando la puerta principal detrás de él, trato de mostrarme normal pensando en lo que se viene. ―Estoy en la cocina ―digo asomándome por la entrada de la cocina, tomo un vaso para por fin beber agua, con la presencia de Theresa se me olvidó que quería hacerlo. ―¡Llegó el guardián mayor! ―exclama el can emocionado por la llegada de mi padre. ―Hey, ¿cómo estuvo tu día? ―Se acerca a mi y me abraza dejando un beso en mi cabeza, se separa y busca un vaso con agua también. ―Muy divertido, ¿y el tuyo? ―pregunto dirigiéndome a la encimera, de repente sintiendo cansancio, pero lo disimulo lo más que puedo. ―Muy pesado, como siempre, ―Suelta un suspiro, hace una pausa frotándose las manos, en su rostro veo extrañeza―, ¿soy yo o hace mucho frío aquí? ―Oh, sí, lo noté hace rato, raro ¿no? ―concuerdo haciéndome un poco el tonto. ―Sí…, ―Mira la cocina queriendo parecer discreto pero me doy cuenta que la está analizando algo serio―, pero bueno, hagamos algo para comer, ¿te parece? ―dice de repente cambiando el tema. ―Me parece bien, ya tengo algo de hambre ―Le sigo el cambio de tema, aunque sí tengo un poco de hambre ya, hace horas que comimos en el parque. ―Iremos de aventura, iremos de aventura ―canturrea Seth moviendo la cola― primero a comer, primero a comer ―canta cambiando la frase, me aguanto una risa, escuchando las sugerencias de papá de qué podemos cocinar para la cena. ──────────── ⊰ § ⊱ ──────────── Papá se tuvo que ir después de la cena, dijo que se presentó un problema en el trabajo, así que tomé eso como una oportunidad de escabullirme de casa hacia la mansión, tengo que ser rápido, antes de que las sombras devoren la luz de Theresa y esperar que papá no se entere que estuve fuera de noche. No me gusta la idea de ir solo pero es lo que hay, aunque no iré completamente solo, Seth estará ahí, espero que pueda ayudarme y no sólo estar como apoyo moral.  ―¿Estás listo para esta misión super peligrosa? ―Ladra Seth dando saltos a mi lado mientras yo guardo algunas cosas en una mochila que llevaré conmigo. ―Shh, no hagas ruido o no iremos a esa misión peligrosa ―le advierto entre nervioso y burlón mientras acomodo bien las cosas y viendo que no sea muy pesada. ―Está bien, pero ¿no estás emocionado? Por fin algo pasa en tu aburrida vida. ―Con su comentario consigue que me gire a mirarlo de mala gana―. Olvida eso último, vamos, apúrate.  ―Ya voy, ya voy ―digo atando bien las agujetas de mis zapatos―, si vas a hacer escándalo mejor no te llevo, no quiero que me descubran antes de entrar en la mansión. ―Me cuelgo la mochila dirigiéndome hacia la puerta de la habitación. ―Tranquilo, sé cuándo quedarme callado ―dice con tono cansado, después de escuchar todas las reglas que le dije que siguiera para evitar que nos descubran―, descuida, todo va a salir bien. ―Me sigue hacia la puerta. ―Eso espero ―murmuro más para mí que para él, los nervios aumentan conforme bajo las escaleras. ―La casa va a estar vacía, ya nos lo dijo Theresa ―Se sienta detrás de mí mientras abro un par de cajones en la cocina, buscando una linterna. ―Lo sé, lo sé ―digo probando que la linterna funcione bien, cierro todo y me dirijo rápidamente a la entrada principal―, pero hay que tener planes de respaldo ―digo palmeando la mochila detrás de mi espalda. Mantengo la puerta abierta para que Seth pase, cierro con llave y bajo las escalerillas; iré en mi bicicleta hasta la mansión, Seth, obviamente, irá corriendo, al cabo aún le queda energía, una búsqueda rápida en internet mediante mi computadora, traté de aprender el camino que debo tomar para llegar a la ubicación. Espero no perderme en el bosque.  ──────────── ⊰ § ⊱ ──────────── Y aquí estamos, escondidos cerca de las grandes puertas de la famosa mansión, he escuchado muchas historias sobre ella, que si está embrujada, que nadie ha vivido ahí por más de un mes, y muchos otros rumores que nunca creí, y tras la misión que me ha puesto Theresa y lo que me ha contado sé que su hermana vive ahí, y que debo entrar de alguna forma. He dejado la bicicleta un poco alejada para moverme más rápido y no hacer tanto ruido. El plan es sencillo, entrar, entregar la carta y salir, ya que debo estar en casa antes de que papá regrese a casa. En principio ese es el plan, a partir de eso se pueden presentar muchas cosas. ―¿Ahora qué?, no creo que esos guardias te dejen pasar ―Seth tiene razón, no darán acceso a un completo desconocido y a su perro sin un motivo válido para ellos. Miro hacia donde Seth apunta con el hocico, veo que  hay dos hombres dentro de una caseta de vigilancia al lado de la gran puerta metálica. ―Vamos, tenemos que encontrar una forma de entrar sin ser vistos. ―murmuro haciéndole una seña a Seth para que comencemos a caminar. Nos movemos paralelamente al muro donde se encuentra la entrada principal, tratando de no hacer ruido, ocultándonos en la oscuridad del bosque. Espero que no salgan a hacer guardia alrededor del muro. En esa área casi adentro del bosque no se escucha más que silencio, al estar la mansión a las afueras de la ciudad y lejos de las residencias. Después de un rato caminando, rodeando la propiedad, puedo ver el muro lateral, está iluminado, pero hay un área oscura, es ahí a donde correré. Parece ser que no hay más guardias que los que vimos al frente. ―Sígueme ―murmuro mirando un momento alrededor que no viniera nadie y salgo deprisa de entre los arbustos, corriendo hacia la pared con Seth detrás, llegando él primero, me apoyo en ella cuando yo llego, convenientemente el material del que está hecho el muro es de piedra y hay algunos huecos por donde puedo introducir parte de mis pies y escalarla.  ―¿Quién sube primero? ―pregunta observando el gran muro. ―Pues tú, ―Flexiono un poco mis piernas apoyando mis manos en mis rodillas, dándole la espalda a Seth―, salta sobre mi espalda, te voy a subir ―mantengo mi voz baja mientras miro alrededor pareciendo un poco paranoico. ―¿Y cómo subirás tú?―cuestiona mirándome fijamente, él mueve sus orejas para detectar sonidos―.  No hay nadie para que te preste su espalda ―Supongo que lo dice en broma. ―Sólo sube ―ruedo los ojos y le murmuro en tono impaciente, sintiendo mi corazón acelerado. ―Ya voy. ―Lo escucho agarrar carrerilla y salta sobre mi espalda, cuando siento sus patas me impulso hacia arriba para Seth llegue hasta arriba, alzo la vista para ver que ha consigue quedar encima del muro― Hey, tu turno, rápido ―murmura como si alguien más pudieran escucharlo. ―Claro, jefe ―murmuro. Comienzo a buscar huecos por donde poner las puntas de mis pies y sujetarme con los dedos de las manos para no caerme―. Que no haya ningún bicho, por favor ―ruego, no sé qué haría si sintiera movimiento entre los huecos, odio a los insectos.  ―Ahí, a la derecha, no, la otra derecha, esa. ―Seth se ha recostado sobre el muro, no sé si para no ser visto o simplemente esperando a que yo llege arriba, dándome indicaciones mientras da vistazos rápidos por los alrededores, y sigue moviendo sus orejas alerta. ―De acuerdo, casi estoy. ―Coloco mis antebrazos en el borde casi llegando encima,  me impluso subiendo mi pierna, tratando de que no salgan gruñidos por mi boca debido al esfuerzo. ―Por fin, vamos ―Salta muy normal cayendo de pie, mientras que yo pego mi pecho a la pared, dándome cuenta tarde que está cubierta por enredaderas, me cuelgo sujetándome del borde para que la distancia entre el suelo y mis pies sea menor, salto intentando no hacerme daño con el impacto en la tierra, tendré que pensar en una forma de salir que no sea trepando este muro, probablemente tengamos que salir más rápido que como hemos entrado.  He aterrizado en un bonito jardín, he pisado un área de tierra, el lugar es grande, la luz que emana la luna me permite ver que el césped está perfectamente cortado y cuidado, hay algunas figuras dispersas por todo el jardín de arte topiario. Me agacho para ocultarme en la oscuridad de la zona, parece que el jardín no tiene ningún tipo de seguridad. Me pongo el gorro de mi sudadera para ocultar mi rostro de cualquier cámara que no estoy seguro si hay, pero por si acaso. ―Ahora toca buscar una entrada a la casa. ―le susurro a Seth. Mirando hacia un lado, buscando la puerta de reja donde se encuentran los guardias, no veo señales de ellos, seguro siguen dentro de la caseta de seguridad, espero que no nos atrapen. Caminamos hacia el costado de la gran casa que está ante nosotros, atravesando el jardín, esquivando y ocultándonos en las figuras artísticas hechas con árboles y arbustos. ―¿Probamos por la puerta principal esta vez? ―Seth está alerta pero no se abstiene de soltar cada cosa, no sé si está bromeando, pero lo tomo como tal. ―¿Y no se te ofrece un té? ―respondo con sarcasmo en un tono bajo―. El punto es entrar sigilosamente, sin ser vistos ni escuchados, Seth. Seguro que la casa tiene alarmas o algo. ―Ya lo sé, era una broma, además, soy más de agua de coco. ―Me regala una mirada burlona, que ni sé cómo la he descifrado. Apoyado en la pared de madera localizo una ventana, me asomo a través de ella, la tenue luz de la chimenea y alguna lámpara me permite ver un interior que parece antiguo, por sus muebles, sillones y sillas viejas, tapices en las paredes y la decoración. No veo rastro de ninguna persona, supongo que de verdad está vacía la casa. Un poco más confiado, sujeté el borde del marco de la ventana y empujo hacia arriba un poco para ver si está abierta, pero no, está cerrada, y no parece haber alarmas o no se ha activado. Hay otra ventana a unos metros, pero también está cerrada. Después de intentar abrir seis, y encontrando que están todas cerradas, por fin una cede. ―Al fin, tú quédate aquí, tus patas hacen mucho ruido cuando caminas ―le susurro al can mientras abro un poco más la ventana para poder entrar. ―Claro que no, soy super sigiloso, pero no te discutiré porque ya quiero irme de aquí, ―dice poniéndose cómodo en el césped bajo la ventana por donde estoy trepando―, apresúrate, con cuidado pero apúrate.  ―Sí, sí, ―susurro respondiéndole a Seth― no sé si podré acostumbrarme a tener el tiempo encima―murmuro para mí mismo. Si así va a ser esto tengo que mentalizarme.  ―Lo harás. ―Escucho a Seth contestarme antes de adentrarme en la gran casa. Me detengo un momento a ver a mi alrededor, se supone que la casa debe tener alarmas y cámaras por todas partes, pero supongo que si no me han atrapado aún significa que tengo bastante suerte o alguien me está echando la mano. Camino lo más despacio que puedo para evitar que la madera debajo de mis pies cruja; ¿dónde debería dejar la carta? ¿en la habitación de Crystal? y, ¿dónde está su habitación?  Antes de poder seguir avanzando siento una mano tapar mi boca y rodear mis brazos, como un abrazo por detrás, me asusto pensando que me han atrapado, me remuevo para intentar liberarme, pero una voz me hace parar con mi acción. ―Tranquilo, soy yo ―me dice al oído una voz femenina, la reconozco y me relajo un poco. Me suelta y me giro para hacerle frente. ―Me asustaste ―le susurro tocándome el pecho, Theresa me da una sonrisa entre burlona―. ¿Qué haces aquí? ―recuerdo nuestra conversación en mi casa, dijo que vendría conmigo. ―Vengo a ayudarte, ¿quién crees que ha desactivado las alarmas? ―dice para confirmar mis sospechas, era raro que una mansión que es famosa por su alta seguridad simplemente no me detectara―. Sígueme ―pasa por mi costado, y me doy cuenta que está flotando. La sigo hasta las escaleras y comienzo a subirlas poco a poco mientras ella simplemente vuela por encima de los escalones; llegando arriba puedo ver que hay muchas puertas, espero que Theresa me guíe a la correcta. En ese momento escucho unos ladridos en la planta baja, más bien en el exterior, haciendo que me pare en seco. Seth, voy a matarte, pienso al creer que fue el.  Escucho pasos, vuelvo mi vista al pasillo, alguien se acerca. ―Mierda, escóndete rápido ―susurra Theresa algo desesperada antes de desaparecer, ella lo tiene fácil.  Entro en pánico,  mi reacción es esconderme detrás de una de las puertas, la que encuentro más cercana, sin pensar en lo que podría encontrar dentro, cierro la puerta detrás de mí, esperando que quien viene a través del pasillo no me haya visto. Para mi buena suerte, en la habitación donde entré no hay nadie, y, por lo que alcanzo a observar gracias a la luz que emite una lámpara, está muy ordenada. Una habitación para invitados, supongo. Me quedo quieto tratando de escuchar hacia dónde se dirigen los pasos, y me preocupo al escucharlos acercarse, se detienen por un momento pero continúa para bajar por las escaleras que acabo de subir yo. Abro un poco la puerta para ver quién es, encontrándome con la espalda de una mujer, supongo que se trata de Crystal, pero, ¿qué hace aquí? ―Es mi hermana. ―me habla Theresa detrás, no sé cómo aguanté el grito que quería salir, sólo salto en mi lugar y me giro rápidamente para mirarla asustado― Lo siento ―susurra al ver mi cara alarmada. ―No que iba a estar de viaje ―le cuestiono mirando por el hueco de la puerta. ―Se supone que sí, pero aquí la tenemos, ―traspasa la puerta para salir al pasillo, parpadeo algo perplejo pero trato de ignorarlo― ve ahora, yo te aviso si viene ―mueve su cabeza hacia el pasillo― gira a la derecha, es en la puerta morada ―me indica, asiento y salgo despacio, cerrando con cuidado para que no rechine la puerta―. No hay nadie más, ve tranquilo, pero no hagas ruido. Avanzo rápidamente por el pasillo, calculando mis pasos, al llegar al final giro a la derecha, igual de alerta a pesar de la afirmación de Theresa de que no me encontraré con nadie más; encontrar la puerta morada no es difícil, me acerco a ella rápido, tomo el pomo, lo giro y entro deprisa a la habitación, hay otra lámpara encendida, concediendo una tenue iluminación amarilla; busco la carta que he guardado en la mochila. Miro por toda la habitación buscando el lugar perfecto para ponerla y que sea encontrada. Detengo mi vista en el tocador, me acerco rápidamente, una pequeña caja con decoraciones doradas llama mi atención, como si una energía que emana de ella me atrajera, coloco el sobre con la carta recargada en la caja. ―Bien, espero que lo vea ―murmuro girando a dar un último vistazo a la habitación, pasando las correas de mi mochila por mis hombros y asegurando unos broches que tiene por mi abdomen y pecho. Abro un poco la puerta y miro a través del espacio. ―¿Theresa? ―susurro esperando que me escuche, o aparezca por alguna parte. Y así sucede. Aparece en la esquina a unos metros por que he girado, haciéndome una seña para que siga por el pasillo a la derecha, giro mi cabeza y miro al final de este, la puerta está abierta y da paso a un balcón, ¿quiere que salga por ahí?, giro a mirarla con el ceño fruncido. ―Sólo ve ―susurra haciendo señas con las manos de que avance rápido. Trago fuerte, respiro agarrando valor y asiento en su dirección. Salgo de la habitación cerrando de nuevo, y luego recuerdo, me detengo y me giro para susurrarle a Theresa: ―Seth, está del otro lado ―con tono preocupado, apunto por donde creo está la ventana por la que entré. Ella mira por el pasillo que da a las escaleras, vigilando que no venga su hermana. ―Le diré que lo ves del otro lado ―responde asintiendo. ―Y oye, ―agrego antes que desaparezca―, quitas la cuerda, por favor ―me mira confundida ante mi petición pero asiente de nuevo afirmativamente para finalmente  esfumarse.. Reanudo mi camino hasta el balcón y miro a través de él, me encuentro con un muro igual al que he cruzado. Me quito la mochila rápidamente, la abro buscando la cuerda que he traído, la saco y la comienzo a atar por entre la barandilla gruesas de lo que parece ser piedra, asegurándome de hacer bien un nudo que no se desate  cuando baje. ―Bien, tú puedes, Sam, tú puedes hacerlo ―me digo mirando hacia abajo, sí que está alto. Respirando hondo me cruzo al otro lado de la barandilla, metiendo mis pies entre los espacios de la columna, me agacho lentamente agarrándome de estas, miro mis manos temblorosas pero aferradas al material, comienzo a bajar una pierna seguida de la otra para dejarlas colgar, con mi abdomen pegada al borde del suelo del balcón. Comienzo a recordar todas las imágenes y videos que  miré en internet de cómo subir y bajar por una cuerda, sí, investigué eso antes de venir; miro por un momento hacia abajo para ver la cuerda, cruzo mi pie derecho por encima del izquierdo, los acerco a la cuerda aún cruzados y descruzo mi pie derecho para crear “la pinza”; comienzo a descender despacio hasta tener mis manos agarrando fuerte la cuerda, deslizando la cuerda entre mis pies voy bajando, pronto me doy cuenta que la cuerda no llega hasta abajo así que desenredo mis pies y me sostengo solo con mis manos, bajo hasta que el espacio es menos y salto hacia el césped. Me agacho y busco a Seth, pero no lo miro por ninguna parte.  ―¿Seth? ―pregunto cuidando el tono de voz y mirando por las esquinas de la casa. ―¡Debemos irnos pero corriendo, literalmente! ―Exclama sin emitir sonido por su hocico, pasando por enfrente de mí y dirigiéndose hacia el muro. ―Por qué, ¿qué hiciste? ―murmuro un poco más alto de lo que quería comienzo a correr detrás de él, acelerando el paso cuando escucho gruñidos detrás de nosotros. ―Me encontré con unos perros guardianes, me persiguieron por todo el patio, y gracias a eso pude encontrar una manera de salir de aquí. ―Me guía hacia una escalera de madera perfectamente puesta en el muro, seguro eso es obra de Theresa. Seth deja que suba primero, mientras gruñe a la dirección de donde vienen los perros.  ―¡Apúrate, ya vienen! ―Mueve sus patas haciendo un baile desesperado y asustado pero sin parar de gruñir. ―¡Sube, sube! ―le medio grito, mi cuerpo se llena de adrenalina, seguro los guardias ya vienen a ver qué pasa con los perros. Miro que aparecen girando por la esquina de la mansión, ahora que los veo reconozco su r**a, son un par de Rottweilers, y están muy enojados. Asustado por que lleguen a Seth veo como aparece Theresa interponiéndose en su camino, los canes se detienen en seco, la miran por un momento confundidos, y de repente parece que la reconocen porque saltan emocionados a su alrededor. Sujeto la escalera para que Seth suba, estando arriba, la dejo caer para que así  los canes no suban por ella. ―¡Ja, nos escapamos! ―Les ladra mientras recuperamos el aliento. ―Calla, vámonos que puede venir alguien con tanto ladrido. ―Me pongo en la misma posición que como baje dentro de la propiedad, pegando el pecho a la pared y dejándome caer, mientras que Seth simplemente salta. ―Eso estuvo genial, tanta adrenalina ―me habla emocionado ahora que estamos a salvo, regresamos a la oscuridad del bosque alejarnos un poco del lugar y poder rodearlo hasta llegar al lugar donde dejé oculta mi bicicleta―. ¿Dejaste la carta? ―Sí, dejé la carta, ―respondo caminando aceleradamente― debo admitir que me gustó un poco la adrenalina que sentí ―confieso ante la emoción que me transmitió el bajar por la cuerda y correr de los perros―. Por cierto, ¿los perros pueden... entenderte? ―Pues claro, al final también soy un perro, ―dice distraído, aún está algo alerta― y créeme, no me dijeron cosas bonitas ―dice abriendo un poco sus ojos. ―Me imagino. ―Le sonrío ante su comentario―. Ahora nuestra misión es llegar a casa antes que papá, o sea… ―miro mi reloj― dentro de treinta y seis minutos. ―A correr entonces. ―Comienza a trotar mientras yo me monto en mi bicicleta y pedaleo tratando de alcanzarlo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD