Capítulo 6: Un sentimiento nace.

1021 Words
Poco después de aquel encuentro, Lucia no tuvo la valentía de moverse de la cama durante minutos. Minutos en los cuales se cuestionó todo, incluso sus motivos. Llegó a sentir mal por un instante al creer que nada valía la pena ante la gravedad de lo que había hecho, incluso, tratándose de su madre. Si entrepierna dolía y sangraba, así como aquellas leves punzadas que llegaban hasta su vientre. Sergio la esperaba tras la puerta, esperando que aquello fuese más normal de lo que realmente era, y esperando llevarla a casa para ver qué sucedía en el resto de los días. Cuando estaba por quedarse dormida, su cuerpo desnudo y su corazón aún latiendo con fuerzas; Sergio, desde el otro lado de la habitación, le recordó que era momento de marcharse. Así que, Lucía buscó fuerzas para ponerse de pie, caminar hasta la ducha y dejar que el agua cayera sobre su cuerpo. Al principio el agua cayó como un montón de agujas afiladas sobre su piel, creía que así pagaría sus culpas y que quizás, solo así, dejaría de sentirse tan culpable, pero no fue así. Esperaba que el agua se llevaba todo rastro de recuerdo y recuerdo de aquel desconocido, pero en su lugar, luego de aquella ducha mientras pasaba la toalla lentamente por su cuerpo, lo único que percibió fue aquel particular aroma que le hacía recordarle constantemente. No pudo evitar llorar una vez más, mientras al llevar su toalla sobre su rostro y boca, gritó todo lo que pudo, desahogando su alma que daba por perdida y su consciencia que gritaba decepción. Vistió su cuerpo, ésta vez con una ropa deportiva negra que Sergio había traído para ella, tomó un par de pastillas para el dolor y otras que él había dejado y abrió la puerta hasta verlo del otro lado. Él estaba recostado sobre la pared, poniéndose de pie inmediatamente al verla, quedando frío y en silencio al ver su rostro, pero ella misma, aunque no lo conociera del todo, se quebró en mil pedazos y no pudo evitar acercarse hasta sus brazos. Sergio quedó inmóvil un par de segundos, sus brazos tumbados a los lados mientras Lucia era quien se aferraba a él con fuerzas, no pudo evitar sentir algo dentro de él, algo que lo haría cambiar de posición inmediatamente. Ahora era él quien la envolvía en sus brazos, dejando caer su rostro sobre su cabeza mientras guardaba silencio y la acompañaba en su dolor. En el fondo se sentía culpable por haberla hecho pasar por algo así, pero por otra parte, agradecía que de algún modo, eso le ayudaría con su madre. Lamentaba no poder darle el dinero sin recibir nada a cambio, pero al igual que él, también era parte de un negocio, y de no haber sido por la inesperada aparición de Lucía y su notable necesidad del dinero, ambos hubiesen perdido. Lucia no hubiese tenido dinero para la operación, y él hubiese perdido su trabajo en el cual llevaba años. —Lo siento, -lo siento. —balbuceó Lucia al notar su cercanía hacia aquel completo desconocido, saliendo de su pecho y limpiando sus lágrimas mientras lo observaba fijamente al retroceder dos pasos. Sergio la miró con un poco de tristeza, acercándose hasta tomar su mano y pasar con delicadeza la yema de sus dedos sobre él. Quizás demostrando que estaba bien sentir lo que sentía, no era para menos, había pasado por una situación bastante complicada. Entonces, él poco después de eso solo sacó un pequeño sobre de su traje, el mismo que dejaría en las manos de Lucia y suspiraría. —Es un pequeño regalo de mi parte, sé que lo necesitas. Ahora seguiremos con un proceso médico, primero esperaremos quince días antes de realizar la prueba de embarazo, solo así confirmaremos que ha funcionado. Antes de eso no tendrás el pago de Pablo Santos, lamento que sea de éste modo, pero también espero comprendas. —avisó sin más. Lucía limpió su rostro con la manga de su camiseta, tenía la nariz roja e inflamada, al igual que sus ojos cristalizados y una pena en alma que se notaba a kilómetros de distancia. Tomó el sobre y lo abrió inmediatamente, dentro iba un fajo de dinero, mucho más de lo que había tenido en toda su vida. No pudo evitar poner sus ojos en blanco, recordando que provenía de él, y no del hombre al cual le había entregado su virginidad. —¿Por qué? —preguntó levantando la mirada del sobre y regresando su mirada a él. —Porque sé lo que es necesitar dinero y no tenerlo, Lucia. Cuando tengas el pago de Pablo Santos, podrás regresarlo. Tómalo como un préstamo a la larga. —explicó. —Por ahora solo debes volver a casa, seguir tu vida normal durante quince días, dormir, no pensar en eso y comer sano, te vendrá bien. Cuando el tiempo haya pasado y la prueba confirme el embarazo, comenzaremos el proceso médico, firmarás el contrato y comenzarás a recibir los pagos que el jefe tenga para ti. —soltó sin más. El cuerpo de Lucia comenzó a temblar del miedo, al igual que el evidente frío que hacía en aquel pasillo, haciendo que por voluntad propia, Sergio quitara su saco y lo llevara sobre el cuerpo de ella, cubriendo su cuerpo para evitarla pasar por algo así. Ella sonrió de lado al sentir el apoyo que inevitablemente Sergio había dejado para ella, agradeciendo de algún modo que él formara parte de aquel proceso. Hacia que aquello que consideraba su peor pecado, estuviese acompañado de un ángel que le recordaba que aún podia tener un poco de salvación. —Con ésto podré pagar las facturas de éstos días en la clínica de mi madre, pagar las facturas de los servicios de casa y quizás comer algo mejor que galleta de soda y café de enfermos. —soltó con un poco de risa. Sergio sonrió a su lado, guiando sus pasos mientras ambos caminaban fuera de allí. De algún modo, y en medio de una crisis, ambos formaban un lazo que no lograrían explicar.
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