EL PRECIO DE MIS ERRORES. Salvatore. Todo se ha ido al carajo. Mi imperio, el mismo que construí desde cero con sangre, sudor y sacrificios, se desmorona frente a mis ojos. Al principio, fueron pequeños problemas. Contratos que de repente se retrasaban, pagos retenidos sin justificación, inspecciones sorpresa en mis negocios. Pensé que eran coincidencias, una mala racha. Pero cuando los números comenzaron a desplomarse y mis clubes fueron clausurados uno tras otro, entendí que esto no era una simple mala jugada del destino. Alguien estaba detrás de esto. Mis abogados no podían hacer nada. Los contratos se estaban cayendo por tecnicismos legales que nunca habían sido un problema. Empresas que llevaban años trabajando conmigo, de repente me cerraban las puertas. Mi flota de transporte

