Canadá. El refugio entre montañas A la mañana siguiente, como hace mucho tiempo no lo hacía, me levanté, me duché y bajé a desayunar con mis hermanos y papá. Por primera vez en dos meses se vio riendo por las ocurrencias de sus hermanos, como también se enteró de que ese lugar le pertenece a Andy. La cabaña de Andrew estaba ubicada en una zona apartada, rodeada de imponentes montañas y bosques infinitos. La propiedad no era solo una cabaña; era una casa de madera y piedra con grandes ventanales que permitían que la luz natural iluminara cada rincón. El aire era puro, el silencio acogedor. Miré por los grandes ventanales, observando a su alrededor. —¿Cómo conseguiste este lugar? —preguntó con voz apagada. —Lo compré hace unos meses. Pensé en retirarme aquí algún día… No imaginé que

