CAPÍTULO VIII Mientras daba vueltas en su cama, en la oscuridad, Arabella recorrió con la memoria todo lo que había sucedido durante la noche, paso a paso, palabra por palabra. Por fin llegó a la conclusión de que sería un error advertir al Marqués, después de escuchar la conversación entre el Caballero Jack y la señorita Harrison. Era evidente, pensando las cosas con más calma, que el Marqués estaría a salvo mientras permaneciera en el Castillo y en tanto no se enfrentara al Caballero Jack. Resultaba difícil suponer que un bandido como aquél respetara algún código de honor o de decencia; pero había jurado que él no mataba a nadie a sangre fría, sobre todo en presencia de otro. Arabella rogaba que así fuera en verdad. La dificultad inmediata estribaba ahora en planear la forma de evita

