—¡El Caballero Jack!— exclamó el Marqués—, vamos, he oído hablar de usted. ¡La suya es la banda que ha estado asolando Hertfordshire! —La banda que encontró muy conveniente usar su Castillo como cuartel general— contestó el Caballero Jack. El Marqués lanzó una exclamación ahogada. —¡Los caballos! Y mencionó a los Eastcote. Así que por eso me avisaron que se van… —No se irán cuando yo sea el dueño del Castillo— contestó el Caballero Jack—, necesitaré buenos granjeros para trabajar la tierra y no descuidarla como usted lo ha hecho, mi elegante caballero, que prefiere la Casa Carlton a Meridale. —Pero ahora he regresado— aclaró el Marqués—. ¡Y estoy aquí para quedarme! —Es una pena que lo haya decidido tan tarde y que sus deseos no puedan cumplirse— replicó el Caballero Jack con sarcasm

