Ya ha pasado una larga y dura semana. Bueno tal vez estoy exagerando. El caso es que tal y como pensaba, Sean y yo hemos estado evitándonos. Si más no, antes ni es que habláramos mucho al menos intercambiamos miradas. Ahora no haríamos ni eso. La rubia esa, la que ahora se que se llama Hailey, ha estado enviando estos días con nosotros y aun que Sean y ella coquetean descaradamente, no se han vuelto a besar, al menos no delante de mí. Lo que agradezco. Si más no estoy celosa, tal vez un poquito, me duele. Y aunque sé que no debería, lo hace. Pero se me pasará, lo sé. O eso espero. Normalmente los jueves son los días de cardio, pero Matt y yo decidimos hacer un día más. Y qué mejor que viernes. A decir verdad, me da una pereza insufrible ir al gimnasio, pero no dejo que la pereza me gane

