-Hola Joe-Saludo feliz.
-Veo que alguien tiene un buen día -Oigo una voz detrás de mí. Es el chico que estaba con Joe la última vez. Creo recordar que se llamaba Matt.
-Y no te equivocas-Le sonrío.
-Me alegra saber que no todo el mundo está hoy de un humor de perros-Dice Joe haciendo que Matt rompa en carcajadas. Lo miro curiosa sin entender muy bien que pasa pero no digo nada.-Oh Kim, tengo un par de cosas que hacer. ¿Te importa si te entrena Matt hoy? -Me pregunta Joe.
-Oh no importa, puedo volver otro día o ir por libre. Estoy seguro que Matt tiene cosas que hacer-Contesto rápidamente. De ninguna manera voy a permitirme hacer el ridículo delante de más personas.
-No te preocupes por eso. Este chico no tiene nada que hacer. Además es uno de mis mejores entrenadores, lo hará bien-Le resta importancia.
-Joe ...
-Tiene razón. No tengo nada que hacer.-Se encoge de hombros Matt.
-Está bien-Me rindo-Iré a dejar la mochila.
-Te espero en la caminadora.
***
Ya falta poco para terminar. Sorprendiéndome, Matt ha resultado ser muy divertido y en ningún momento se ha reído de mi físico o baja condición física, sino todo lo contrario, me anima cuando quiero parar y eso me anima a no hacerlo. Estoy muy feliz de los resultados que poco a poco estoy obteniendo. No respeto a mi peso ya que apenas se puede tener algún cambio físico, pero estoy seguro que lo conseguiré pronto.
-Venga Kim, dos más-Me anima Matt como niño pequeño haciéndome reír. Cogiendo aire de nuevo acabo con la serie y yo tiro al suelo sin pensarlo dos veces.-No hagas eso, que es malo. Vamos levanta-Me ofrece la mano riendo. Rodando los ojos la acepto.
-Siento que hayas malgastado la tarde conmigo-Hago una mueca respirando agitadamente.
-Tranquila-Se ríe. -No tenía nada que hacer-se encoge de hombros.
-Oye, ¿cuántos años tienes?-Pregunto de repente cogiéndolo totalmente desprevenido.
-¿Estás intentando ligar conmigo Kim?-Enarca la ceja con diversión.
-¿Qué? No, no-Digo rápidamente notando como mi cara se calienta.
-Oh, te estás poniendo roja-Se burla cogiéndome las mejillas. Rápidamente aparto sus manos de ella, no porque no quiero que me toque sino que estoy muy sudada.
-Matt-Gruño muriéndome de vergüenza.
-Tengo 20. ¿Por qué?-Responde riendo
-Curiosidad-Me encojo de hombros.
-Déjame adivinar-Se pone la mano en la barbilla analizándome-¿19? No, ¿18?
-17-Me río.-18 en un par de meses
-Me decepcionas Matt-Dice una voz femenina llamando nuestra tención. Esta está junto a otra. Son las dos que se rieron de mí ese día en el vestuario así que sé de sobra que no vienen para nada bueno.-Pensaba que tenías mejor gusto-Lo mira con muy falsa decepción.
-Lo mismo pensaba de Sean, pero ya ves.-Le dice con una sonrisa burlona.
-No te atrevas a compararme con esto-Me señala con asco.-Esta p*ta gorda no tiene punto de comparación conmigo.-Eso ha dolido. Y mucho.
-Mira Miranda
-Megan-Corrige su amiga fulminándolo. Ruedo los ojos. La típica reina y su secuaz.
-Si como sea. Tal vez a Kim le sobren un poco de kilos-Si esa es su forma de defenderme, prefiero que no lo haga.-Pero ella no es ni la mitad de zorra que tú. Y créeme, tiene lo mismo de puta que tu de santa. Además creo recordar que antes de que te embutieras en toda esta silicona que llevas encima era más plana que una puta tabla de planchar. Y tú más de lo mismo- Dice refiriéndose a ambas haciéndome sonreír.
-Matt no te pases-Apareció ahora otro chico detrás de la zorra. Automáticamente todas las miradas se centran en el. La mía incluida. Madre mía. Es guapísimo. Es alto, mucho más que yo, pelo castaño, corto por los lados y con un tupé. Sus ojos marrones se ven muy profundos. Se ve a leguas que está fuerte, tal vez no tanto como Matt, pero marcado. Este debe de haber notado mi mirada en él porque me mira enarcando una ceja, rápidamente aparto la aparto mirando al suelo. Necesito salir de aquí. Ya.
-Sean no me jodas-Dice Matt. Sé que está empezando a cabrearse y me siento culpable.
-Matt no estoy para tus mariconadas-Dice Sean notablemente aburrido de esta situación.- Si quieren pelar que peleen. Que más te da.-Rueda los ojos.
-Matt déjalo. Gracias por defenderme, pero no vale la pena.
-Tú sí que no vales la pena-Dice Megan haciendo reír a su secuaz. La miro notando como las lágrimas se empiezan a acumular en mis ojos, pero la retengo. Parece que ha Sean también le ha hecho gracia el comentario por que sonríe.
-Déjalo enserio.-Le digo y sin esperar respuesta huyo, porque es lo que hago, al vestidor. Cojo la mochila rápidamente y salgo casi corriendo del gimnasio. No me siento segura hasta que no llego a mi coche. Una vez en el, dejo ir todas las lágrimas contenidas. No solo tengo que aguantar esto en el colegio, sino que también en el gimnasio. No creo ser capaz de aguantar esto. La puerta del gimnasio siendo abierta llama mi atención. Es Matt y sé que me está buscando pero no quiero hablar ahora. Arrancó el coche rápidamente y me voy de allí. Sé que Matt me está llamando, y me siento mal. Pero no quiero hablar, no ahora.