Capítulo 4

786 Words
Estoy seguro que nunca en mi vida he desayunado sola. Papá y mamá han pasado la noche con la abuela y por lo que me dijeron ayer, tal vez se iban a quedar allí toda la semana. Genial. Por suerte ayer tras salir del gimnasio fui a comprar comida para mi dieta, porque soy bastante negada en la cocina. Cuando termino de desayunar, cojo la mochila y las llaves del coche y salgo de casa. -Hola-Saluda Hanna. Esta está apoyada en su coche, mirándome con una sonrisa tímida. -Hola Hanna-Saludo de vuelta un poco borde. Ayer por la noche, me gustaría y arreglamos las cosas, pero sigo estando un poco resentida. -¿Vienes conmigo al instituto? -Pregunta. -Claro-Suspiro. El trayecto al instituto se me hace un poco incómodo. Hanna intenta sacar conversación pero en ver mi negativa lo deja estar. Me siento mal por tener problemas esto, pero se lo merece. Cuando llegamos, nos dirigimos directamente a clase. El profesor no tarda mucho en llegar, lo que agradezco y lo que no quiero volver a sumirme en un silencio incomodo con ella. Cuando terminan las clases, Hanna espera a que termine de recoger para irnos juntas ya que ella me llevará a casa. Pese a que me mostró frío con ella, Hanna ha permanecido todo el día conmigo, siguiendo intentado sacarme conversación. Al final, dejó el orgullo y la perdonado. -Hola preciosa-Aparece Jake de la nada y le da un fugaz beso a Hanna. Quiero soltar un comentario de asco al respecto, pero me lo repienso recordando como terminé la última vez. -Hanna, te espero en el coche-Le digo ignorando completamente a Jake. -Me alegro de verte Balli-Grita Jake. Ni siquiera me molestas en contestarle. Hanna no tarda mucho en llegar al coche, lo que agradezco internamente ya que me muero de hambre. Una vez me deja en casa y nos despedimos, me dirijo directamente a la cocina. Tengo mucha hambre, pero sé que estoy a dieta así que cojo el tupper con el puré de verduras y pollo a la plancha que preparé ayer y comenzaré a comer. Cuando terminé, me dirigí a mi habitación y preparé la mochila con lo que necesitaré en el gimnasio. Cuando termino, yo visto con la ropa de deporte. Todavía falta mucho para que tengamos que ir al GIMNASIO, así que decido preparar más comida para los próximos días. Cuando termino, quedan 5 minutos así que corren voy a coger la mochila y me dirijo al GYM. -Hola Kimberley-Me saluda un alegre Joe desde detrás del mostrador. -Hola, Joe.-Le saludo con una sonrisa.-Siento llegar tarde, me he despistado-Me disculpo. Sí, mi primer día y ya llego tarde. -No importa. Aun que espero que no sea una escusa-Dice de broma.-Ve a dejar la mochila en el vestuario. Nos encontraremos en la sala de pesas. ¿Recuerdas donde está?-Pregunta y asiento. El gimnasio no es muy grande así que no creo perderme. En el vestidor no hay nadie, y por suerte, en la sala de pesas tampoco, aun que dudo que mi suerte dure mucho. -Bien, empezarás corriendo 10 minutos en la cinta.-Me indica mientras la enciende.-No te pondré mucha velocidad, pero a medida que vaya pasando el tiempo te lo aumentaré. Los diez minutos se me hacen eternos, pero para mi sorpresa, no he parado. Eso sí, cuando termino parezco un morsa pariendo. Los ejercicios posteriores, son de baja intensidad, pero de fuerza. Estoy segura que mañana no podré moverme de la cama. Por suerte somos viernes y hasta lunes no tendré de volver. Cuando estamos finalizando, la gente empieza a llegar. No parecen prestarme atención, pero igualmente me muero de vergüenza. La sala se está empezando a llenar pero por suerte yo ya he terminado. Cuando entro en el vestuario, esta vez sí que hay chicas. Estas me miran de soslayo y hablan entre ellas sonrientes. Tengo la sensación que hablan de mí pero lo ignoro. No quiero enfrentarme a nadie, además son por lo menos 5 contra mí. Es obvio que perdería. Y para rematar, no tendría nada con que meterme con ellas. Son guapas, tienen buenos cuerpos. Yo soy gorda y fea. Antes de que me machaque más, salgo del vestuario y camino a paso apresurado a la salida. -Hey Kimberley, ¿estás bien?-Pregunta Joe acercándose a mí. -Sí, es solo que tengo prisa.-Digo intentando sonreírle aun que sale más un mueca. -Está bien, nos vemos el lunes Kimberley-Se despide él, -Solo Kim.-Le dijo. No me gusta nada que me digan por mi nombre completo.-Hasta el lunes Joe-Me despido de el saliendo del gimnasio. Cuando llego al coche, me golpeo mentalmente por estar pensando en esas chicas. Kim, -piensa que no todo es el físico, -me digo.Tal vez ellas sean perfectas por fuera, pero no lo sean por dentro. A quien intento engañar, si estoy aquí es precisamente por ello.
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