La noche llegó y con ella la majestuosa luna que se alzaba con orgullo acompañada de sus amigas las estrellas. El viento soplaba murmurando secretos, los arboles permanecían vigilantes a cualquier movimiento en el bosque. Había sido un anoche extrañamente silenciosa, solo se escuchaba el choque del viento contra las hojas de los árboles y si te concentrabas podías escuchar a los lobos aullándole a la luna llena. Zafiro miraba el cielo con admiración acostada en el césped con las manos detrás de su cabeza, Draca a su lado la mantenía caliente y se mantenía en alerta a cada movimiento en el bosque, ya sea de animales o personas, aunque nadie debería de estar en el bosque a esa hora. Sabía que no debía de estar ahí, le pondrían las esposas anti magia si la encontraban fuera de su dormito

