Capítulo 11
Él ha escapado.
Por Duncan McCarthy.
Hace dos semanas atrás…
Estoy en mi oficina, tranquilamente preparando mis ansiadas vacaciones, por fin estaría dos semanas fuera de todo el bullicio de la ciudad y volvería a ver a esa diosa Neoyorquina que me traía loco.
—Señor—me dice mi teniente Roberts entrando en mi of veces icina sin pedir permiso, a lo quería odiar, pero uno de mis mejores elementos.
—¿Qué pasa Roberts?
—El señor James O’Connor, por la línea cuatro, dice que lleva todo el día llamándolo.
—¡Mierda! No había visto que mi teléfono estaba apagado, contesto de inmediato.
—Permiso, señor.
—Tranquilo, puedes retirarte—tomo el teléfono de mi escritorio y marco la extensión que me dijo mi teniente—. O’Connor ¿A qué se debe tu llamada?
—Hermano, por fin me contestas.
—Perdona, estoy preparando mis vacaciones y no cargué mi celular.
—De vacaciones ¿Tú?
—Sí, hermano, me tomaré dos semanas para pasar unos días de relajo y descanso.
—¡Demonios! ¿Y quién quedará a cargo? Necesitamos la ayuda de la policía con urgencia.
—¿De qué estás hablando, James?
—Mira, estamos preocupados por Chris y París, ellos están en peligro y ya va en camino un oficial del FBI para protegerlos en Cork, pero quería aprovecharme de ti ya que estás más cerca, igual él ya está en contacto con la interpol y por lo que nos comentó, la policía en Cork es casi de adorno.
—A ver, explícate ¿Por qué los chicos estarían en peligro?
—Eso te lo puedo explicar yo— una preciosa voz se escuchó al otro lado de la línea y diablos hasta sentí cosquillitas en mi estómago.
—¡Moritas!
—Déjame hablar a mí, le estás dando muchas vueltas al asunto, mi niño bonito.
—Así que tú eres la bella dama que me robó el corazón a mi amigo.
—Ah, sí, hola y perdón por no presentarme, soy Savannah Lewis, la esposa de James.
—Un gusto y disculpa por no haber ido a su boda, pero el trabajo…
—Tranquilo, ya tendremos tiempo de conocernos. También fue una lástima no vernos para el nacimiento de mis sobrinas—definitivamente, ya sabía quién mandaba en esa casa y sonreí contento, mi amigo era feliz.
—Tienes razón, ya será el momento y el lugar preciso para que por fin nos conozcamos. Ahora, me pueden contar lo que sucede y por qué necesitan de la policía.
—A eso iba, antes que me interrumpieras.
—Perdón.
—Perdonado — volví a sonreír y la dejé hablar.
En su relato me contaba del marido de mi diosa de fuego y que hace algunos días había escapado, en un motín que se produjo en la cárcel donde estaba condenado a veinte años por los crímenes que había cometido. Algo sabía de él, porque no soy tonto, la había investigado, es que esa mujer me traía loco y ella no me daba ni la hora. En fin, escuché todo lo que ellos me decían, también se sumó a la conversación un tal Thomas Scott, de él algo sabía por Chris y porque conocí a su esposa y sus hijos cuando estuve con mis gemelitas, pero nada más allá de que era un excelente abogado y gran amigo de los chicos y que su esposa es la mejor amiga de Rocío.
En definitiva, la policía y el FBI le habían perdido la pista al tal Lima y ellos temían que fuera tras París, pues por algunos compañeros de celda se enteraron que la había mandado a seguir.
Mis alarmas se encendieron como si fuera una situación de vida o muerte. Ahí fue que les conté que mis vacaciones las tomaría en Cork, que era el lugar donde están viviendo los chicos desde que decidieron restaurar el bendito castillo en ese pueblo al que solo iban turistas, así que les pedí que no se preocuparan y que yo me contactaría con el agente del FBI para coordinarlo todo y procuraría cuidar a los chicos y atrapar a ese maldito loco desquiciado para devolverlo a su jaula…
Ese día, tomé mis cosas y después de hablar con el agente encargado del FBI y coordinar con Steele de la interpol coordinamos todo y nos pondríamos en contacto para trabajar en conjunto. De eso ya hace dos semanas.
Con todo listo, terminé de armar mi maleta y me preparé para mi viaje.
—Mañana será un gran día.
Fue lo que me repetí para creermelo, necesitaba que todo siguiera su curso y poder proteger a esos dos, pues sabía que si ese tipo se acercaba a ellos no solamente París saldría afectaada. Pero nadie me preparó para lo que se venía, peor aún cuando no me esperaba que al llegar también me encontraría con algunas personitas más en ese pueblo perdido en la montaña.
Llegué a Cork temprano y en la pequeña oficina que está en la casa de mi amigo un chico, que al parecer es su asistente, me contó que Chris llegaba ese mismo día de Dublín y que París no estaba.
—Qué mala suerte, podría haberle dicho que viajáramos juntos.
—Si quiere, lo espera aquí, pero no puedo dejarlo entrar. No lo conozco, señor.
—Tranquilo, ve a hacer lo que necesites, yo esperaré a mis amigos.
Y eso hice, me senté a esperar tranquilamente al idiota de mi amigo y a la mujer que me quita el sueño Tomé mi k****e y me senté a leer El club del crimen de los jueves, estoy en la parte donde los abuelitos se ponen de acuerdo para descubrir al asesino cuando escucho el grito de mi amigo.
—Pero ¿Qué mierdas haces aquí?
—Estoy pasando mis vacaciones — le digo, encogiéndome de hombros.
—No me jodas, McCarthy a ver tú ¿desde cuándo te tomas vacaciones?
—Pues ahora.
—¿Y vienes a Cork? ¿Y a quedarte en mí casa?
—Tengo que aprovechar la oportunidad, eres mi amigo riquillo ¿no?
—Tú lo que quieres es ver a Paris, no me vengas con eso de tus vacaciones ¿Tanto la extrañaste? —me lanza la estocada certera y aunque esa es una de mis intenciones también estaba la de protegerlos a ambos.
—Cállate, idiota, te puede escuchar.
—¡Já¡ Pues nones mi querido Lestrade, mi amiguita anda en el pueblo con uno de los ingenieros.
—¿Qué? ¿Con quién?—el miedo me invadió ¿y si ese tipo era uno de los hombres de Lima? No sé qué me pasó que lo tomé por la camisa estaba que botaba fuego, en cambio, Chris se aguantaba la risa.
—Calma fiera, detén las pasiones, galán de cuarta ¿Me sueltas?
—Habla y te suelto, O’Connor.
Chris suspiró y volvió su mirada hacia mí y me respondió.
—Estas semanas ha estado muy cercana a Wells y bueno, se le ve contenta.
—Demonios, llegué tarde.