Las Duendecitas viborescas

1402 Words
Capítulo 10 Las Duendecitas viborescas Por Duncan McCarthy. La llegada a Zaragoza fue de lo más extraña, en el aeropuerto nos esperaba mi tío Lau junto a dos mujeres muy hermosas y estoy a punto de desmayarme al ver que una de ellas es una de mis actrices favoritas. —Ti… ¿tío? —Señores Connelly, Duncan. —Lauren, qué gusto de verte ¿Cómo te tratan los chicos en Estados Unidos? —Muy bien mi querida señora Diana y mis preciosos angelitos junto a su nietecita están de maravilla. —Ya me vas a contar las novedades de esos dos, sobre todo de mi hijo y su “esposa”—dice moviendo sus dedos como haciendo las comillas y ahora sí que me estoy desayunando—, pero ¿Y estas dos bellas damas? —Hola, mucho gusto, soy Alma Di Rossi y esta es mi amiga y cuñada Dana Scott, las mejores amigas de Ro y de su “nuera”. —Mucho gusto a los tres, ya ven que mi representante legal me presentó. —Tú eres la que ayudó a mi nieta con el problema en Las Vegas ¿no? —Así es, pero como dice el señor Lauren, les contaremos con lujo de detalles más tarde, hoy Ro sale del hospital. —Sobrino cierra la boca o te van a entrar moscas… —¡Tío… es que es ASS!—grito como adolescente al ver a mi estrella favorita que está hablando a menos de dos metros de mí. —Si soy yo, la misma, aunque ahora retirada. —Ya deja de babosear y vamos que las duendecillas nos esperan. —¡Tío! El camino al hospital fue entre risas y algunas anécdotas de mi tío vistiendo de Elvis casando al otro idiota del grupo de Mosqueteros que no pude aguantarme la risa y les seguí la conversación.Seamos honestos, estaba buenísima y enterarme de los chismes era mi segundo oficio. Al llegar al hospital, me encontré con más personas que no conocía, por suerte estaba el tío James que me abrazó feliz. —Es bueno tenerte acá, muchacho, quiero saber todo de él. —Ya déjalo unos minutos, hombre que lo vas a ahogar con ese abrazo. —Diana, Travis, amigos—mi tío me suelta y abraza a los señores Connelly con el mismo afecto que lo hizo conmigo y debo decir que al parecer Estados Unidos le ha hecho bien. —Felicidades por el nacimiento de tus nietas, amigo. —Son tan lindas, juro que se me cayeron algunas lágrimas al tenerlas por primera vez en mis brazos. —¿Y la mamá? —Rocío está bien, ella es una mujer fuerte y tenaz. —Y de seguro no necesita al idiota de Christian—digo molesto, porque pareciera que a nadie le importa que mi amigo sea padre y no decirle la verdad. —Me imagino que en tu cabecita de investigador te estás saturando con ideas de que somos malos por no decirle a Chris del nacimiento de las duendecillas, pero no lo hacemos porque Rocío nos lo pida no porque seamos malos, sino porque el mismo Chris nos pidió que no le hablásemos de ella. No creas que no lo intentamos—me reprende ASS o Alma como si se hubiera metido en mis pensamientos. —Él… no me lo ha dicho. —Chris es demasiado reservado y se mete en su caparazón cuando no quiere escuchar las cosas y por menso le ha pasado esto. Pero ya verás, cuando Ro tenga la fuerza de encararlo las cosas serán distintas. Esa ASS más parecía detective privado ¿Cómo supo que era policía? —Me lo dijo tu tío — dijo al pasar por mi lado y me dejó helado—. Vamos a ver a esas preciosuras. Y si que era cierto, las duendecillas son unas verdaderas preciosuras, tienen el cabello y las pecas de Chris, dios si hasta juraría que son sus clones. Alma, que ahora se había transformado en mi intérprete y representante legal me presentó a Rocío, ella muy amablemente me ofreció la mano y entendía lo que sentía mi amigo por ella, era amable, hermosa y un encanto de persona, aunque también sabía la parte que era la hermana de esa mujer que le hizo daño a mi amigo y no me cabía en la cabeza que tan bella persona estuviera jugando con él. —Gracias a todos por venir, me hace bien verlos—nos dice, limpiando una lágrima que cae por su mejilla, mientras yo tengo en mis brazos a la pequeña Dana. —Hermosa, ya verás que todo saldrá bien y siempre estaremos para ti —le dice la señora Almendra, que cambiaba el pañal de Clarita y por lo que me enteré es la ex esposa del padre de Ro o algo así. Demasiada información me estaba abrumando. —Deja de hacer drama, mamacita. —¡Me cago en dios! —¿Y este guapetón?—me indica Newtt Van Pelt que había entrado en la habitación para querer quitarme a mi sobrinita. —No seas antipático, cariño. Él debe ser el Capitán McCarthy. Un gusto en conocerle, Antonio, el esposo de este idiota. —El gusto es mío —estrechamos las manos y aunque fue fuerte me dio risa, quise decirle “Hombre, me gustan las mujeres”, pero no me atreví. Esa tarde, después del alta médica de la madre y las pequeñas fuimos a la casa de Rocío y también conocí a la pequeña Macarena, hija de esos dos. Disfruté de la tarde y puedo decir que me encantó conocer a Rocío. Los padres de Aaron tenían una reserva en un hotel cercano, pero yo me quise quedar con mi tío y el tío James y nos dijimos al pequeño apartamento que está dos pisos abajo del de Rocío que se quedó con las chicas y la señora Almendra. No hice más que entrar y sacarme la chaqueta cuando esos dos me atacaron a mansalva. —Bueno, ahora que estamos los tres solos ¿Me puedes decir qué pasa entre Chris y París? —¿Qué? —Eso es lo que queremos saber y tú eres el indicado para contárnoslo. —Tio, de verdad que no pasa nada con ellos, París es la mujer más maravillosa del mundo y ha estado para ese idiota más que cualquiera de nosotros. Ha sido su cable a tierra y debo decir que le hace muy bien al idiota ese. —¿Y todas esas revistas y publicaciones en los portales? —Tío James, eso lo hizo el idiota pensando que Rocío lo vería y se daría cuenta de lo que se pierde. —Idiota, si supiera que lo hemos bloqueado para que ella no se entere por su embarazo. Dios, cuando va a madurar. —Creo que ya se cayó de maduro, tío. Los tres nos reímos y nos sentamos a beber un whisky mientras me interrogan sobre cómo lo está haciendo el pelirrojo y que justo ya se deben estar instalando en Cork para comenzar con la restauración del castillo. —Pensar que descendemos de ese idiota rey. —Tío ¿de dónde sacas esa información? —Alguna vez se la escuché al abuelo, pero como sabes en esa época la cantidad de mujeres que pasaban por la cama por el derecho de tenada eran tantas que puede que nuestra tarea tratara abuela sea una de ellas. —Demasiado rebuscado. —Cosas de viejos, hijo. —En resumidas cuentas, no me tengo que preocupar por Chris y solo espero a que Ro algún día hable con él y le cuente toda la verdad de esa mujer. —Entonces es cierto lo de la venganza. —La verdad es que sí, pero todo se trató de malos entendidos entre esos dos y bueno lo único que sueño es que mis nietecitas no estén separadas tanto tiempo de su padre. —Todo dependerá de Ro, James y sabes que no la podemos forzar. —Lo sé querido amigo, lo sé. Con tanta información en la cabeza me fui a la cama, lo mío era un pelo de la cola, aunque aún me molestaba que París me escuchara decir esa estupidez, tenía que ver la forma de lograr que ella me viera como hombre y no como el amigo de su mejor amigo.
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