Perspectiva Herely
Desde mi balcón del club observo al príncipe Cloud, el heredero del poder del fuego y de la casa real de Baladia. Durante unos largos segundos sus ojos azules recorrieron mi escote, las piernas, la cintura y la cadera hasta que terminaron observandome la cara. Trae un tarro en la mano y tiene la boca ligeramente abierta. Cuando nota que lo estoy mirando, sonrió descaradamente para hacerle saber que lo he estado vigilando, pero lejos de mostrar vergüenza o estar apenado, me devuelve la mirada retadoramente. Noto brillar su marca de fuego en el brazo derecho y, cómo nunca me ha pasado, noto que mi marca se calienta en mi brazo propio.
Es guapo. Malditamente guapo. Tiene cabello rubio despeinado, los músculos marcados y es alto, va vestido de n***o completamente y tiene la camisa abierta al pecho. Su boca es delgada y su nariz parece tallada. Los ojos son azules, muy azules y tiene la barbilla ancha.
Demonios, tal vez debí esperar a descubrir más acerca del grupo que tengo en frente.
En la mañana, mientras desayunaba waffles y jugo, escuché decir a la directora del colegio que los reyes de Baladia estaban furiosos al darse cuenta que sus dos hijos, Cloud y Fia, habían desaparecido del castillo, y cuando hablaron a los reinos amigos, descubrieron que Sunny, Cet y Lío también lo habían hecho. La directora y miss Violet estaban riendo de como habían podido perder a los príncipes herederos un centenar de guardias, cuando ellas mantenían bajo estricta vigilancia a la reina heredera. Me reí por lo bajo. Ya había descubierto la manera de fugarme de los terrenos del colegio y lo había llevado a cabo un centenar de veces. La ventaja de que ningún alma mágica conociera mi cara para mantenerme protegida (por órdenes de los otros reyes herederos), era que las ciudades y pueblos que frecuentaba simplemente no creían que pudiera ser su reina.
-Dicen que fueron a Bralia- Comento la directora a Miss Violet.
Me quedé fría. Bralia. La ciudad más cercana a dónde estaba. Apenas si realizaba 10 minutos montada en Light, mi lobo huargo blanco. Pero no debía llamar la atención, los príncipes eran los únicos que podían tener animales mágicos de ese tamaño, así que el hecho de verme con el implicaría que supieran mi posición real.
Iría en motocicleta. Podía tomar la mía (que se me permitía tener en los terrenos del colegio y dar paseos en ella de vez en cuando) y llegar en 15 minutos a la ciudad.
-He terminado, miss Violet- Dije su dulcemente mientras me levantaba de mi asiento a lado de ellas.
-Muy bien, su alteza, el día de hoy tomaremos clases de control de aire, puede ir al jardín.
Camine suavemente para evitar que mi vestido vaporoso se elevará más de lo necesario, si me iba a fugar, debía hacerlo sin levantar sospechas.
La clase termino cerca de las 8 de la noche y fui al comedor para aparentar cenar. Tome cereal y leche pero solo comí un poco, alegando cansancio y trabajos pendientes. La directora me dejó ir a mi dormitorio sin preguntar mucho y subí con calma las escaleras. Mi dormitorio es amplio, en tonos beige, blanco y mauve. Al entrar, me quité los tennis y me empece a desnudar, dejando un rastro de ropa por toda la estancia. Me miré en el espejo. Soy sensual. Mi pelo es cobrizo y largo, mi piel tiene un todo rosado claro hermoso, tengo un cuerpo lleno de curvas y músculos en los lugares adecuados. Mi estómago es firme y plano y mis caderas grandes y torneadas. Me gusto. Y le gusto a los hombres que me han mirado. Aunque después los hechize y les haga olvidar que estuve con ellos.
Entre a darme un baño tibio, y mientras el agua cae por mi piel pensaba en el atuendo que me pondría. Tenía que ser sexy y atrayente. Quería conocer a los otros príncipes. No sabia como eran, pero el tipo de magia que poseo hace que pueda descubrir conexiones mágicas con otros príncipes herederos de poderes de la naturaleza.
Estando en mi closet, opte por un enterizo corto de short y sin mangas, color n***o, que hace resaltar mi figura. Me puse tacones altos y espere a que dieran las 11 de la noche mientras me maquillaba ligeramente y me hacía ondas suaves en el pelo.
Cuando llegó la hora, salí por el pasadizo que hay detrás de mi cuadro ceremonial de cuerpo completo. Lo había creado con mucho trabajo durante 1 año, cuando decidí que ya no quería seguir recluida en el colegio sin ver el mundo externo y a mi pueblo. Camine rápidamente hasta llegar al jardín y salí por el arbusto alto que tapaba el hueco en la pared. Fijándome que nadie me observará, camine al cobertizo y di un silbido rápido. Casi instantáneamente apareció entre mis piernas un cachorro de pelo blanco largo y de ojos morados.
-Necesito que me cubras, Light - Le dije en voz baja - Saldré está noche.
El cachorro asintió, entendiendome y camino hacia los terrenos dando brincos. Me subí a la motocicleta y mientras me colocaba el casco, escuché el aullido inconfundible de mi lobo, seguido de el ruido de cascos que hacían las protecciones de los guardias. Mi lobo seguía aullando y ellos trataban de callarlo sin conseguirlo, mientras giraba y corría por todos los jardines. Del cachorro ya no quedaba nada. Mi lobo era un monstruo de 2 metros de largo y casi 1.5 metros de alto.
No me escucharon encender la moto y menos salir del colegio.
-Gracias, Light - comenté para mí misma y emprendí el camino. Solo había un lugar a donde los hechiceros iban en Bralia para divertirse, y en pleno fin de semana, estaría lleno: La varita Club.
Al llegar, estacione por detrás del club y camine a la entrada. Mi look causo la impresión deseada, todos me miraban embobados mientras taconeaba a la entrada. Me dejaron pasar al inicio de la cola y mostré mi marca de aire del brazo izquierdo. Hasta el troll babeaba por mi apariencia y tardo unos segundos en permitirme pasar. Noto las miradas en mi cuerpo, escucho varios piropos y ofrecimientos, pero ninguno me interesa.
Los sentía, sentía la magia de 5 príncipes, 2 son de fuego, 1 de aire, 1 de agua y 1 de tierra. Estaban en el segundo piso, en el balcón norte. Subí por el del sur y seguía sintiendo las miradas de los hechiceros que me habían visto llegar. Caminé al borde del balcón y fue cuando los vi.
Cloud estaba bebiendo de su tarro y cuando mi mirada se centro en el (después de ver a las 2 princesas y a los otros 2 príncipes), por alguna extraña razón detecto mi mirada y volteo a verme.
Estaba recordando todo mi día mientras seguía viendolo a los ojos. No bajaba la vista. No reía, no sé sentía descubierto. Sonreí aún más. Tome una copa de alcohol y le di un sorbo sin dejar de mirarle. La separé de mis labios y la incline hacia el suavemente, en forma de brindis.
Nuevamente la punzada en la marca de fuego.
Me di la vuelta suavemente para permitirle mirar. Si quería devorarme se lo permitiría. Dentro de 3 días sería presentada en público a la comunidad mágica y el se enteraría de quién soy. Quiere retarme? Perfecto, volví a mirarlo y a inclinarme en la barandilla, dando una perfecta imagen de mi escote y senos. El tragó saliva, notaba como algo crecía en sus pantalones. Me volví a reír mientras el me fulminaba con esos ojos azules.
Se limpio los labios de las gotas de alcohol y se levantó del sillon. Otra vez la marca de fuego me generó picazón.
Pero no fue únicamente dónde sentí picazón. Era guapísimo. Y me estaba generando una excitación que jamás había sentido con nadie más.
Y mientras los dos estábamos en el borde de cada uno de nuestros balcones, mirándonos, note que la quemazón de la marca aumentaba en mi brazo derecho. La princesa de pelo color n***o le tomo el brazo y le pregunto algo que no escuché por el nivel de la música, el volteo a verla con unos segundos de retraso y aproveché para darme la vuelta y caminar hacia las escaleras e irme. Ya los había visto. Ya los había conocido. Y la entrepierna me quemaba cómo nunca, necesitaba desahogarme urgentemente.