Al día siguiente, de vuelta en las profundidades gélidas y resonantes de las cuevas del manantial, el aire vibraba con una energía densa y antinatural, un zumbido bajo y constante que les erizaba la piel hasta la médula. Lord Kaelen Vane, Elinore y los otros cinco Eldrin supervivientes de su guardia de élite se encontraban ante la veta principal del mineral oscuro y brillante. Era el corazón mismo del invierno antinatural que asolaba el mundo mortal, una fuente de corrupción que pulsaba con una vida maligna y siseante. La verdad era innegable, Valerius era el arquitecto de esta plaga de hielo, y su magia se filtraba insidiosamente desde este lugar, un veneno gélido que se extendía por el mundo, asfixiando la vida. La urgencia de la Corte Nocturna, que amenazaba con una invasión a gran esca

