Capitulo 7: Viaje a San Martin de Trevejo.

2142 Words
Un nuevo día, donde el desayuno termina en silencio como todos los días, Marcelo se levanta y se acerca a Virginia. —¿Hija, podemos ir al despacho? — Pregunta de manera calmada, algo desconcertante para Virginia, nunca actúa así, desearía que todos los días fuera de esa manera tan amable. —¿De qué se trata, papá? — Pregunta un poco a la defensiva. —Sobre tu verdadera madre. — Expone, Virginia traga con dificultad, una idea le anda rondando en su mente, espera su padre pueda entenderla. —Sí papá vamos. — Afirma caminando hacia el despacho de su padre junto a él, Marcelo abre la puerta para ella y quedan solos en él. —Hija, los días han estado pasando y Eva me ha comentado algo muy importante que debes conocer. — Dice despacio, Virginia se retiene de rodar los ojos, con la sola mención de esa mujer que no le cae ni un poco. —¿Hay algo más grave que tenga que saber viniendo de esa mujer? Lo que falta es que me echen de la mansión por petición suya. — Dice con un poco de rabia en cada una de sus palabras. —Virginia no es momento para ponerte con esa actitud, esto es muy serio. — Dice su padre, y abre la gaveta a su lado para sacar un sobre y lo mantiene en su poder, la morena mueve la cabeza afirmativamente —Martina Rodríguez, no solamente está grave de salud, sino que se está muriendo, te he comprado un boleto para que vayas a verla, compartir con ella sus últimos días si eso es lo que deseas hacer. — Dice Marcelo extendiendo el sobre a Virginia, pero la conmoción no la ayuda a salir de su estado de petrificación, frente a ella la oportunidad de ver a la mujer que la trajo a la vida, pero al mismo tiempo podría significar más que eso, su corazón le dice que debe hacerlo, pero su mente se niega al mismo tiempo. —¿Por qué ella no lo dijo antes? — Cuestiona dejando rodar una lágrima, esa mujer lleva días en su casa antes de ella llegar, más los días que ella tiene de llegar de sus vacaciones, tiempo suficiente en el que pudieron pasar muchas cosas, traga el nudo en su garganta. —Ella, considero que dos noticias como esas te afectarían demasiado, pero es algo que no se podía posponer más, allá puedes pensar claramente lo que quieres hacer y a tu regreso te apoyaremos como siempre lo hemos hecho. — Comenta, pero la preocupación y el apoyo en esta familia nunca ha estado presente, por lo que no le cree sus palabras, termina por tomar el sobre que lleva en sus manos su padre, mira la fecha del vuelo y todas las coordenadas. —Esto es para mañana mismo, tan urgido están de que los deje solos como una familia feliz. — Reclama agitando el boleto, su padre se levanta con una mirada severa hacia ella. —No estás obligada a irte a ese pueblo, Virginia, te estoy dando a escoger, por la gravedad de esa mujer y su último deseo lo pedí para mañana mismo, hoy tendrías el tiempo para preparar una maleta y cualquier cosa que tengas pendiente, pero como te dije, tú decides. — Manifiesta firme, la morena se le queda viendo a sus ojos, entrecierra los mismos, pero suaviza la mirada rápidamente, su padre tiene razón, tiene mucho que pensar, este podría ser su último viaje antes de tomar acciones. —Gracias papá, iré a este pueblo, a mi regreso, le daré un giro a mi vida, te lo prometo. — Expresa con una sonrisa, su padre asiente, esperando lo mismo que ella, Virginia se acerca a él y lo abraza dejándolo un poco sorprendió, hace mucho que ella no tenía estas muestras de afecto, él se limita a darle un pequeño abrazo y se aleja de ella rápidamente. —Con que sepas tomar una buena decisión me es suficiente. — Dice de manera distante, ella asiente y sale de ese lugar. Virginia al llegar a su habitación toma su maleta nuevamente, la cual no había desocupado del todo, comienza a meter todo lo necesario, algunos abrigos por la temporada del año, ropa cómoda, sus cosas favoritas, siente que le harán mucha falta, luego de haber metido todo lo que le importa en la maleta, busca su teléfono para llamar a su amiga, desde que llegaron de las Bahamas no han hablado, la entiende porque ingresar a la universidad no es algo fácil, es lo que ella supone, luego de varios tonos y que casi la llevan al buzón escucha la voz de su amiga. —Amiga, disculpa, he estado llena de pendientes estos días y casi no alcanzo a atenderte, supongo que con tus padres, todo salió bien, no me dijiste que fuera por ti. — Dice Daniela del otro lado de la línea un poco agitada. —En realidad, fue peor de lo que pensé, pero sabes que siempre he sabido cómo manejarlo, te llamo porque tengo que comentarte que debo viajar a un pueblo lejos de aquí, creo que se llama San Martín, no tengo aún una fecha de regreso, finalmente se supo que no soy hija de la prestigiosa pareja Alcázar y mi verdadera madre se encuentra al borde de la muerte, más drama para mi vida. — Dice de manera dramática, para sobrellevar un poco la situación, escucha como su amiga se atraganta con algo por los sonidos extraños que se escuchan en la llamada. —¿QUÉ MIERDAS DICES?... — Cuestiona en un grito, posterior a eso una voz lejana que la manda a callar. — Virginia, no bromees de esa forma cuando estoy comiendo casi me muero ahogada. —Exclama con molestia, Virginia ríe por eso, para luego ponerse seria. —Disculpa, no era mi intensión, pero no es broma Dani, lo que te digo es la verdad, la verdadera hija de mis padres, vino a ocupar su lugar, si la vieras, se cree dueña de todo, ni yo en todos estos años, es verdad me gustan las comodidades, pero no llego al grado de ella, parece una recién vestida, usando todo de diseñador exclusivo, y mi madre feliz con ella, como nunca lo ha estado conmigo. — Menciona con voz apagada. —Vi, olvídate de eso, ellos se lo pierden, ve a conocer a tu mamá, ya debo despedirme, lamento no poder seguir escuchándote, pero debo estudiar para un examen en unas horas y con tanta tarea no he podido, un beso, amiga. — Dice en despedida y corta la llamada, Virginia suelta un suspiro cansado, por lo menos pudo hablar un poco con ella, porque estos días ir al club se ha vuelto aburrido para ella. Se asoma por el balcón de su habitación y encuentra el jardín despejado, supone que su madre y su hija están de compras como acostumbran, busca un bañado y baja a relajarse un poco, activa el jacuzzi techado, deja la bata de baño cerca, el frío comienza a intensificarse por estos días, por eso activa la calefacción, se sienta al final de él, extendiendo sus brazos en el borde mientras cierra los ojos y trata de olvidarse de todo. El masaje que le da el jacuzzi con sus corrientes de agua la relaja en gran medida, haciéndola olvidar sus problemas, es su momento, pero todo se acaba al escuchar esa voz. —¿Qué se ha sentido disfrutar de todo esto durante toda tu vida, Virginia? — Pregunta Eva en el borde del jacuzzi con una sonrisa, la morena no sabe cómo interpretar eso, suelta un resoplido y la mira fijamente a los ojos. —Bien, hasta cierto punto. — Se limita a decir. —Vamos, bien sabes que esto es, más que bien, quizás no lo ves como yo, porque en mi caso yo si crecí con carencias, a penas tenía para comer. — Dice con voz resentida mirando a la nada. —Aquí lo único que he tenido son lujos, frialdad, hipocresía, crueldad, vacíos internos, pero tienes razón, he vivido cómoda, nunca tuve que preocuparme por dinero, pero hay algo que me gustaría saber ¿Cómo es Martina? — Pregunta lo que realmente le interesa, Eva la mira escéptica para después fruncir un poco los labios y mirarla directo a los ojos. —Ella, es muy dramática, correcta, pero sin aspiraciones, nunca quiso salir del pueblo, ni ver más allá. — Dice de manera burlona, causándole molestia a la morena, por la manera tan despectiva de expresarse de ella. —¿Cómo tú lo hiciste? — Cuestiona, al saber a lo que se refiere la rubia, ella asiente confirmando su teoría. —Sí, en mis planes estaba progresar fuera del pueblo, allá es como estar en los años coloniales, en cambio, aquí todo es tan moderno, tecnológico y todo lo que uno desee puede conseguirlo. — Dice con satisfacción, Virginia comienza a salir del jacuzzi para tomar su bata y colocársela, su momento se arruinó y no quiere alargar la conversación demasiado. —Ya veo, no pondré en duda tu parentesco con los Alcázar, pero definitivamente fue muy conveniente para ti saber que llevas su sangre, luego de haber vivido diecinueve años pensando todo lo contrario. — Dice de brazos cruzados. —No tengo por qué responder a eso, la verdad la llevo en mi sangre y puede comprobarse todas las veces que sea necesario. —No te confíes Eva, la vida da muchas vueltas, pero disfrútalo, es mi concejo. — Finaliza para dejar a la rubia enojada. Virginia reconoce a una persona oportunista a kilómetros como lo es Eva, pero termina de entender que ella no es muy diferente a sus padres, lo que sucede con ella es que el dinero y los lujos la han deslumbrado y a quien no, todo aquel que ha querido más y que no a tenidos las oportunidades pasará por eso. ** Al día siguiente los padres de Virginia han decidido llevarla al aeropuerto, se encuentran en la sala de espera, hasta que anuncian el vuelo de la morena, ella se levanta del asiento y toma su maleta. —Papá, mamá, ya debo irme, quiero que sepan que los quiero. — Dice para darles un abrazo, ellos se quedan rígidos y solo le dan un asentamiento que termina de sacar a Virginia de su momento de debilidad ante ellos, luego de esa fría despedida, camina hacia la puerta de embarque, luego de haber realizado todo el protocolo y sentarse en su puesto en la ventanilla, decide dormir, se despierta y vuelve a dormir al ver que el trayecto será bastante largo. Virginia siente que la mueven mientras está en un profundo sueño en el cual le cuesta despertar. —Señorita hemos llegado. — Anuncia la voz de una mujer que termina por despertarla, Virginia termina de abrir los ojos. —Lo siento. — Dice mientras toma sus cosas para salir del avión, luego de haber encontrado su maleta busca la salida, en ella ve a todas direcciones porque no sabe hacia donde deberá ir, se acerca a una mujer para preguntarle. —Disculpe ¿Podría decirme cómo puedo llegar a San Martín de trevejo? — Pregunta de manera educada, aun viendo el cielo, el cual amenaza con llover en cualquier momento. —Si claro, ve el grupo de personas que se encuentran en aquella parada, todos los que están en ese lugar esperan el bus que sale en unos minutos para ese sitio. — Dice la mujer amable, la morena le asiente con una sonrisa. —Gracias. — Responde caminando hacia la dirección que le ha indicado, consulta a las demás personas y le confirman que dentro de poco vendrá el próximo bus que va hacia San Martín. Al estacionarse el bus, todos ingresan, Virginia se da cuenta de que tiene poco efectivo y que deberá sacar un poco cuando llegue a su destino, cancela su boleto y toma asiento hasta el final en el único asiento disponible. El viaje resultó más largo de lo esperado, no entiende como sus padres pudieron venir a un lugar tan lejos, de ellos es poco creíble algo como eso, luego de haber tomado otro auto que la lleve al centro del pueblo, por fin logra llegar, suelta un suspiro, se encuentra en un sitio que aparenta ser una plazoleta. A simple vista le gusta mucho el pueblo, en sus viajes ha aprendido amar el encanto de cada lugar y este tiene mucho de ello, es pintoresco y colonial, puede ver a las personas a su alrededor cada uno enfocados en lo suyo, el olor de las calles le dan calidez a pesar de la brisa fría, sigue caminando hasta que una voz la detiene. —¿Virginia Alcázar?
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