Capitulo 5: Presentacion.

2072 Words
Una semana después. En la piscina de uno de los hoteles más prestigiosos de las Bahamas se encuentran dos bellas mujeres tomando el sol, una de ellas con cabello n***o, ojos oscuros como la noche y piel morena, se aplica un poco de protector solar, mientras la otra revisa su celular con los acontecimientos del momento. —No puedo creerlo aún, es que como puedo Andrés, dejarte para irse con esa peliteñida recién operada, tú si eres inteligente y de buena familia, esa chica en vez de cerebro debe tener un maní. — Exclama indignada, Virginia mira a su amiga, una chica de cabello n***o como ella, pero ojos verdes y piel clara, quien maldice a su ex, ella solamente niega y se ríe. —Daniela, yo estoy normal, no me afecta, él es libre de elegir a quien desee tener a su lado, simplemente se aburrió de tener una novia que si conoce de principios y no anda acostándose con cualquier palo que se mueva, mejor deja de ver las r************* , mañana debemos volver a España los chicos me escribieron para ir al club el fin de semana ¿Qué dices te nos unes? — Pregunta mientras sostiene el frasco de protector solar en su mano frente a su amiga la cual se queda en silencio por un momento, luego frunce los labios y la mira con una sonrisa apenada. —Lo siento amiga, pero ingresaré a la universidad y tendré que irme a Madrid justamente este fin, estas son las últimas vacaciones que podré acompañarte. — Comenta con pesar, Virginia se le queda viendo por unos instantes y se torna cabizbaja. —¿Por qué no tratas de hacer las paces con tus padres? No puedes seguir así, huyendo de ellos, son personas difíciles, pero al fin y al cabo eres su hija, lo menos que pueden hacer es escucharte por una vez en su vida. — Comenta volviendo a ver los acontecimientos de sus amigos, Virginia suelta un suspiro cansado. —Dani, durante diecinueve años no me han entendido, crees que lo harán ahora, lo peor fue cuando les dije que me tomaría un año sabático, no pueden entender que ninguna de las carreras que ellos me sugieren me gusta, fui la hija modelo y aun así a ellos les parece insuficiente, ya me canse. — Expresa enojada de solo pensar todo lo que sus padres le han hecho, cansada de reproches uno tras otro, —Bueno, yo solamente decía ¿Qué vas a hacer ahora? Se te termino tu año sabático y con lo que me has dicho de tus padres dudo mucho que te dejen hacer otro viaje como este. — Habla mientras le coquetea con la mirada a un chico bien formado que va camino a tirarse de clavado a la piscina, Virginia rueda los ojos por los atrevimientos de su amiga. —Lo estuve pensando y si trabajo para la empresa de mis padres pueda que consiga mi vocación, sabes lo difícil que es, estudiar algo que no te gusta, suficiente lo hice hasta mis dieciocho años en un colegio de monjas, ya no más. — Dice decidida, con la frente en alto y la postura erguida, su amiga le alza las manos arriba. —Estoy contigo, lo sabes. — Le dice mientras le guiña un ojo. La morena se levanta de la tumbona y camina hacia la piscina con un gesto de burla y hace un clavado majestuoso, su amiga niega ante sus locuras, cuando Virginia sale a la superficie y vate su hermoso cabello hacia atrás enfoca su vista en el cielo. —Espero que esta vez, si funcione. — Murmura para sí, refiriéndose a tratar de tener un acercamiento con sus padres sin hacer erupción la mansión. ** Ha llegado el momento para Virginia de volver, toma su maleta y sale de la habitación en el pasillo, se encuentra con su amiga. —¿Lista para volver a la realidad? — Pregunta con una ceja alzada, Virginia la ve con los labios fruncidos para resoplar. —Nunca estoy lista para volver al campo de batalla, pero es lo que toca, vamos que la hora del vuelo se acerca. — Comenta Virginia arrastrando la maleta, donde lleva todos los hermosos recuerdos que recogió en el viaje, su amiga la sigue sin decir una sola palabra. Una vez en el aeropuerto esperan que el vuelo sea anunciado, de la nada puede escuchar el parlante para abordar el avión. —Quita esa cara, verás como todo mejora. — Comenta Daniela para darle ánimos, Virginia se limita a asentir. Una vez dentro del avión le echa un último vistazo a la hermosa isla, se gira para cerrar la ventanilla. Un vuelo largo y por fin llega a su destino, bajan del avión, en el aeropuerto la esperan la madre de Daniela, quien ondea la mano a la distancia al verlas, ambas amigas esbozan una sonrisa, la cariñosa madre de Daniela siempre al pendiente de ellas. —¿Cómo estuvo el viaje? — Pregunta la madre de Daniela. —Agotador y pesado. — Responde la morena, Daniela le dedica una mirada con los ojos entrecerrados por un instante y vuelve junto a su madre. —Es comprensible, las llevaré a casa, el chófer está esperando afuera ¿Vamos? — Pregunta señalando el camino. Suben al auto y Virginia le da vuelta a la hoja de lo que siente, no quiere arruinar su día con malos pensamientos, el recorrido a casa se hace corto después de que el vigilante permitiera la entrada, el auto se estaciona frente a la mansión Alcázar sale del auto, el chófer saca la maleta para ella, Daniela baja la ventanilla del auto y se apoya de la ventana. —Si las cosas se ponen tensas, me llamas y vengo por ti. — Avisa para volver a ingresar al auto, Virginia asiente y ambas se despiden, ondeando la mano, Daniela cierra la ventanilla y el auto arranca. Suelta un suspiro y se gira hacia la mansión, toma su maleta y camina por el camino empedrado hacia la entrada, toca el timbre y un minuto después la puerta se abre por una de las empleadas que la mira con asombro, Virginia arrastra su maleta al interior de la mansión y se detiene al ver a la mujer nerviosa frente a ella. —¿Por qué estás actuando extraño, Paulina? No veo porque te sorprende mi llegada, esta es mi casa ¿No? — Cuestiona con una ceja alzada, la mujer traga un nudo en la garganta. —Por supuesto, señorita, Bienvenida, su habitación está lista como siempre, ¿Desea que le prepare algo de comer? — Pregunta con las manos cruzadas en su espalda, la morena niega. —No, ¿Mis padres se encuentran en casa? — Pregunta mirando hacia el primer piso por las escaleras. —NO, pero en un rato deben estar aquí. — Informa, Virginia asiente y se gira hacia la empleada. —Ordena que lleven mi maleta a mi habitación, discretamente, quiero descansar un poco, bajaré hasta la cena. — Informa para subir las amplias escaleras frías hacia su habitación. Una vez dentro de la habitación, todo es diferente y eso es algo que agradece, ese es el único espacio que no se siente frío como un hielo, puede ver que algunas cosas han sido movidas de lugar, pero todo permanece en su habitación, por lo que le quita importancia y se introduce a la ducha para relajarse un poco con agua caliente. Sale envuelta en una bata de baño, encuentra su maleta al lado de la puerta, mete seguro y se cambia por algo más cómodo, después de ello saca las cosas de su maleta y las arregla. —Ahora a dormir. — Dice lanzándose a su cama, la extraño mucho. * Alicia llega junto a Eva de compras entre risas, ingresan al salón lanzando las bolsas de compras a un lado, la rubia siente una inmensa alegría, esta es la vida que merece, se muerde su labio inferior con ese pensamiento, pero se ve interrumpida por la intromisión de una de las empleadas de servicio. —Señora, la señorita Virginia, ha llegado. — Informa con la mirada gacha. Eva se alarma ante eso, se supone que hoy deberían tener los resultados de la prueba de ADN y justamente llega la mujer que ha ocupado su lugar, ha llegado el momento de la verdad, respira profundo tratando de mantenerse calmada, por otro lado, el rostro de Alicia cambia por completo ante eso, ve hacia Eva y se recompone irguiéndose en el sofá para luego mirar hacia la empleada con una mirada sombría. —¿Dónde está? — Pregunta con la mirada seria. —Llego directo a su habitación, debe estar descansando como siempre que llega de sus viajes, seguramente estará en la cena sin falta. —Ok, puedes retirarte. — Indica Alicia, no sabe cómo va a afrontar la situación, pero no está dispuesta a alejarse de Eva, estos días a su lado ha tenido lo que tanto deseo y no ha podido lograr con Virginia, una compañía y entendimiento. —Vamos a tu habitación, arreglaremos todo esto. — Dice con una sonrisa cálida hacia Eva, ella asiente y se levanta para seguirla. * Horas después. La puerta de la habitación de Eva es tocada deteniendo la conversación con Alicia sobre moda, el tema favorito de la rubia, termina por levantarse de la cama para abrir la puerta y saber quién es, se encuentra con otra de las empleadas de servicio, le alza la ceja para que diga a que ha venido y la mujer le baja la cabeza, no entiende por qué son tan sumisas, pero le resta importancia a eso. —El señor Marcelo las espera en el despacho. — Informa, Alicia asiente y se levanta. —Vamos, no le gusta que se le haga esperar. Ambas caminan al despacho, Eva mira en dirección a la habitación de Virginia y no ve algún movimiento de ella, pero sabe que dentro de poco algo muy grade pasara, lo siente así. Alicia toca la puerta de caoba del despacho de su esposo, hasta que logra escuchar la voz de él. —Pasen. Al entrar ven al doctor que tomo la muestra de sangre una semana atrás, Eva traga el nudo en la garganta al ver el sobre abierto y la hoja extendida en el escritorio, el rostro de Marcelo está más serio de lo normal. —Efectivamente, eres nuestra verdadera hija, Eva. — Dice Marcelo, con una media sonrisa, el corazón de ella martillea aceleradamente, Martina le dijo la verdad, ya no debe preocuparse por dinero y el futuro ya lo tiene asegurado, suelta el aire que tenía retenido, Alicia la abraza con alegría y besa su mejilla. —¡Eres mi hija, Eva! — Expresa acariciando la mejilla de la rubia. —Los dejo para que disfruten de la noticia, permiso. — Dice el doctor dejándolos solos, Alicia se gira hacia Marcelo. —Luego de la cena debemos informárselo a Virginia. — Informa, Marcelo la mira con sorpresa. —¿Llego de su viaje? — Pregunta, Alicia, asiente. — Ella debe saber lo que está ocurriendo y decidirá qué hacer con esa información. La rubia escucha eso y no era lo que quería escuchar, espera que haga más que eso. —Estoy de acuerdo contigo, cariño, vayamos al comedor, ya es hora de la cena. — Dice Alicia tomando el brazo de su esposo y mira a su hija con una sonrisa. * Virginia se encuentra en el comedor esperando por sus padres, sabe lo molestos que se ponen cuando ella no llega a tiempo para comer, revisa las fotos que publico su amiga Daniela sobre su último destino y sonríe, por una en particular donde aparecen haciendo muecas extrañas. —Buenas noches. — Escucha la voz de su padre, sube su vista y se encuentra con un cuadro perturbador para ella, su teléfono cae en la mesa por la impresión, al ver a la rubia y a su madre, tan parecidas, sacude sus pensamientos y se aclara la garganta. —Buenas noches, papá, mamá, los estaba esperando para cenar. — Dice Virginia mientras se levanta de su asiento y guarda su teléfono. —Hija, te presento a Eva. — Señala Alicia, la mencionada esboza una sonrisa altanera hacia la morena. —Un gusto al fin conocerte Virginia.
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