Gabriel no volvió a su empresa después de darme el anuncio de la cena con su hermano y yo para evitar mirarlo, no salí durante un largo rato de la habitación. Fue una terrible idea porque estaba muriendo de hambre. Esto es ridículo, si tengo hambre, debo buscar comida o de lo contrario moriré. Abro despacio la puerta y saco la cabeza para mirar a ambos lados, es necesario comprobar si hay algún individuo cerca o si estoy a salvo. Gracias al cielo no está por ningún lado. Avanzo lentamente por el pasillo y comienzo a bajar las escaleras lentamente, con cuidado para no toparmelo por ahí y luego rebotar en las escaleras. Esta casa se siente solitaria, incluso con él aquí. Avanzo lentamente hasta la cocina y me acerco al preciso desayunador. El olor de la comida hace que mis tripas suenen y mi mente bloquee cualquier otro pensamiento que no se relacione con comer. -Estaba por ir a buscarla para darle de comer...-dice la nana de Gabriel de repente a mi espalda. No pude ni disimular el susto que me ha dado. -Aquí me tiene...-digo tratando de sonar natural, a pesar de que casi se me sale el corazón. -Tome asiento, le serviré en un instante...-me dice con mucha amabilidad. No sé si ha olvidado la conversación que tuvimos hace un rato, pero yo definitivamente no lo he hecho. -No sé preocupe, puede servirme después de servirle a Gabriel...-ella gira en su sitio para mirarme. Parece sumamente confundida por lo que he dicho, pero no logro entender porqué. -El amo nunca come aquí, siempre come en su habitación o en la oficina...-dice señalando con una mano la puerta que da inicio a lo que parece ser un pasillo que se extiende por debajo de las escaleras. -¿Nunca?...-pregunto más que atónita por ese dato que me ha dado. No logro entender porque desperdicia una oportunidad de comer en una cocina tan fabulosa y a en la que todos querrían comer. -Jamás...-observo el pedazo de madera un poco más y un extraño sentimiento de nostalgia me invade rápidamente. Debe ser aburrido comer solo todo el tiempo. ¿Que me pasa? No es mi asunto si él no lo hace. Estoy aquí porque no quiero que me tomen fotografías ni que saquen noticias absurdas sobre nosotros, no porque quiera cambiar su vida para amoldarlo a mí. Es extraño que entre más descubro de Gabriel, entre más me hundo en su historia y en sus cosas, el sentimiento de tristeza y de impotencia aumenta en mi interior como una ola enorme. Es como si estuviera entrando a un sitio helado que no tiene fin. Me lo pensé bien para no tocar esa puerta y hablar con él después de que comí. Es obvio que mientras trabaja no le gusta la compañía, pero quizá no come con nadie porque jamás tuvo con quien. Ok, es suficiente, no voy a involucrarme en eso. Subo las escaleras y entro a la habitación. Necesito que alguien me abra los ojos para dejar de pensar en una vida que honestamente debe darme completamente igual. Saco mi celular del bolsillo y le marco a Nath, quien levanta el teléfono a los dos timbres. -¿SE PUEDE SABER POR QUÉ MIERDAS NO LLAMASTE ANTES?...-alejo el celular de mi oído para evitar escuchar esos gritos de mejor amiga gruñona y en estado de goma. -¿Cómo estás pequeña criatura del cielo?...-digo tratando de quitarle peso al hecho de que no la llamé en toda la mañana. Sé que debí hacerlo, pero tenía miedo de como reaccionaría cuando lo hiciera y creo que no me equivocaba al sentir eso. -¿Tienes idea de lo preocupada que estaba al despertar esta mañana y no verte en tu cama? Juro que tú terminarás matandome de un infarto algún día, Valeria...-eso significa que Gabriel la dejó en mi apartamento y a mi me trajo aquí. Que extraño. -Lo siento cariño, hoy estuve con muchas cosas en la cabeza y olvidé marcarte...-la principal es la historia de Gabriel y la otra su enorme casa, con su nana y su cocina de sueños. -Te perdono porque eres mi mejor amiga, pero de ser otra te juro que te aplastaría...-rio por lo bajo ante eso. Nath es la mejor persona que ha podido tocar la faz de la tierra.-a todo esto, ¿en dónde estás?...-me preparo mentalmente para el tremendo grito que pegará en cuanto se de cuenta. -Evita gritar ¿sí?...-ni sé para que se lo advierto si de todas formas gritará, sin importar en qué sitio se encuentre o si me deja sorda.-estoy en la casa de Gabriel...-ya me veo venir en tremendo grito de empoderamiento que da cada vez que las cosas se salen de sus manos. -No puedo creerlo...-dice con voz queda. Me sorprende no haber escuchado el grito abrasador que da cada vez que algo la sorprende.-VAS A COGER CON GABRIEL STOKER...-alejo el teléfono de mi oído y cubro mi boca con una mano. No puedo creer que haya gritado eso a todo pulmón y en donde sea que se encuentre ahora mismo. Creo que ya he atravesado la delgada línea entre el bochorno y la vergüenza por culpa de todas las veces que Nath ha expuesto las cosas que le cuento con gritos a todo pulmón. Ruego al cielo que no la haya escuchado nadie. -No voy a coger con él, Nath...-digo con voz firme. No sé de donde demonios saca esa idea.-la reportera Laura Thunder está detrás de nosotros para crear noticias falsas...-esa insoportable mujer sin nada interesante que hacer con su vida. -Otra vez esa maldita mujer...-dice con voz furiosa. Creí que ya la había olvidado, pero su memoria es tremenda. -Es mi culpa que esa mujer haya sacado sus garras contra Gabriel, fui yo quien la enfrentó el día de la fiesta de Kaan y la humilló...-debo aceptar que de no ser por mi bocota, ella no estaría siguiendo a Gabriel ahora. -Espera, ¿te enfrentaste a Laura Thunder?...-me dice más que sorprendida. Es uno de los pequeños detalles de ese día que evité decirle. -Si y estoy más que arrepentida...-debo aprender a controlar mi lengua antes de escupir el veneno a una mujer que puede hundirme o a los que me rodean. -Esa víbora se merecía eso y más, Valeria...-me dice con voz orgullosa y vengativa. Curiosamente eso me quita ese sentimiento de culpabilidad que vengo sintiendo desde la mañana. Cuando tengo la intención de decirle algo más sobre esta situación tan extraña en la que me he metido, unos golpes en la puerta me frenan. Avanzo lentamente hacia la puerta y abro. Gabriel aparece en mi campo visual una vez que aparto la madera del camino. -¿Podemos hablar?...-dice él señalando el celular con la cabeza. Debe de querer hablar sobre la cena de esta noche. -Debo irme Nath...-no le doy ni tiempo de responder porque cuelgo de un solo. Que extraña sensación me causa este hombre cada vez que aparece así.-¿esta todo bien?...-pregunto con voz calmada. Si supiera que estoy tremendamente nerviosa. -Debido a que su ropa está en su apartamento y que mi nana le dio mi ropa para que se vistiera mientras esta aquí, le compré algo para que se ponga en la cena...-se hace a un lado para dejarle el camino libre a la misma chica que me alistó para la fiesta. -Hola Valeria...-me regala una sonrisa radiante. Es la segunda vez que él me compra algo para vestirme o disfrazarme como alguien que viene de cuna de oro. -Hola...-digo con toda la amabilidad de la que soy capaz. No me causa mucha emoción que él me compre cosas para vestirme. -Si me disculpan, debo seguir trabajando...-dice él mirándonos a ambas. -No te necesitamos aquí, Stoker...-dice ella moviendo su mano como si estuviera echando a un perro. El pone los ojos en blanco y cierra la puerta. No puedo creer que acabo de ver a Gabriel haciendo una cosa tan común como poner los ojos en blanco por algo que le han dicho. Empezaba a creer que él era un robot de la alta sociedad que hacía cosas increíbles. -Nunca creí que lo vería haciendo algo tan infantil...-le digo por lo bajo. Es obvio que ellos se conocen desde hace mucho tiempo. -Creame que él sólo es rudo por fuera, pero por dentro es como un peluche...-eso me arranca una sonrisa. Si que lo conoce desde hace mucho. -¿Lo conoce desde hace mucho?...-no debería seguir buscando cosas de la vida de Gabriel, pero no puedo evitarlo. -Lo conozco desde que era un bebé porque su hermana y yo somos mejores amigas desde que estábamos en pañales...-la nana mencionó a su hermana antes, entonces significa que todo lo que me dijo de Gabriel debe ser cierto. -Increíble...-ella comienza a limpiar mi rostro para poder maquillarme. Esta chica debe ser una de las fuentes más confiables sobre la información que me dio la nana acerca de la historia de Gabriel.-supongo que la ve muy a menudo...-ella deja de tocar mi rostro y por un instante, la alegría que enseñaba se tambalea. ¿Que demonios he hecho? -No, es imposible ver a alguien que se mantiene oculta...-trago pesadamente ante la tristeza que muestra su rostro ahora mismo. No comprendo nada de esto.-pero no importa, ahora lo que interesa es que usted dé una muy buena impresión al señor Damián Stoker...-me mira con cara seductora y yo no puedo retener la risa. Parece que la vida de Gabriel tiene más tristeza de la que imaginaba. Ella continúa su tarea con mi rostro por unos treinta minutos o quizá más hasta que finalmente acaba. Sinceramente deseaba que continuara maquillando para atrasar más el momento de salir con la ropa puesta hacia una cena con alguien a quien mi acompañante odia a morir. Cuando me da el traje de dos piezas que Gabriel compró para mí, la ansiedad me recorre todo el torrente sanguíneo. Una vez que me ponga la ropa, estaré metida en otra farsa repulsiva en la que me he visto envuelta por mis propias decisiones estúpidas, pero creo que ya es tarde para dar marcha atrás. Entro al baño y comienzo a quitarme la ropa de Gabriel que llevaba puesta. No puedo echarme para atrás ahora que él y yo hemos hecho un trato para ayudarnos mutuamente, eso sería muy cobarde de mi parte. Salgo del baño con la ropa nueva y avanzo hasta quedar en el espejo de cuerpo entero que ella ha traído para que me mire. ¿Quien mierdas es esa que esta ahí y por qué putas tiene mi rostro? -Me asusta como me veo cada vez que tocas mi rostro...-he empezado a hablar sin formalidades con ella sin darme cuenta.-disculpe la informalidad...-digo girando para mirarla. Ella me regala una sonrisa amable y coloca ambas manos en mis hombros. -Puedes hablarme informal si quieres y llámame Elía ¿sí?...-siento una extraña emoción por tener a una conocida en el mundo al que pertenece Gabriel. -Elía...-digo en un susurro antes de sonreírle. No sé si podré sacar algo de la historia de él de ella, pero al menos tendré a alguien que me podrá ayudar a entenderlo un poco más. Giro en mi sitio para mirarme al espejo una vez más, al tiempo que suenan dos golpes en la puerta. Que ansiedad me da que él me vaya a ver vestida de esta forma. Elía se aleja de mí y se acerca a la puerta para abrirle. Debo controlar estos nervios y este impulso que me da de tirarme encima suyo cada vez que está cerca de mí. El sonido del piso siendo pisado por unos zapatos elegantes se detiene y es entonces cuando clavo la mirada directamente en la suya. Me está mirando de esa forma que me deja sin pensamientos coherentes y me moja la ropa interior rápidamente. m*****o. -Debo ir a preparar a otra clienta, entonces me retiro...-dice ella antes de salir de la habitación dando un portazo. Eso sí que ha sido algo extraño. -Luce increíble, señor Stoker...-digo mirando su traje. Me da un atisbo de sonrisa antes de acercarse a mí y colocarse atrás mío. -No me diga señor Stoker, no soy su señor ni mucho menos su jefe...-sus ojos miran los míos a través del espejo. Sabía que no le gustaba que le dijera así.-y aquí la única que luce increíble es usted...-estira sus manos hasta que quedan en mi campo visual para así poder enseñarme un hermoso collar. -Parece que usted no entiende el efecto que tiene en las mujeres...-sostengo mi cabello para que pueda colocar el collar. -No es algo que me interese entender ni mucho menos darle algo de valor, hasta ahora solo ha sido como un cuchillo en el cuello y un mal de estómago...-giro lentamente para mirarlo. Esta tan cerca mío que casi no puedo tragar ni respirar con normalidad. -Quizá solo deba alejarse de todas aquellas personas que lo hunden en ese sentimiento y puede que encuentre que lo que usted hace es una de las cosas más satisfactorias de la vida...-las comisuras de sus labios se alzan ligeramente hacia arriba y me regalan una sonrisa. -Quiza sólo necesito a alguien que encienda esa llama que ahora está apagada...-sus ojos bajan a mis labios y luego suben a mis ojos. m*****o estúpido, lo está haciendo de nuevo. -O quizá solo necesita estar en abstinencia por un tiempo...-eso le arranca una ligera risa. Que extraño sentimiento de emoción me da su risa. -Voy a tomar en cuenta su consejo...-baja la mirada a su reloj y frunce el ceño. Parece que ya se acerca la hora.-creo que es hora de irnos...-da unos pasos y se coloca junto a mi. Este hombre a veces parece un robot. Me deja atónita cuando me ofrece su brazo para que lo sujete como hacen en los bailes de gala y en las películas de la realeza. Sus acciones me confirman cada vez más que lo que dijo su nana es cierto. -Si vamos a ser novios falsos...-gira su rostro para mirarme, al tiempo que yo recorro su brazo con la mano hasta que llego a su mano y entrelazo los dedos con los suyos.-no me trate como si fuera solo una pareja de baile...-gira su rostro nuevamente, al tiempo que una risa asombrada escapa de su labios. Que extraño sentimiento de empoderamiento me ha dado su reacción. -Los bailarines dicen que sólo se puede elegir a la perfecta pareja de baile una vez en la vida porque solo esa puede hacer sentir que cuando bailan, vuelan...-eso si que me ha dejando en blanco el cerebro. -¿Me está diciendo que soy yo esa perfecta pareja de baile?...-sin que pueda verlo venir, él se agacha lentamente y me ayuda a colocarme los tacones que compró para esta noche. Me ha dejado de piedra como sus labios rozaron mi mejilla cuando iba bajando. -Para que eso sea posible...-dice una vez que me ha ayudado a ponerme los tacones. Se me traba el aire cuando su rostro esta cerca del mío una vez que se ha puesto de pie.-usted tendría que aceptar bailar con un pobre diablo como yo y creo que ese peso es muy grande para cualquiera que no sepa en lo que se mete...-hay algo en sus ojos que me da un sentimiento de nostalgia y tristeza. Quien tenga el valor de caminar a su lado en la vida será aquella que tenga la fuerza para enfrentar esos demonios que han consumido su ser con el paso del tiempo. Quizá eso fue lo que hizo que la prometida de Damián no pudiera permanecer al lado de Gabriel, quizá el miedo a lo que él lleva en su espalda fue mucho y la hizo irse. O quizá, sólo quizá, fue él quien la liberó de sí mismo