El ser humano es la criatura que más destrucción provoca en la tierra, su egoísmo y odio hacia todo lo que escapa de sus manos va más allá de lo imaginado, escapa por completo del entendimiento de otro ser humano egoísta. De un segundo a otro, el sitio en el que estoy se volvió n***o y el suelo bajo mis pies parecía moverse como si fuera agua o arenas movedizas. Todo perdió el color, pero en Gabriel, en la mujer del traje amarillo y en mí no. Descifrar un mensaje en los ojos de una persona no es tarea fácil, mucho menos en los ojos de alguien como Gabriel Stoker. Pero en ese momento de oscuridad, en ese momento en el que todo se detuvo, la desesperación y la confusión ante mis palabras fue más que evidente en sus ojos. Sus labios me dijeron que debía irme antes de salir envuelta en esto, pero todo en él me suplicó que me quedara y por eso no pude moverme. No puedo irme del lado de la única persona que entiende exactamente en qué sitio he estado hundida por mucho tiempo. El color vuelve a todo el sitio en el preciso momento en el que el sonido de los tacones de aguja sobre el mármol vuelve a sonar más y más cerca de nosotros. ¿Que demonios debería hacer ahora? -Quédese escondida y no haga un solo sonido...-dice en un susurro antes de salir de detrás de la columna y acomodarse bien el traje. Me quedo como de piedra, pero no porque él me lo haya dicho, sino porque su semblante es oscuro y frío. Esta más que claro que la mujer de traje amarillo y tacones de aguja debe tener algún tipo de vínculo con él. Quizá es una de sus amantes, pero su expresión me hace ver que es algo más que solo una de las tantas mujeres con las que se acuesta. -Creí que nunca ibas a dejar de esconderte de mí...-una voz madura y ligeramente ronca. Debe tener unos cuarenta o cuarenta y cinco. -¿Esconderme?...-una ligera risa sin humor escapa de sus labios. Creo que esta enojado.-si así fuera, usted jamás me hubiera encontrado...-escucho como ella ríe ligeramente ante eso. Definitivamente ellos se conocen desde hace mucho. -Te ves muy guapo querido...-cubro mi boca para evitar que el gemido salga de mis labios en cuanto veo como ella coloca su perfecta mano con barniz de uñas rojo sobre el hombro de Gabriel.-ya hace mucho que no me visitas...-por la forma en la que Gabriel se queda quieto en su sitio, puedo entender que ella no es de su agrado y que no planea moverse de su sitio para darle ventaja. -Tengo trabajo...-una respuesta áspera, fría y sin el más mínimo interés por seguir contestando sobre ello. -Por supuesto que sí, hundir tu m*****o en el interior de una plebeya en un estacionamiento conlleva trabajo y mucha paciencia...-me quedo completamente helada y casi parece que mi alma se quiere escapar de mi cuerpo. La expresión de Gabriel no cambia en lo absoluto. -Seguir a una persona es ilegal y completamente obsesivo...-ella sube la mano que mantiene en el hombro de Gabriel hasta la parte de atrás de su cuello. ¿Lo va a besar o que putas? No sé quien demonios se cree esta mujer, pero parece una acosadora, obsesiva y engendro del mal. ¿Quién en su sano juicio sigue a alguien y lo observa mientras tiene sexo con una mujer? Dios, que asco de mujer. -Solo quería confirmar si tu hermano no me mentía con respecto a esa ratita que ocultas en tu casa y al llegar al estacionamiento, me llevo la sorpresa de que efectivamente es real y que estas completamente hundido en ella...-ella da un paso más cerca de Gabriel y desde mi sitio puedo ver como sus labios cubiertos de labial rojo chillón se acercan lentamente a los de él. Estoy tan perpleja que no puedo moverme para ayudarlo. -¿Así que vio como disfruté de estar en su interior?...-dice él sin despegar sus ojos de los de ella. No debería provocarla de esa forma si la detesta tanto. -No importa cuánto disfrutes de su calor, de su sabor o de su olor...-dice ella despacio y con calma mientras se acerca más a sus labios. Mis manos tiemblan frenéticas y no puedo detenerlas.-sigues siendo sólo mío, hijo...-abro los ojos un poco más de lo normal cuando veo como sus labios rozan ligeramente con los de él. Ella es su madrastra. Siento que estoy por desmayarme de la ansiedad y los nervios. Pido en silencio al cielo que alguien lo ayude, que alguien le quite a esa alimaña de encima. Que alguien salve a Gabriel Stoker. Como si hubiera sido escuchada, el sonido de una puerta abriéndose hace que ella gire su rostro hacia atrás. Gabriel aprovecha esta oportunidad para alejarse un paso de esa mujer. Dios, que horrible me siento ahora mismo. -Señora Stoker...-esa voz es la de mi madre. Evito emitir sonido alguno, pero de poder hacerlo, me bularía en su cara por haber llegado en el momento justo en el que alguien estaba necesitado ayuda.-ya estoy libre para atenderla, así que por favor sigame...-una ligera risa se escapa de los labios de la madrastra de Gabriel antes de girar su cuerpo hacia la dirección contraria y alejarse por completo de él. Desearía poder hacer algo, pero estoy pegada al suelo ahora mismo. Hasta que escucho el sonido de la puerta cerrándose me quito la mano de la boca y suelto el pesado aire que tengo retenido. No me toma desprevenida que no solo yo estuve conteniendo el aliento en todo el rato que esa mujer estuvo aquí. Avanzo unos pasos para comprobar si ya se ha ido ese horrible ser humano y suelto el pesado aire que tenía en mi interior. Que terrible situación ha sido esta en la que me he metido por estar cerca de este hombre atormentado. Giro en mi sitio y sus ojos azul grisáceo hacen contacto visual con los míos casi de inmediato. Oh Dios, esto que siento no es otra cosa más que ira. Siento rabia hacia ella, rabia hacia mi madre, rabia hacia ese asesino asqueroso y rabia hacia esa mujer sentada en el trono de la justicia. d***o sacar a esa mujer de la oficina de mi madre y decirle tantas cosas, pero ahora mismo solo puedo decirle en mi mente lo que d***o. ¡Vil alimaña! Serpiente roñosa y rastrera. Tú que te has saciado de esta pobre criatura vacía. Enfrentarás la ira del cielo y la ira del hombre de quien te has burlado. -Desprecio a quiénes me miran con lástima, miedo y superioridad...-si tan solo sintiera alguna de esas cosas. Ahora mismo solo siento odio.-pero usted no deja de recriminarme con la mirada y eso es mil veces más fastidioso que los tres primeros...-una sonrisa se dibuja en sus labios. Me recriminó que yo no seguía mis deseos, pero él tampoco los sigue. -No debería exigirme que siga mis deseos si usted no puede hacer una insignificante cosa como alejar a una maldita vieja demente que se cree con el poder de declarar a alguien suyo sin el consentimiento del otro...-ladea ligeramente la cabeza y la sonrisa se borra de sus labios. Pareciera que hay odio en él ahora mismo. -¿Quién le ha dicho que lo que ella dijo no es cierto?...-este tipo me ve cara de idiota. Una madre jamás diría una m****a tan repulsiva como esa que ella dijo. -Que haya poseído su cuerpo una vez no significa que tiene el derecho sobre usted...-su mano se adhiere con fuerza a mi cuello y me frena el aire de golpe. Tengo miedo. Tengo mucho miedo. El avanza sujetando mi cuello con fuerza hasta que mi espalda pega contra la columna. Este tipo no parece humano, ahora mismo parece un ser de otro mundo, un ser oscuro y sin alma. -¿Quién le dio permiso de decir esa basura?...-aferro la mano a su muñeca y la estrujo con fuerza. Esta furioso, pero no sé si es conmigo o con esa mujer.-que patético es que mi nana tenga la costumbre de contar mis supuestos traumas del pasado como si fueran una novela de cuarta, pero ella se equivoca porque yo no los considero traumas, sino demonios...-aferra la mano que mantenía en mi cuello a mi barbilla y me sostiene con firmeza para que no aparte la mirada de la suya.-los demonios de los que usted tanto se burló una vez y a los cuales dijo que controlaba...-acerca su rostro al mío y el pánico me invade en un dos por tres. Me hará daño, estoy segura de ello.-la reto a intentar controlarme, pero le advierto que esos demonios la van a consumir como consumieron a muchas otras antes de usted y como me consumen a mí conforme pasa el tiempo...-ha perdido la línea de la composición y la paciencia solo por lo que dije o quizá ha sido por esa mujer.-me da curiosidad que podría hacer una mujer como usted con un hombre que...-me gira el rostro ligeramente y acerca su boca a mi oído para susurrar. No puedo respirar, pensar o defenderme. No puedo hacer nada.-ha tenido sexo con su madre...-eso es todo. La gota que derrama el vaso en mi interior ha sido esa última línea que ha salido de sus labios. Su mirada furiosa cambia de un segundo a otro en cuanto las lágrimas salen de mis ojos y mojan la mano que mantiene sobre mi rostro. Me ha mentido a la cara para tapar la verdad de las cosas, pero yo sé que lo que su nana ha dicho era cierto. Creí que un hombre como él jamás sufriría una cosa tan horrible. Estoy segura que esa mujer lo ha dañado y él se avergüenza de ello, siente asco de eso y cubre la verdad para que no lo vea con lástima. Quita su mano lentamente de mi barbilla y de un movimiento la coloca atrás de mi cuello para atraerme hacia él y pegarme a su pecho. ¿Me esta abrazando? ¿Gabriel Stoker realmente me está abrazando a mí? Me ha tomado del cuello y me ha sujetado la barbilla para evitar que dijera algo, pero ahora me abraza con una especie de necesidad. ¿Acaso cree que eso se borrará de mi cabeza con un abrazo. -Gabriel...-digo en un susurro. Ahora mismo quiero alejarme de él, pero no puedo hacerlo, no cuando parece necesitar esto.-si me toma del cuello de esa forma una vez más...-me alejo para mirarlo. A pesar de que las lágrimas no dejan de salir por el miedo que sentí, la rabia aumenta rápidamente en mi interior.-lo voy a destruir a como dé lugar...-mis amenazas jamás son vacías. Si debo mover cielo y tierra para hundirlo, lo haré.-me voy...-me alejo de él y comienzo a caminar hacia el pasillo por donde he dejado a Nath con la secretaria. m*****o descerebrado. Su mano se aferra a mi antebrazo con fuerza y me hace girar en mi sitio para mirarlo. Parece querer decir algo, pero se resiste. Que maldita pérdida de tiempo es estar con este tipo. Quito mi brazo de su agarre con brusquedad y me alejo unos pasos, sin dejar de mirarlo. -Valeria...-paso la mano lentamente por mi cabello para peinarlo ligeramente y me paro derecha en mi sitio. Soy de las que se guardan las cosas, pero también de las que jamás olvidan las mierdas que me hacen. -Fue un placer haber asistido a varias fiestas lujosas, haberme enfrentado a Kaan a su lado y haber tenido sexo con usted en el auto, créame que disfruté de cada cosa que hicimos, pero declino de seguir con usted un segundo más...-extiendo una mano hacia él y lo miro directamente a los ojos. Siento un extraño vacío en mi interior, pero no sé exactamente porqué. -Lo mismo digo...-dice antes de sujetar mi mano con firmeza. No parece ni remotamente afectado por lo que le he dicho. -Imagino que creerá que soy una cobarde...-niega ligeramente con la cabeza en respuesta. No debería importarme eso, pero no puedo evitarlo. -Es entendible que no desee hundirse en el infierno, créame que retirarse es lo más valiente que puede hacer y la admiro por ello...-una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios antes de soltar mi mano y ponerse a caminar hasta desaparecer de mi vista. No puedo salvarme a mí misma, mucho menos a alguien tan roto como él. Pero por más que me repito que no puedo hacer nada, por más que intento resignarme a ello, mi corazón duele como la m****a y choca contra mis costillas con fuerza. Es como si deseara que lo persiga, pero mi orgullo me lo impide y me grita que si lo hago, sería ser una idiota de primera que no tiene la más mínima decencia. Alzo la cabeza y envió una plegaria al cielo: "Por favor, que Gabriel esté bien. Sé que yo le prometí que lo ayudaría, le prometí que estaría a su lado, pero Gabriel ha cambiado y ya me ha olvidado. No puedo hacerlo, no puedo seguir a su lado". Gabriel: Me detengo en medio estacionamiento y giro en mi sitio. Mi pecho arde como la m****a, mi corazón late con furia y mi cabeza está hecha una m****a. Esto es tan frustrante. Me exaspera toda la situación en general, pero aún más que ella haya roto su palabra y me haya dejado tan rápido. No creí que fuera tan cobarde como para dejarme solo. -Señor...-giro mi rostro hacia el dueño de la voz. Solo debo olvidar todo y seguir mi vida como antes, eso es todo. -Sólo es una cobarde como todas las demás...-digo antes de entrar al auto. Me voy a terminar de convecer de ello en algún momento y esto quedará olvidado. Después de todo, gracias a este acto de cobardía podré cumplir la promesa que hice hace mucho tiempo atrás.-criatura vil, fuiste tú quién me ató al infierno y ahora me dejas nuevamente...-d***o que lo recuerde siempre, que su sangre le grite la verdad y que se haga responsable por la m****a que ha hecho