Tantas luces blancas disparando en mi dirección, tanto frenesí por capturar mi rostro en una maldita fotografía, tanta emoción por comerse a Gabriel mañana en el noticiero y yo no puedo mover un sólo músculo para evitarlo.
Giro mi rostro ligeramente para mirar a Gabriel y la expresión que tiene en este momento es tan vacía, tan sombría y tan diferente de las que le he visto que casi de inmediato, toda mi sangre se detiene en su sitio de golpe.
Si los ojos matarán, todos ellos ya estarían enterrados. Los flashes de las cámaras se detienen de un momento a otro y cuando giro mi rostro hacia la manada de lobos, me doy cuenta que lo que los ha detenido ha sido Gabriel y su expresión de muerte.
Definitivamente él no lo sabía. Estoy segura de que estas personas vinieron aquí de sorpresa y se han topado con un monstruo.
-Parece que Kaan no se pudo esperar a que llegáramos a la maldita fiesta...
-Una risa histérica brota de mi garganta sin que pueda detenerla.
Maldito enfermo de m****a.
-Creí que usted sabía de ellos y por eso me besó...
-Ahora el que ríe sin pizca de humor mientras empezamos a bajar los escalones es él. Incluso si creí eso, una parte de mí gritaba que era imposible.
-Claro, porque mi pasión en la vida es que me tomen fotos y hablen m****a que no saben..
-Eso suena tan horrible que me causa un extraño sentimiento de enojo hacia todos estos idiotas.
Su risa sin humor ahora parece cargar una ligera línea de tristeza.
No puedo entender del todo bien lo que siente cuando su fotografía sale en revistas, noticias y hasta periódicos, pero puedo sentir impotencia al ver que no puede hacer nada para evitarlo, ni siquiera explicar lo que sucede realmente.
Mientras avanzamos hacia su auto, una mujer con un traje azul oscuro, de cabello rubio y labial rojo se acerca lentamente hacia nosotros. Por la forma en la que Gabriel me está sujetando la cintura, puedo entender que es una mujer peligrosa
-Buenas noches señor Stoker, soy Laura Thunder de la revista Wine, puede decirme si los rumores de noviazgo son ciertos...
-Acerca una grabadora pequeña a la boca de Gabriel. La expresión de este hombre es terriblemente tenebrosa.
-O es acaso solo una tapadera para seguir con su vida libidinosa...
-No puedo creer lo que esta maldita vieja acaba de decirle a Gabriel.
Sin pensarlo dos veces, avanzo unos pasos hasta quedar frente a Gabriel, en el punto medio que hay entre ambos.
Quizá no entienda muy bien su vida o sus lujos, pero si que entiendo cuando alguien es tratado como una basura y pide a gritos que lo salven.
Los ojos azules de la mujer bajan hacia mí y en sus labios se dibuja una sonrisa "amable". Ella no se me hace una profesional en lo absoluto, más bien parece un bufón.
-Nunca había visto a una reportera en acción...
-Su onrisa se hace más extensa y me permite ver sus perfectos dientes blancos.
-imagino que le deben pagar bastante bien en ese trabajo ¿no?...
-se cruza de brazos y ladea la cabeza ligeramente con una exagerada carga de orgullo. Mis uñas están perforando la piel de mis palmas y todo por el control que estoy tratando de tener.-escupiendo mentiras en cada esquina, difundiendo rumores y haciendo que todo el país pose la mirada en alguien que nunca en su puta vida se ha podido defender...
-su sonrisa pierde el orgullo que había empezado a sentir y se vuelve bastante molesta. Maldita estúpida.
-Valeria Rowell...-dice mientras extiende su mano en mi dirección.
Nunca imaginé despreciar a alguien sólo con conocerlo y de repente apareció esta mujer.-se equivoca, todo lo que yo hago es difundir la verdad sobre las personas que son de interés popular...-eso es todo. En el momento exacto en el que dejo de apretar los puños y suelto el aire que tengo adentro, el poco control que tenía se ha ido de mi sistema. Avanzo lentamente para acercarme aún más a ella y en su lugar, ella parece ponerse en guardia. Parece que se le ha ido todo el orgullo de m****a que había empezado a sentir hace unos instantes.
-Repita conmigo...-alzo una mano y le doy un ligero empujón que la toma completamente desprevenida. Como le gusta humillar a la gente, es hora de humillarla a ella.-no...-le doy otro empujón y ella comienza a retroceder. Parece que no le agrada que le den una cucharada de su propia medicina.
-debo...-otro empujón más y otro paso en reversa de parte de ella.-decir...
-otro empujón más y ya puedo ver la pared de ladrillo de mi edificio con la que tengo el d***o de que ella pegue la espalda.-más...-otro empujón y por gracia del cielo o quizá de sus tacones, ella cae al suelo.
El sitio ideal para basuras como ella.-mentiras...-hace el intento de levantarse, pero yo coloco uno de mis zapatos en su pecho y se lo impido. Me siento tan enojada ahora mismo que no puedo dejar de pisotearla.-le sugiero que no se levante del sitio al que pertenece...-una sonrisa se dibuja lentamente en mis labios ante su expresión enojada. No me importa haberme metido en la boca del lobo, ahora mismo le he dejado claro a alguien que viene de lo bajo que debe conocer su lugar en la cadena o la van a destruir lentamente, como lo acabo de hacer yo. Quito el pie de su pecho y giro para ponerme a caminar hacia Gabriel. Me resulta excitante como tiene sus ojos puestos fijamente en mí y como parece satisfecho con lo que ha sucedido. Si supiera que llevo bastante tiempo esperando este momento para dejar a esa mujer en su sitio.
Una vez que estoy a su lado, rodea mi cintura y me pega a su cuerpo para avanzar hacia el auto.
Creí que traería a su chófer para llevarnos a esa fiesta, pero parece que no es así. En cuanto se ha asegurado de ayudarme a subir, rodea la parte delantera del auto y se sube al asiento del conductor. Me deja atónita el hecho de que los reporteros se han quedado como estatuas en sus sitios sólo por Gabriel. Si que da miedo este hombre. Enciende el auto y avanza rápidamente hacia la calle principal. Sólo le tomo unos segundos perder de vista a esa manada de lobos que venían tras nosotros y todo por culpa de ese m*****o de Kaan.
En medio del silencio y de mi momento de maldecir a mi m*****o ex novio, el sonido de una ligera risa se escapa de los labios de Gabriel. No parecía tener una pizca de humor para reír hace unos instantes, pero ahora parece sentirse satisfecho.
-Cada día la gente que me rodea prueba mi teoría de lo mal que están de la cabeza...-clavo la mirada en él. Esta hundido en sus pensamientos y parece que no se da cuenta que lo ha dicho en voz alta. -¿Me permite preguntarle algo?...-asiente ligeramente con la cabeza en respuesta. No me voy a quedar con la duda mucho más.-todos esos rumores que salen de usted...-tiene la mirada puesta en el camino y casi pareciera que no está prestando atención a lo que digo, pero sí lo está haciendo, se nota por la forma en la que ladea la cabeza como si aguardara pacientemente.
-¿son ciertos?...-suelta el aire que tiene retenido en su interior con una pesadez y rabia a la vez. Ya metí la pata otra vez.
-Son ciertos...-su respuesta me deja boquiabierta. Creí que mentiría o que diría que todo es una farsa para dejarlo en mal, pero veo que si es cierto como lo pintan.
-al menos algunos de ellos...-me siento muy confundida ahora mismo. No entiendo absolutamente nada de todo esto. -No comprendo...-la fila de autos hace frenar coche y él aprovecha para mirarme por unos segundos. Parece metido en sus pensamientos, pero también parece tener su atención en mí. -Algunas de las mujeres que han fotografiado saliendo de mi casa sí estuvieron conmigo...-me siento como una tremenda idiota por no entender a que se refiere con "estar conmigo". Me da una mirada rápida antes de posar su vista al frente y seguir avanzando por la carretera.-tuvieron sexo conmigo, Valeria...-agito las manos frenéticamente en el aire y giro mi rostro hacia la ventana. Maldita sea, que no hacía falta decirlo de esa manera. Ok, admito que me da cierta envidia que otras mujeres ya se hayan acostado con él y yo haya perdido dos oportunidades. Es que ni siquiera ha sido por voluntad propia, sino por su madre. Malditas viejas suertudas. Mientras ignoro los pensamientos calientes hacia él, a la distancia se empiezan a ver unas luces bastante singulares y que ya había visto anteriormente. La pesadilla recién comienza y yo estaba tratando de evitar pensar en ello. ¡Maldición!
-Gabriel...-digo en un susurro sin mirarlo. Debo pedirle que me ayude o algo saldrá muy mal.-¿recuerda otra de las condiciones que puse para ir a esa fiesta?...-giro mi rostro para mirarlo y él asiente ligeramente con la cabeza en respuesta. No me importa si esto le abre una puerta hacia mis secretos, lo único que me importa es que él sepa a lo que se enfrentará.-debe cumplirlo y no alejarse de mi lado...-mira de reojo hacia mí, pero sigue viendo el camino.
Quisiera no haber tenido que aceptar esta situación por influencia de él, pero ya es tarde para arrepentirse.-o es posible que la situación se torne humillante para ambos...-giro mi rostro nuevamente y sigo mirando por la ventana. No sé cuanto me ayudará que él esté conmigo en todo momento, pero espero que baste para que no pase algo horrible.
Conozco a Kaan lo suficiente como para saber que me ha invitado a venir con Gabriel para que la humillación sea dirigida hacia él.
Su plan es tan jodidamente retorcido y tan mal planeado que se descubre fácilmente.
Mi respiración se ha vuelto irregular entre más nos acercamos al sitio iluminado en el que se llevará a cabo la dichosa fiesta. Para Kaan y su familia, una fiesta de playa es dentro de un edificio que tenga vista al mar y no en la arena, con linternas como luz, cervezas en todo lado y música que haga sonreír, bailar y gozar a todos. Los ricos son tan extraños.
La pequeña pantalla del auto registra una llamada y Gabriel no lo duda dos veces para contestar. Quizá es una llamada importante que tiene que ver con su empresa o alguna cosa parecida.
-¿Que sucede?...-dice él con voz firme e intimidante. Pobre de quien este escuchando. -Buenas noches señor presidente, la junta de mañana se ha cambiado para las tres de la tarde y ya les he avisado a los accionistas...-esa es la voz de una mujer, pero no cualquier mujer, sino una profesional en todo su esplendor. Admito que me resultó emocionante escuchar a alguien diciéndole "presidente" a Gabriel.
Es como si fuera otra persona. -¿Se puede saber por qué se ha cambiado la junta sin mi consentimiento?...
-mi sangre se ha detenido en su sitio y el aire se ha trancado en mis pulmones. Voy a morir aquí mismo, ya lo veo venir
-Fue una orden directa de la señora Stoker, señor...-las manos de Gabriel se aferran con fuerza al volante y de sus labios brota una risa histérica. Así que no era sólo mi imaginación, a Gabriel realmente no pe agrada su madre.
-Muy bien, que se haga su voluntad entonces...
-dice con los dientes apretados antes de tocar el botón rojo en la pantalla.
No entiendo una m****a de todo esto. Parece odiar a su madre, pero también parece no tener opciones para hacer lo que él desea.
Creo que ahora entiendo porque me dijo que luchara por lo que d***o.
Se debe a que él no puede hacerlo. Ahora mismo se ve como si estuviera encadenado a los pies de una silla enorme en la que esta sentada la sombra de una mujer o quizá solo es mi imaginación.
Cuando llegamos al sitio iluminado, lo primero que vemos son a los paparazzi esperando junto a las escaleras que llevan a la entrada del edificio. Imagino que esto fue idea de Kaan o quizá de su desquiciada madre.
El apaga el auto y gira su rostro para mirarme. El mensaje que me dan sus ojos es más que claro: empieza el juego. Claro que esta empezando, empezó desde que me crucé con él en esa fiesta la primera vez.
El hombre que acomoda los autos se acerca al lado de Gabriel y él sale para darle las llaves. Lo veo rodear el auto por la parte delantera y acercarse a mi lado para ayudarme a salir. Esta noche debo dar un golpe fuerte y debe dejarle claro a todos esos a los que quiero acabar que no habrá compasión hacia ninguno. Tomo su mano con firmeza y salgo del auto, con la intención de avanzar sujetando su mano, pero él me rodea la cintura con su brazo y me pega a su cuerpo. Si que sabe darles a los demás de que hablar ¿eh? Los flashes nuevamente están sobre nosotros, pero esta vez no hay salida de ellos. Seguiré el juego de forma correcta y haré que Gabriel se vea impecable para dejar a Kaan callado. -Parecen lobos hambrientos...-digo en un susurro más para mi que para alguien más. Sin que pueda verlo venir, él acerca su boca a mi oído para susurrar. -Estos son los lobos que se alimentan de la carne de los ricos...-una pequeña sonrisa se dibuja en mis labios ante esa imagen extraña que se ha creado en mi mente debido a sus palabras. Los lobos de la gente rica ¿eh? Avanzamos lentamente por la alfombra roja que recorre toda la escalera. Como era obvio, la otra vez yo no pasé por la puerta principal, sino por la del costado. Básicamente entré como si fuera parte del personal. Subimos lentamente los escalones, con la gente apuntando hacia nosotros con sus cámaras y la desesperación impregnada en el aire. Si que tienen deseos de fotografiar a Gabriel. A pensar de todo el maquillaje y el vestido, sigo siendo un pez fuera del pequeño estanque al que pertenezco y nada podrá cambiar eso, ni siquiera el gran Stoker. Subimos los escalones y seguimos avanzando hacia las dos puertas, las cuales se abren rápidamente para permitirnos la entrada. ¡Maldita sea! Que extraña sensación tengo ahora mismo en el cuerpo. Cuando mis pies tocan el reluciente piso del lugar, lo primero que veo es el enorme techo perfectamente iluminado con un candelabro con estilo de palacio real. Creo que ahora mismo estoy babeando. -Sería sensacional poder dibujar esa belleza...-siento su mirada sobre mí ahora mismo. El d***o de todo dibujante es encontrar ese algo que avive la llama de su pasión y creo que la he encontrado. -Sí, es bastante impresionante...-giro mi rostro para mirarlo. Por un instante me he dejado llevar por el lugar, pero vuelvo en mis cabales y borro la sonrisa de estúpida que tengo en los labios. -Me refiero a que debe ser genial para un dibujante estar en este sitio...-soy pésima disimulando las mierdas, pero al menos lo intento. -Debería saber que entre más intente esconder que es diseñadora, más se hunde a usted misma...-trago pesadamente y giro mi rostro. Sé que así es, pero quizá él no comprenda que es vergonzoso no poder trabajar en lo que amo. Mi vergüenza se evapora rápidamente en cuanto veo los vestidos de las mujeres de este lado. ¿Que m****a le hicieron las máquinas de coser a esos pedazos de tela? Giro mi rostro hacia el otro lado y por este lado hay cosas peores que vestidos horribles. ¿Quien demonios les dijo a esas personas que llevar animales muertos encima es bello? Aparte de ser una crueldad, no se ven bien. -¿Que m****a les sucede a las personas en este lugar?...-digo en un susurro muy cerca de su oído. Parece algo confundido por mis palabras por lo que señalo con la cabeza a ambos lados de nosotros.-¿acaso los vistió una señora de ochenta años o que?...-eso le arranca una risa bastante hermosa y que se queda clavada como una flecha en mi pecho. Honestamente me alegra que se ría después de haber estado tan serio con la llamada de su secretaria. -Es la moda...-arrugo la cara y miro rápidamente a todo mi alrededor. La moda dice. Esto no puede llamarse moda.
-La moda de la basura querrá decir...
-mi mirada se detiene en un punto frente a nosotros, para ser más justa, en una mujer bastante mayor que se acerca lentamente con un m*****o manojo de ramas delgadas y plumas en la cabeza.-¿qué m****a trae esa mujer en la cabeza?...-le digo mientras agacho la cabeza para disimular la risa. Él la observa rápidamente y de inmediato gira su rostro hacia mí para responder. -Creo que es una gallina...-la risa que escapa de mis labios es bastante sonora.
¡m****a! La he cagado. O eso creía hasta que clavé la mirada en él y vi esa sonrisa dibujada en sus labios.
No debería alegrarme tanto el hecho de haberlo hecho reír, pero es que su sonrisa es mil veces más linda que su cara seria y severa. Parece que él evita reír frente a los demás por algún motivo, pero no lo logra conmigo. Curioso o quizá tenebroso, no lo sé. -Gabriel...-dice con voz dulce la mujer con la gallina en cabeza. Debo resistir y no reírme en su cara.-que sorpresa verte por aquí...-Gabriel se acerca a ella y besa sus dos mejillas. Un saludo bastante formal y bastante apto para los ricos.
-Su nieto se tomó la molestia de invitarme y no es algo que se podía rechazar...-clavo la mirada rápidamente en la mujer gallina y de inmediato noto el ligero parecido con Kaan.
Esta mujer es la abuela de Kaan y si no estoy mal, tiene una excelente memoria.
-Ese niño es bueno para nada, pero a veces hace cosas que sorprenden...-y también tiene una extraña forma de expresar su amor hacia su único nieto. Cuando sus ojos se clavan en mí, el pánico y el frío recorren todo mi cuerpo.-¿y esta jovencita tan linda?...-aparte de inexpresiva, ciega. Sólo el maquillaje y el vestido hacen que yo me vea diferente a lo que soy. -Permítame presentarle a mi novia, Valeria Rowell...-dice él señalandome con una mano. Ok, admito que eso sí me hizo sentir algo raro en la espalda y no sé porque demonios.
-Un placer conocerla señora...-extiendo una mano en su dirección y cuando ella la toma, me jala para abrazarme.
¡Me cago en la puta! Si es una gallina lo que lleva encima.
Estaba aguantando la risa lo más que pude mientras estaba lejos de ella, pero ahora no puedo evitarlo. Esta gente rica se expone bastante solo para hacer reír a los nuestros. -Te recuerdo muy bien, niña de los ojos curiosos...-la sonrisa se me borra de golpe ante las palabras que me ha susurrado. Sabía que tenía buena memoria, pero jamás imaginé que tan buena como para recordarme. Me suelta lentamente y me mira directamente a los ojos.-no podría olvidar un par de ojos que desbordan ese valor tan sorprendente...
-parece que sí recuerda absolutamente todo de ese fatídico día. Me alejo lentamente de ella y me pego a Gabriel.-los veré después niños...-dice sin dejar de mirarme a los ojos. Eso sí que me ha dejado completamente de piedra. Vuelvo a la tierra en cuanto siento la mano de Gabriel en mi cintura. Debo dejar atrás los recuerdos o la noche se arruinará antes de lo esperado. -¿Notó que me hizo romper la promesa que le hice?...-la confusión invade rápidamente mi cuerpo. Honestamente no sé a que se refiere con eso.-se alejó de mi lado para abrazar a la abuela de Kaan...-eso me arranca una ligera sonrisa. Ahora mismo me arrepiento de haberme dejado llevar. -Eso sólo fue un golpe de suerte...-desvío la mirada hacia el frente y de inmediato algo llama mi atención. Ese hombre de ahí lo he visto antes, pero no recuerdo a donde.-Gabriel...-digo sin dejar de mirarlo. Intento recordar, pero mi mente se ha quedado en blanco.-ese hombre de allá...-giro mi rostro para mirarlo y veo como él posa su mirada en la dirección en la que estaba mirando. Una vez que lo hace, el semblante le cambia rápidamente y se torna oscuro. No sé quién demonios es ese tipo, pero sé que tiene algo que ver con Gabriel. El aire a su alrededor se siente terriblemente pesado y de cierta forma diabólico. Es un hecho que ese hombre le ha hecho algo a Gabriel, lo puedo asegurar.
Giro mi rostro hacia donde se encuentra el hombre y mi sangre se hiela rápidamente en cuanto veo que se viene acercando con una mujer muy hermosa a su lado. Gabriel lo va a matar, estoy segura de ello.
-Le presento a su cuñado...-giro mi rostro rápidamente hacia él. El recuerdo de ese día en el bar viene a mi cabeza de golpe y de inmediato viene la imagen del televisor que estaba enseñando el rostro de ese hombre.-y a su prometida...-un extraño sentimiento de tristeza recorre mi cuerpo rápidamente ante la mirada que Gabriel le da a la mujer al lado de su hermano.
Él esta enamorado de ella.
La adrenalina recorre mi cuerpo rápidamente ante la necesidad de ayudarlo a salir de esta situación y de inmediato me llega una idea. Es hora de hacer un desastre en la fiesta de los ricos. -Gabriel...-digo en un susurro acercándome a su oído. No me mira directamente, sino que me mira por el rabillo del ojo.-¿no cree que es hora de hacer un desastre en esta fiesta?...-esta vez gira su rostro para mirarme. Parece bastante confundido por mis palabras, pero ya casi lo entenderá.-béseme...-frunce el ceño profundamente ante esa sola palabra. Los paparazzi están a todo nuestro alrededor y los ricos están en sus asuntos, pero una vez que hagamos ruido, la atención estará puesta en nosotros y ellos no podrán acercarse.-béseme Gabriel...
-repito mi orden-petición nuevamente y él acata porque esta vez comienza a acercar su rostro al mío.
Me resulta curioso como el d***o de ayudarlo aumenta velozmente en mi sistema. Sujeto su rostro con mis manos cuando lo veo dudar de lo que estamos por hacer y finalmente acerco su rostro.
Su lengua se abre paso por mi boca de inmediato y un extraño sentimiento de necesidad, d***o y desesperación se sienten tanto en sus labios como en sus manos, que se aferran con fuerza a mi cintura y rostro.
Él deseaba que lo ayudara, deseaba que lo sacara de esa situación y lo he hecho