Me separo un poco de sus labios y con mucho disimulo, observo a nuestro alrededor. Sabía que los reporteros eran unas malditas sanguijuelas y los ricos unos estúpidos que no tienen un cerebro como tal, sino una cáscara de maní vacía.
Justo ahora, todos nos están mirando como si fuéramos la última maravilla del mundo. Que malditos enfermos son todas estas personas, se nota a leguas que sus vidas son una masa de aburrimiento.
-Funcionó...-digo en un susurro.
El aire a nuestro alrededor ahora se siente ligero.
Quizá no me equivoqué con el presentimiento de que iba a matar a su hermano si se acercaba. -Salgamos...-dice en un susurro antes de entrelazar los dedos con los míos y guiarme hacia la puerta de vidrio ubicada en el lado izquierdo del salón.
Honestamente no logro descifrar si esta molesto o si esta aliviado por haberlo besado justo frente a esos dos. No logro entender a este hombre en lo absoluto.
Debo admitir que me es curioso como, al verlo así de incómodo o molesto, mi cuerpo y mente reaccionan deprisa para ayudarlo a salir de ello. Bueno, sé que no es sólo con Gabriel, también me sucede con Nath o alguna persona que esté cerca de mí y necesita ayuda para salir de una situación. Sin embargo, aunque puedo defender a los terceros, jamás he podido defenderme a mi misma de algo y las pruebas de ello fueron Kaan y Zack.
El viento helado y el aroma del mar que me reciben una vez que estamos afuera, trae consigo una sensación de alivio y paz.
Lo único más apegado a una verdadera fiesta de playa que tiene esta estúpida fiesta de ricos es que estamos junto al mar.
-Que alivio da esto...-
digo antes de soltarme de su mano y acercarme a la barandilla para poder observar el océano.
A pesar de es de noche y el agua no tiene su color azul habitual, me resulta igual de hermoso.
-Sólo es el océano...-dice restando importancia a algo tan maravilloso.
Casi parece que no sabe lo increíble que es esa cosa azul que tiene frente a él.
-Bueno, ese océano al que usted no parece tenerle una pizca de curiosidad, posee secretos increíbles que nadie ha podido descubrir y también brinda un ambiente delicioso para poder pasar un atardecer frente a el...-giro mi rostro para mirarlo.
Me quedo de piedra al ver que Gabriel ni siquiera se ha acercado a la barandilla para mirar el océano, esta en el mismo lugar en el que lo dejé mirando hacia el frente.
-Gabriel...-clava la mirada en mí y de inmediato lo entiendo todo.
A él le da miedo el océano.
Como fui tan boba para no notar que le causa miedo, evita mirarlo a toda costa y le resta importancia porque ni en sus pesadillas más horribles entrarían al mar.
Quizá solo es una suposición mía, pero eso es lo que deja ver con esa hostilidad hacia el. -Le agradezco por lo que hizo antes...-gira su cuerpo en dirección a la puerta de vidrio y baja la mirada hacia el suelo.
Claro que sí le tiene miedo al océano. -Creí por un instante que lo que hice estuvo mal...-me acerco lentamente hacia él. Parece que si le agradó lo que hice.
-En lo absoluto...-clava sus ojos en mí una vez que estoy de pie a su lado.
Lo bueno es que no se molestó por mi acto "amoroso."
-Espero no le moleste lo que le preguntaré...-siento un extraño manojo de nervios ahora mismo y no sé porque. En realidad sí lo sé y es porque una vez que haga la pregunta, la puerta hacia mis secretos se abrirá también.
-¿por qué le tiene miedo al océano?...-digo mirándolo a los ojos. Sé que no me responderá, pero igual quería hacerle la pregunta para confirmar si realmente le tiene miedo o no y por su reacción, la respuesta se inclina hacia el sí. -¿Y usted porque tiene miedo de admitir que es diseñadora?...-desvío la mirada hacia el suelo para evitar a toda costa sus ojos azul grisáceo. Dos preguntas personales que pueden tener respuesta sinceras o volverse incómodas para ambos.
No me gustan las situaciones incómodas ni tediosas, resultan insoportables si se dejan en el aire sin resolver.
He evitado quedarme en una mala posición con alguna persona por lo mismo y Gabriel no será la excepción.
-Estudié y saqué mi título universitario en diseño...-siento su mirada sobre mí ante eso que he dicho.
Si quiero respuestas, responderé también. -¿Por qué no trabaja en ello?...-suelto el pesado aire que estoy conteniendo adentro y giro mi rostro para mirarlo.
No me avergüenza mi trabajo en la cafetería, es una bendición dada del cielo, lo único que me avergüenza es no haber luchado más por trabajar en lo que me gusta y especialicé en la universidad.
-Hubieron distintas cosas que me impidieron continuar con lo que amo y con el tiempo, esas cosas se volvieron cada vez más difíciles de manejar, por lo que simplemente me rendí y lo dejé atrás...-alzo los hombros ligeramente y le regalo una pequeña sonrisa.
No había hablado de esto en muchísimo tiempo y por ello olvidé el peso que tenía. Hay cosas que se dejan enterradas tan profundamente en el interior que cuando salen nuevamente me recuerdan el porqué de haberlas dejado ahí.
-Mi padre y yo tuvimos un accidente en bote cuando tenía doce años...-clavo la mirada nuevamente en él.
No creí que fuera a responder a mi entrometida.
-Estuve a punto de morir ahogado ese día, pero afortunadamente llegaron a tiempo para sacarme...-
Tiene la mirada pérdida en algún punto del suelo y sin darse cuenta de lo que hace, coloca una mano encima del sitio donde vi la cicatriz.-diría que lo peor de ese día fue cuando un pedazo del bote me atravesó profundamente el costado y perdí mucha sangre...-tiene suficiente motivo para temerle al océano.
Que triste que algo así le haya pasado a tan temprana edad. Me dispongo a decirle algo cuando la puerta de vidrio se abre y el desgraciado al que estaba evitando ver aparece con nada más y nada menos que con mi ex mejor amiga.
Me cago en tremenda puta. -Y yo que empezaba a creer que la noche estaba yendo demasiado bien...-parece que él también esta mirando a la pareja porque de inmediato ríe ligeramente ante lo que he dicho. -
Aquí está la pareja del momento...-dice Kaan una vez que esta frente a nosotros.
Clavo la mirada en la zorra esa y ella de inmediato baja la suya al suelo.
Eso es, siente vergüenza de lo que has hecho.-ustedes si que llaman la atención ¿eh?...-extiende sus manos hacia nosotros para darlos las copas de champán que lleva en ellas.
Este tipo de da bastante repugnancia, pero sí que quiero beber un buen trago del alcohol.
-Esa es su especialidad ¿no?...-dice Gabriel antes de tomar las dos copas de las manos de Kaan.
Agradezco que lo haya hecho porque ni de pasada iba a tocar la mano de ese idiota.
-Claro que sí...-dice antes de girar su rostro hacia Raquel y envolver su cintura con un brazo. Estos dos lo único que me dan es risa.
-Permitía que le presente a mi prometida, ella es Raquel...-
Gabriel me da una de las copas y yo la tomo. Kaan está intentando provocarme, pero yo sé perfectamente cómo evadir sus ataques.
-Un gusto, señor Stoker...-dice Raquel extendiendo una mano hacia Gabriel.
Que maldita situación más asquerosa es esta. -Igualmente señorita...-dice Gabriel tomando su mano con cortesía.
Debo admitir que su actitud cortés me molesta mucho en este momento.
-Hola Vale...-dice ella extendiendo una mano hacia mí.
Ni aunque me corte la mano la voy a saludar. Siento las miradas de Gabriel y Kaan encima mío, aguardando a que acepte el saludo de esta mujer, pero se están equivocando terriblemente.
El problema de la gente como ella es que por salir con alguien rico como Kaan, ya cree que alguien como yo debe saludarla con amabilidad y respeto, pero para mi sigue siendo un pedazo de carbón como yo.
-Valeria...-dice Kaan con voz severa al ver que no acepto su saludo. Eso sí que me ha calentado la sangre en un segundo.
-No me interesa si ahora sales con la basura que yo tiré al suelo, para mí sigues siendo la misma basura insignificante que viene de lo bajo y juega de lo que no es...-le pego con el dorso de la mano a su mano extendida para quitarla de mi vista. Estos dos idiotas me caen en un ovario. -¿Se conocen?...-dice Gabriel de repente. Amo responder esa clase de preguntas para dejar a esta mujer por el suelo. -¿No le conté?...-extiendo mi mano libre para señalar a Raquel. Creí por un instante que Gabriel se enojaría por mi actitud hostil en una fiesta de ricos, pero parece disfrutarlo al máximo.-esta mujer es Raquel, era mi segunda mejor amiga hasta que...-señalo con la mano al bastado de Kaan. Disfruto de humillar a este par de idiotas con quien me da la oportunidad de hacerlo.-hasta que la vi chupandosela a Kaan el mismo día que planee una fiesta sorpresa para él...-una sonrisa se dibuja en mis labios al ver la cara de vergüenza y horror de ambos.
Al contrario de ellos, Gabriel parece disfrutar de todo lo que estoy haciendo.
Hoy quiero tirarle a estos dos toda la m****a que me han tirado desde ese día y parece que he encontrado al compañero perfecto para ayudarme a ello.
-¿No crees que ya es tiempo de que pares esta m****a?...-dice Kaan bastante furioso acercándose a mi. Me toma por sorpresa como Gabriel se para frente a mí para evitar a toda costa que Kaan se acerque más.
-No creí que algo como esto afectara a un hombre tan recto como usted...-le dice Gabriel con una sonrisa radiante. Sabía que disfrutaba de hundir a Kaan.
-¿Afectar? A mi no me afectan las palabras de una mujer inferior y desesperada como ella...-la mano de Gabriel se aferra a mi brazo cuando tengo la intención de acercarme para escupirle algo a ese desgraciado.
-Al contrario de mi prometida, yo no tengo absolutamente nada que me afecte, pero sí que me preocupa que por culpa de su novia, ella se esté sintiendo incómoda en una fiesta que hice para ella y para celebrar la noticia de nuestro bebé...-la sangre se me hiela rápidamente ante ese dato tan enorme que me ha escupido. Que malditos son estos dos.
Clavo la mirada en ella y como acto reflejo, ella baja la suya hacia el suelo. No pudo esperar un poco más para atar a Kaan a ella y así no perder una oportunidad de acomodar su miserable vida. Que maldita.
Me muevo un poco hasta que quedo de frente a la que solía considerar una hermana. Los recuerdos de todo por lo que pasamos vienen como una tormenta a mi cabeza y me dan un sabor amargo en la boca.
Creí que era mejor que esto, pero parece que me equivoqué con ella. -No bajes la mirada de esa forma...-siempre que hacia una m****a que estaba mal, yo la corregía como si fuera su madre y ella agachaba la cabeza como un perro faldero, igual a como lo esta haciendo ahora.
Que maldita situación más incómoda.-te hace ver más patética de lo que eres...-digo antes de tomarme el vino de un trago.
Esta fiesta resultó ser menos intensa de lo que creí.
El ruido de las risas y el traqueteo de los tacones exageradamente caros de las mujeres ricas comienzan a escucharse cada vez más cerca de nosotros. Parece que ahora habrá público y no podré seguir humillandolos a los dos.
Que desgracia. Kaan hace contacto visual conmigo por unos segundos antes de retirarse con ella en dirección al lado izquierdo de esta terraza con vista al océano en donde parece haber una especie de escenario. No fue mi imaginación, sus ojos me dejaron segura de que este tipo planea algo y no es algo bueno.
Las personas que estaban en el interior del salón siguen saliendo y en menos de lo que puedo contar, este lugar esta repleto de parejas ricas, mujeres "elegantes" y el olor a superiores que desprendían en el salón comienza a percibirse por todo el lugar. ¿Que m****a sucede ahora mismo? Giro mi rostro hacia Gabriel y el pánico me invade rápidamente en cuanto me doy cuenta que no esta a mi lado.
¿En qué puto momento desapareció de mi lado que no me di cuenta? Me deslizo a través de la atravesada gente mientras lo busco, pero es inútil. Estoy atrapada en un mar de gente y el único salvavidas que tenía ha desaparecido. La rabia empieza a crecer en mi interior lentamente. Prometió que no se apartaría de mi lado, era una de las condiciones que teníamos, pero como era de esperarse de la basura proveniente de lo alto, no lo ha cumplido. Hijo de p***a.
-Disculpe...-giro mi rostro rápidamente hacia donde ha venido el sonido de esa voz y por un instante, creí que era Gabriel, pero en su lugar ha aparecido frente a mí un chico muy parecido a él, a excepción de sus ojos verdes y cabello color cobre.
Es su hermano.
-usted es la novia de mi hermano ¿no?...-el término "novia" me da un extraño malestar en el estómago. Novia mi pie.
-Mucho gusto, soy Valeria...-extiendo una mano hacia él con toda la cortesía y amabilidad de la que soy capaz.
Ocupo al desgraciado de Gabriel, no a su hermano.
-El gusto es mío...-se ve que es un chico amable, pero Gabriel parece odiarlo a morir. Bueno, ese hombre odia a todo lo que se mueva y que no sea un t*****o de una mujer.-mi hermano y mi prometida necesitaban unos segundos para saludarse correctamente, después de todo llevan mucho tiempo sin verse...
-dice señalando con la cabeza hacia un punto exacto entre la gente. El muy hijo de puta ha roto su promesa para ir a coquetear con la jodida prometida de su hermano. ¿Podría este imbécil ser más repugnante? Algo en mi interior me decía que no debía confiar en él, que su palabra o para ser más específica, la palabra de una basura de clase alta como él, jamás cumpliría ni vale una m****a.
¿Por qué m****a he pensando que él sería diferente? Entiendo que es la mujer de la que esta enamorado y a la que posiblemente quiere cogerse todo el tiempo, pero sería ideal que disimulara su amor hacia ella cuando su PROMETIDO y hermano está tan cerca de ambos. Es un m*****o idiota.
-¿Cuál es su nombre, señor Stoker?...-digo restandole importancia a Gabriel. Este tipo puede ser una buena distracción en este momento de rabia hacia su idiota hermano. -Oh disculpe...-dice sonriendo apenado por su falta de respeto. Debo admitir que tiene una sonrisa hermosa.-me llamo Damián...-definitivamente este chico es el que salió en las noticias ese día en el bar, no puedo estar equivocada. -Es un gusto conocerlo...-alzo la copa con intención de chocarla con la suya, pero el plan se arruina en cuanto noto que me he bebido todo el líquido sin darme cuenta. m*****o Kaan y maldita Raquel. -Permítame traerle otra copa para poder brindar correctamente...-dice sujetando mi copa vacía con una mano. Este chico es bastante amable y esos ojos te hacen sentir la calidez que hay en él.
-Se lo agradezco mucho...-digo antes de que se retire hacia la puerta de vidrio. Lo bueno es que el momento de terror es hasta la media noche y sólo serán unos segundos de soledad hasta que venga Damián con mi copa. Sin embargo, la tranquilidad no me dura nada en cuanto veo a lo lejos como Kaan comienza a subir al pequeño escenario de la izquierda, con un micrófono en una de sus manos y Raquel sujetandole la otra. Estos dos son una bola de ridiculez, pero saben a****r muy bien, especialmente ella. -Buenas noches damas y caballeros...-dice él con fingida alegría.
Asqueroso estúpido, nunca le ha gustado la gente y ahora finge que sí.-quiero agradecerles a todos por continuar con la tradición de venir a esta fiesta que mi familia y yo preparamos cada año para todos ustedes...-traidición mi pie. Sólo es una m****a de ricos con un nombre tremendamente ridículo.-sin embargo, este año esta festividad se ha vuelto más especial para nosotros, ya que...-acerca a Raquel un poco más hacia el frente para que todos la puedan ver.
Que poco original es este idiota.-mi dulce prometida y yo hemos recibido la hermosa noticia de que seremos padres...-una ola de aplausos comienza a sonar desde atrás y avanza hasta la fila de adelante. Odio tanto a la gente rica.-por ello y con el consentimiento de mis padres...-los ojos de Kaan trazan una línea directamente hacia los míos.
No me gusta nada el ambiente que se siente ahora mismo.-el cielo se encenderá en honor a mi primogénito...-me cago en la puta. Un temblor me recorre todo el cuerpo y me impide moverme de mi sitio.
Kaan quería humillar a Gabriel, de eso estoy segura, pero también me quería humillar a mí. El hijo de puta planeó separarme de Gabriel y dejarme sola en medio de toda esta gente desconocida.
Estoy segura de que fue esa zorra fue la responsable de decirle cómo atacarme. Mis pies finalmente reciben la orden y comienzan a avanzar a través de la gente amontonada. Es imposible que evada esto, es imposible que frene la humillación que se vendrá hacia Gabriel y hacia mí, pero puedo hacer lo posible para que nadie me vea.
Empujo a las personas para abrirme paso, aún a pesar de sus caras de t*****o y sus intentos de insultos hacia mi por mi brusquedad al empujarlos. Si supieran que estoy huyendo de algo más grande que yo.
La puerta se ve tan lejos de mí que casi me dan ganas de rendirme. Es demasiada la gente que me impide el paso para poder llegar a tiempo a la puerta. Pero no, debo continuar y salir de este endemoniado lugar ahora.
Sigo avanzando lo más rápido que puedo, aún a pesar de que el paso es limitado y el miedo domina mi cuerpo rápidamente con cada paso que doy.
Debí haberme quedado en mi casa, pedir una pizza y llamar a Nath para hacerme compañía. Debí hacerle caso a mi sentido común y evitar a toda costa este sitio.
Debí apartarme de ese hombre a tiempo antes de que me envolviera en esto.
Hago el intento de dar un paso más cuando una fuerte mano se aferra a mi antebrazo y me impide moverme. Cuando giro mi rostro hacia el responsable, el enojo y la rabia crecen rápidamente al ver la sonrisa enferma de Kaan. -Eres un maldito...-digo en un susurro.
Me siento impotente y derrotada ahora mismo. -Disfruta del color que le daré al cielo, Valeria...-en cuanto termina de decir eso, el primer golpe de colores al cielo nocturno frena mi corazón por unos segundos y reanuda su marcha a un ritmo inhumano.
Las personas se han acercado a la barandilla para ver mejor los fuegos artificiales y por ello, ahora puedo ver el exacto punto en el que se encuentra Gabriel con la prometida de Damián. Ya no tengo fuerzas para sentir enojo hacia él, ahora solo quiero irme de aquí.
Cuando el segundo golpe suena en el cielo, las lágrimas empiezan a descender por mis mejillas ante el pánico que siento. Mi cuerpo me grita que luche una última vez para irme y para mis sorpresa, logro darle muy fuerte con el tacón al pie de Kaan.
El grito-aullido que sale de sus labios no llama la atención de nadie, pero si lo hace soltarme el brazo y darme el tiempo suficiente para salir huyendo.
Gracias al cielo los reporteros se han ido del salón y no tengo que ocultarme mientras corro para buscar un lugar seguro.
Sería un desastre si tuviera que ocultarme mientras huyo.
El tercer y cuarto golpe vienen seguidos, su fuerza y estruendo me hacen caer al suelo con fuerza. Es todo, lo puedo sentir en mis venas y en mi cuerpo. La forma en la que el aire se me tranca en la garganta, como mi cabeza empieza a nublarse, el temblor que aumenta velozmente por mi cuerpo y mi ritmo cardíaco estando al mil por segundo.
Esta a punto de pasar y estoy en medio salón. Debo alejarme lo más que pueda antes de que pase. Con toda dificultad y dolor, me levanto del suelo y sigo corriendo mientras me sostengo de las mesas que se hayan a mi paso. El quinto golpe al cielo hace que mi mente me deje a oscuras por unos segundos. ¡m****a! Por favor...Por favor, que alguien me ayude....Por favor ayuda. Sigo avanzando, a pesar de ver borroso y no tener casi nada de fuerza en el cuerpo, hasta que llego a lo que parece ser una puerta, pero ubicada en el lado derecho del salón.
Debe haber un sitio que amortigue el ruido por esta puerta. Abro la puerta y avanzo lentamente por lo que parece ser un pasillo largo mientras la mitad de mi cuerpo descansa sobre la pared. Ya lo veo venir, ya veo venir el golpe al suelo y la oscuridad completa.
El sexto golpe al cielo me hacen caer al suelo con brusquedad y me traba los oídos. Es todo. Ya no puedo seguir peleando contra mis demonios. Ya no tengo fuerza.
Gabriel: No sé en qué momento la gente me alejó de ella, pero cuando me di cuenta, Damián y Sophie estaban frente a mí, con esas malditas sonrisas amables y ese aire de enamorados que me enferma enormemente.
Entre más hablaba con ella, la sensación de desagrado y enojo recorrían mi cuerpo rápidamente, al punto de querer despedazarme la cabeza contra el suelo
. ¿Cómo puede contarme su vida amorosa con mi hermano de esa forma? ¿Por qué es tan cruel y despiadada? ¿Quién le dio el derecho a dejarme cuando la necesitaba tanto? ¡m****a!
Agradecí al cielo que las personas se alejaran para ver los fuegos artificiales, gracias a ello, ella también se fue y me dejó en medio de mi frustración. Debo odiarla a como dé lugar. Un ruido me hace enfocar la atención en un punto específico
. Cuando lo hago, veo pasar hacia el interior del salón a una mata roja. No puedo estar equivocado, ese rayo rojo no era otra cosa más que un pedazo de fina tela roja que lleva encima una hermosa mujer que ha desaparecido en el interior del salón después del aullido que Kaan le ha escupido. Mis pies comienzan a avanzar hacia ella sin que pueda detenerlos.
Es curioso como por inercia, mi cuerpo responde y comienza a seguirla hacia donde sea que se dirija ella. Mi cuerpo vibra al notar que algo anda mal con ella, lo noto entre más me acerco al interior del salón. Paso junto a Kaan, quien no se ha alejado de la puerta porque está observando a Valeria y le doy una mirada de muerte. Estoy seguro de que él tiene que ver con esto. Una vez que piso el salón, ella sale por la otra puerta deprisa y desaparece. No esta bien. Valeria no está nada bien y todo es mi culpa por dejarla sola.
Me cago en la puta. Avanzo rápidamente y salgo por la puerta. No tengo que dar ni tres pasos para seguirla porque la encuentro tirada en el suelo, con las manos en sus oídos y su espalda subiendo y bajando frenéticamente. -Valeria...-la sola mención de su nombre la hace arrastrarse lentamente por el suelo, sin soltarse los oídos.-Valeria...-avanzo hasta que estoy a su lado y me agacho.
Debe estar furiosa ahora mismo y por eso no quiere escuchar una sola palabra mía.-ya sé que la dejé sola, pero es que...-mi mano a penas roza la piel de su hombro, pero ella se quita rápidamente como si yo le estuviera a punto de hacer daño. ¿Que putas? -Lo prometiste...-dice con la voz débil y temblorosa. En cuanto alza su rostro, clava sus ojos llorosos en los míos. No parece estar en sus cinco sentidos ahora mismo.-prometiste que no me dejarías nunca...-siento una extraña sensación de impotencia recorriendo rápidamente todo cuerpo.
¿Quien le hizo una promesa así de grande y no la cumplió al final? -Valeria...-una de sus manos se aferra al cuello de mi saco y lo estruja con fuerza. Estoy seguro de que sus palabras no están dirigidas hacia mí. -Estoy sola por tu culpa y cada día me hunde más en la oscuridad...-siento una extraña mezcla de impotencia y rabia hacia quien sea que van dirigidas esas palabras. Aunque no es extraño que yo sienta eso hacia alguien, ahora se siente más real que las otras veces.-te pedí que nunca me dejaras sola y aún así me dejaste...-acerca su rostro un poco más al mío cuando esas palabras salen de su boca. ¿Que m****a debo responder ahora? -Vale...-hago el intento de tocar su hombro, pero ella cae sobre mi pecho completamente rendida. Ahora mismo me he quedado en blanco y no sé porque m****a. Esta noche ha sido una m****a de noche, pero puedo asegurar que todo lo que ha sucedido no se compara con este momento.
No es difícil para mí sentir enojo hacia alguien o hacerle la vida imposible a quien se me antoje.
El plan inicial que tenía hacia Valeria era hacerla caer a mis pies, que gritara mi nombre mientras la hacía mía, pero esa sensación de familiaridad que me da esta mujer cada vez que estamos cerca me lo impide. Pero ahora mismo sólo siento que quiero sacarla de aquí y ocultarla de todos, pero al mismo tiempo d***o alejarla de mí y no volver a verla nunca más.
¿Que putas me sucede?