C4

3622 Words
Dos semanas enteras han pasado desde que fuimos a la fiesta, dos semanas en las que no he visto a Gabriel Stoker después de haberme dejado acostada en el suelo de mi apartamento, dos semanas en las que han salido noticias de él a montones y todas involucrando a mujeres, a mí y a su empresa. Me he escapado cuanto he podido de los reporteros que han estado esperando por mí frente a la cafetería, en la entrada de mi edificio y hasta en el bar en el que estoy bebiendo con Nath. Malditas sanguijuelas repulsivas, su presa es Gabriel, no yo. No recuerdo nada de lo que sucedió exactamente después de que él me dejó sola con esa ola de gente saliendo del salón. Por más que intento hacer memoria, lo único que salen son imágenes sueltas de Kaan, de Gabriel con una mujer y de una puerta, pero nunca una escena completa. Es como si mi memoria se negara a soltar el recuerdo y honestamente yo no tengo ánimo de presionar más. Debo admitir que este alejamiento repentino de ese imbécil me ha hecho darme cuenta que estaba soñando muy en alto. Gabriel Stoker jamás se acostaría con una mujer de lo bajo como yo. Eso solo sucede en sueños. A pesar de que esta noche la he apartado para beber y olvidar todo con mi compañera de copas, no dejo de darle vueltas a ese asunto con ese estúpido. Es que no logro entender quién le da el derecho de tratarme como a un perro y dejarme en el m*****o piso de mi apartamento. ¿Quién mierdas hace eso? ¿Que demonios se cree para hacerme esa humillación? -Oye...-dice Nath dándome un ligero empujón en el hombro para traerme de vuelta a la tierra. Prometí dejar de pensar en él y en esa estúpida fiesta, pero no puedo evitarlo. -Lo siento, otra vez me perdí en los pensamientos...-me llena nuevamente la pequeña copa con vodka y hace lo mismo con la suya. Se supone que bebo para olvidar, pero no d***o olvidar el enojo que siento hacia él. -Ese hombre te tiene en las nubes...-en eso no se equivoca. Gabriel Stoker me ha dejado viendo aves desde que desapareció de mi vista y no me agrada en lo absoluto. -Quiero una explicación...-me bebo la copa de un sorbo y dejo que el líquido haga lo suyo. No me rendiré hasta tener la respuesta que busco. -Quizá es mejor que no busques respuestas, Vale...-me sorprende que ella me diga una cosa así cuando me conoce como a la palma de su mano. -¿Crees que buscar una respuesta al motivo que tuvo un cabrón como él para dejarme tirada en el suelo de mi apartamento es una pérdida de tiempo?...-casi creo que no entiende lo humillada que me sentí ante lo que hizo Gabriel. -Nunca dije eso, sólo creo que es mejor que no te metas nuevamente con Gabriel...-en eso tiene razón. Buscar una respuesta a ello sería como involucrarme con él de nuevo y eso es algo que d***o evitar. -Tienes razón, mejor bebamos hasta reventar...-digo antes de chocar la copa con la suya. Estoy tan frustrada, pero no dejaré que mi enojo hacia un tercero arruine mi salida de chicas. Hoy se debe beber hasta reventar. Entre trago y trago, entre despecho y diversión hasta reventar, todo se volvió oscuridad y dolor en las sienes. Debo admitir que fue una tremenda fiesta la que nos hemos pegado, pero no lo repetiría ni loca. Esto empieza a pasar factura en mi cuerpo de veintiséis. Me remuevo un par de veces en la cama antes de abrir los ojos lenta y pesadamente. Me resulta una locura que incluso recién despertando de un sueño, vea mi habitación como si fuera una completamente distinta. En serio dejaré de beber. Cierro los ojos por unos segundos y los vuelvo a abrir para poder mirar mejor todo mi alrededor. Ok, mis ojos me están haciendo una broma muy cruel al enseñarme algo que ni en mis putos sueños de niña vi. Me siento lentamente sobre el colchón y de inmediato me cae la moneda de que este no es un sueño, esta no es mi habitación y este colchón tremendamente cómodo definitivamente no es el mío. ¿Con quién m****a me acosté anoche para haber terminado en este sitio? Ojeo lentamente el sitio en el que me encuentro y de no ser porque estoy sobre una cama, me habría ido de c**o ante todo lo que tengo frente a mí. Esto no puede ser una habitación, la cama en la que me encuentro es gigantesca y aún así sobra gran espacio en la habitación. ¿Cuánto les habrá costado esta belleza de sitio? Ni siquiera la mesita de noche junto a la cama ni el sillón junto a la ventana pueden hacer que este sitio se vea medianamente lleno. ¿Cómo m****a hizo el dueño para pagar una cosa así? Remuevo la cobija que traigo encima mío y me levanto lentamente del suave colchón. Es una locura solo pisar el suelo de este sitio y no solo por el largo de la habitación, sino porque el materia utilizado es uno de los más caros en la industria. Ningún diseñador recomienda este material por su costo. Avanzo lentamente hacia la ventana y abro ligeramente la cortina para ojear en donde demonios me encuentro. Me quedo helada al ver que es una terraza lo que hay al otro lado y no una simple ventana normal. ¿De quién demonios es esta casa? -¿Le gusta lo que ve?...-giro rápidamente sobre mis talones para mirarlo y así poder alejarme de él un poco, pero mis cálculos salen mal cuando retrocedo dos pasos y la ventana-puerta que da a la terraza se abre para dejarme caer de c**o contra el suelo. Me cago en la puta. -¿Que demo...Usted que...Yo no...Gabriel?...-ladea ligeramente la cabeza con latente confusión. No dije una sola cosa bien por los nervios que me ocasionó este hombre. -¿Que le parece si le ayudo a levantarse de ahí y luego, cuando haya respirado y los nervios se le hayan ido, me dice las cosas con calma?...-dice antes de extender una mano en mi dirección. No d***o tocarlo, pero no tengo otras opciones. La electricidad que siento cuando su piel roza la mía es casi abrumadora. Si sigo cerca suyo, no podré mantener la distancia que necesito para dejar de vivir en sueños. -¿En dónde estoy?...-digo soltando su mano rápidamente una vez que estoy de pie. No creo ni espero que este sea el mismo sitio en el que se ha visto salir a más de una mujer. -En mi casa...-sí, definitivamente este es el sitio en el que se ha visto salir a más de una mujer. -¿Me trajo a su casa después de haber sacado a varias mujeres durante estas dos semanas? Creo que usted no entiende lo que implica crear una farsa como la que usted inició la vez que nos conocimos...-me mira con latente confusión. Ahora se hace el que no sabe de que m****a hablo.-me presentó como su novia para enfurecer a Kaan, pero su farsa pierde credibilidad con usted y su incontrolable...-muerdo mis labios para evitar decir la palabra y solamente señalo con una mano hacia su pantalón. Sueno como una loca ahora mismo, pero tengo tanta rabia con él que no puedo evitarlo. -Mi pene y yo hemos estado lo suficientemente calmados en estos días como para que usted diga una cosa así...-entrelaza los brazos sobre su pecho y ladea la cabeza, sin dejar de mirarme. Me quiere ver la cara de idiota. -¿En serio quiere que le crea que ha estado en abstinencia por dos semanas?...-imito su acción de doblar los brazos y ladear la cabeza. Este tipo me enfurece. -No dije que estuviera en abstinencia, dije que he estado lo suficientemente calmado como para que usted dijera eso...-este tipo es desesperante. Suelto el aire que tengo retenido y camino hacia la mesa de noche en donde esta puesto mi celular. -¿En serio?...-entro rápidamente al buscador para enseñarle las pruebas de su mentira. Tendrá que mentir mejor si realmente quiere hacerme creer lo contrario.-¿a esto le parece estar calmado?...-digo entrando a un artículo sacado la semana pasada de él y una mujer, con fotografías incluidas. Su expresión no cambia en lo absoluto cuando giro el teléfono para que mire a lo que me refiero. Sabe controlar muy bien su expresión facial, si estuviera enojado o triste, feliz o emocionado, jamás me daría cuenta. Es todo un genio en cuanto al disimulo y al engaño se refiere. También en dejar a la gente tirada. -Vaya...-dice casi en un susurro después de unos minutos de silencio. No parece ni medianamente afectado en su exterior, pero su voz me ha indicado que está enojado.-disculpe un segundo...-dice antes de ponerse a caminar hacia la puerta. No sé que mierdas ha pasado, pero en un instante el ambiente se ha tornado frío y pesado. Mi cabeza máquina rápidamente una explicación ante esa extraña actitud, pero ninguna parece coherente ni real, especialmente tratándose de él. Por lo que, como toda mujer empoderada y chismosa, me acerco a la puerta que ha dejado entreabierta para ver si logro escuchar algo. -Por eso le pedimos que volviera, señor...-esa es la voz de un hombre, pero desde la pequeña abertura no logro verlo. -Entendemos que era un asunto importante, pero esa reportera se ha colgado de las fotos antiguas suyas y no pudimos evitar....-un bombazo contra la pared frena las palabras de la mujer y me hace retroceder un paso. Me he quedado de piedra. -No pudieron evitar...-su voz suena fría y sin vida. En cuanto Gabriel gira para mirar a las dos personas con las que habla, una sonrisa siniestra está dibujada en sus labios. Estas dos personas se han hundido en el infierno sin darse cuenta.-han dicho eso desde que volví del hospital, se han excusado hasta más no poder para que no tome cartas contra ustedes, pero con esas escusas tan baratas y poco originales, lo único que he entendido es que son unos incompetentes...-me muevo ligeramente en mi sitio para mirar a las dos personas frente a él. Se ven como unos profesionales y hasta se comportan como tal, pero él es un ogro que no ve eso. -Eso es bastante injusto, señor...-dice la chica con bastante rabia en su voz. Si planea defenderse, espero que lo haga correctamente.-nos esforzamos lo suficiente durante su ausencia para apagar esos rumores, pero esa mujer es invencible y yo....-de la garganta de Gabriel sale una especie de gruñido que hace callar a la mujer de golpe. Todo esto si que me ha dejado perpleja. No le dije absolutamente de la fiesta porque no quiero que crea que me afectó en lo absoluto, pero si le dije lo de su numerito falso para molestar Kaan y sus constantes rumores. Sin embargo, la curiosidad me ha entrado de golpe ante todo lo que sucede afuera de esta habitación en la que estoy metida. Es más que obvio que algo sucedió en su ausencia y ellos dos son los responsables, pero me da curiosidad saber en qué momento se ausentó para ir a un hospital y porque estos dos tipos que parecen profesionales pero, según veo, para Gabriel no lo son porque han hundido sus pies hasta el fondo. -¿Invencible?...-ríe ligeramente y se acerca a ella lo suficiente para que no le quite la mirada ni un instante. Parece que se le caerá la piel del rostro del enojo.-invencible mi pie...-la sonrisa se borra de sus labios y el frío recorre mi espina dorsal. Ya valieron m****a estos dos.-el único trabajo que tenían era proteger mi espalda mientras me ausentaba, era lo único que debían hacer, pero ustedes han decidido demostrar que la confianza que les he dado desde que empezaron a trabajar en mi empresa ha sido una completa pérdida de tiempo, dinero y sensatez...-creo que yo estaría igual si dejara en manos de alguien más algo tan grande como mi imagen de jefe de una empresa.-pedí que por esas dos semanas que me iba a ausentar cuidaran de mi imagen, pero no lograron hacerlo ni un día...-sé que no escuché mal cuando dijo "dos semanas". No fue mi imaginación, él lo acaba de decir y yo no puedo aguantar esto más tiempo estar aquí sin entender una m****a. Abro la puerta de un solo jalón y la mirada de los dos desconocidos se clava en mí, pero la de él sigue puesta en la chica. Estoy segura de que dijo dos semanas y si es así, esas dos semanas se refieren a estas que pasaron y en las que no lo vi ni un solo día. -¿Ha dicho dos semanas?...-suelta el pesado aire que parece tener retenido desde hace mucho y gira su rostro para mirarme. -¿No le han enseñado a no espiar conversaciones ajenas?...-ajenas mi pie. Me he guardado este enojo lo suficiente como para dudar ahora. -Que curioso que esas dos semanas que han mencionado calcen perfectamente con el tiempo que ha pasado desde que me dejó tirada como a un perro en el suelo de mi apartamento...-hay tanto enojo en sus ojos ahora mismo, pero no voy a ceder cuando yo estoy igual de furiosa que él o incluso peor. -¿Sabe cuantas veces lo mencionó anoche?...-dice con bastante exasperación. Bebí tanto que no recuerdo una mierda.-¿por qué no se lo reclama al hombre que envíe para dejarla en su apartamento el día que tuve que salir del país?...-dice señalando al hombre a su lado. Todo parece calzar ahora. -Veo que me ve cara de tonta. ¿En serio quiere que le crea que usted no hizo nada?...-da unos pasos hasta quedar tan cerca mío que el calor de su cuerpo y el olor de su colonia me inundan rápidamente. -Me da igual si cree o no en mí, eso es asunto suyo, pero si quiere recriminarle algo a una persona, averigüe a fondo las cosas antes de escupirle a la cara todos los insultos que pudo mientras no podía ni sostenerse en su sitio por la cantidad de alcohol que tenía en el cuerpo...-ahora mismo estoy sintiendo el aguijón del escorpión y por ello no puedo hacer nada para defenderme.-puedo tolerar rumores de la prensa e incluso insultos, pero no voy a tolerarlos de alguien con quien trabajo...-estoy tan cegada y paralizada que no puedo responderle una m****a. ¿Trabajar? Yo no trabajo con él.-resuelvan esta m****a ahora o hagan su carta de renuncia...-dice girando su rostro hacia los dos. Ellos se retiran rápidamente y él gira su cuerpo hacia la izquierda para comenzar a caminar en esa dirección. Se va sin siquiera darme una última mirada de reproche. ¿Y ahora este que se cree? A mi no me dejará con la palabra en la boca después de tratarme de esa forma. m*****o idiota. Se cree superior, pero solo es basura rica. -Hey...-digo antes de seguirlo. Se ha metido con la peli negra equivocada.-hay muchas cosas que debo decirle ahora mismo, así que deténgase...-él claramente no me hace caso y entra a una habitación. Si cree que me detendré, se equivoca.-¿acaso no me escuchó? Tengo muchas cos....-me detengo en seco en cuanto me doy cuenta que he entrado en su habitación sin permiso. Es lógico que lo es porque tiene una cama enorme igual a la que se encuentra en la otra habitación, un armario con puertas de vidrio que te permiten ver todo hacia adentro y el olor de la habitación es el suyo. -Hable...-dice acercándose con dos corbatas en la mano. No parece incomodarle ni molestarle que yo esté aquí. -¿Por qué no me dijo que tenía que irse ese día? He estado culpandolo por haberme dejado de esa forma en mi apartamento y...-alza una corbata y la coloca junto al cuello de su camisa para ver si le va o no. Esa no le va en lo absoluto.-esa no le va...-baja la mirada hacia mí. No se inmuta ni se molesta cuando le arrebato la otra corbata y la pego a su traje.-los colores de su traje van con esta, no con esa...-tira la otra sobre el colchón y estira la mano para que le dé la que tengo en la mía. Tengo una mejor idea. Coloco la corbata en mi hombro y comienzo a estirar el cuello de su camisa para poder colocarla ahí. Hace tanto que no pongo una corbata que casi creí haber perdido la práctica. -¿Tiene experiencia en colocar corbatas?...-una sonrisa se dibuja en mis labios ante el recuerdo de la primera vez que lo hice. -Al principio era pésima, solía hacerle un nudo horrible a mi padre en sus corbatas y él se iba a trabajar así...-rio ligeramente por el bochorno que siento con ese recuerdo. Pobre de mi padre.-entendí meses después que esos nudos estaban espantosos y que tenía que mejorarlos o papá sería humillado por todos por mi culpa...-ajusto la corbata lo suficiente y acomodo el cuello de su camisa. Esta si que es una corbata perfectamente hecha.-listo...-digo tocando sus hombros con mis manos. Cuando subo la mirada hacia la suya, me quedo helada al ver que sus ojos ya estaban puestos en mí. -Se lo agradezco...-hago una seña con la mano para que le reste importancia. Pero si sólo es una corbata.-por la historia, no por la corbata...-le regalo una pequeña sonrisa amable. Que extraño que le haya dicho algo tan personal a un desconocido. -Disculpe por haber pensando cosas tan feas en su contra y por haberlo culpado sin saber...-suelta el aire de forma pesada y arrastrada. No sé si esta enojado o no. -Descuide, la verdad yo no tuve que haberla dejado en manos de alguien tan incompetente...-dos golpes en la puerta llaman la atención de los dos. Es una mujer mayor, de cabello rubio medio blanco y ojos azules. Es gentil, se puede ver en su rostro que lo es. -El auto lo está esperando, amo...-por el amor a todo lo que es bueno y correcto. ¿Acaso le ha dicho "amo"? El no es un "amo", es un jefe. -Ya bajo, gracias nana...-dice él antes de tomar su abrigo largo de la puerta del armario y comenzar a caminar hacia la puerta. ¿Acaso planea dejarme aquí sola? Avanzo rápidamente atrás de él, con el corazón latiendo rápidamente en mi pecho y el terror recorriendo todo mi cuerpo. No creo que sea tan tranquilo de hacer una cosa así. ¿O sí? -Gabriel...-digo casi sin aliento cuando llego a la cima de la escalera. Bajo los escalones rápidamente y me acerco a él.-¿a dónde va?...-ojea su reloj antes de girar para mirarme. No puedo creer que en serio me vaya a dejar sola. -Tengo que trabajar...-eso me deja desubicada y anonada. Este hombre está loco. -¿Planea dejarme aquí sola? Podría ser una ladrona ¿sabía?...-mete las manos en sus bolsillos y me regala una sonrisa. No me ataques con esa sonrisa. -Sé que no lo es y si lo fuera, sé dónde vive...-le hago cara de t*****o y él ríe. Que confianza se tiene a sí mismo para hacer una cosa así. -¿Puedo saber porque me deja aquí si tengo un hogar en el que puedo estar?...-niega ligeramente con la cabeza. Parece bastante seguro y firme con dejarme aquí. -No puede volver a su apartamento por ahora, no con esa mujer siguiéndole el paso para hacer noticias falsas sobre nosotros...-la confusión me invade rápidamente ante eso. No sé a quién se refiere exactamente.-Thunder...-dice respondiendo a mi duda. Maldita vieja asquerosa. -Debe esta furiosa con ambos por la forma en la que la traté ese día y ahora esta cobrando venganza...-que se desquite conmigo si así lo desea, pero que deje a Gabriel fuera de esto.-lo siento mucho Gabriel...-frunce el ceño con latente confusión ante mis palabras. -¿De que demonios debe disculparse si no hizo nada malo? Hasta donde sé, esa mujer le ha hecho mucho daño y lo que usted hizo no fue más que su método de defensa...-acaricia mi cabello con delicadeza. Este debe ser uno de sus métodos de seducción.-salgo a las cuatro, por favor evite robar mis cosas para que no tenga que ir por ellas a su apartamento ¿sí?...-le doy un ligero empujón y él ríe ligeramente antes de ponerse a caminar hacia el ascensor. Es un idiota de primera. No confío del todo en lo que ha dicho y aún sigo molesta por la forma en la que me trató, pero me las cobrare más tarde. Por ahora solo disfrutaré de esto. -¿Cómo lo hizo?...-giro en mi sitio para mirar a la dueña de la voz. No sé que hice exactamente.-¿cómo consiguió que el amo sonría así?...-parece asustada ante ese hecho. Por su expresión, diría que he hecho algo mal. -Yo no hice nada...-digo casi sin voz. Realmente no hice nada para conseguir eso. -No cualquiera puede hacer sonreír a una persona fría y rota como él...-me deja helada la forma en la que ha llamado a Gabriel. ¿No trabaja ella para él? ¿Por qué diablos le dice así a una persona para la que trabaja? Eso no es profesional ni mucho menos parece valorar el hecho de que Gabriel le da trabajo. Me enoja, pero me da curiosidad el por qué de que diga eso. Parece que hoy tengo la oportunidad de averiguar más sobre él
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