Capítulo 13: Sentimientos

2011 Words
"Confiaré en ti"  Luego de los chicos que salieran del funeral y pasar por el entierro. Pasaron varias cosas raras, los sentidos de Samantha aun no estaban del todo bien, es decir, aun su cabeza está tratando de encontrar una respuesta a todo lo que me sucedió en el funeral ¿Cómo es posible que Samantha haya tenido una conversación con Amelia si ella ya no está? Nunca había tenido experiencias como estas, jamás, y mucho menos con ese misterio de que vigilara a una persona. Por momentos pensó que estaba paranoica o que su cabeza estaba haciéndole ver alucinaciones, pero era real, una muy loca realidad. Esta mañana al despertar la joven recibió un mensaje de Jaime diciéndole que está preparado para hacerle la entrevista, Samantha le respondió el mensaje diciendo: Samantha: Perfecto, colócate el uniforme del equipo para mejor presentación en el video. Jaime: Como desees, preciosa. Una estúpida sonrisa se escapa en los labios de Samantha al leer eso, gruñó al levantarse de la cama y fue a la pequeña cocina para prepararse café. Cuando termina de arreglarse para ir al dormitorio de Jaime, busca todo lo necesario: cámara, bolígrafo, hojas, trípode, aro de luz, grabadora, entre otras cosas. Guardó todo como pudo en el bolso y me despide de su compañera antes de salir. Paso por los pasillos de los dormitorios de chicos y al estar frente a la puerta de Jaime toco unas veces y en segundos Jaime abre la puerta. Santo cielo, su ropa deportiva le queda perfecto, la camisa larga sin mangas deja ver sus geniales músculos a la vista, sus shorts que llegan hasta la rodilla, el olor a perfume de nuevo invade la nariz de Samantha. Cálmate Samy, maneja esto con calma, haz la entrevista y sales corriendo ¿o quieres que se repita lo que paso antes? >> pensó para sí misma. La joven carraspeo la garganta y sonríe con la boca cerrada para tratar de disimular que no lo miro más de la cuenta, Jaime se abre espacio para que Samantha pasara y eso hace. Al estar dentro, hay dos sillas listas a un lado de la habitación donde esta solo una pared de color azul oscuro, mientras menos cosas de habitación se vean en el video mejor. —¿Estas listo? – preguntó ella. —Nací listo, preciosa – Samantha puso los ojos en blanco, acercándose al escritorio de Jaime. —Uno no nace siendo totalmente listo – recalca, abriendo su bolso al sentarse en silla giratoria. —Pero si desnudito – Samantha se golpea la frente con su mano, negando con la cabeza, quería reír por su comentario, pero se aguantó. Sacó todas las cosas preparando el aro de luz junto con la cámara, saco sus hojas, bolígrafo y grabadora. Para luego sentarse en la silla frente a Jaime. —Se serio en esto ¿sí? – le pide, seriamente mirándolo – no quiero reprobar, el periodismo es importante para mí, al igual que unirme a una universidad que me ayude a realizar esto. Si tengo buenas calificaciones quizás hasta me den una beca. —Confía en mi Samy – su tono tranquilo la relaja. Ella exhalo, se sentía algo nerviosa por hacer esto, más porque Jaime le miraba con sus ojos intensos. Traga saliva, se sentía como una Anastasia Steele entrevistando a Cristian Grey, literal, recordaba que Anastasia también estaba nerviosa por ver a tal hombre aguapo e intimidante en frente suyo. Solo que en su caso no tiene a un empresario en frente, si no a un Futbolista, uno de los mejores del instituto, guapo e inteligente, sus ojos no son intimidantes, pero son capaces de hacerte sentir segura con tan solo verlos. Se inclinó para encender la cámara y colocar una postura derecha en la silla, carraspea antes de hablar, Jaime le mira atento y comienza a entrevistarlo. —Para comenzar con la entrevista, ¿puedes contarnos porque te motivaste a jugar fútbol? – le preguntó, Jaime mira algún punto en el suelo y sonríe al recordar algo, duro unos segundos en responder. —De pequeño jugaba mucho con mi papá fútbol, veíamos partidos por televisión juntos y me llamaba mucho la atención ver a los jugadores con excelentes técnicas al jugar con la pelota y desde ahí comencé a interesarme y motivarme en el fútbol – respondió, Samantha anota unas cosas en la hoja. —¿A qué edad empezaste a jugar futbol? ¿Y a formar parte de algún equipo? —Cuando tenía unos nueve u ocho años aproximadamente. Por un momento Samantha imaginó a un pequeño Jaime jugando futbol. Ella sonríe. —¿Crees que el fútbol es un deporte difícil? —Mientras te la pases genial jugando y divirtiéndote, no tiene porqué ser difícil. —Además de jugar futbol, ¿practicas otro deporte? – una sonrisa pícara dibujo los labios Jaime, Samantha abre los ojos como platos recordándole que estaban grabando. —Me gusta practicar muchas cosas, ¿quieres saber cuáles? – guiño su ojo. —¡Jaime! —¿Qué? – la miró juguetón y soltó una carcajada – igual eso tú lo editaras ¿no? —Si, pero deja tus propuestas pervertidas para otro momento. —Bien, bien – elevo sus manos en señal de rendición – sigue, mi preciosa periodista. Samantha ignoró sus mejillas calientes y continua: —Además de jugar fútbol, ¿practicas otro deporte? —repite la pregunta. —Me gusta mucho el tenis, pero no es mi fuerte. —¿Qué días entrenas? —Marte y jueves por las tardes. —¿Existe buen compañerismo entre los miembros de tu equipo? —Todo ha sido bien, nos divertimos mucho entre todos. —¿Sueles dedicar goles que marcas, a alguien en especial? Samantha cerró la boca al instante en que lo preguntó. Jaime guardo silencio por unos segundos, no dejo de mirarla, sus ojos adquirieron un brillo y una mínima sonrisa dibujo las comisuras de sus labios. —No he encontrado a la chica ideal para hacerlo – confiesa al fin – pero si tendría que elegir a alguien, esa serias tú, preciosa – le dijo, sin dejar de mirarla – haría todos los goles del mundo para dedicártelos a ti. > —Yo estaría encantada de ver todo eso, Jaime – dijo. Se quedaron mirándose por unos largos segundos, él no esperaba esa respuesta de parte de ella, y Samantha no esperaba que eso saliera de su boca. Jaime esta vez no fue pervertido, sus palabras fueron suaves y claras con un brillo en sus ojos, un cosquilleo ataco el vientre de Samantha. Este chico la estaba haciendo cambiar de parecer, y eso le asustaba, le asustaba que su historia se volviera a repetir y que él también le rompa el corazón. Ella carraspea la garganta y sigue con la entrevista.                                                            [……] Al terminar Samantha recoge todas las cosas para meterlas en su bolso. Jaime está detrás de ella viendo sus movimientos, el silencio es algo incomodo en su cuarto, la joven traga saliva y cuando se voltea sus ojos encuentran los suyos. Su respiración cambia y se siente algo pequeña porque los zapatos que tiene puestos Jaime lo hacen ver más alto, Samantha levanta la vista, él da un paso hacia a ella y Samantha retrocede. Sus manos tiemblan a los costados, él da otro paso y ella vuelve a retroceder. —¿De verdad estarías encantada en que te dedicara un gol? – susurró. Samantha trago grueso. —S-si – tartamudea – me gustaría. Ella sigue retrocediendo hasta que choco con su cama y él se acerca a ella empujándola a la cama hasta que queda encima de Samantha. Ella debajo de él y él con todo su peso arriba, Jaime sonríe con travesura, su corazón palpita en su pecho, hunde su rostro en el cuello de Samantha, pensó que iba a besarla, pero en realidad la está olfateando. Su respiración en su piel le hace cosquillas, Samantha muerde sus labios ¡el idiota está provocándola! Hasta unos segundos que le parecieron eternidades ataca su cuello depositando suaves besos, la lame y muerde con suavidad. Por impulso las manos de Samantha viajan a sus brazos hasta su espalda, Jaime sube sus besos desde su cuello hasta llegar a su mejilla y la mitad de sus labios, ella quiere que la bese, pero aún no lo hace, Jaime roza sus labios con los suyos atormentándola. —Jaime – susurró acompañado de jadeo, cerrando los ojos. —¿Quieres que te bese? – susurra igual. Samantha asiente abriendo los ojos.   No pasaron ni cinco segundos cuando sus labios besan los suyos, el beso es potente, provocador, suave e intenso. Samantha sigue su ritmo a medida que sus manos llegan a su cuello y cabello, Samantha lo empuja atrayéndolo más hacia a ella y el gruñe, su lengua encuentra la suya haciendo del beso más excitante. Muerde su labio y a Samantha se me escapa un leve gemido, no quiere que esto termine, sus manos suben un poco su camisa deportiva y él se separa para quitársela de un jalón. Viaja por sus brazos y abdomen, a ella le encantaba su tonificado cuerpo, los besos y caricias siguen, su cuerpo esta tan cerca del suyo que siente su erección en su vientre. Jaime vuelve a besar su cuello y lo muerde un poco, ella gime otra vez y muerde su labio, su cuerpo está perdiendo el control. Estaba con la respiración a mil, sus piernas tiemblan. Los labios de Jaime son tan suaves que le encantaría tenerlos siempre para probarlos, Jaime detiene los besos. Sus frentes chocan, ella respira entrecortada y el igual, sus ojos le miran llenos de deseo y lujuria ¿Qué pasa con Jaime que le estaba haciendo reaccionar de esta forma? Antes lo rechazaba a toda costa, ahora a ella le cuesta tenerlo cerca porque se pone nerviosa. Sus labios están rojos e hinchados, la mano derecha de Jaime toca la suya y la guía hasta su pecho para que sienta los latidos de su corazón. —¿Qué me estás haciendo Pitterson? – susurra. Su corazón estaba acelerado – no puedo controlarme cuando te tengo cerca. El corazón de Samantha se aceleró y sus ojos brillaron. Jaime continua: —Jamás me había pasado preciosa, solo tú me has hecho ver lo que realmente soy. la vuelve a besar lento y suave. Sus manos acarician su cara, dejando un último beso vuelve a hablar: —No quiero que esto llegue más allá – Samantha sabía a qué se refiere – hasta que estemos completamente seguros lo haremos, tú me gustas Samy, quiero llevar esto con calma. Seré la mejor persona para ti, solo si lo permites – tomó su mano y la besó con delicadeza, luego miró sus ojos azules con intensidad - ¿quisieras ser la novia de este ridículo, idiota, estúpido e imbécil chico que esta tan loco por la chica más linda del instituto? > gritó en su mente. El corazón de la joven se detuvo, por un momento todo giro y viajo a cámara lenta ¿Jaime Sanz Martínez pidiéndole que sea su novia? Samantha guardo unos segundos en silencio. Tenía que admitir que después de todo le gustaba Jaime, no solo por el físico, porque cuando lo conoció le pareció un chico muy atractivo solo que, siempre pensó que era un chico creído, en realidad era así, pero desde que la conoció cambio y ha sido mejor persona. Ah la joven le aterraba que otro chico fuera a jugar con ella como aquel exnovio que tenia hace mucho tiempo, quería darle una oportunidad a Jaime, quería darle una oportunidad a su corazón y ver si el la quiere como realmente dice. Lo besó una vez más antes de contestar: —Si, Jaime quiero ser tu novia – él sonrió – solo que quiero que lo llevemos con calma. —Por supuesto, preciosa – asintió para volverla a besar. 
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