Capítulo 5: El nuevo

2640 Words
“Si te logro ver, entonces tú también me ves” —¿Qué estás diciendo? —Amelia está desaparecida – repite.   —¿Cómo puede ser eso posible Jaime? —¡No lo sé! – exclama – una de sus amigas, Emily, me llama para preguntar si está conmigo, le dije que no obviamente, pero esta algo preocupada porque no ha llegado a su dormitorio. —¿Ella intento llamarla? —Si, pero no le contesta, cosa que es raro porque Amelia nunca suelta su celular. —Tal vez puede estar con un chico – opina Samantha, encogiéndose de hombros.   —Puede ser, pero con Amelia nunca se sabe. —Es decir, ¿piensas que tal vez lo hace para llamar la atención? – inquirió ella.   —No encuentro otra opción – se limitó a decir. Bueno, quizás Jaime tenga razón, Amelia es capaz de hacer cualquier cosa para llamar la atención, los jóvenes dudaban si era posible que le haya ocurrido algo malo. Amelia es una pequeña moneda donde te puede mostrar su lado amable, lindo y orgulloso, pero al darle la vuelta a esa moneda, te encuentras con su verdadera cara: hipócrita, envidiosa, llena de pura maldad. Samantha se preguntaba porque ella es tan mala, porque con solo tener un poquito de inteligencia y creatividad ella te mira como un rival al que tiene que pasar por alto y llegar a ser mejor que tú. Todo en ella es una competencia, rabia, envidia, sonrisas falsas ¿Por qué tiene un alma tan negra? ¿Qué le han hecho para ser así? De pronto, las dudas de Samantha llegan y le suelta la pregunta a Jaime, ellos fueron novios por un tiempo y, ella quería saber si él tiene alguna idea del porque sus comportamientos son así. Después de unos segundos hablo: —¿Sabes porque Amelia es así de mala con todos? – pregunta, con detenimiento. Él alzo la vista para mirarla, sus labios se abrían y cerraban, suspiro para luego decir: —Amelia tiene una hermana mayor— le contó – desde que nos hicimos novios y yo llegue a su casa, su hermana siempre encontraba la manera de avergonzarla frente a mi o quien sea. Le decía que era una ridícula enamorada de un chico que no le llega ni a los tobillos, que nadie la llegaría a querer y que yo solo estaba con ella por lastima – sacudió la cabeza, y soltó aire para continuar:— Yo siempre he sido un mujeriego y lo acepto, pero cuando estoy con una chica siempre le dejo claro que lo nuestro no es nada serio y que solo un polvo de una noche, nunca me ha gustado andar con rodeos y mentiras. Cuando intente tener algo serio con Amelia me di cuenta que ella estaba tan dolida por las críticas de su hermana que empezó a tratar a los demás igual – paso su mano por su cabello y cerró los ojos – intente cambiar su manera de ver a los demás, pero cada día estaba más cambiada y cuando rompí con ella creyó que las palabras de su hermana eran ciertas, que yo solo estaba con ella por lastima y, no es así, Amelia es una chica muy linda y llegue a sentir algo por ella – abrió sus ojos para verla fijamente – pero nunca llego a cambiar y, debía alejarme. Volví hacer el chico de antes, pero cuando conocí a una persona hiso que viera las cosas de otra manera – Samantha noto como sus ojos brillaban. —Guao – solo eso salió de su boca – entonces Amelia solo es así porque la hermana la trata mal – pensó en voz alta – eso tiene sentido, pero no por eso tiene que tratar así a todos porque nosotros no tenemos la culpa nada. —Exacto y por esa razón me canse y termine con ella. Ahora tiene una locura por volver conmigo. —¿Y tú quieres eso? —No. —Sí, por ejemplo, ella llega a seducirte ¿tu tendrías algo con ella? – inquirí —No, ya te lo dije, conocí a una persona que me hiso ver las cosas de otra manera. —¿Y…quién es? – le pregunta, curiosa. El joven solo tomo su tiempo para mirarla, contemplo los ojos azules de ella, mirándola con intensidad. El dio un paso adelante, ella retrocede, dio otro paso y una vez más ella retrocede, su vista viaja a su torso desnudo. > pensó ella.   Paso saliva y trago grueso, ella estaba muy nerviosa en ese instante y cada paso que daba se detiene cuando su espalda choca con la pared, acorralada. El brazo derecho de Jaime lo deja a un lado de su cara, es tanta la cercanía entre ellos que Samantha logra olfatear mejor su perfume, su otro brazo sube para acariciar el rostro de ella con su pulgar sin dejar de verla. Él pequeño toque de sus dedos hacen una pequeña electricidad extraña dentro en su vientre, Jaime acerca su rostro al de ella y sus narices rozan por unos segundos. Mierda ¿Qué me estás haciendo Jaime Sanz? ¿Y porque no soy capaz de empujarlo y alejarlo de mi como acostumbro hacer?>> se pregunta para sus adentros. —¿De verdad quieres saber quién es? – susurró con voz ronca. Se inclina al cuello de ella para olfatearla y su respiración en la piel de la joven la hace estremecer, ella suelta un pequeño jadeo – Porque yo creo que lo sabes y, pienso demostrártelo – susurró a su oído. >  Alguien abre la puerta interrumpiendo la cercanía entre Jaime y Samantha, un pequeño suspiro de alivio brota por los labios de Samantha.  —Jaime ¿estas listo? Tenemos que irnos al institu…-detuvo sus palabras al ver a los jóvenes desde la puerta, sus cejas se alzaron un poco de sorpresa cuando vio la cercanía entre ellos. El chico carraspeo la garganta para añadir:-Lo siento, no sabia que estabas ocupado. Jaime y Samantha se separaron, la joven no fue capaz de mirarlo a los ojos, era la primera vez que estaba tan cerca de Jaime Sanz. Era la primera vez que hablaron sin que ella le reclamara o fuera grosera con el, no entendía que le paso, debe ser porque tuvo la dicha de admirar mas a fondo su atractivo con el torso desnudo. Sus mejillas estaban calientes de la vergüenza, se enderezo un poco para enfrentar de una vez a Jaime y mirarlo a los ojos, cuando lo hiso por primera vez noto como sus cachetes tenían un mínimo color rojizo ¿Jaime estaba sonrojado? Y para colmo, tenia una pequeña sonrisa de boca cerrada. Samantha Ignora eso y carraspee la garganta, estaba muy incomoda. —Bueno, nos vemos – extendió su mano hacia el, con una sonrisa nerviosa. El bajo su vista, con algo de confusión la estrecha. —Luego te veo linda – se despidió, guiñando un ojo – Iré al instituto, me toca practica de futbol. Samantha nota que de cierto modo se lo dijo para invitarla e ir a verlo practicar, pero tenia muchas tareas que hacer, pero después de esto, no estaba segura si era capaz de hablar con el.  —Ok – solo eso le dijo, asintiendo con la cabeza. Se gira para ir directo a la puerta, al pasar al lado del chico que supuso que es el compañero de habitación de Jaime se despidió con un “adiós” y a paso apresurado camino por los pasillos de los dormitorios. Aun seguía preguntándose a si misma porque no solo empujo o insulto a Jaime para que se aleje, una parte de ella quería hacerlo pero la otra solo se quedo ahí, atónita, quieta, con los pelos de punta al sentir el cuerpo de Jaime tan cerca del suyo.  Ahora Amelia esta desaparecida, a según la amiga de ella le dijo a Jaime que esta desaparecida, que ha intentado llamarla y no contesta, es algo extraño porque como dijo Jaime > Samantha siente mucho lo que le pasa con su hermana mayor, ni siquiera ella estaba enterada de que tenia una, ahora sabia la razón del porque Amelia es tan mala, pero hay cosas peores de las cuales tiene preguntas aun, como por ejemplo: la advertencia del baño. ¿Sera que Amelia hiso eso en verdad? ¿Amelia seria capaz de colocarle una advertencia de muerte? ¿Era para Samantha o para alguien más?  Del apuro que tenia Samantha y los pensamientos en su mente no se dio cuenta que alguien iba a pasar justo cuando dobló hacia el pasillo del dormitorio de chicas, su cuerpo chocó contra un chico un poco mas alto que ella, las hojas que tenia el muchacho en su mano cayeron al suelo.  > se quejo ella en su mente.  —Perdón, lo lamento no te vi – se disculpó agachándose para tomar sus hojas. —No te preocupes Samantha. —¿Quién te dijo mi sexy nombre? – pregunta divertida, algo sorprendida. Escucha su risa y voltea a verlo. —Soy Andrés, Samy, ¿no me recuerdas? ¿Cómo lo iba a recordar si esta super cambiado? Ahora su cuerpo parce el de un atleta, sus gafas de lectura arriba de su cabeza hacen notar más sus ojos grises, junto con pequeñas pecas en su cara, también hay un tatuaje en su brazo izquierdo de un dragón que lo hace lucir más guapo de lo habitual. Mis neuronas de Samantha hacen clic en momento que recuerda que Andrés le ayudo a hacer un trabajo muy difícil de matemáticas, como había dicho antes hay temas que la joven que no entiende mucho para hacerlos. Al terminar de recoger las hojas que cayeron en el suelo se las entrega en mano. —La verdad es que no te recordaba, estas muy cambiado – le dice, mirándolo de pies a cabeza. —Si, ya me lo han dicho – hiso un ademan con sus manos – si no te importa tengo algo de prisa luego nos vemos, me dio gusto verte. —Lo mismo digo. Dicho eso, Samantha sigue su camino a su dormitorio para terminar de hacer sus tareas.                                                                            […………..] Al día siguiente Samantha se despierta por la alarma de su celular, soltando unos gruñidos se levanto de la cama a cepillarse los dientes, al terminar miro a Ivy que aun sigue durmiendo, así que trató de levantarla lo cual ella le habla murmurando varios “No quiero ir al instituto” y Samantha solo resopla con cada queja suya, a la final se levanto a regañadientes y en minutos ya estaban listas para salir por la puerta. Por alguna razón la joven se sentía nerviosa al poner un pie en el instituto, quizás por lo que ocurrió ayer entre Jaime y ella, no quería verlo, evito lo mas posible encontrarse con el en los pasillos o en cualquier lugar de UEP.Hamers pero no siempre iba a esconderse, en cualquier momento lo tenia que ver. Salude a los chicos al estar en la entrada del instituto y juntos llegaron a clase de Biología, Ivy se sentó en uno de los últimos asientos del salón. Lo cual los chicos lo notaron e intentaron sentarse cerca de ella, Samantha quedo delante suyo, Sasha delante de Samantha y Eliot y Austin en la fila de la derecha. Emily (una de las amigas de Amelia) esta sentada en una de las primeras filas, la primera la noto muy nerviosa, movía su pierna y su mordía las uñas color azul cielo mientras miraba a cada momento hacia la puerta ¿Amelia no llego entonces a su dormitorio en todo el día?  —¿Y? cuéntanos – le hablo Sasha, al darse vuelva en su pupitre. —¿Qué cosa? – pregunta Samantha, enarcando una ceja. —¿Cómo te fue ayer con Jaime? – canturreo. Samantha trato de no sonrojarse.  —Nada, solo llegue y le entregue su cuaderno es todo – miente, sacando sus cosas del bolso. —¿De verdad? – hiso una pausa, decepcionada - ¿Solo eso paso? —Si – contesto con falsa obviedad junto con un encogimiento de hombros. —Mentirosa – escucho decir a Eliot. Ella voltea hacia su derecha. —Es la verdad – miente de nuevo. Mirándolo.  —Austin ¿tu que opinas? – le pregunta. Austin solo se encoge de hombros. Ese gesto es muy característico en él, solo te hace entender algo tipo: no me interesa.   —No tengo otra cosa que decirles porque eso fue lo que paso, dejen el tema – zanjo la joven. Abriendo su cuaderno para anotar la fecha. Siente como entre ellos intercambian miradas, ellos la conocían y sabían perfecto cuando miente.  —Buenos días chicos – saludo el profesor cordialmente – primero que todo gracias por haber venido, hoy tenemos a un nuevo integrante en el instituto y espero se comporten como buenos compañeros que son con el – hiso una pausa. Los chicos y Samantha intercambiamos miradas – adelante – lo llamo.  El chico nuevo de cabello n***o sumamente oscuro entro por la puerta a paso algo desconfiado, tiene una mirada seria pero a la vez llamativa, segura, dura, inexpresiva. Sus labios son carnosos y su piel pálida, con una barba de tres días, sus ojos negros viajan hacia todos ellos y se detiene mirando a Samantha o mejor dicho a la persona que esta atrás de ella. Los ojos del muchacho se abrieron con tanta sorpresa que casi saldrían de su cara. —Esto no puede ser posible…- Samantha escuchó el susurro de Ivy a sus espaldas y como su respiración cambia a una acelerada. —Díganos su nombre por favor – le pidió el profesor. El joven mira al profesor y luego regresa a quién miraba anteriormente. —Ferguson, Ryan Ferguson – su voz ronca hiso un pequeño eco en el aula. —Pues bienvenido señor Ferguson – le sonrió el profesor.  —Yo… no puede ser el …—murmuró Ivy – yo creí que estaba…- Ivy soltó un jadeo.  Samantha se giro a verla, tenia los ojos tan abiertos como el chico, su respiración acelerada, lo miraba con ¿horror? ¿miedo? ¿sorpresa? O quizás todos en uno. —¿Ivy, te encuentras bien? – decide preguntarle. —Yo…tengo que irme – dijo, así de repente. Ivy tomó su bolso del suelo y se lo puso en su hombro para luego salir corriendo del salón, todos la miraron atónitos, sin comprender, sin entender su reacción. Cuando pasó por al lado del chico ella se detuvo abruptamente, aun con los ojos abiertos mirándolo, parpadeo unas veces y salió. El profesor le preguntó que le pasaba pero ella solo lo ignoró, los amigos de Samantha y los demás alumnos quedaron algo desconcertados por la forma en que abandono el salón.  > pensó Samantha. —Puede tomar asiento – le indico el profesor a Ferguson. El chico asiente. El chico dudo un momento en donde podía sentarse, pero se sentó el en pupitre donde estaba Ivy hace unos segundos. Dejo el bolso sobre el suelo y soltó aire al momento que su trasero toco el asiento, Samantha comienza a jugar con sus dedos nerviosa, estaba intrigada por saber que le paso a Ivy y a donde se fue. El profesor rodeo su escritorio para sentarse y la clase de hoy. La joven Montero estaba muerta de los nervios, porque para ella, se suponía que ese chico Ferguson, estaba muerto. 
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