Capítulo 17: El video

2693 Words
“Lo mejor es esconderse” Al llegar Samantha a su dormitorio cerró la puerta colocando seguro para que nadie pueda entrar. Sacó de la mesita de noche el cable USB y conectarlo a la computadora, paso el video de anoche donde Ivy caminaba sonámbula, no quería volver a ver ese video, no quería volver a recordar ese momento, solo quería guardar consigo todas las pruebas necesarias de lo que sucede en Hamers. Al terminar despegó el cable del celular y se levanta para quitarle el seguro a la puerta. Ella no quería volver con los chicos y que la vieran aun con su estado de: trauma y miedo. Así que optó por una ducha y cepillarse los dientes, cuando sale del baño con la toalla en su cuerpo Ivy entra cerrando la puerta detrás de ella. La inquietud de Samy regresa, apartó la vista y se dispone a buscar ropa en el armario, por el rabillo del ojo observa como Ivy le mira con detenimiento. —Los chicos se quedaron esperándote – pronuncia después del silencio, Samantha no le responde — ¿Vas a decirme porque actuabas así cuando te despertaste en el suelo? Al decir eso Samantha cerro los ojos con fuerza, ni siquiera sabía que rayos fue lo que la golpeo anoche en cabeza, sospechaba que había sido la misma Ivy que lo hiso. Tampoco le responde, solo agarro de su armario una blusa holgada con un pantalón caqui y su ropa interior. —¿No me piensas hablar? – Ivy se cruza de brazos. Samantha la mira y soltó aire por la nariz. —No dormí bien, me caí de la cama y comencé a decir boberías ¿ok? – explicó rápido y con pasos para irse directo al baño. —Samantha – la llamó, ella se detuvo frente a la puerta, Samantha la mira sobre su hombro - ¿no crees que, porque tú no dormiste bien tengas el derecho de intentar ignorarme o hablarme así? – musitó – yo no tengo la culpa. > pensó Samantha. —Lo lamento – se disculpa, Samantha entra al baño para dar por terminada la conversación. [………….] Luego de tener que aguantar los murmullos y cuchicheos de la gente, cuando la directora y los oficiales junto con otras personas entraron al edificio para llevarse el cuerpo de Andrés Córdoba. La directora les informó a todos los jóvenes que fueran a sus casas por unos días ya que la situación en el instituto no está muy bien, por lo tanto, ya son dos estudiantes que mueren en el instituto. Las r************* están volando con la situación del “estás muerta” y “los secretos siempre se saben” de todo lo que paso en los baños de las chicas, alguien publicó unas fotos y se han hecho virales. No fue Samantha quién las publicó, fue otra persona, al parecer Samantha no era la única en tomar esas fotos en el baño. El teléfono de la joven sonó por todo el cuarto, la pantalla mostraba la foto de su mamá indicándole que le estaba haciendo una llamada, ella deslizo su dedo por la pantalla para atender. —Hola mamá. —Samantha ¿estás bien? – pregunto su madre en el instante en que contesto. —Si, ¿Qué ocurre? – Samantha frunce su ceño, por su tono de voz preocupada de su parte, sabía que la madre no le diría algo bueno. Ella la escucha suspirar de alivio por la línea telefónica. —Qué bueno, lo que pasa es que me salió una publicación en i********: donde uno de los baños del instituto tenía una advertencia escrita con sangre – la mujer exhalo – también sé que dos chicos del instituto murieron ¿tú los conocías? —Si – contesto en susurro, sintiendo pesadumbre. —Lo lamento cariño. —Gracias – Samantha hablo tan bajito que apenas se escucho, carraspea la garganta – escucha, la directora dijo que por unos días deberíamos estar en nuestras casas, solo si queríamos – añade. —¿Y…vendrás? – pregunta su madre, esperanzada de una respuesta positiva. —Si, creo que es mejor despejarme de esto por un tiempo. —De acuerdo – acepto – te quería decir, ¿no has visto una publicación llamada dormir o esconderse? – le pregunto. > pensó. —No, no la he visto, ¿Por qué lo preguntas? —Es un video muy raro – admitió su madre – busca un usuario llamado @VP35_sleep en i********:. Samantha se incorporó en la cama y abre su computadora para entrar en i********: y buscar dicho usuario. Al ya estar cargado la página, Samantha escribe en Google: i********:. Inicia sesión en su cuenta y busca el nombre de usuario. Al cargarse muestra la foto de perfil, es un simple circulo n***o, no tiene una foto de perfil común de una persona y, solamente tiene una publicación con más de 1.637 me gustas y 800 comentarios. —Solo tiene una publicación – dice Samantha, al colocar el teléfono en su oído. —Míralo, por favor – pidió su madre. Samantha dio clic al video, la imagen solo muestra una calle aparentemente sola. A los primeros segundos no se ve nada, pero de pronto aparece un chico caminando, lento y despacio. Su mano derecha tenía especie de un martillo y su ropa estaba manchada con pequeños puntos de un color rojo carmesí, la cara del muchacho no se ve muy bien, dado que esta censurado, pero tiene el porte de ser alto y no tiene tan mal cuerpo, de hecho, a la joven le resulta familiar. Pero el punto es que en el zoom del video muestra que el martillo también tiene manchas rojas, este video fue grabado durante la madrugada, quizás durante las cinco y media de la mañana, máximo, porque el lugar no estaba tan oscuro del todo. El título del video dice: dormir o esconderse. Tal cual se lo dijo su madre, los comentarios solo dicen “debe ser un montaje” “¿el chico del video mato a alguien?” “¿estaba dormido o borracho?” “la sangre puede ser falsa” y muchas más cosas que Samantha no quiso leer. —Mamá, ¿Qué significa realmente este video? —Por lo que he escuchado, ese muchacho mató a un hombre que arreglaba su auto durante la noche, y el chico que lo grabo andaba despierto mientras se asomaba en su balcón y miró al muchacho caminar de esa forma, pero unos minutos antes de verlo, escuchó los gritos del señor a quien mato el muchacho del video. Según parece estaba sonámbula pero el video no muestra bien su cara – contó, al decir lo último la mente de Samantha procesa muchas cosas. —¿Has dicho…sonámbula? – preguntó ella, con voz temblorosa. —Si, eso dije —afirmó su mamá, Samantha traga saliva y se queda en total silencio — ¿Qué pasa? – dice su madre, después de unos segundos de silencio. —Nada mamá, tengo que colgar – zanjó. —Pero… —Mas tarde voy a la casa ¿ok? – hablo rápido para luego colgar la llamada. Samantha tiro el celular en la almohada y suelta un largo suspiro, se lleva parte de mechones de cabello atrás de su oreja. No puede ser mucha coincidencia que un muchacho haya matado a alguien estando sonámbula igual que Ivy, si es así, entonces ese muchacho no tiene ni la más mínima idea de lo que hiso. Samantha deseaba poder tener alguna especie de varita mágica y resolver todas sus preguntas de una vez por todas, tiene que hablar con Ivy más a fondo y saber cosas de ella, hacer como si nada hubiera pasado esa noche de lo ocurrido sobre Andrés. Tratará de ser lo más amable posible, de ser su amiga, buscar la forma de resolver esto y tener las respuestas tal cual se lo dijo Amelia. Después de tanto pensar, Samantha sale del edificio para ir a tomar un autobús y regresar a casa. El trayecto no es muy largo, la casa queda a unos diez minutos del instituto, hoy el calor de la cuidad esta algo fuerte, tanto, que unas pequeñas gotas de sudor resbalaban de la frente de Samantha mientras miraba por las ventanillas del autobús. Al llegar a una de las paradas, se levanta del asiento tomando su bolso para colgarlo en su espalda, le entrega el dinero al conductor y se bajó del autobús. Camina unas cuantas veces hasta llegar a la puerta de su casa, toco el timbre y en segundos su madre abre la puerta. —Hola mamá – la saluda con una sonrisa. Su madre de inmediato la abraza. La joven reposa su cabeza en el hombro de su madre, deseaba estar devuelta en casa y alejarse aunque sea unas horas del instituto, todo lo que ha visto es algo abrumador para ella, no podía borrar de su mente la imagen del joven Andrés colgando del techo. Ellas se separan, su madre le acaricia un poco el cabello. —Ven, pasa – Samantha asiente con la cabeza entrando a su hogar y escucha como su madre cierra la puerta detrás de ella - ¿Eliot te trajo? – pregunta, mediante caminan juntas hasta llegar a la sala, Samantha deja su bolso en uno de los muebles para luego sentarse. —No – contestó – tome un autobús – su madre imita su acción sentándose a su lado, ella frunce el ceño. —¿Él se quedará en los dormitorios? – pregunta, mientras se cruza de piernas. —Si, también Austin como otros del instituto, Sasha también se fue a casa de sus padres – responde, para luego tomar el control que estaba en la mesa de centro y encender la televisión —¿Y papá? —Está trabajando, en unos minutos estará aquí – informa su madre, ella desvía su vista al televisor, Lorena es una mujer alta igual que Samantha, sus rasgos finos son tan idénticos a los de su hija. Lorena quería preguntarle sobre las cosas que han pasado en el instituto, como la gente comenzaba a decir muchas cosas sobre tan memorable lugar, gran parte de ello eran mentiras y verdades, le aterraba que le sucediera algo malo a su hija - ¿quieres hablar de lo que pasa en el instituto? – se atreve a preguntar. —La verdad no – contesto Samantha en voz baja, dejando el canal de cocina en la pantalla del televisor. Hacen silencio por unos segundos. —Quiero que trates de cuidarte ¿sí? – su madre la mira a los ojos – sé que eres mayor de edad y sabes cuidarte sola, pero no quiero que te pase algo ¿Quién ese esa persona que deja esas advertencias en el baño? —Aún no lo sabemos – responde la joven, en compañía de un resoplido. —¿Saben al menos a quien están amenazando? – insiste en saber. —Tampoco. —Todo eso es algo extraño, por lo que sé nunca pasaban esas cosas en el instituto – comenta Lorena haciendo una mueca. —Todo cambia cuando menos te lo esperas – piensa Samantha en voz alta. Su madre mira de nuevo hacia el televisor y asiente con la cabeza dándole la razón a su hija.                                                                       [........] —¿Está listo? – le pregunta Ivy a Ryan cruzada de brazos, impacientada. —Dame un segundo. La joven se encontraba en su dormitorio en compañía de Ryan, quien tuvo la idea de guardar la pistola de Emily en una caja de cartón, y dejársela frente a su puerta junto con una nota para saber si de verdad ella planea matar a alguien. Ivy buscó en una cartuchera sus plumones para dárselos a Ryan para que escriba el ultimátum en una hoja de agenta pequeña. El joven escoge un plumón n***o para escribir en la nota: ¿Planeas matar a alguien Emily?. El joven Ferguson dobla el trapo rosa gusto como estaba antes en la pistola para meterla en caja, colocando manchas de manos ensangrentadas en el interior de la caja, para luego poner unas pequeñas gotas de sangre falsa en la nota. Usó cinta adhesiva para pegar la nota a un costado del interior de la caja y, luego, envolvió papel de regalo encima de esta como si fuera época de navidad. Al terminar Ryan sonríe travieso al ver su resultado. —Listo – anunció. La joven Montero se acercó hasta él y asiente con una sonrisa por el trabajo hecho por su chico. —Ahora dejémoslo en su puerta – dijo. Antes de salir, Ryan se lavó las manos manchadas de sangre falsa, mientras que Ivy guardaba los plumones que dejo Ryan en el escritorio junto con las hojas de agenda que uso para la nota de la caja. Al terminar salieron de su dormitorio para buscar la puerta del dormitorio de Emily. Una vez enfrente de ella dejaron la caja en el suelo y se escondieron atrás de una de las paredes de los pasillos, Ryan sacó el celular para marcar al número de teléfono de Emily, usando una voz distorsionada para que no los reconozca. Esperaron hasta que atendió la llamada. —¿Hola? —Emily…—susurro Ryan al teléfono. Emily desde su cuarto abrió los ojos con terror al oír la voz distorsionada en línea telefónica, se llevo una mano al pecho y su corazón comenzaba a latir a toda velocidad. —¿Qui-quién habla? – tartamudea. —Hay un regalo para ti en la puerta — dijo Ryan, la joven no responde en ese instante. Los ojos de Emily observan la puerta de su dormitorio y traga saliva, comenzaba a sentir miedo, pero como pudo trato de mantenerse firme. —¡Te pregunte quien demonios eres! – exclama. —¿Quieres saber quién soy? abre la puerta y verás – Ryan colgó la llamada. Los jóvenes esperaron afuera desde una distancia prudente algún movimiento por parte de la habitación de Emily. Escucharon como la joven abrió la puerta lentamente, hasta que su vista bajo a la caja. Ella frunció el ceño con extrañeza, Ryan volvió a marcar al número de su teléfono, ella mira la pantalla de su celular y vuelve a tragar saliva. Desliza su dedo para contestar y con manos un poco temblorosas acerca su teléfono a su oído.   —¿Qué es esto? – preguntó ella de golpe al contestar. —Ábrelo – ordenó Ivy, al quitarle el teléfono a Ryan. De todas formas, Emily no podía reconocer las voces, quizás y tampoco podría localizar el número del celular ya que, Ivy y Ryan estaban usando un teléfono viejo que, al terminar de usarlo, lo iban a destruir. Ella se agacha quitando todo el papel de regalo con rapidez y manos temblorosas, a continuación, abre la tapa de la caja, al hacerlo sus ojos se agrandan de horror y detrás del teléfono se escuchan unos jadeos de su parte, luego agarra su pistola y sus ojos se ponen llorosos, caen unas cuantas lágrimas. Baja la pistola y con manos temblorosas toma la nota para leerla.   —Dime una cosa Emily, ¿planeas matar a alguien? – susurró Ivy. Ryan y ella pudieron ver como su celular cayó al suelo, luego ella perdió el equilibrio de las piernas y también se dejó caer. Se tapo la boca para soltó un chillido y sus ojos se humedecieron, miro por todos lados y los jóvenes tuvieron que esconderse. En movimientos rápidos y temblorosos metió la nota en la caja junto con su celular y los papeles de regalos ya rotos en pedazos, se levantó con la caja en brazos y entro en su dormitorio. Los jóvenes salieron de su escondite y se miraron cómplices. —Creo que ella si quiere matar a alguien – mencionó Ryan después de unos segundos. —Pero la pregunta es, ¿A quién? – agregó Ivy, pensativa.
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